Canal RSS

La inmersión de Gaṇeśa

Publicado en

Cada año, después de diez días de adoración y celebración, se llega al fin del festival dedicado al Señor Gaṇeśa (conocido como Gaṇeśa utsava o Gaṇeśa caturthī), que es especialmente importante en el estado indio de Maharashtra y que tiene su expresión más masiva en su capital, Mumbai, la ciudad más poblada de la India. Durante diez días, unos mil pandals (templos temporales) oficiales se instalan en las calles de la megalópolis, cada uno con una imagen (mūrti) de Gaṇeśa que, a pesar de ser de yeso, se consideran sagrada, pues se le ha realizado el prāṇapratiṣṭhā, la ceremonia tradicional para infundirle “vida”.

En el último día de celebraciones llega el apogeo, que se denomina visarjan y que, en este contexto, refiere a “lanzar una imagen en aguas sagradas” como rito final de un festival religioso, que la tradición dice debe ser en agua corriente. En el caso de Mumbai esta inmersión se hace en las aguas del Mar Arábigo, que rodean la ciudad, con especial énfasis en la playa de Chowpatty Girgaon, que es la playa más céntrica y popular. Allí se preparan gradas para las personalidades políticas; se alzan torres de control para la policía; se instalan chapas de acero para que los vehículos autorizados puedan circular por la arena; se colocan baños públicos, todo en medio de un enorme despliegue policial.

Para acceder a la playa, que no es especialmente grande, los devotos llegan con sus imágenes de Gaṇeśa desde todas partes de la ciudad y, por tanto, las calles aledañas se ven cortadas, como así también una serie de calles principales que se convierten en la pasarela de miles de mūrtis, en un desfile que dura prácticamente 24 horas. Desde la mañana temprano (que este año 2015, fue el día 27 de septiembre), uno puede ver llegar a diferentes grupos de devotos con sus pequeñas y hogareñas imágenes de Gaṇeśa, para depositarlas en el agua. A medida que pasa el día, el tamaño de las mūrtis va creciendo y el punto máximo, a la madrugada del día siguiente, suele ser la llegada de la imagen de Lālbaugcā Rāja, el Gaṇeśa más famoso de Mumbai.

Devotos rumbo a la playa con su pequeña mūrti.

Devotos rumbo a la playa con su pequeña mūrti.

Sin importar el tamaño de la imagen, al llegar a la playa se le hace un ritual previa inmersión en el agua. Allí se hacen los últimos pedidos típicos para Gaṇeśa: prosperidad material, quitar obstáculos, éxito en los estudios y conocimiento espiritual. Algunos devotos susurran al oído de la imagen sus plegarias, justo antes de enviarla a sumergir.

Esta tarea se hace muchas veces a través de unas balsas oficiales que llevan varias estatuas lejos de la costa y las sumergen allí. En esos casos no se permite a los devotos ir en las balsas, pues hay un personal que se encarga. Cuando la imagen es pequeña, hay niños siempre dispuestos, por unas pocas rupias, a hacer la inmersión a mano, caminando con la imagen hasta hundirla en las aguas a escasa distancia de la costa

Si la mūrti, en cambio, es grande viene acompañada generalmente de grandes grupos de devotos, muchos vestidos con camisetas o sombreros identificatorios, que se encargan personalmente de su traslado mar adentro. De hecho, las imágenes más grandes ya están instaladas sobre plataformas que también van al agua o que, incluso, se convierten en balsas en sí mismas.

Ritual previo a la inmersión.

Ritual previo a la inmersión.

Otro ritual playero

Otro ritual playero

Balsa oficial para llevar estatuas a sumergir.

Balsa oficial para llevar estatuas a sumergir.

Cerca, una estatua pequeña siendo sumergida a mano; a lo lejos una balsa que apenas se divisa.

Cerca, una estatua pequeña siendo sumergida a mano; a lo lejos una balsa que apenas se divisa.

El trayecto de una imagen desde su hogar o pandal hasta la playa de Chowpatty Girgaon puede tomar varias horas, debido a la congestión de las calles. De hecho, se estima que la famosa mūrti de Lālbaugcā Rāja tarda 24 horas en recorrer la distancia, debido a su tamaño y, sobre todo, al gran número de personas que se acumulan para verla pasar. A la vez, esta “lentitud” es también deliberada pues nadie tiene prisa y el desfile, o también se puede decir peregrinaje, se toma como una fiesta en la que todos los devotos van cantando, lanzando polvos de color rojo, que es el color de Gaṇeśa, y disfrutando de la fecha.

El público que no acarrea una imagen, a su vez, se acomoda en las aceras, calles, balcones y techos para ver pasar durante horas un desfile que es religioso, festivo y muy colorido. Los vendedores de comida y bebida hacen buenos beneficios y el evento recuerda, en cierta forma, a los desfiles de carrozas que se hacen en carnaval. En esa procesión, hay imágenes de todo tipo y tamaño, llegando también en todo tipo de vehículos, desde la pequeña estatua que viene sobre la cabeza de un devoto caminante, pasando por las que llegan en camiones, hasta las enormes figuras artísticas en sus carrozas.

Devoto caminante y esforzado.

Devoto caminante y esforzado.

Devotos más modernos.

Devotos más modernos.

Llegando en camión.

Llegando en camión.

Como resultado de la masividad del evento, transitar por las calles se hace muy difícil y yo, por suerte, tenía acceso a la grada de periodistas desde donde pude observar una parte del desfile. También me metí codo a codo con los devotos y, sobre todo, a la hora de entrar en plena playa para ver la inmersión (donde los periodistas y fotógrafos oficiales no son permitidos como tales) tuve que luchar duramente por un espacio físico.

