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La muñeca de Barbie Kali y la libertad de expresión

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Dos artistas argentinos, llamados Pool & Marianela, crearon una serie de 33 muñecas de la marca Barbie caracterizadas como imágenes religiosas del catolicismo y, minoritariamente, del hinduismo, budismo y judaísmo. Si bien en la mayoría de casos la protagonista era la rubia Barbie, que asume en general la forma de diferentes vírgenes católicas, su novio Ken también aparecía como parte de la obra, representando figuras masculinas religiosas. La obra en conjunto se titulaba Barbie: The Plastic Religion y, naturalmente, levantó cierta polémica entre los fieles religiosos, especialmente católicos.

Digo “naturalmente” porque la relación entre el arte moderno laico y la religión es siempre tensa, a veces la exacta oposición de dos visiones del mundo. De todos modos, por algún motivo la polémica creció más de lo esperado, saliendo del ámbito argentino y llegando a ser noticia en diferentes partes del mundo y, por supuesto, siendo tema caliente de las redes sociales.

En la serie de muñecas sólo había una representación hindú, la diosa Kālī, pero curiosamente esta inclusión dio pie a llamativos titulares en medios indios, haciéndose eco del enojo que sentían los seguidores del hinduismo ante esta “denigración de lo sagrado”.

Los artistas, Pool&Marianela (todas las imágenes se agrandan al clicarlas)

Para dejarlo claro, como practicante de la filosofía hindú, personalmente yo no me sentí ofendido por la muñeca Barbie Kali, aunque es verdad que me pareció parte de una obra puramente efectista que buscaba llamar la atención, sin otro mensaje detrás. Puedo entender que un hindú ortodoxo se sienta ofendido, pues la Madre Kālī (como cualquier otra imagen sagrada) es una representación de la Divinidad y debido al respeto y devoción que se le tiene, no es correcto (desde este punto de vista) jugar con ella a voluntad.

Los atributos de una imagen divina son muy específicos y están fundamentos en profundos simbolismos, por lo que ponerle cabello rubio a la diosa “oscura” del hinduismo puede ser considerado como irreverente por algunas personas y como un sinsentido por otras. A la vez, el acercamiento que un hindú tiene hacia estas imágenes es de mucho respeto y solemnidad, a las que incluso se adora de forma regular con rituales y ceremonias muy marcadas y antiguas. En el caso de Kālī, que es una diosa feroz, se invita claramente a tener precaución a la hora de adorar esa energía, al punto de que en general es algo que se recomienda no hacer.

De todos modos, entiendo los tiempos que vivimos, en que las grandes ideologías tradicionales han caído y en que, a cambio, surgen modas que mezclan culturas, épocas e ideas para satisfacer nuestras mentes cada vez más incapaces de sorprenderse y de satisfacerse con lo simple de la vida. La cocina fusión Saigón-New Orleans, el Flamenco yoga o los jóvenes vestidos con estética animé son algunas muestras – unas más inocuas que otras – de cómo el postmodernismo consiste en rizar el rizo, buscando sacar algo nuevo de lo ya existente, a falta de ideas mejores.

Para mí, el caso de las Barbies religiosas encaja perfectamente en esta mentalidad actual de la preeminencia de la imagen por sí misma y por eso, a pesar de la polémica, no es sorpresa que haya tenido muchos adeptos que pagarían (y pagarán) por tener uno de esos muñecos en el salón de su casa (junto al gato chino de la suerte, moviendo su brazo).

De todos modos, y dejando mi teoría a medias, los artistas explican que decidieron usar las muñecas Barbie porque ese es el “canon de belleza de la mujer” de esta época, con el cual dicen no estar de acuerdo y, de hecho, la obra se convierte en cierta forma, y entre otras cosas, en una crítica a “las imposiciones de la belleza” actuales.

En cualquier caso, así es el mundo en que vivimos y me parece que enojarse tanto con estos dos artistas era exagerado. Después de todo hay problemas mucho más importantes a los que dedicar el tiempo y la energía, tanto en el mundo como en mi propio camino espiritual. Por eso me sorprendió que, después de unos días de tormenta mediática, los artistas decidieran cancelar su muestra y sacar de la vista pública su obra. Las reacciones negativas (y muchas veces belicosas) de las personas ofendidas tienen que haber sido grandes.

En su página de Facebook, Pool & Marianela explican las razones de su decisión (que fue tomada “con pesar e impotencia” y “para no acrecentar el odio”) y también detallan el mensaje de fondo que tenía su obra, guiada “por el concepto de alteridad, en donde reconocemos las diferencias con un otro y las respetamos, buscando una común-unión con ellos”. Asimismo, los artistas explican que nunca quisieron “herir sensibilidades de las personas de fe, independientemente de la religión que profesen” y aclaran que la obra “se construyó desde el respeto y de la unión de las diferencias, pues participamos fervientemente contra el racismo y el odio”.

