Canal RSS

Yoga, unión con el ser

Publicado en

En el ahora lejano primer post de este diario espiritual (‘Lo Sagrado y lo Profano’), hablé de lo que el libro de Paramahansa Yogananda, ‘La Autobiografía de un Yogui’, había representado para mi familia en términos de iniciación a la vida espiritual.

Con el pasar de los meses, y con mayor o menor protagonismo, dicho libro fue nombrado en más de una ocasión entre estas líneas, la última de estas veces, la semana pasada.

 

Está claro que al menos una vez ya había leído el libro en mi vida, a lo que se suman todas las historias y parábolas extraídas del mismo, que me fueron repetidas de manera oral. Además de las lecturas fragmentadas que realicé en busca de informaciones particulares.

A pesar de todo esto, no puedo decir que me conozco el libro de memoria, ni mucho menos. De hecho, la relectura que comenzó la semana pasada me ha generado un renovado encanto por la ‘Autobiografía’.

 

No sólo porque uno descubre detalles que antes había pasado por alto, como sucede con cualquier libro. Sino porque además, creo que ahora tengo un poco más de entendimiento que me sirve para asimilar mejor, por un lado, cuestiones más filosóficas, y por otro lado, simples eventos que aparecen en el relato, y que antes sólo me parecían adornos literarios.

 

Todo este interés renovado me está haciendo pensar en algunos temas, y así dejando a mi inquieta mente que asocie libremente, me dispongo a describir, desde mi parcial visión, algunos de estos pensamientos.

 

Unión

 

Al parecer, la traducción más fiel que se puede hacer de la palabra sánscrita yoga, es ‘unión’, o en realidad, ‘unión divina’.

La Real Academia Española define al yoga como: ‘Conjunto de disciplinas físico-mentales originales de la India, destinadas a conseguir la perfección espiritual y la unión en lo absoluto’.

 

Sin menospreciar la anterior definición, que me parece bastante buena, transcribo aquí la del mismo Paramahansa Yogananda:

‘El yoga es un método que enseña a calmar la turbulencia natural de los pensamientos, los que de otra manera impiden al hombre atisbar la naturaleza de su propio ser’.

Y en otro capítulo, Yogananda dice: ‘La meta de la ciencia del yoga es aquietar la mente para que pueda escuchar sin distorsión alguna el infalible consejo de la Voz Interior’.

 

Estas explicaciones no son una creación de Yogananda, sino que tienen su asidero en la tradición milenaria de la India, siendo Patanjali uno de sus sabios más reconocidos, sobre todo por sus Yoga Sutras (también conocidos como los ‘Aforismos de Patanjali’), que son considerados uno de los seis sistemas de la filosofía hindú basados en los Vedas (libros sagrados del Hinduismo).

Los Yoga Sutras, al igual que los demás sistemas filosóficos hindúes, comprenden no sólo enseñanzas teóricas, sino también prácticas, y contienen métodos (los más eficaces, se dice) para alcanzar la percepción directa de la verdad.

 

Es decir, que cuando se hace referencia al yoga, en su uso original, el sentido es el de un método que lleva a la ‘unión’ de uno mismo con su propio ser (o con Dios).

Quien practica yoga es entonces considerado un yogui, o sea alguien que ‘se ejercita en un definido procedimiento, por medio del cual la mente y el cuerpo son disciplinados, paso a paso, y el alma es liberada gradualmente’.

El nombre monástico Yogananda, significa justamente ‘bienaventuranza’ (ananda) a través de la ‘unión divina’ (yoga).

 

autobiografia

 

Hatha

 

Con bastante seguridad el sentido más divulgado actualmente de la palabra yoga, se remite a la rama especializada en posturas físicas y en técnicas para mejorar la salud.

Parece entonces coherente que la Real Academia Española, con la que no a menudo comparto ideas, tenga entonces una segunda definición para la palabra yoga:

‘Conjunto de las prácticas modernas derivadas del yoga hindú y dirigidas a obtener mayor eficacia en el dominio del cuerpo y la concentración anímica’.

 

A pesar de esta distinción académica, es un hecho que cuando se habla de yoga en la vida cotidiana nos referimos más bien al Hatha Yoga, o yoga físico.

Según Yogananda, el Hatha es bueno y produce resultados físicos asombrosos, pero es una rama del yoga poco usada por los yoguis dedicados a la obtención de la liberación espiritual.

 

El Yoga a secas (también conocido como Raja Yoga), sin embargo, también tiene sus ejercicios físicos, pero éstos se concentran en preparar el cuerpo para la meditación, es decir, en conseguir una postura correcta (asana), que implica la columna vertebral erecta y el cuerpo firme pero en posición cómoda, y el control de la respiración (pranayama).

 

En cuanto al ‘yoga físico’, aparte de Hatha hay otras ramas, consideradas relativamente modernas (Ashtanga; Vinyasa; Kundalini), que ofrecen variaciones (de intensidad, dinamismo o exigencia), siempre más enfocadas al aspecto corporal que el yoga original.

 

patanjali

 

Validez

 

 De todos modos, y ésta es en parte mi interpretación, estos yogas físicos derivados del hatha, no deben ser considerados inferiores. Así como para cada persona existe un método adecuado, también lo hay para cada época.

Cuando los antiguos sabios (llamados rishis) de la India vivían en el bosque hace miles de años, el modo de vida, el medio ambiente y el nivel de conciencia colectivo eran sin duda diferentes a los actuales.

En la vida moderna, la posibilidad de que una persona común se siente por varias horas a meditar y hacer ejercicios respiratorios no es tan viable. Es por ello, que los sabios espirituales contemporáneos adaptan las enseñanzas originales a los tiempos que corren.

Dichas enseñanzas no varían en esencia, es sólo la forma de presentarlas la que cambia.

 

En un mundo donde todo parece estar en movimiento continuo y donde la importancia de la forma es mayor que la del contenido, me parece normal que existan métodos que enfaticen también el aspecto físico y exterior, no como resignadas versiones del olvidado pasado sino como métodos actualizados de la misma verdad.

Quienquiera que practique con constancia y dedicación un ‘yoga físico’, aunque sólo sea por razones de salud, sin duda verá cambios que van más allá del aspecto exterior y físico.

Las antiguas posturas de yoga fueron diseñadas por sabios espirituales, y teniendo en cuenta que el cuerpo está unido a la mente, los cambios que se produzcan en el exterior también repercutirán en el interior.

 

Evidentemente, el cambio más importante debe producirse en el interior, pero muchas veces hay que empezar por lo que se tiene más a la mano.

 

hatha asanas

 

Energetización

 

De hecho, Paramahansa Yogananda mismo, también diseñó un sistema especial para el desarrollo físico, denominado Yogoda, que también es conocido como los ‘ejercicios de energetización’.

El sistema consiste en dirigir la energía vital de una parte del cuerpo a otra; es decir, se visualiza el cuerpo como si estuviera dividido en veinte partes, y por medio de la voluntad se dirige mentalmente la energía por turnos a cada sección.

De esta forma, uno puede renovar sus energías o, en palabras de Yogananda, ‘recargar la batería’.

 

Viendo que mi constancia para el clásico Hatha Yoga no era la mejor, hace algunos años, mi tío Murali me enseñó los ‘ejercicios de energetización’. Desde entonces, los he practicado casi todos los días, por la mañana. Idealmente, deberían ser practicados a la mañana y al atardecer, pero ya hemos hablado de la vida moderna y sus exigencias.

 

Del mismo modo, en estos años ha habido más de una mañana en que no realicé los energizantes ejercicios (por pereza; por fallas del despertador; por viajes), pero de verdad trato de no saltármelos, pues he notado que a mi cuerpo, y también mi mente, les cuesta mucho más entrar a la vida cuando no los hago.

 

Por otro lado, y a pesar de mi falta de constancia, siempre he hecho hatha yoga, aunque generalmente no de manera regular. Más que a mi propia voluntad, este acercamiento se debe a que gran parte de mi familia estaba involucrada con el yoga de manera directa.

Por empezar, mi tío, que es profesor de yoga; también mi abuela, que con ochenta y nueve años todavía da clases de hatha; mi madre, que por años fue profesora; mi padre, que de manera más informal también ha sido profesor; e incluso mi hermano, que por un breve período dio clases a unas pocas vecinas del barrio.

Como ven, todos son o han sido profesores, yo soy el único que todavía es estudiante. Y por suerte, en los últimos meses encontré un buen centro de yoga en Barcelona, donde me da gusto ir dos veces por semana. A ver si de una vez me puedo tocar la punta de los pies con las manos.