Yo, que he asistido a un par de multitudinarias Kumbha Mela, creo que he estado mucho más apretado en la fiesta de Gaṇeśa, sobre todo cuando llega el atardecer y las estatuas más grandes llegan a la playa.

El desfile muestra sus primeras imágenes monumentales.

El desfile muestra sus primeras imágenes monumentales.

Multitud

Multitud y un peculiar Gaṇeśa montando un tigre.

con-elefante_calle

Gaṇeśa con elefante

Desde los balcones, visión preferencial.

Desde los balcones, visión preferencial.

A decir verdad, es muy difícil ver la inmersión de las imágenes desde la playa, no solo por la cantidad de personas, sino porque mientras más grandes son las mūrtis, más lejos las llevan y, por tanto, uno termina viendo apenas una silueta, que sumándole la luz del atardecer, crean un ambiente algo poético pero poco viable para las fotos o la mirada objetiva.

Las inmersiones siguen durante la noche y, en mi caso, pude sentir el bullicio de la fiesta desde mi habitación por varias horas hasta que, de a poco, se fue calmando. Cuando salí a las 3am a la calle para dirigirme al aeropuerto, el desfile todavía seguía, aunque mucho más espaciado y con las calles transitables en su mayoría.

En los últimos años ha habido polémica porque el día después del visarjan la playa de Chowpatty (así como otras playas y otros cuerpos de agua a lo largo de la India) aparece llena de los restos de las estatuas sumergidas, ensuciando la playa por un lado y contaminando las aguas por otro. En el pasado estas mūrtis eran hechas de arcilla, que se “biodegradaba” al entrar en contacto con el agua. Por cuestiones económicas y prácticas, los artesanos y escultores a cargo de las imágenes empezaron a utilizar yeso, que no se desintegra fácilmente en el agua, a lo cual hay que sumarle la pintura sintética, los adornos, las ropas y el resto de decoración de las imágenes.

En Mumbai (y todo Maharashtra) las celebraciones de Gaṇeśa utsava son tan importantes desde el punto de vista religioso, económico e identitario que esa desventaja de la inmersión de estatuas se considera apenas un detalles. También es cierto que la playa de Chowpatty está sucia todo el año con bolsas de plástico, envases y todo tipo de basura que no tiene que ver directamente con el festival religioso, por lo que no se puede achacar a ese evento la mayor culpa.

Una visión de la playa antes de las inmersiones.

Una visión de la playa antes de las inmersiones.

En esta línea, un estudio estima que del total de polución de las aguas en la India, sólo el 5% corresponde a la actividad religiosa y ritual. Evidentemente eso no es excusa para contaminar, pero sí queda claro que las ofrendas a los ríos y el mar no son la causa principal. En el estado de Uttar Pradesh, por ejemplo, la Justicia prohibió recientemente la inmersión de imágenes sagradas (5%) al igual que el derrame de aguas cloacales en el río Ganges, siendo esto último el gran motivo de contaminación fluvial (quizás 60%).

De todos modos, las acciones para poner en práctica las prohibiciones han sido dispares: mientras las aguas residuales siguen fluyendo y contaminando el río sagrado, las fuerzas policiales y gubernamentales han hecho hincapié en evitar la inmersión de las estatuas, especialmente en la ciudad de Varanasi.

De hecho, en vísperas de la inmersión de las mūrtis de Gaṇeśa este año 2015 en Varanasi hubo una brutal agresión policial sobre devotos hindúes que llevaban una imagen y que, al ver limitado su paso, hicieron una sentada pacífica. Entre las personas que protestaban se encontraba Swami Avimukteshwaranand, a quien conozco personalmente y sé que es un renunciante genuino y un maestro muy dedicado a mantener las tradiciones hindúes, y también algunos jóvenes estudiantes. Todos ellos fueron víctima de golpes por parte la policía, llegando algunos, incluido el swami, a ser internados en el hospital por sus heridas.

De esta forma, el contraste es impactante: mientras en Varanasi la policía golpea con bastones a los swamis que quieren defender la inmersión de mūrtis, en Mumbai la ciudad se detiene para observar el acontecimiento con la aprobación popular y oficial.

Un punto medio que suena razonable es la utilización de imágenes hechas con arcilla, a la vieja usanza, para que así se vuelvan “ecológicas”. No todos los artesanos están de acuerdo, pues es más caro y más esfuerzo, pero es una opción que habría que tener en cuenta.

Primer plano de un mūrti con una persona cerca para notar la proporción. Atención a la guirnalda que lleva Gaṇeśa, hecha con billetes de 10 rupias.

Primer plano de una mūrti con una persona cerca para notar la proporción. Atención a una de las guirnaldas que lleva Gaṇeśa, hecha con billetes de 10 rupias.

Mientras tanto, en Mumbai no parecen muy preocupados por la cuestión ambiental y miles de mūrtis son sumergidas al mar durante 24 horas de pura fiesta, donde todos entonan la misma oración: Ganapati bappa morya pudhchya varshi lavkar ya. Un pedido en marathi, la lengua de Maharashtra, para que Gaṇapati (que es otro nombre de Gaṇeśa) “vuelva pronto el próximo año”.

La playa de Chowpatty en pleno visarjan.

La playa de Chowpatty en pleno visarjan.

Yo no sé cuándo volveré, pero después de muchos años de planearlo he podido ver el visarjan de Mumbai en vivo y directo. Con penas y alegrías, reflexiones agridulces y mucho sudor, pero inolvidable al fin.

Las imágenes rumbo a las aguas.

Las imágenes rumbo a las aguas.

PS: todas las fotos son mías y se agrandan al clicarlas.

¡Jai Gaṇeśa!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: