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Paul Brunton, Ramana Maharshi y el Yo

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ramana maharshi

Paul Brunton, Ramana Maharshi y el Yo

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Sobre el encuentro entre el escritor inglés Paul Brunton y Ramana Maharshi, uno de los grandes santos de la India del S. XX y del que aprendió grandes lecciones todavía vigentes.

En el año 1930 un periodista y escritor inglés, cuyo alias literario era Paul Brunton, viajó a la India para indagar sobre el Yoga y la sabiduría mística de los yoguis y los rishis de esa tierra. Brunton era una persona altamente educada en los cánones occidentales de la ciencia objetiva y el racionalismo, pero a la vez era un conocedor de ciencias menos difundidas como la psicología, la hipnosis y la teosofía. Asimismo, estaba familiarizado con algunos textos y teorías orientales, al menos con lo poco que estaba disponible en aquel momento.


Cuando inició su viaje a la India, Brunton tenía unos 40 años y, si bien tenía un enfoque escéptico y racionalista, su intención era encontrar verdaderos sabios espirituales que le pudieran ofrecer la clave para la felicidad que él no encontraba ni veía en el progresista y moderno Occidente. Era un hombre de mente abierta y sed espiritual, a la vez que sus escritos dejan entrever un sesgo imperialista y eurocentrista, probablemente inevitable para alguien criado en la Inglaterra colonialista.


El resultado literario de su primer viaje a la India es el libro A search in secret India, una obra publicada en 1934 en inglés y que en español se llama La India secreta y existe a través de la editorial argentina Kier. El gran mérito de este libro fue introducir al público occidental una visión de mundo y unas enseñanzas que eran escasamente disponibles en esa época. Además, lo hace con ojo crítico y mente científica, lo cual es una marca distintiva del pensamiento occidental y, por tanto, una buena forma de ofrecerlas a una audiencia que, a priori, estaría a la defensiva ante estas ‘exóticas’ novedades.

 

Una de las tantas ediciones de este best-seller.

 

En su viaje, Brunton se encuentra y entrevista con yoguis y maestros espirituales y logra explicaciones detalladas de las técnicas de yoga y de la filosofía espiritual de la India quizás por primera vez, sobre todo de parte de un occidental. Incluso el clásico espiritual Autobiografía de un yogui, de Paramahansa Yogananda, es posterior (1946). Si bien ambos libros son diferentes, tienen algunas similitudes, entre ellas que los dos relatan encuentros con el Maestro Mahasaya, de Calcuta.


A diferencia de Yogananda, la mística hindú es un misterio para Brunton y sus lectores, al punto de que debe explicar la correcta pronunciación de la palabra ‘yoga’. Asimismo, hay un capítulo en que explica con sorpresa y admiración diferentes posturas físicas (āsana) y ejercicios de respiración (prānāyāma), elementos que hoy están muy difundidos en Occidente. Con esta perspectiva, el libro puede verse obsoleto ochenta años después de su publicación; aunque también se convierte en un valioso documento histórico de la evolución del yoga en Occidente.


En cualquier caso, el punto destacado de A search in secret India es el encuentro de Paul Brunton con Ramana Maharshi, uno de los grandes santos de la India del siglo XX.

A día de hoy, la imagen de Ramana Maharshi se encuentra en todos los altares occidentales y su pequeño ashram a los pies de la montaña de Arunachala, en el Sur de la India, es visitado por miles de personas cada año. Sin embargo, en 1931 no había occidentales cerca y fue sólo después de la publicación del libro de Brunton que su popularidad creció en Occidente. Para cuando el gran Ramana Maharshi abandonó su cuerpo en 1950, ya era relativamente conocido, una fama que sigue creciendo.

 

Dr. Paul Brunton.