 

Quietud

 

Por más que el yoga que hago ahora sea más bien físico (Hatha, y eventualmente Vinyasa), no me caben dudas de que se trata de una práctica que puede ser profundamente espiritual.

Cuando uno hace una postura de yoga de manera correcta (o al menos trata), entran en juego factores que van más allá del físico.

 

Por un lado, el esfuerzo físico requerido es generalmente alto, sobre todo si uno no está acostumbrado, y además porque se mueven zonas del cuerpo que muchas veces están muy en desuso. Sin ser un deportista a tiempo completo, durante la mayoría de mi juventud he practicado deportes y sé lo que es estar agotado físicamente a causa de ello.

Jamás, en todos esos años de correr noventa minutos detrás de una pelota, o de trotar por los parques de la ciudad, me sentí tan agotado como haciendo la postura de ‘la silla’ en torsión, por solamente citar un caso.

 

pravita utkatasana

 

Por otro lado, otros factores que entran juego son la respiración (tener conciencia de la respiración), la atención, la concentración, y también, la quietud.

Quizás visto objetivamente, correr por una hora y media sea más agotador que estarse quieto en una postura yóguica por un solo minuto. Pero, desde mi punto de vista, puedo asegurar que el hecho de estar en movimiento, aliviana en cierta forma el cansancio físico.

 

Aunque sea paradójico, la explicación que encuentro es que estamos acostumbrados a estar en movimiento permanente, pendientes de estímulos externos constantes. Mantenerse quieto durante menos de un minuto, en una postura que requiere atención, concentración y esfuerzo no es tan simple para nuestros desacostumbrados cuerpos, y lo es menos para nuestras aún más desacostumbradas mentes.

 

Al principio de esta crónica decía que la meta del yoga es aquietar la mente; pues bien, si en ese minuto de quietud física que dura la difícil postura, uno puede asimismo mantener una quietud mental, respirando, sin desear que la postura se acabe ya, sin pensar en qué hará al salir de clase, sin concentrarse en la gota de sudor que está cayendo sobre nuestro ojo, entonces también se estará convirtiendo en un yogui.

 

Meditar en el bosque durante siete años bajo un árbol ya llegará, por ahora quisiera aquietar mi mente al menos por un minuto, en busca de la gradual ‘unión con mi ser’.

Anuncios

»

  1. Pingback: Yoga, unión con el ser | Voz Popular

  2. Amor mio, está muy bueno, todo lo que contás me recuerda a mis primeros contacto con el yoga, con aquel maestro que venía a casa hace mas de 30 años y nos explicaba de la misma forma sencilla, sacándonos de la cabeza esas ideas de que había algo oculto y de que el yoga no era para todos. Espero que mucha gente lea esto y se aproveche de las prácticas del yoga.
    Kanagavalli

    Responder
  3. buenísimo, me encanta!!!!

    Responder
  4. Beneficioso para la mente y para el cuerpo, tanto fuera (aspecto) como dentro (salud).. además puede resultar: divertido (al intentar ciertas posturas -y a veces caer al suelo-); muy satisfactorio (al ver que aquellos movimientos que antes eran imposibles se convierten en algo habitual); relajante (uno se siente renovado después de la práctica), adictivo (uno querría cada vez hacer más clases); una gran ayuda para ir más hacia dentro de uno mismo..

    Así que.. después de leer esta nueva edición del blog, nuevamente entretenida y didáctica, ¿¿quién puede resistirse a iniciarse en la práctica de yoga??

    Saludos (y besos) al Sol,

    N.
    JPS

    Responder
  5. Nora Domínguez Herrero

    Naren,

    Precioso y didáctico tu blog !!

    Y leo sobre tu tío, tu abuela, tu madre, tu padre…que también son mi familia !!!

    Gracias a vos y a Nuria por acoger con amor a mi hija Lucía !
    Le dieron un lugar, pero sobre todo, amor !!

    Es yoga en movimiento, no ??

    Un abrazo fuerte desde Córdoba, para los dos !!

    ( y para el resto de los Herrero, claro !!! )

    Nora

    Responder
  6. Hola un encanto de blog, podrías pasarme los ejercicios de energetización, y saber si los pueden hacer mis hijos de 4 y 6 años conmigo, gracias un abrazo

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: