Hijo de Vecino

Los significados de la palabra ‘hatha’

A menudo, cuando se habla de espiritualidad las palabras tienen, al menos, dos significados: uno literal y otro simbólico. Ambos sentidos tienen su razón de ser y su utilidad. El significado literal generalmente nos provee información ‘objetiva’ (lingüística, etimológica, histórica…), mientras que el simbolismo del vocablo nos desvela cuestiones más esotéricas, es decir información oculta a primera instancia.
A este respecto, las enseñanzas de la mayoría de las tradiciones espirituales de la India tienen un carácter esotérico en origen, pues no eran de conocimiento público y eran transmitidas oralmente a través de la milenaria tradición Gurú-discípulo. Actualmente, con el auge de la filosofía oriental en Occidente, el desarrollo de las comunicaciones y la universalidad de la información, son pocas las personas (occidentales y orientales) que, de desearlo, no pueden tener acceso a las enseñanzas y la filosofía de la India.
De esta forma, los simbolismos de muchas palabras otrora desconocidas son ahora vox populi, al punto de llegar a perder su sentido original. Esto pasa, con sus matices particulares, en los casos de karma, mandala o namaste, una breve palabra que ha dado lugar a interpretaciones libres y larguísimas.
La popularidad que ha ido ganando el término Hatha-Yoga en Occidente, sobre todo a partir de los años ’60, viene de la mano con la incontestable ventaja de haber introducido (y seguir haciéndolo) a millones de personas, si no directamente en el sendero espiritual, al menos sí en el camino de la salud física, la buena respiración y la auto-consciencia corporal y mental.
La notoriedad de este estilo de yoga (con frecuencia tomado como el único para los neófitos) también ha llevado, en ocasiones, a una distorsión de la palabra ‘hatha’. Un efecto secundario de la fama que, si bien es muy menor en comparación a los grandes beneficios que da dicha práctica, me parece bueno abordar para evitar confusiones.

Definiciones varias

La definición de diccionario (Sanskrit-English de Monier-Williams, pág. 1287) de la palabra hatha incluye: «violencia, fuerza, obstinación, persistencia». A su vez, este mismo diccionario clásico dice que hatha yoga es «un tipo de yoga forzoso o de meditación abstracta».
Georg Feuerstein, erudito indólogo y sanscritista (que tristemente para muchos yoguis ha dejado su cuerpo este pasado 25 de agosto 2012) traduce hatha yoga como «yoga vigoroso» («forceful yoga», en inglés) y explica que se trata del «yoga de la disciplina física», una «empresa vigorosa en la que la fuerza vital innata del cuerpo es utilizada para la trascendencia del ser [individual] y la comprensión del Ser [superior]».
Es decir, a través de ciertas prácticas físicas (especialmente asana, kriyā y prānayama) el yogui logra poner bajo control su cuerpo y sus sentidos para así ser capaz de percibir, a través de la meditación, su verdadera esencia Divina.
El yogui y sabio B.K.S. Iyengar, palabra autorizada del tema, en su conocido libro El árbol del yoga define hatha yoga como «la ciencia de la voluntad», ya que se necesita del esfuerzo físico, lo cual supongo que va relacionado con la definición de «persistencia» que ofrece el diccionario. Allí mismo, Iyengar, dice que el hatha yoga «no es meramente físico» y que «también nos conduce a la visión del alma».

B.K.S. Iyengar

Es aquí cuando entra el aspecto simbólico de la palabra hatha.
Sol y luna

Siguiendo con Iyengar, él dice que desde el punto de vista «psicológico» el significado de hatha yoga es «espiritual»: «Ha significa sol, el sol de nuestro cuerpo, es decir, nuestra alma; y tha significa luna, la cual es nuestra consciencia. La energía del sol nunca languidece mientras que la luna mengua cada mes y de nuevo pasa, de estar apagada, a la plenitud. Así pues, el sol en cada uno de nosotros, que es nuestra alma, nunca se apaga, mientras que la mente o consciencia, que toma su energía del alma, experimenta fluctuaciones, modulaciones, humores y altibajos como las fases de la luna».
Es justamente este significado de hatha como ‘sol y luna’, uno de los simbolismos esotéricos que ahora están muy extendidos. Como aclara Feuerstein, en The Yoga Tradition, «algunos libros sobre yoga afirman que ha y tha son las palabras reales que significan ‘sol’ y ‘luna’ respectivamente, mientras que en realidad son únicamente sílabas representando las dos luminarias».
Hecha esta aclaración, el mismo Feuerstein explica: «La sílaba ha en la palabra hatha representa la fuerza solar [masculina] del cuerpo, y la sílaba tha representa la fuerza lunar [femenina]. El término yoga representa su conjunción, que es el estado extático de identidad entre el sujeto y el objeto».
Georg Feuerstein

