El blog de Naren Herrero sobre Yoga, la India y su filosofía

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Las cuatro patas del Dharma (parte 1)

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Las cuatro patas del Dharma (parte 1)

Las cuatro patas del Dharma (parte 1)

Este artículo se publicó originalmente en la revista digital Gaṇapati, publicación bimestral de hinduismo, yoga y filosofía védica, elaborada por la asociación
KrishnaKali Yoga Ashram. 

El concepto de dharma es esencial en la cosmovisión hindú. Al punto de que lo que actualmente llamamos hinduismo se denomina, en verdad y de forma tradicional, Sanátana Dharma, es decir «el Dharma eterno».  Esto se debe a que este Dharma nos presenta unas leyes y enseñanzas que son universales y atemporales.

Para poder avanzar en la misma sintonía, veamos qué es exactamente el Dharma.

Desde un punto de vista etimológico, que es la fuente más neutra e impersonal que podemos tener, sabemos que la palabra dharma deriva de la raíz verbal sánscrita dh que significa «sostener, soportar». De esta forma, dharma literalmente significa «aquello que sostiene».

Pero ¿qué es lo que sostiene? En el Shanti Parva del Mahabhárata se dice:

«Se le llama dharma porque sostiene a todas las criaturas».

En otras palabras, agrega:

«Aquello que lleva al avance y al crecimiento de todas las criaturas es dharma».

Y para dejarlo claro, también se afirma:

«Dharma es aquello beneficioso para todos los seres».

Este concepto tan amplio favorece una diversa gama de traducciones para la palabra dharma, por ejemplo: «Ley», «Deber», «Rectitud», «Religión», «Orden», «Moral, etc.

De allí que Dharma sea aquello que sostiene el orden natural, el propio cosmos, la sociedad en su conjunto, y también la búsqueda espiritual individual. 

Desde el punto de vista estrictamente espiritual, Amma -maestra india contemporánea- explica:

«Lo que sostiene la vida y la existencia es el Atman (el Ser). Por tanto, en último término dharma se refiere al conocimiento del Ser.

En este sentido, solo los pensamientos y acciones que sirven de apoyo a nuestra evolución espiritual pueden llamarse dharma».

 El deva del Dharma

Desde el punto de vista de los planos divinos, el Dharma es un deva o deidad hijo del dios Brahmá, el encargado de la creación material.  En el Varaha Purana (cap.32) se dice:

«Del costado derecho de Brahmá surgió un ser con cuatro patas y forma de toro… Brahmá le dijo: “Protegerás a todos los seres”».

Que la deidad del Dharma sea un toro no es casual ya que, en la tradición hindú, la vaca es sagrada como la Madre, y el toro es su equivalente masculino que representa fuerza, vitalidad y estabilidad.

Asimismo, el toro del Dharma es de color blanco, simbolizando la pureza y la justicia que, en estado ideal, se caracteriza por la transparencia.

En el citado Purana también se indica:

«El toro del Dharma protege al mundo con sus cuatro patas en Kritayuga (también llamada Satyayuga); con tres patas en Tretayuga; con dos patas en Dvaparayuga, y con una sola pata en Kaliyuga».

Los cuatro yugas

Los yugas son las cuatro «eras» por las que, según la cosmogonía hindú, cíclicamente pasa el cosmos.

Partiendo de una época dorada donde el orden universal es completamente armonioso (Kritayuga) estas eras se van degradando paulatinamente hacia una época oscura (Kaliyuga).

En palabras del Manavadharmashastra (1.81-2), un tratado milenario sobre el orden social:

«En Kritayuga (Satyayuga), el Dharma es completo y tiene cuatro patas… En las otras tres eras (yugas) el Dharma se ve privado sucesivamente de una pata, y a través del robo, la falsedad y el fraude, el mérito obtenido por las personas disminuye en una cuarta parte en cada era».

Esta disminución de las virtudes en un 25% por cada yuga tiene su correlación en la duración de cada yuga. De esta forma la «era oscura» (Kaliyuga) es tres veces más corta que la «era dorada» (Kritayuga).

Este último, un dato que puede dar cierto alivio teniendo en cuenta que, según la mayoría de los textos y maestros, estamos transitando los comienzos de Kaliyuga, «la era oscura del materialismo».

En el Srimad Bhagavatam (1.17), se narra que el rey Parikshit (nieto de Arjuna) está recorriendo su reino cuando se encuentra con una persona de mentalidad limitada que se había disfrazado de rey y estaba golpeando con un palo al toro del Dharma. Simbólicamente, ese personaje representa al Kaliyuga. Al ver al toro en esas condiciones, el rey Parikshit le dice:

«En Kritayuga, tus cuatro patas se sustentaban en cuatro principios. Pero parece que tres de tus patas se han roto debido al adharma desenfrenado, manifestado en forma de orgullo, lujuria y embriaguez. Ahora te sostienes sobre una sola pata, y de alguna manera sigues adelante con dificultad. Pero Kaliyuga, prosperando mediante el engaño, también intenta destruir esa pata».

Las cuatro patas

Veamos ahora, finalmente, cuáles son esos cuatro principios o virtudes que aportan estabilidad al Dharma:

Si nos atenemos a la visión canónica, que habla de que el toro pierde una pata en cada yuga, el esquema global sería:

  • Kritayuga = Tapas, Shaucha, Dayá, Satya
  • Tretayuga = Shaucha, Dayá, Satya
  • Dvaparayuga = Dayá, Satya
  • Kaliyuga = Satya

Es decir, en nuestra época actualKaliyuga– solo quedaría el principio de Satya, que de todos modos también peligra ya que, tal como detalla el Srimad Bhagavatam, la crisis de Kaliyuga se seguirá profundizando.

Al mismo tiempo, existe un entendimiento alternativo de la distribución de las virtudes dhármicas que cree que, en Kaliyuga, quedan las cuatro patas, pero solo en un 25% de su capacidad.

Sea como sea, vamos a describir esas cuatro patas que es necesario cultivar en nuestras vidas si deseamos vivir en armonía con las leyes universales y divinas.

(Continuará en parte 2…)

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