Hijo de Vecino

Un día para forjar un año

En este breve texto te propongo una forma de comenzar el año 2020 para marcar un rumbo beneficioso para tus hábitos, tu mente y tu entorno.

A finales del año 1999, mi maestro Sri Swami Premananda propuso instaurar el 1 de enero de cada año como un día en el que “hacer un servicio para alguien más”. Sus seguidores lo llamamos el “Día Premananda”. La elección del 1 de enero no es casual, ya que la forma en que se comienza cualquier empresa determina en gran medida su resultado. La manera en que uno comienza su día es importante; la forma en que se comienza una relación es muchas veces definitoria; e incluso el alimento con el que uno empieza cualquier comida es relevante. ¡Qué decir entonces de cómo iniciar un nuevo año!

 

Todos conocemos de primera mano las listas de intenciones que muchas personas hacemos al comienzo del año y que, con frecuencia, se abandonan antes de llegar a febrero. Por ello, Swami Premananda dijo:

“¡No hablemos tanto y hagamos algo!”.

Si comenzamos el año de forma armónica, interiorizada y haciendo una buena acción por los demás, entonces hay más posibilidades de que nuestro año tome ese rumbo. Estamos sentando un buen precedente. Obviamente un día no es suficiente para determinar de forma segura el resto del año, pero de forma simbólica es un gesto importante que tiene su efecto a dos niveles: de hábitos y psicológico.

 

Como generador de hábitos, es una acción consciente que hace que prioricemos nuestra práctica espiritual (sādhanā) y el bienestar ajeno en un día en que, la mayoría del mundo, piensa solo en el disfrute individual y sensorial.

 

En el plano psicológico, esa acción positiva genera una huella inconsciente en nuestra mente y, si a lo largo del año seguimos cultivando esa tendencia, al final del año tendremos una huella mental favorable a la sādhanā y al servicio a los demás. Es decir, aunque empezar bien el año no asegura que acabaremos bien sino estamos dispuestos a mantener un esfuerzo sostenido en nuestros hábitos, empezar mal definitivamente nos hace el camino cuesta arriba a nivel psicológico.

 

Por tanto, mi propuesta para el 1 de enero de 2020 es doble:

 

  • Por un lado, dedicar algunos minutos de ese día para nuestra sādhanā. No importa si te has acostado o levantado tarde; no importa si hay reuniones sociales o familiares; no importa si has comido mucho… Encuentra media hora para sentarte en quietud y silencio contigo mismo. No lo dejes para el 2 de enero, porque entonces siempre estarás dejándolo para mañana. El mundo siempre tiene atracciones y compromisos que nos llaman, así que no postergues el estar contigo.
  • Por otro lado, y esto es lo más importante del Día Premananda, realiza alguna acción de servicio o ayuda a alguien que lo necesita. No siempre es fácil encontrar el destinatario para este servicio y más en un día festivo en que hay poco movimiento en las calles. Como dice Swami Premananda, esta buena acción puedes hacerla individualmente o en grupo; puedes organizar un evento especial o simplemente mostrar un poco de amabilidad a alguien que lo necesita. Uno puede ir a hospitales, albergues de niños u hogares de ancianos, pero también puede llamar por teléfono a una persona que está sola. No importa si es un gesto multitudinario o pequeño, se trata de dar alegría, o al menos de aliviar el sufrimiento, a otras personas.

En el pasado, cuando mi situación externa era otra, iba (con mi familia) a un hogar de ancianos o a ofrecer una merienda especial a niños pobres. En una ocasión organizamos un miniconcierto para recaudar fondos para la escuela-albergue de la India. Pero otras veces, por cuestiones logísticas, el servicio tuvo que ser mucho más simple, como llamar a alguien por teléfono. En el Ashram Premananda del sur de la India ofrecen comida en una aldea vecina, por ejemplo. Individualmente uno puede ofrecer alimentos a una persona que vive en la calle. Incluso alguna vez mi ayuda ha sido hacer una donación de dinero a una asociación específica. O practicar una meditación en que envío buenos deseos al mundo.

 

Como siempre, la actitud y la sinceridad son lo más importante. Y el solo hecho de estar buscando un servicio para hacer ya es beneficioso porque estamos llevando el foco hacia ayudar a los demás, olvidándonos por un rato de “yo, lo mío, para mí”. Además, al hacer el servicio nos sentiremos inspirados para encauzar nuestras acciones hacia el beneficio colectivo. Como dice Premananda:

“Puedo garantizar que quienquiera haga una buena acción en el Día Premananda entenderá y sentirá la gracia divina”.

Deseo que todos podamos hacer de este 1 de enero un día pleno, en que podamos conjugar la vida familiar y el disfrute social con la práctica personal y el servicio a los demás. Si lo logramos, estaremos forjando el rumbo de un gran año.

Suscríbete al boletín para recibir las novedades y accede gratis a la serie de video-sesiones:

2 comentarios en “Un día para forjar un año”

  1. Gracias Naren por estar presente todo el año e incluso en estas fechas. Tú ya hiciste para mí tu día Premananda, ya que el estar presente en la forma de un bello mensaje como este ha sido una inspiración para continuar con mis labores del día.
    He sido devota de Gurumayi Chidvilasananda por más de 30 años y dedico casi todo mi tiempo a Su servicio, pero tu Maestro es una gran Luz en el camino de cualquier buscador. Te felicito de todo corazón por ser un gran canal de esta exquisita Luz que ha de inspirar a miles de personas en el mundo…disfruta tu estancia en Argentina y no olvides sentirte muy agradecido contigo mismo por la admirable labor que estás llevando a cabo. Con gran amor y respeto, desde México:
    Swami Krpananda Sarasvati.

    Responder
  2. Muy feliz comienzo del año 2020.
    Agradezco la información que pueda recibir de forma constante.
    Ha sido muy enriquecedora está lectura precedente. Gracias

    Responder

Deja un comentario

CURSO DE HISTORIA Y FILOSOFÍA DEL YOGA
Ya te puedes apuntar a la lista de espera para una próxima convocatoria

CONVOCATORIA OCTUBRE-DICIEMBRE 2020 CERRADA

«Pasarás de creer en las enseñanzas, a conocerlas de sus fuentes»