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‘The inner light’, George Harrison y Joan Mascaró

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Rara vez me alejó de las temáticas índicas y mucho menos en dirección a la China, pero los protagonistas de la historia de hoy nos llevan a dar un paseo por la antigua sabiduría china sin perder su conexión con la India y su espiritualidad:

En 1958, el profesor, escritor y traductor Joan Mascaró i Fornés publicó su libro Lamps of Fire. Mascaró había nacido en la isla de Mallorca en 1897, y debido al interés que le generó una lectura temprana de la Bhagavad Gītā estudió sánscrito y se especializó en lenguas orientales en la Universidad de Cambridge. Después de algunas idas y venidas, y forzado por la Guerra Civil española, Mascaró se afincó definitivamente en Inglaterra, donde desarrolló sus conocidos trabajos de traducción al inglés (a pesar de que su lengua materna fuera el mallorquín o, algunos dirían, el catalán).

Del sánscrito, Mascaró tradujo la Bhagavad Gītā, cuya popularidad sigue muy vigente, y las Upaniṣad, mientras que del pali tradujo el Dhammapada budista y del chino clásico el Tao Te Ching. Su interés no se redujo a las religiones orientales, sino que fue una persona “ecuménica” que buscó la esencia compartida de todas las religiones.

De allí quizás su obra más ambiciosa: la ya nombrada Lamps of Fire, cuya traducción al español es Lámparas de fuego, y que es una “compilación de textos de la tradición oriental y occidental que reflejan la sabiduría del mundo a lo largo de toda la historia de la humanidad”.  Entre estos textos hay preponderancia de lo que llamamos Escrituras sagradas y escritos de santos y místicos, aunque también hay poetas y autores que podemos etiquetar de más literarios.

La dedicada vida de Mascaró en busca de la unidad en la diversidad se ve reflejada en el excelente documental mallorquín-catalán LLànties de foc que significa, otra vez, “lámparas de fuego”. Entre sus fotogramas, se puede ver a Joan Mascaró, en 1967, compartiendo plató en un programa de la televisión británica con dos Beatles: George Harrison y John Lennon.

El tema: la Meditación Trascendental enseñada por Maharishi Mahesh a la que, en ese momento, The Beatles estaban dedicando su búsqueda espiritual (de hecho, en 1968 hicieron su famoso y un tanto malogrado viaje a Rishikesh).

En los casi 40’ que dura ese programa (se puede escuchar completo, en inglés, aquí), Mascaró habla apenas tres o cuatro veces, pero todo lo que dice enriquece el debate y aporta claridad. Por su parte, George y John explican bastante bien las razones y beneficios de la meditación, teniendo en cuenta que eran bastante nuevos en el tema (George, el más interesado de los dos, llevaba dos años indagando en temas indios, incluyendo tocar el sitār y lectura de libros espirituales).

Quizás el único momento en que George no ofrece una explicación lo suficientemente buena sobre la meditación es cuando le preguntan “cuál es la diferencia entre una experiencia de gozo en meditación o de gozo al beber una botella de whisky”. Es entonces cuando Mascaró hace una de sus contadas intervenciones para iluminar a la audiencia (y a los Beatles) sobre la “dicha interior”. Ese fragmento, editado, se puede ver a continuación:

Poco después del programa, y probablemente impactado por las palabras de Harrison, que llega decir que si tuviera que elegir “abandonaría todas sus posesiones con tal de tener la meditación en su vida”, Mascaró le envió a George una copia de Lamps of Fire, proponiéndole musicalizar un pasaje del libro. Específicamente, un capítulo del Tao Te Ching que él mismo había traducido del chino clásico y al que había titulado The inner light, es decir “La luz interior”.

A Harrison la propuesta le pareció buena idea, quizás porque había percibido en Mascaró cierta sabiduría o también porque alegando que “todas las religiones comparten la misma esencia”, no tuvo problemas en usar un texto chino para, como finalmente sucedió, ponerle música de estilo clásico indio, que era el estilo que George estaba estudiando hacía un tiempo.

De hecho, el lugar para dar forma definitiva a la canción fue Bombay (ahora Mumbai), en la India. Allí viajó George para producir y grabar (sin los demás Beatles) la banda sonora de una película psicodélica inglesa titulada Wonderwall, con la colaboración de destacados músicos indios (la banda sonora se puede escuchar aquí).

Efectivamente, los instrumentos que salen en la grabación son todos indios, al igual que la composición. George se limita a cantar los versos (ligeramente modificados) de la traducción que hizo Mascaró del capítulo 47 del Tao Te Ching. Como yo no sé nada de chino clásico (ni moderno), no puedo juzgar de forma rigurosa la traducción de Mascaró, aunque por conocer lo básico del sánscrito sí sé que Mascaró suele hacer traducciones libres, no especialmente literales, aunque no por ello tan alejadas de la esencia.

Buscando traducciones del capítulo 47, uno encuentra una misma idea en todas, aunque muchas formas de decirlo. La de Mascaró es una versión muy simple, que evita la palabra original Tao, tan difícil de traducir, en busca de una mayor universalidad en el mensaje. La traducción de Mascaró fue hecha al inglés y luego alguien más (Ricard Vela, en la edición que tengo) la hizo al español, o sea que vamos pasando por muchos filtros, pero la idea es esta:

Sin franquear el umbral
puedo ver todo en la Tierra.
Sin mirar por mi ventana
puedo ver los caminos del cielo.

Cuanto más se aleja uno
menos sabe.

Por eso el sabio
llega sin viajar,
lo ve todo sin mirar,
actúa sin obrar.

La corta canción, de menos de 3’ y publicada en 1968, tuvo muy buena aceptación entre la crítica y entre los mismos Beatles, que la eligieron como Lado B de su famoso simple Lady Madonna. A día de hoy, The inner light todavía se considera una de las mejores composiciones de George Harrison, sobre todo por su atmósfera tan oriental, en gran medida por los músicos indios que participaron y en otra medida por el mensaje de la canción, que si bien es chino en origen, también podría ser indio.

La “luz interior”, que el texto en realidad no nombra, es el título que Mascaró eligió para definir “la luz que brilla más allá de todas las cosas de la tierra, más allá de los cielos más supremos”. La misma luz, nos dicen las Upaniṣad, “que brilla dentro del ser humano”.

Como ya hemos escuchado varias veces, no hace falta irse muy lejos para encontrar lo que uno busca; de hecho, nos dicen, eso está muy cerca.

Mientras seguimos en esa búsqueda, disfrutemos de la canción:

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  1. Curioso e interesante post y tan instructivo y espiritual como los habituales.

    Responder
  2. OM NAMAH SHIVAYA!

    Muchas gracias por tu aportación. Tus post me despiertan interés, me inspiran y me descubren historias fantásticas.

    Responder

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