La verdad es que el comunicado es claro y las palabras de los artistas son bonitas. Basándome en los criterios espirituales de tener confianza en el prójimo, yo les creo. De hecho, ellos mismos se confiesan católicos apostólicos romanos. Si pudiendo tener mucha prensa (y quizás dinero) con su obra polémica han decidido quitarla para no fomentar odio e intolerancia, entonces me parece un gran gesto. De todos modos, como pasa tantas veces, fueron muchas las personas religiosas las que demostraron intolerancia y violencia. A esas personas les digo una cosa: actuando así le hacen difícil a uno andar por la vida defendiendo las virtudes de seguir una religión. ¡No me hagan quedar mal!

Vamos a centrarnos un momento en Kālī, que es lo que más me interesa. ¿Por qué la eligieron los artistas? Ellos dicen: “quedamos maravillados y absortos con las explicaciones, sentimientos y palabras de amigos, que nos visitan en nuestro hogar y nos introducen desde la fe en la creencia hinduista”. También habría que agregar que Kālī es muy fotogénica y, por supuesto, especialmente llamativa.

No voy a entrar en detalle en la iconografía de la muñeca pues no se trata de una representación canónica para tomar en serio. De todos modos, sí que quisiera puntualizar un detalle del embalaje, pues en la parte frontal superior aparece un mantra en alfabeto devanāgari que dice “Jaya Kāli Mām” (es decir, “Victoria a la Madre Kali”). La frase está en lengua hindi (aunque en sánscrito sería casi idéntico), pero al parecer tiene un error, pues la palabra kāli está con ‘i’ breve (कालि) cuando debería ser larga, o sea kālī (काली).

Obviamente la diferencia es mínima para un neófito, pero es importante para que el sentido sea completo y que lo invocado (incluso con una muñeca Barbie) sea la energía de la diosa “negra” (Kālī quiere decir “la oscura” o la “negra”) y no una palabra con otro significado.

Entrando en el budismo, los artistas representaron a Buda con un muñeco de Ken. Yo no soy un especialista en budismo, pero he decidido meterme en el tema porque aquí ha habido una típica confusión occidental en que se mezclan elementos hindúes y budistas como si fuera lo mismo. La confusión es entendible, ya que Buda era hindú y nació, vivió y murió en la India, a la vez que para el hinduismo tradicional es incluso considerado un avatāra del dios Viṣṇu (Vishnu). Si bien el budismo y el hinduismo tienen muchos puntos en común, al menos en origen, se trata de dos religiones separadas que pueden llegar a ser muy diferentes en sus visiones metodológicas y filosóficas.

Sin entrar a analizar el nombre del Buda, que está en versión española y no tradicional (que sería Buddha, Siddharta Gautama), los puntos a destacar están otra vez en la caja. Por un lado, a diferencia del hinduismo, el uso de la svastika o cruz esvástica no está especialmente difundido en el budismo y no es el símbolo que mejor representa al Iluminado. Por otro lado, y lo más importante, es el mantra sánscrito que aparece en la parte superior frontal del embalaje, que es un mantra totalmente hindú: om namah śivaya.

Este mantra no corresponde de ninguna manera con el Buddha, simplemente porque se trata de una invocación propia de otra religión y dirigida a otra figura divina, que es Śiva (Shiva). Es casi como si pusiéramos un muñeco de Jesucristo y la oración estuviera dirigida a Alá. Por supuesto, budistas e hindúes se sienten, en general, más cercanos entre sí que cristianos y musulmanes, pero eso no quita que la combinación sea un grotesco malentendido. Y en el caso de que adrede uno quisiera relacionar al Buddha con el mantra a una deidad hindú, éste debería ser, al menos, a Viṣṇu.

Este ha sido mi análisis, que espero sea tenido en cuenta si es leído por los artistas, de forma que puedan mejorar el packaging y, dentro de la irreverencia artística (la cual acepto por el bien de la libertad de expresión), buscar ser más rigurosos con los símbolos tradicionales que para muchas personas – yo incluido – son importantes.

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  1. Esto es un asunto dedicado. Una cosa es usar la libertar de expresion y por otro ofender. ¿Que curioso que no representaron al profeta del islam Muhammad? Puedo intentar entender el arte, pero no entiendo ¿Cual es el objetivo? ¿Para que representa a la virgen maria, a jesus o a diosas o maestros espirituales de otra religion con la muñeca Barbie y el muñeco Ken? ¿Que es lo que nos quiere decir? ¿Hay un mensaje o metafora? Tengo que esta de acuerdo con algo que esta en el articulo y cito “…personalmente yo no me sentí ofendido por la muñeca Barbie Kali, aunque es verdad que me pareció parte de una obra puramente efectista que buscaba llamar la atención, sin otro mensaje detrás.” Eso es todo llamar la atencion y nada más. Y no es por fastidia ni echar más leña en el fuego pero pregunto ¿Por que no le tiñeron el cabello de negro? Por lo menos pudiera ser similar a las representaciones, pero no aun asi dejaria de ser ofensivo.

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  2. Me parece muy bien lo que has comentado. De todas maneras (yo personalmente) pienso que estos mal entendidos se dan, por que de alguna manera se frivoliza lo que no se debe. Se profana ,de alguna manera, lo que es sagrado. Por cierto estoy totalmente de acuerdo cuando al final comentas; buscar ser más rigurosos con los símbolos tradicionales que para muchas personas – yo incluido – son importantes. Totalmente de acuerdo.

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