Hijo de Vecino

La dieta aceitosa de los yoguis

Tanto en Ayurveda como en Yoga se habla de los beneficios de los alimentos “untuosos” y “suaves” y los textos tradicionales así lo confirman. Sin embargo, lo que entendemos exactamente por comida “aceitosa” es motivo de debate entre traductores y linajes y por ello hoy nos metemos a investigar en “terreno resbaladizo”.

 

A pesar de que el objetivo último de todo buscador espiritual es re-conocer su propia naturaleza divina o unirse con la fuente Suprema, los yoguis en general también prestan gran importancia a la alimentación, que es un tema en apariencia muy burdo y material. La razón básica de este interés por la comida es que, por más que en esencia seamos espíritu, nuestra primera referencia es físico-material, o sea nuestro cuerpo situado en este mundo terrenal, y todo lo que hagamos en este plano repercute grandemente a nivel energético, mental y, finalmente, espiritual. Por tanto, la obsesión yóguica con una alimentación sana no es un fin en sí mismo, sino un medio para purificar y armonizar las diferentes capas que cubren nuestro ātman o ser profundo.

 

Como es de esperar, la expresión “alimentación sana” está destinada a la polémica eterna y probablemente hay tantas dietas correctas como seres humanos en la faz del planeta. De todos modos, para la tradición yóguica hay algunas pautas generales que se mantienen a lo largo de la historia y en las que coinciden diferentes linajes sectarios, especialmente en el aspecto sáttvico de la comida. Sattva es la cualidad de “equilibrio, bondad, armonía, luminosidad…” y en los alimentos muchas veces se entiende como una dieta vegetariana, sin sabores extremos y fácil de digerir que, más allá de alargar la vida y dar satisfacción, tiene efectos calmantes para la mente.

 

De esta forma, es muy conocido el hecho de que los yoguis meditadores no comen ajo o cebolla, pues sus cualidades ardientes o rajásicas agitan la actividad mental. Al mismo tiempo, y para ver el otro lado de la moneda, es bien conocido que el ajo tiene propiedades antiparasitarias beneficiosas para el cuerpo físico. La conclusión es que dependiendo el objetivo buscado un mismo alimento puede ser adecuado o no.

 

Volviendo a los yoguis, y usando el término en sentido amplio, el paradigma de la dieta sáttvica lo marca el mismísimo Śrī Kṛṣṇa (Shri Krishna) en la Bhagavad Gītā (XVII.8) cuando dice que estos alimentos deben ser:

rasyāḥ snigdhāḥ sthirā hṛdyā

O sea, en una posible traducción:

“jugosos, aceitosos, nutritivos, agradables”

Como anticipa el título de este post, hoy nos vamos a concentrar en la segunda cualidad enumerada que, en sánscrito, es snigdha, un adjetivo que puede significar “untuoso, pegajoso, suave, grasoso, aceitoso” (y que podría estar etimológica y lejanamente emparentado con la palabra “tinta”), pero también “amistoso o afectuoso”, justamente porque cuando uno es cariñoso es como si estuviera, en cierta forma, “pegado” a la persona amada. Como se ve, al haber diferentes acepciones para la palabra, tenemos un dilema a la hora de traducir y, como dice mi consejero en este tema y amigo Hari Das, nos estamos metiendo en “terreno resbaladizo”.

 

Por tanto, lo que mayoritariamente se había entendido como “aceitoso” también se encuentra con frecuencia, según el traductor, como “suave” en el sentido de “poco salado” (Juan Arnau), de “calmante” (Joan Mascaró) o incluso “insípido” (Mata Amritanandamayi Trust). Esta idea de un alimento con poco sabor podría estar de acuerdo con la dieta sáttvica que evita los sabores extremos, aunque a la vez una larga tradición de traducciones y de escuelas hindúes favorecen la connotación “aceitosa” del término.

 

dieta oleaginosa yoga

 

En la búsqueda de pistas dirigimos la atención a las enseñanzas del Ayurveda, “la ciencia de la vida”, una de las antiguas tradiciones médicas indias, donde se habla, por ejemplo, de que en verano la alimentación debe ser, entre otras cosas, snigdha, es decir “un poco aceitosa y suave”, quizás en referencia a cocinar la comida con algo de mantequilla clarificada (ghī) o de aceite de coco. Estos ingredientes serían una forma de contrarrestar desde dentro del cuerpo la sequedad que produce el calor veraniego, aunque si nos basamos en los manuales medievales de haṭhayoga la intención de “lubricar” el sistema digestivo es muy importante en todas las estaciones. De hecho el manual antiguo más difundido, la Haṭha Pradīpikā (del siglo XV quizás), habla de alimentos susnigdha, que es la misma palabra que estamos analizando pero con más énfasis.

 

Como es de esperar, aquí también las interpretaciones varían según el autor o el linaje, y susnigdha se entiende como “suave, agradable” y también “lubricante”. En este último sentido, todos los textos parecen concordar en que un elemento dietario fundamental es el ghī (pronúnciese “gui”) o mantequilla clarificada, que en sánscrito se conoce como ghṛta (pronúnciese “ghrita”), que tradicionalmente deriva de la leche de vaca, y que se considera que tiene propiedades beneficiosas tanto a nivel alimenticio como terapéutico. Lo que destaca del ghī es que, hirviendo a fuego lento la mantequilla, se evapora el agua, se separan los sólidos lácteos y las toxinas, dejando sólo la grasa.

