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La canción ‘Like a river’ y sus mensajes espirituales

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Llevo tres semanas escuchando con deleite el disco Like a river to the sea de la artista y cantante británica de kīrtan, Jahnavi Harrison, que se crió en una comunidad espiritual Hare Krishna y que lleva la devoción en la sangre. De las ocho canciones publicadas, la que le da nombre al disco es la que me interesa desgranar hoy pues, además de parecerme hermosa, tiene muchas referencias intertextuales y también mensajes espirituales.

La canción Like a river to the sea (“Como un río hacia el mar”) tiene varias estrofas y un estribillo en inglés, aunque también tiene otro estribillo en sánscrito. La letra principal fue escrita por Jahnavi Harrison en una visita a Vrindavan, la sagrada ciudad india donde el Señor Kṛṣṇa (Krishna) pasó su niñez y juventud, en que ella cuenta que le costó mucho ver “la esencia espiritual detrás de la contaminación, el tráfico y la comercialización”. A orillas de Vrindavan discurre el sagrado río Yamunā, que al igual que el sagrado Ganges, lleva años soportando el maltrato ambiental y la indiferencia del Gobierno indio.

En cierta forma, Yamunā Mā está peor que Gangā Mā porque el escaso torrente que llega a Vrindavan es solo “aguas residuales que salen de las cloacas de Delhi”, que es donde el río original pierde casi todo su cauce. Existe una campaña para salvar al río Yamunā y cada tanto el Gobierno da alguna señal o promesa alentadora (como hace con el Ganges), pero por ahora es una batalla que se está perdiendo y, por tanto, en una cultura que honra tanto a sus ríos, es de gran relevancia ambiental, espiritual, religiosa y cultural seguir luchando.

La cuestión es que, usando el río y Vrindavan como metáfora, Jahnavi describe el confuso panorama exterior y mundano, a la vez que insta a buscar más allá de lo que nuestros limitados ojos físicos pueden ver, para poder así reconocer la esencia espiritual. Su desconcierto se expresa, por ejemplo, en frases como:

“Veo el caos y los árboles estériles, quizás estoy ciega /
multitudes de personas arrodillándose; ¿es este sitio divino?”

Cualquiera que haya estado en la India entiende esta ambivalente sensación en que el ruido y la suciedad exterior del país parecen contraponerse directamente a la quietud y sacralidad interna de esa tierra. En relación a la protección del medioambiente, el mensaje no es para nada mirar más allá de la polución y despreocuparse de ello, sino proteger el mundo y su sacralidad tanto externa como internamente, con la mirada espiritual.

La citada “ceguera” de los sentidos que nos impide ver la esencia es aludida poéticamente a través de una parte del estribillo sánscrito de la canción:

govinda dāmodara mādhaveti

Se trata del estribillo del Śrī Govinda Dāmodara Stotram, un himno de alabanza compuesto por Śrī Bilvamaṅgala Ṭhakura, un poeta y devoto del siglo XIII, que relata cómo todos los habitantes de Vrindavan, sin importar las diferentes situaciones en que se encuentren, no pueden hacer otra cosa que cantar los nombres de Kṛṣṇa. Específicamente: Govinda, Dāmodara (Damódara) y Mādhava (Mádhava).

La gracia de elegir este verso en particular es que el poeta Bilvamaṅgala era, efectivamente, ciego, ya que él mismo se arrancó, quizás drásticamente, los ojos para detener su excesiva atracción hacia las mujeres y dedicar toda su visión a la búsqueda de Dios. Para quien quiera más detalles, la historia completa ya la conté aquí.

La segunda línea del estribillo sánscrito es también una invocación a Kṛṣṇa:

“he kṛṣṇa he yādava he sakheti”

Literalmente:

“¡Hey Kṛṣṇa! ¡Hey Yādava! ¡Hey Amigo!”

