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‘Don’t worry’ es la enseñanza última

‘Don’t worry’ es la enseñanza última

‘Don’t worry’ es la enseñanza última

‘Don’t worry’ es la enseñanza última

‘Don’t worry’ es la enseñanza última

Mi maestro, Swami Premananda, era una persona simple, que es como deben ser las grandes almas. En coherencia con esa “forma de ser”, y a pesar de tener un profundo conocimiento espiritual, sus enseñanzas siempre fueron directas, llanas y simples, sin adornos ni aspavientos; nada pretenciosas. Todo lo que Swami sabía era fruto de su experiencia y de su santidad innata, por lo que nunca necesitó estudiar las Escrituras sagradas ni los tratados filosóficos para transmitir el mensaje espiritual más elevado.
Quizás por eso, Swamiji rara vez citaba algún texto sagrado específico (mucho menos con el verso o el capítulo exacto), sino que se limitaba a expresar con sus palabras la enseñanza tradicional. En todo caso, ocasionalmente nombraba a los famosos 63 santos shivaítas llamados nayanmars o a Kṛṣṇa, o al Buddha o hasta a Jesucristo y explicaba sus enseñanzas. Swamiji solía decir que él no enseñaba nada nuevo sino que más bien actualizaba las enseñanzas tradicionales para estos tiempos modernos.
Cada vez que alguien le hacía una pregunta sofisticada, es decir, guiada más bien por el interés intelectual que el espiritual (como por ejemplo los efectos de cierto eclipse en el mundo; una técnica para abandonar el cuerpo; o preguntas con muchos términos técnicos o sánscritos), él siempre se las ingeniaba para quitarle todos los ornamentos superfluos y dejar la esencia de la pregunta, su cruda verdad (que a veces era, simplemente, la presunción del preguntador).
Exhortándonos a valorar lo simple, y también la no-distracción de lo esencial, Swami solía repetir: “La espiritualidad es como un gran océano; si uno empieza a bucear demasiado, se hace interminable”.
Y en este sentido también decía: “Volveos como niños. Así es cómo quiero que seáis. Eso no significa gran conocimiento libresco ni filosofía. Quiero que todos seáis tan puros como cuando erais niños”.
Será por todo lo anterior que una de sus frases más usadas es: “Don’t worry” (“no te preocupes”).
don't-worry
Cayendo en el típico error de los que no saben nada, en una época de mi vida yo me consideré un intelectual y, a pesar del respeto por mi maestro, la frase “don’t worry” no me parecía nada profunda; simplemente me parecía una expresión común vacía de sentido, sacada de una pegadiza canción de Bobby McFerrin. No es que dudara de que la idea de “no preocuparse y ser feliz” fuera válida y cierta, sino que la simplicidad con que se expresaba la idea me hacía considerarla poco profunda. Como ven, además de un pseudo-intelectual, era un amante de la forma sobre el contenido.
Curiosamente, cuanto más empecé a leer sobre filosofía, estudiar sánscrito e investigar sobre textos sagrados más me di cuenta de que yo no era un intelectual y, sobre todo, que no sabía nada. Y naturalmente, empecé a notar que aunque Swami Premananda raramente citaba de forma directa de las Escrituras, su sabiduría estaba plenamente confirmada en los textos sacros. Sobre esto, hay un proverbio bengalí que dice que para saber si las enseñanzas de un maestro son auténticas éstas deben estar de acuerdo con las Escrituras.
En caso de que yo necesitara una prueba de la validez y profundidad de la enseñanza “don’t worry”, esta evidencia llegó en el texto espiritual más relevante del hinduismo: la Bhagavad Gītā. Y como si eso fuera poco, en el verso más importante de la obra (el XVIII.66), considerado “esencia y conclusión” de la Gītā según, por ejemplo, Swami Sivananda. El verso dice:

sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaranaṁ vraja /
ahaṁ tvāṁ sarva-pāpebhyo mokṣayiṣyami mā śucah //

En este mantra final, el Señor Kṛṣṇa le dice a Arjuna:

Abandona todo los deberes y refúgiate sólo en Mí /
Yo te liberaré de todos tus pecados. No te preocupes //

O sea, después de ofrecer la máxima enseñanza trascendental, después de exponer los tres caminos principales, después de mostrar su misma forma cósmica, Kṛṣṇa termina diciendo simplemente  śucah, es decir: “No te preocupes”.

