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Los cuatro rasa o relaciones con la Divinidad

Los cuatro rasa o relaciones con la Divinidad

Los cuatro rasa o relaciones con la Divinidad

Los cuatro rasa o relaciones con la Divinidad

Los cuatro rasa o relaciones con la Divinidad

¿Cuál es mi relación con Dios? ¿Cuál es la relación de las demás personas con Dios (o el nombre que uno le quiera dar a esa entidad superior)? Así planteado, pareciera que me estoy metiendo en un terreno del que es difícil salir airoso. Sí, lo admito, el tema de esta semana es profundo, aunque a la vez, lo prometo, es muy ameno y fácil de explicar si me remito a las enseñanzas espirituales de la India.
Hasta hace poco tiempo no me había planteado a mí mismo la pregunta que abre este texto, pero al saber que las Escrituras de la India ofrecen una taxonomía de las diferentes relaciones posibles que una persona puede entablar con la Divinidad, el panorama se me hizo muy claro y, además, me pareció una información muy útil para cualquier buscador espiritual.
La filosofía hindú, especialmente la corriente vaishnava (los seguidores de la Divinidad en su aspecto del dios Vishnu), destaca cuatro relaciones posibles entre todo ser vivo (alma individual) y Dios (el alma Universal) en su aspecto personalista, es decir considerando a la Divinidad con sus cualidades específicas. El término sánscrito para designar esta ‘relación’ es rasa. En origen, la palabra sánscrita rasa significa ‘jugo’ o ‘sabor’ y es un término complejo con variados conceptos.
En el ámbito del arte, sobre todo, el término se utiliza para describir las diferentes experiencias emocionales que se evocan en el espectador a través de una obra. Por otro lado, las deidades del panteón hindú pueden tener diferentes rasa, es decir diferentes ‘humores’, como por ejemplo la versión benévola de la Madre Divina en contraste a su versión más fiera. En el ámbito filosófico, como dije antes, rasa refiere a la relación entre el alma individual y el alma Suprema y tiene que ver con los niveles de devoción que una persona tiene hacia Dios.
Dāsya rasa
El primero de los cuatro rasa que una persona puede entablar con la Divinidad se denomina Dāsya rasa y es aquel en que se identifica a Dios como Señor o Padre. Es decir, una relación en la que el devoto se siente como un siervo frente a su amo, como un hijo frente a su padre, con una actitud de sumisión y reverencia. Esta es probablemente la forma más generalizada en Occidente para relacionarse con Dios, pues se trata del concepto tradicional abráhamico de un Señor en el Cielo.
Hanuman, el valiente dios mono que destaca en El Rāmāyana, es el paradigma de dāsya rasa por su actitud de total entrega y servicio a Sī y Rāma. Por ello se lo retrata con frecuencia abriéndose el pecho y mostrando que en su corazón habitan ellos dos.

 

Sākhya rasa
La segunda relación que un ser individual puede trabar con Dios es de amistad y se denomina Sakhya rasa. En este rasa el devoto se siente cercano y en igualdad con la Divinidad, sin sentimiento de obligación, pudiendo hablar o relacionarse con ella como si fueran pares, amigos.
El ejemplo clásico de esta relación es Arjuna, el afamado guerrero y uno de los protagonistas del  gran poema épico Mahābhārata, que ve en el Señor Krishna a su amigo y consejero, al punto de que este conduce su carro en la batalla de Kurukshetra. A este respecto, en un conocido fragmento de la Bhagavad Gītā, Krishna le revela a Arjuna su forma Universal, es decir de Señor Supremo, y entonces Arjuna no puede soportar esta visión imponente, a la vez que pide perdón a Krishna por haberlo tratado informalmente como un amigo, cuando es la Personalidad Suprema.
En la tradición occidental cristiana, a esta relación quizás se le podría encontrar algún paralelismo con la relación entre Jesucristo y San Juan Bautista que, de hecho, eran primos, al igual que Krishna y Arjuna.


Vātsalya rasa

La tercera relación que se explica en la tradición hindú se conoce como Vātsalya rasa y hace referencia a considerar a Dios como un hijo. Es decir, el devoto ve a la Divinidad como alguien a quien cuidar y alimentar, como si Su bienestar dependiera de él.

Yashodā, la madre adoptiva de Krishna, con su actitud de amor y protección es el paradigma clásico de esta relación. Se cuenta que a pesar de tener pruebas empíricas de la naturaleza Divina del niño, la madre seguía tratándole como un hijo que necesitaba protección y se preocupaba por él. Cuando en una ocasión, sin tener a la vista al niño, preguntó a un tercero sobre su estado, éste dijo “¿Por qué te preocupas, si no estás hablando de otro que del Señor del Universo?”, a lo que Yashodā contestó, “¡No te he preguntado por el Señor del Universo, sino por mi hijo!”.