Sobre este aspecto bipolar, los fundadores de Jivamukti Yoga (Sharon Gannon & David Life) dicen que «yoga es la unión del sol y la luna» y agregan que la palabra hatha «refiere al estado dual construido por todos los pares de opuestos: masculino/femenino, placer/dolor, bueno/malo, noche/día, izquierda/derecha. Cuando estas preferencias son superadas, el Ser infinito se manifiesta en el yogui«, explican esperanzadoramente.

Por tanto, la práctica de Hatha yoga es altamente recomendable para cualquier persona que desee mejorar su salud físico-mental y que quiera adquirir mayor vitalidad. Al mismo tiempo, estos beneficios físicos no deben eclipsar los aún mayores beneficios que puede traer esta forma de yoga para cualquier persona, que consisten básicamente en una mayor consciencia espiritual.
Asimismo, es bueno recordar que el hatha yoga tradicional no está compuesto sólo de posturas físicas, sino que está muy ligado a la práctica de ejercicios respiratorios y de concentración, como así también a la práctica de la meditación; una práctica que, según dicen los sabios hatha-yoguis, es el paso último y fundamental para alcanzar el auto-conocimiento.
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6 comentarios en “Los significados de la palabra ‘hatha’”

  1. El maestro Ananda Giri decía que Hatha Yoga era » Un sistema de cultura física para preservar,promover y mantener la salud».. Saludos y Jai Prema Shanti

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  2. Buenos días,
    Primero agradecer que publiques estos conocimientos que tanto nos ayudan.
    Y me pasa que al querer saber el significado de Ha y Tha, veo que hay diferentes y contradictorio significados.
    Encontrè en otro blog, que Ha es lo femenino y Tha lo masculino.
    Le ruego me diga a que atenerme ya que estoy en proceso de estudios de esta disciplina. Sat nam

    Responder
    • Hola Kalian:
      Gracias por tu comentario. En este caso el fiable indólogo y erudito Georg Feuerstein dice que ha es sol y tha es luna, aunque es verdad que en amplia tradición del yoga y del hinduismo siempre puede haber más de una interpretación. En general, para estar tranquilo, uno debe atenerse a lo que explica la escuela/linaje que uno sigue.
      Sat nam

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  3. Muchísimas gracias, Naren. Tu blog es una preciosa fuente de información e inspiración. Gracias por compartir tus valiosas investigaciones y reflexiones.

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Un post sobre el término sánscrito kriyā en base a su etimología, sus usos frecuentes, sus referencias textuales y su aplicación actual.

El otro día utilicé el traductor de Google para traducir un texto sobre meditación, del inglés al español. De hecho, estoy sorprendido con lo buena que es esa herramienta online, aunque no es perfecta. Cuando en inglés decía attachments in meditation -o sea, «apegos en meditación»-, la traducción fue «archivos adjuntos en la meditación», que es una acepción posible pero inadecuada en el contexto del párrafo que yo estaba traduciendo. La falla del traductor radicó en desconocer el contexto del texto.

 

De forma similar, con los términos sánscritos, sobre todo si son muy genéricos, nos encontramos con frecuentes malentendidos de traducción, justamente por falta de información contextual.

 

La ubicua palabra kriyā es uno de esos ejemplos paradigmáticos, que hoy venimos a diseccionar, analizar y, ojalá, comprender mejor.  

 

Para empezar, el diccionario nos da la definición básica de kriyā como «acción, acto, actividad, tarea…» y es prácticamente un sinónimo de otra famosa palabra sánscrita: karman.