 

Sin lugar a dudas los textos tradicionales recomiendan el consumo de ghī y también de alimentos con cualidad snigdha, por lo que no es nada forzado entender el término como “aceitoso”, “lubricante” o incluso “graso”, que no es lo mismo que “grasiento” o que un alimento frito, por ejemplo. Un producto como el aguacate – que siendo de origen americano por supuesto no sale en los textos indios – es muy graso y a la vez muy sano y quizás por eso los yoguis modernos lo consumen tanto. Una forma de traducir snigdha que es muy aceptada actualmente sería “oleaginoso”, que quizás da una connotación todavía más saludable que “aceitoso”.

 

Profundizando en la investigación, vemos que snigdha también puede significar “brillo”, pues todos sabemos que lo aceitoso puede tener una brillantez particular, como cuando un/a modelo se unta de aceite para una sesión de fotos. De hecho, en el Rāmāyaṇa de Vālmīki, el dios-mono Hanumān describe las características físicas del príncipe Rāma diciendo que es snigdha varṇa, es decir “de color (varṇa) brillante (snigdha)”, lo cual ha sido interpretado de formas muy diversas. Según algunas traducciones se refiere a la “brillantez de la piel” de Śrī Rāma, pues siendo una encarnación divina es resplandeciente; según otras versiones simplemente refiere a la fisonomía “agradable” de Rāma; y yendo todavía más lejos algunos linajes váishnavas (como el Gauḍīya saṃpradāya bengalí pero también tradiciones tamiles en el sur de la India) entienden que aquí se hace referencia al color de piel “verdoso” de Rāma, entendiendo snigdha como “aceitunado”.

 

Śrī Rāma representado con tez aceitunada
Śrī Rāma representado con tez aceitunada

 

Con el hinduismo pasa muchas veces que cuánto más investigamos más nos confundimos, pues uno busca una única respuesta certera y, fiel a la vida misma, la tradición hindú es multifacética y nos presenta diferentes respuestas, incluso contrarias entre sí, aunque todas válidas en su contexto.

 

Justamente estaba mirando un fragmento del Mokṣadharma, una extensa sección del poema épico Mahābhārata, donde Bhīṣma, el gran patriarca de la obra, agonizando en su cama de flechas, enseña sobre política, moral y Yoga al recto rey Yudhiṣṭhira que, entre otras cosas, le pregunta por la dieta de un yogui para obtener fuerza (bala). Entonces Bhīṣma dice (12.289.43):

“El yogui disciplinado que come granos y tortas de prensa, y que evita la untuosidad (sneha) puede adquirir fuerza”.

La palabra sneha tiene la misma raíz que snigdha y al ser un sustantivo sería “untuosidad, oleaginosidad, grasa, viscosidad” y, por supuesto, todas las otras acepciones que ya habíamos visto. Lo curioso del caso es que, más allá de la traducción que elijamos, el sabio pone en entredicho la asunción – basada en los textos tradicionales – de que para los yoguis siempre se recomienda la dieta oleaginosa.

 

Bhīṣma habla de comer “tortas de prensa” – piṇyāka, en sánscrito – que son “los residuos sólidos obtenidos tras la extracción del aceite de semillas o los frutos oleaginosos” y que, por tanto, no tienen nada de aceitoso. De hecho, actualmente es un tipo de alimento mayoritariamente de consumo animal y que claramente en el contexto de la enseñanza épica se entiende como una gran forma de austeridad y de control sensual, ya que en los versos siguientes también se recomiendan alternativas como solo comer cebada en polvo sin beber nada, o solo ingerir una comida al día, o beber agua mezclada con leche por un año, o simplemente la abstinencia sexual.

 

En el intento de encontrar una conclusión para este tema, podríamos decir que, al menos a nivel físico, las importantes cualidades de pureza y limpieza podrían verse incluidas en los alimentos oleaginosos ya que servirían para lubricar el sistema digestivo. A la vez, podríamos entender que un alimento untuoso también tiene, a nivel de textura y sabor, cualidades de “suavidad” y “agradabilidad”, lo cual es beneficioso para la ecuanimidad mental.

 

Como dije más arriba, basado en ciencias médicas como el Ayurveda y también en el sentido común, no creo que haya una única dieta adecuada para todas las personas. Incluso el concepto de “aceitoso” es variable y cada yogui deberá experimentar si le funciona.

 

Si todavía estás indeciso, tengo una buena noticia: los textos tradicionales nombran otra cualidad alimenticia igual de importante para los yoguis y es la comida “dulce” (madhura en sánscrito). Ya sé que estás sonriendo y me alegro, pero aquí también podríamos debatir un largo rato, aunque hoy no sea el día para hacerlo. Eso sí, antes de dirigirte a la cocina recuerda que el cacao no aparece en los textos indios.

Suscríbete al boletín para recibir las novedades y accede gratis a la serie de video-sesiones:

3 comentarios en “La dieta aceitosa de los yoguis

  1. Naren, hablando de temas de alimentación y yoga. ¿De que manera se bendice la mesa o los alimentos antes de tomarlos?
    Gracias
    Namasté

Deja un comentario