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Los padres de Hanumān

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Los padres de Hanumān

Hace un tiempo escribí un post sobre el Hanumān Chālīsa, un poema devocional en hindi compuesto por el santo-poeta Tulasī Dās y dedicado al dios mono Hanumān, símbolo de la devoción y el servicio a Dios. En dicha composición, de cuarenta estrofas, hay referencias a muchos aspectos de la vida de Hanumān y hoy me quiero centrar en lo referente a su ascendencia, ya que es un tema que no siempre está claro.
En el poema (y en otros textos como el gran poema épico Rāmāyana) se dice que Hanumān es el ‘hijo del dios del viento‘, a la vez que se lo presenta como hijo de un mono guerrero de nombre Kesari. Asimismo, la figura del dios Shiva está relacionada al nacimiento de Hanumān; sin olvidar a su madre, la mona Añjanā.
¿Cómo se explica esta progenie tan diversa y excesiva? Ahora veremos…
Encarnación de Shiva

Como siempre en ámbitos mitológicos hindúes no se puede dar una única historia como la definitiva, ya que es normal que haya variaciones y modificaciones según el texto o la época. De todos modos, es un hecho aceptado que el poderoso mono Hanumān es una encarnación (muchas veces se dice una ‘expansión’) del dios Shiva. Alguna vez he hablado de las encarnaciones del dios Vishnu, que son las más conocidas. En este caso, el mismo dios Shiva se encarna en mono para asistir al príncipe Rāma, una encarnación de Vishnu en la Tierra.
Shiva y Vishnu son las principales deidades de las dos sectas religiosas conocidas como Shaivismo y Vaishnavismo, las cuales a menudo han chocado para defender la preeminencia de su ‘deidad’. El hecho de que Shiva encarne como Hanumān para ayudar a Rāma puede leerse de diversas formas, según las preferencias:
1 – Hanumān (Shiva) es un sirviente de Rāma (Vishnu) y, por tanto, es inferior.
2 –Sin la ayuda de Hanumān (Shiva), Rāma (Vishnu) no hubiera podido rescatar a su amada esposa Sītā (Lakshmī) y, por tanto, en realidad depende de Shiva.
3 – Para acceder y conocer a Rāma (Vishnu) hay que pasar por el filtro de su guardián Hanumān (Shiva), con lo cual los dos están íntimamente relacionados.
Los textos sagrados de la India son lo bastante sabios y profundos como para tener una doble o triple lectura, cada una con su nivel de enseñanza. De esta forma, según sea el nivel de consciencia espiritual de la persona, así será la enseñanza que aproveche.

Hanumān, Shiva y Vishnu: uno y lo mismo.

El hijo del Viento

La historia cuenta que Shiva decidió encarnarse para ayudar al Señor Rāma en la Tierra. Antes incluso de que naciera el gran príncipe Rāma, Shiva y su esposa Pārvatī jugaban en el monte Kailāsh cuando vieron un mono y, para jugar, se transformaron en esos animales. Con esta forma y durante sus juegos concibieron un hijo. Al ver esto, Pārvatī regresó a su forma divina y se negó a dar a luz a un mono. Entonces, Shiva buscó soluciones alternativas.
Shiva llamó a Vāyu, el dios del viento, y le pidió que se haga cargo de la ‘concepción’, que aún no había nacido y estaba esperando su momento (es decir, el momento en que encarnara el Señor Rāma). Durante este tiempo, Vāyu depositó la concepción de Shiva en una hoja a la orilla del río Māndakinī, un tributario del Ganges en los Himalayas, y se dedicó a cuidarla con celo.
Imagen tradicional de Vāyu, el dios del viento, montando un antílope.

Al mismo tiempo, en Kishkinda, el reino de los monos, un gran guerrero llamado Kesari conocía a la mona Añjanā, que en realidad era una criada humana que había sido maldecida a volverse mona por Brihaspati, el maestro de los dioses, y luego enviada a propósito a conquistar a Kesari como parte de los preparativos del descenso de Vishnu como Rāma.
Kesari y Añjanā se casan pero no tienen descendencia, entonces el mono Kesari realiza grandes austeridades para tener un hijo poderoso. Durante este proceso, Vāyu, dios del viento, llega hasta la mona Añjanā con la ‘concepción’ y le dice que si la acepta su maldición será eliminada y volverá a su antigua forma. Añjanā acepta y a su debido tiempo da a luz un hijo que es a la vez expansión de Shiva, hijo de Vāyu (pues fue quien lo cuidó) y también de Kesari, que era su padre por ley, digamos.
El niño Hanumān con su padre mono, Kesari. Shiva, en el fondo, siempre presente.

Otro nombre de Hanumān es Āñjaneya, que significa ‘hijo de Añjanā’. A la vez, se dice que la potencia de Shiva era tan grande, que tan pronto nació, el niño Hanumān creció hasta tener 16 años.
El poder de Āñjaneya

Una de las principales características de Hanumān es su gran fuerza, vigor y poder. Ninguna sorpresa si uno piensa que se trata del mismo Shiva encarnado. De todos modos, hay más razones para estas cualidades en el dios mono, ya que el mismo dios Indra, rey de los dioses, le concedió la capacidad de ser invencible y, por ende, se explica que Hanumān es la personificación de los poderes de todos los dioses y diosas.
A la vez, de su padre celestial Vāyu, Hanumān heredó la velocidad y la capacidad de saltar y volar. Como si esto fuera poco, su padre mono, Kesari, lo envió de joven a estudiar con Sūrya, el dios del sol, que le enseñó las Escrituras sagradas y el conocimiento trascendental.
Hanumān vuela delante del dios sol Sūrya, su maestro espiritual.

Finalmente, una vez que el demonio Ravana fue vencido por Rāma, tal como se explica en el Rāmāyana, el príncipe le otorgó a Hanumān, por su indispensable ayuda, el don de la inmortalidad. En realidad, se dice que le dio la ‘inmortalidad condicional’, ya que le prometió que viviría durante todo el tiempo que la historia de sus hazañas para rescatar a la princesa Sītā siguiera siendo contada en el mundo.
Hace más de 3.000 años que sus proezas son relatadas de forma oral, teatral, escrita, poética y espiritual por millones de personas, sin miras de que la tendencia vaya a decaer. Visto lo cual, se puede decir que Hanumān seguirá siendo inmortal por mucho tiempo. Sus varios padres, sin duda, pueden estar muy orgullosos.
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