En este contexto, la raíz verbal śuc puede querer decir “sufrir, lamentar, afligir, llorar, temer o preocuparse”. De hecho, cuando Swami dice “don’t worry and be happy” no hace referencia a que todo nos dé igual, sino a cultivar el contentamiento y el pensamiento positivo pues, como me dijo Swami por carta, si “piensas lo bueno y ves lo bueno, entonces así se reflejara en ti”.
“No preocuparse” implica entonces no lamentarse, no afligirse ni dar cuerda al sufrimiento, siempre con el entendimiento de que pensar negativo genera, automáticamente, sentimientos negativos. Ante este método siempre hay alguien (yo incluido) que postula que existen situaciones en que es inevitable pensar negativo y preocuparse, como por ejemplo si se está quemando mi casa (elijo un caso extremo a posta). Evidentemente, que la casa está en llamas es un hecho objetivo y por más que yo piense en otra cosa, eso no cambiará el suceso. Sin embargo, como nuestro estado depende de nuestra mente, si yo pienso positivo seguiré estando contento, incluso con la casa reducida a cenizas.
Cuando se habla de pensar “positivo” no se hace referencia meramente a “ver el vaso medio lleno”, sino a una actitud de aceptación, al punto de considerar que todo lo que sucede es perfecto (incluso cuando uno no esté de acuerdo, a priori). Esta aceptación viene, se explica, con el entendimiento de que ni siquiera una brizna de hierba se mueve en este mundo si no es voluntad de Dios y, por tanto, todo ocurre como debe ser.
swamiji-sonrisa
Para dar colofón a este post, me gusta citar las palabras que Swami me escribió en una de las cartas que más me marcaron (y para no olvidar tengo un fragmento colgado en frente de mi mesa de trabajo). Me dijo simplemente: “No te tomes todo en serio”. Que es otra forma de decir, “no te preocupes y sé feliz”.
Si de tanto hablar del tema no puedes resistir la tentación, aquí está la famosa canción de Bobby McFerrin, con un videoclip de hace casi 25 años, pero con una enseñanza de varios miles más:

5 comentarios

  1. Buenas tardes Naren, en la frase que le dice Krishna a Arjuna «Abandona todos los deberes» según había leido en otros sitios dice «Abandona todas las religiones». Quería preguntarte entonces si con religiones quiere decir como «obligaciones» o se refiere literalmente a que abandone todas las demás religiones. Nada es por curiosidad por entenderlo bien jeje. Gran página. Saludos

    1. Hola Alberto,
      Gracias por tu comentario y la pregunta es muy pertinente. En el texto sánscrito la palabra que dice Krishna es «dharma», o sea «abandona todo dharma». El problema viene cuando hay que traducuir una palabra tan compleja y rica como ‘dharma’. En muchas partes de la obra yo creo que «deber» es una buena traducción, sobre todo hablando del deber de luchar que tiene un guerrero como Arjuna.
      A la vez es cierto que una difundida traducción de dharma es «religión». Yo entiendo que en este verso Krishna no se refiere a las «demás religiones» y sería más bien en el sentido de «obligaciones», como dices.
      Aunque es cierto que cuando dice dharma quizás incluye tanto las obligaciones/deberes como también los caminos/métodos que llevan a Dios.
      O sea, se ha discutido el karma yoga, el bhakti, la renuncia, el conocimiento, etc. y al final Krishna dice «suelta todo, entrégate a Mí».
      ¡Om Shanti!

      1. Muuchas gracias por tu aclaración. Me encanta aprender sobre esta apasionante cultura y con tu blog nos acercas sus enseñanzas de manera fácil y amena.
        Sat Nam!

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