Para ejemplificar la eficacia de este rasa, se cuenta que Yashodā ataba al bebé Krishna con una cuerda a un palo para poder hacer las tareas del hogar sin que él hiciera travesuras, y el niño, que era el mismo Señor del Universo, se lo permitía. Es decir que atar y tener siempre a la vista a Krishna, el gran desafío que ocupa cientos de vidas a los sabios, rishis y sadhus, era asequible para Yashodā únicamente por su gran amor como madre.

En Occidente, por ejemplo, se podría ver este rasa en la tradición cristiana de adorar al Niño Jesús en el pesebre.

Mādhurya rasa

La cuarta relación trascendental posible con la Divinidad es Mādhurya rasa, la relación con lo Divino como amante, en la que el devoto experimenta sentimientos similares al amor romántico, en el sentido de que no puede quitar de su mente, ni un minuto, la imagen de su bienamado y el anhelo de estar a su lado. Por ello se dice que esta es la relación con Dios más elevada, ya que implica que el devoto es feliz sólo y exclusivamente cuando tiene a la Divinidad ‘a su lado’ y, por ende, es lo único que le interesa.

El paradigma de este rasa lo encarna Radhā, la más notoria de las gopis (pastorcitas) que se deleitaban con la presencia del joven Krishna en los bosques de Vrindavan. Radhā, totalmente enamorada de Krishna, escapaba por las noches de su casa con tal de verle.
En todo caso, es válido aclarar que esta adoración y este amor se plantean en un plano siempre espiritual y simbólico, no físico. No se trata de un solo hombre con su harén de mujeres, sino que Krishna es la representación del Señor Supremo que deleita a todos y todas, mientras que las gopis son la representación del amor puro hacia la Divinidad, encarnada en Krishna.

Si bien se trata de un rasa difícil de asimilar en la mentalidad occidental, santos y poetas místicos del cristianismo como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila son un ejemplo de este fervor amoroso por la Divinidad, que se convierte en absoluto sufrimiento en su ausencia.


Evidentemente, una persona puede tener la tendencia a acercarse a Dios con una relación particular, pero también puede recurrir a las otras formas de aproximación a lo Divino según su necesidad. Una conclusión positiva es que no hay una única manera de relacionarse con Dios y uno puede adaptarse según su propia personalidad. Asimismo, esta clasificación hecha por los antiguos sabios de la India no es un intento de encasillamiento a priori, sino una reflexión basada en la experiencia, con la única intención de ayudar al buscador espiritual a encontrar su camino mejor hacia Dios.
Ahora que sé cuáles son las posibles relaciones con lo Divino, puedo hacerme la pregunta del inicio sin tantos titubeos; incluso cuando mi respuesta pueda variar según el día o mi estado de ánimo.
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10 comentarios

  1. Que buen blog! Debo admitir que aunque llegué por pura casualidad navegando la internet acerca de Ganesha, me encontré con este y quede enganchada! Que bonito blog, te felicito, no existen muchos así. Desde Mercury hasta Ganesha y la relación con las Divinidades, está geniaaal! Que bonita manera de escribir y compartir conocimiento, más el conocimiento hindú, que es siempre tan sabio y bello; de este tipo de cosas es lo que más necesita el mundo! Depronto te pueda interesar, o si ya lo has leído, mejor, el libro de Paramahansa Yogananda, Autobiografía de un Yogui, espectacular, te lo recomiendo.
    Saludos y Namaste 🙂

    1. Hola Chikiflorezb,
      Gracias por tu comentario.
      Me alegro que te guste el blog. Efectivamente, la idea es hablar de las enseñanzas espirituales de la India desde diferentes aspectos y comprobar cuán aplicables son al mundo actual.
      Sí que he leído La Autobiografía de un Yogui, de Paramahansa Yogananda; de hecho, fue gracias a ese libro que mi familia se introdujo, hace muuuchos años, en la filosofía de la India. Es una obra totalmente recomendable.
      Saludos a Colombia!

  2. Naren, me gustaría ponerme en contacto contigo para comentar algunas cosas en privado, te parece bien si intercambiamos mails?

    1. Hola Marta,
      Gracias por tu comentario.
      No he leído los cantos de Lalla, así que gracias por el enlace. La relación con lo Divino como amante tiene muchos grandes representantes y el tantrismo no es excepción, por lo que estos cantos seguro que pueden ser fuente de inspiración.
      Un saludo a La Docta,

  3. Me encantó tu descripción y la manera de hacerlo fácil de comprender, como visitar las 4 formas. Anduve buscando información sobre la cuarta forma pero me encantó leer todas las demás.

    Un abrazo

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