Este verso, tal cual, se encuentra en la Bhagavad Gītā (XI.41) cuando Arjuna, recibiendo la gracia de ver la forma universal del Señor Kṛṣṇa, se da cuenta de quién es en realidad su primo, cochero, consejero y amigo y entonces le pide perdón por haberlo llamado de forma informal, “por descuido o por cariño”, Kṛṣṇa, Yādava (Yádava, en cuanto descendiente del linaje del rey Yadu) o simplemente “amigo”.

Este verso, otra vez, puede entenderse en relación a la incapacidad que tiene la percepción basada en los sentidos (incluyendo los establecidos hábitos de la mente y del ego individual) de ver más allá de las apariencias materiales. Así como Arjuna “bromeaba sin respeto cuando jugaba, reposaba, se sentaba o comía” con Kṛṣṇa, ignorando su grandeza, de la misma forma Jahnavi Harrison intenta transmitir que la limitada visión de los ojos materiales puede verse ampliada siguiendo la guía espiritual de los grandes maestros.

Para más datos, las dos líneas del estribillo sánscrito, con los seis vocativos a Kṛṣṇa, también aparecen en alguna canción popular y anónima en hindi que tiene la misma idea del stotram original de Śrī Bilvamaṅgala: hagan lo que hagan, los habitantes de Vrindavan entonan los nombres de Dios en su forma de Kṛṣṇa.

El estribillo en inglés de la canción tiene también mucho jugo. Traducido al español diría algo así como:

“Mi corazón fluye como un río hacia el mar / Que siempre sea así
Un río de gracia fluye a través de mí / Que siempre sea así”.

Los versos, como explica Jahnavi, aluden a la plegaria que la reina Kuntī, la madre de los Pāṇḍava, dirige al Señor Kṛṣṇa cuando éste, una vez acabada la trágica guerra relatada en el Mahābhārata, informa que se marcha para regresar a su reino de Dwarka. Estas palabras aparecen en el Śrīmad Bhāgavatam (Canto 1.8.42) y dicen, en sánscrito:

tvayi me ’nanya-viṣayā
matir madhu-pate ’sak
t
ratim udvahatād addhā
ga
gevaugham udanvati

Una posible traducción semi-literal sería:

“Oh, Señor de Madhu (o sea, Kṛṣṇa), permite que mi atención
esté siempre atraída hacia ti de forma pura,
así como el río Ganges fluye hacia el mar
sin desviarse”.

Si bien el verso clásico habla del Ganges, el río sagrado por excelencia, y Jahnavi Harrison hace referencia al Yamunā, quizás el segundo río sagrado por excelencia, la relevancia del río como entidad sagrada es la misma.

En cuanto a pedidos, el que le hace Kuntī a Kṛṣṇa es el gran objetivo de todo devoto: tener la mente siempre en Dios.

La palabra sánscrita original, mati, se puede traducir como “pensamiento, mente o intención” y, quizás no curiosamente, Jahnavi la traduce por “corazón”.

De hecho, el diccionario Monier-Williams le da buena razón, ya que la primera acepción del término es “devoción, plegaria, adoración” y, en realidad, para un devoto (bhakta) el gran objetivo es, más que la mente, tener el corazón en Dios. Un propósito que, según creo, cumple la canción del día de hoy.

Para que juzguen (y disfruten), aquí está el vídeo oficial, filmado a orillas del Yamunā:

he kṛṣṇa he yādava he sakheti

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  1. Hola Naren, te saludo desde Argentina , hermoso el video de la canción like a river. Muchas gracias por compartirlo.Todo lo que publicas es muy interesante, gracias nuevamente. Con tu permiso lo voy a compartir en mi face.
    Saludos cordiales
    Mirta

    Responder
  2. La canción me ha estremecido y ha sacado alguna que otra lagrima. Que devoción, que belleza y a la vez que tristeza. Tristeza de saber que lugar tan mágicos y sagrados como estos están siendo acabados por mano del hombre.
    Muchísimas gracias por compartir!

    Responder
  3. Manuel Salvador

    Maravillosa canción, estupendos tus comentarios y divina Jahnnavi que convierte en delicia todo lo que canta.
    Por cierto has escuchado a The Hanumen?
    OM

    Responder

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