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Māriyamman y el final de Navarātri

Māriyamman y el final de Navarātri

Māriyamman y el final de Navarātri

Māriyamman y el final de Navarātri

Māriyamman y el final de Navarātri

Hoy, 11 de octubre 2016, finaliza el festival otoñal de Navarātri, después de nueve noches de adoración a diferentes aspectos de la Madre Divina. En el décimo día, y en la forma de Durgā Devī, se celebra el triunfo final de la energía (śakti) femenina universal sobre la ignorancia, la oscuridad y la falta de rectitud. Después de diez días de ritual, canto, ayuno o meditación el devoto está listo para que la Madre “aniquile” sus malas tendencias y le ayude a seguir el, a veces arduo, camino del auto-conocimiento.
Personalmente, de todos los festivales hindúes, Navarātri es mi favorito. Es cierto que presto mucha importancia a Mahāśivarātri y a Guru Pūrṇimā pero. quizás por ser celebraciones de solo un día, no logro el mismo nivel de absorción que cuando paso diez días adorando, de una u otra forma, a la Madre Divina. En mi caso, este amor por el aspecto femenino de lo divino fue espoleado por las enseñanzas de mi maestro Śrī Swami Premananda, que más allá de los rituales, ya en su Ashram del sur de la India dio un rol preponderante a las mujeres en la administración y difusión de su misión espiritual.
En mi visita a su Ashram (junto a mis padres), en 2003, Swami Premananda me regaló una pequeña estatua (mūrti) de Gaṇeśa, que era mi deidad favorita, pero también nos dio una bolsa con varias estatuillas de la Madre para nosotros y para repartir entre los devotos argentinos que no habían viajado a la India. Sin pensarlo mucho, yo elegí una imagen de la Madre que destacaba por tener sobre la cabeza  una “capucha” formada por cinco serpientes cobra.

Con el tiempo supe que mi mūrti era Māriyamman, muy popular en el sur de la India, por ser la diosa que tradicionalmente protege de enfermedades como viruela, sarampión, varicela y que, sobre todo, se encarga de aliviar las fiebres altas ya que tiene una “mirada refrescante”. Con la misma función, pero con nombres diferentes, este aspecto de la diosa existe en toda la India y su análoga norteña sería Śītalā, “la fresca”.
Como ya he dicho, lo que distingue iconográficamente a Māriyamman es la capucha de cinco cobras que cubre su cabeza. En sus manos, que suelen ser cuatro, porta atributos relativos a la śakti, como la daga o el tridente (triśūla) y también el tambor (ḍamaru) que se puede relacionar con Śiva ya que, en cierta forma, Māriyamman se considera un aspecto de Pārvatī, la energía femenina de Śiva.

A pesar de que la viruela se considera erradicada oficialmente de la India desde 1980, el culto a Māriyamman no ha decrecido, especialmente en el estado de Tamil Nadu donde es muy popular. Si bien su función de curadora de viruela está obsoleta, las personas que le rinden culto buscan aliviar otras enfermedades y sufrimientos o simplemente recibir alguna bendición, ya sea material o espiritual.
En mi caso, la devoción por Māriyamman nace de mi amor por Swami Premananda que fue quien me regaló la mūrti. En el altar de casa, la figura de Māriyamman ocupa un modesto lugar, relegada por varias mūrtis de Gaṇeśa, śivalingams, fotos de maestros y más objetos de adoración. Además de una foto de Bhuvaneśvarī, la estatua de Māriyamman es la única referencia a la Madre Divina que tenemos en el altar familiar principal y, sin embargo, cada año cuando llega Navarātri, se activa la devoción interior a la Madre y la pequeña estatua se convierte en protagonista por diez días.
Admito que lo canónico sería adorar una imagen de Durgā, que realmente me gusta mucho, pero las vueltas de la vida me han puesto frente a Māriyamman, a quien adoro hace ya muchos años con devoción. Si su rol de protectora contra la viruela está obsoleto y, de todos modos, su gracia se “reactualiza” con diferentes sentidos (y sus devotos siguen creciendo), en mi caso Māriyamman se ha reconvertido en la deidad de Navarātri por excelencia y desde su pequeña forma coronada por serpientes yo vislumbro todos los otros aspectos de la Madre Universal.
Para que la conozcan, dejo una imagen de estas festividades:
mariamman1

¡Jaya Śrī Ma!

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