 

Este uso ya aparece en textos védicos como Upaniṣad por ejemplo y, con matiz filosófico, en la triple división que presenta el shivaísmo del poder de Śiva: icchā («voluntad»), kriyā («creación») y jñāna («conocimiento»). Asimismo, Patañjali en su Yogasūtra (2.18) dice que la naturaleza del guṇa rajas (la cualidad dinámica de la materia) es la «actividad» (kriyā).

 

Por otro lado, en el contexto litúrgico el término kriyā significa «rito, ceremonia, sacrificio» y esta acepción aparece, por ejemplo, en antiguos textos que describen rituales védicos, en Bhagavad Gītā (2.43) o en escrituras tántricas medievales.  

 

Una tercera acepción que nos interesa es kriyā como «práctica», en contraste con la teoría, como apunta el diccionario de Òscar Pujol.

 

De hecho, cuando estudiamos el Yogasūtra de Patañjali (2.1) encontramos un método que, aunque no siempre bien entendido, tiene relación con esta acepción: kriyāyoga. Una traducción aceptada sería «yoga de la acción» (diferente del famoso karmayoga que enseña Śrī Kṛṣṇa en Bhagavad Gītā) o «yoga práctico» en el sentido que, como se entiende tradicionalmente, incluye disciplinas para el uso del cuerpo físico, del intelecto, del habla y de las emociones (tapas, svādhyāya e īśvarapraṇidhāna).

 

Si seguimos analizando los textos de forma cronológica, veremos que la Haṭha Pradīpikā -respetado manual del siglo 15- es el primer texto que habla de «seis acciones» (ṣaṭkarmāṇi) de purificación para el cuerpo físico y preparación para el prāṇāyāma.

 

En la actualidad, estas técnicas de mantenimiento, que incluyen enemas, lavados nasales o limpiezas intestinales, se conocen popularmente en haṭha yoga como kriyas, lo cual es curioso si nos basamos en el texto original, donde se las nombra una decena de veces como karmas. Solo una vez, al explicar la técnica de naulī, el autor dice haṭhakriyā (HP, 2.36), es decir «esta práctica de haṭha».

 

A partir de 1920, el maestro Paramahansa Yogananda (1893-1952) popularizó el término kriyā yoga en occidente e inició a miles de personas en esa «ciencia antigua» que, según sus palabras, es la misma técnica que enseñó Patañjali con el nombre kriyāyoga y a la que también hace referencia Śrī Kṛṣṇa en Bhavagad Gītā cuando nombra el control de la energía vital a través de la respiración (versos 4.29 y 5.27).

 

Tal como explica Yogananda en su Autobiografía de un yogui, kriyā yoga «es un simple método psicofisiológico por medio del cual la sangre humana se libera del anhidrido carbónico y recibe una cantidad suplementaria de oxígeno. Los átomos de este oxígeno adicional son transmutados en energía vital, la cual rejuvenece el cerebro y los centros de la médula espinal».

 

En esta definición, centrada en la relación entre respiración y energía vital, vemos el modelo más generalizado de la palabra kriyā tal como nos llega en la actualidad.

 

En una línea similar, en los años 1970, el método Kundalini Yoga, creado por Yogi Bhajan, se hizo conocido no sólo por sus mantras y sus turbantes sino por sus llamadas kriyas -algunas muy llamativas como sostener los brazos en alto o realizar movimientos repetitivos durante varios minutos- que se definen como «una serie de posturas, respiración y sonido que trabajan hacia un resultado específico». 

 

De hecho, en el uso generalizado actual, ese resultado específico, tiene que ver con mover o activar la energía vital o prāṇa. A diferencia del uso que hace el haṭha yoga medieval, en que las kriyas de limpieza física son prerrequisitos para el prāṇāyāma, especialmente en casos de practicantes con una «constitución débil» o con sus doṣa («humores») desequilibrados.

 

En nuestros días, el místico contemporáneo Sadhguru dice que, básicamente, kriyā significa «acción interna» que implica «cierto dominio con tu energía». Regresando a la distinción terminológica, agrega que la palabra karma refiere a la «actividad externa que te ata», mientras que kriyā es la «actividad interna que te libera».

 

Como conclusión, podemos repetir que, en el uso actual más divulgado, una kriyā es un tipo de ejercicio o técnica que conjuga respiración y concentración mental (en algunos casos, también mudrā o movimiento externo) para movilizar o activar la energía vital.

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