 

En su libro, Paul Brunton relata su primer encuentro con Ramana Maharshi (al que llama simplemente Maharishi) y, mi intención, es transcribir parte de él, para notar tanto la idiosincrasia del escritor, como la profunda y siempre vigente enseñanza del sabio:
«Él [Ramana Maharshi] no me da ninguna respuesta verbal sino que parece haberse sumergido en algún hilo de pensamientos. Como no hay nada más que hacer y porque mi lengua ya se ha soltado, me dirijo a él por tercera vez: ‘Los hombres sabios en Occidente, nuestros científicos, son grandemente venerados por su inteligencia. Sin embargo, han confesado que pueden echar muy poca luz sobre la verdad oculta detrás de la vida. Se dice que hay algunos en su tierra que pueden dar lo que nuestros sabios occidentales no pueden descubrir. ¿Es así? ¿Puede usted ayudarme a experimentar iluminación? ¿O es esta búsqueda una simple ilusión?’.
Ahora sí he alcanzado mi objetivo conversacional y decido esperar la respuesta del Maharishi. El continúa mirándome de forma pensativa. Quizás está reflexionando sobre mis preguntas. Diez minutos pasan en silencio. Finalmente sus labios se abren y dicen dulcemente:
-‘Tú dices Yo. Yo quiero saber. Dime, ¿quién es ese Yo?’
¿Qué quiere decirme? Él ahora ha prescindido de los servicios del traductor y me habla directamente en inglés. El desconcierto trepa por mi cerebro. ‘Me temo que no entiendo su pregunta’, respondo sin comprender.
– ‘¿No está claro? ¡Piensa de nuevo!’
Le doy vueltas a sus palabras una vez más. De pronto una idea aparece en mi cabeza. Apunto un dedo hacía mí y digo mi nombre.
– ‘¿Y tú lo conoces?’
– ‘¡Toda mi vida!’, respondo con una sonrisa.
– ‘¡Pero ese es sólo tu cuerpo! De nuevo te pregunto, ¿Quién eres tú?’.
No puedo encontrar una respuesta apropiada para esta pregunta extraordinaria. El Maharishi continúa: ‘Conoce primero ese Yo y entonces conocerás la verdad’

 

Sri Ramana Maharshi.

 

Para un lector actual, familiarizado con la ciencia del yoga o la filosofía Vedanta, la enseñanza de Ramana Maharshi puede sonar bastante familiar, incluso trillada. Hoy en día, en que la moda es poner en Facebook una imagen bonita con una idea corta e impactante, esta enseñanza clave nos podría parecer una frase de agenda (que se llevaría muchos ‘Me gusta’, of course…). Hoy en día, en que en Twitter existe un perfil de Ramana Maharishi con algunas de sus citas, la pregunta del sabio nos podría parecer un tuit más de la fugaz línea de tiempo de la red social.


Ahora sabemos que Ramana Maharshi fue un jñāni, un sabio en el camino del conocimiento, un maestro de pocas palabras, cuya principal técnica era la auto-indagación y el auto-descubrimiento a través de la pregunta: ¿Quién soy yo?
Sin embargo, en aquel momento, hace 80 años, para un occidental anterior a nuestro mundo globalizado e hipercomunicado, la pregunta suponía una revolución inentendible. La apertura de mente y la humildad con que Brunton afronta su búsqueda me parecen paradigmáticas, sobre todo para una persona occidental.

 

 

Mi conclusión es que tenemos mucha suerte de que en esta época, a diferencia de hace tan pocos años, tengamos a nuestra total disposición la sabiduría y las enseñanzas espirituales que se acumularon durante milenios, en este caso en la India (un buen ejemplo clicando aquí).


Mi duda, en todo caso, es si a pesar de este privilegio, de esta sobreinformación y de esta supuesta familiaridad con el Yoga, nuestro entendimiento y nuestra reacción frente a la pregunta fundamental de la vida es realmente diferente a la de Brunton.

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0 comentarios

  1. La gente de hoy reaccionaríamos bastante parecido a Paul Brunton, y hasta podría ser que cómo esos conceptos esenciales se escuchan en cualquier lado, por la familiaridad con que se usan, hasta se les perdiera el respeto, usándolos casi como giros poéticos y no entendiedo la profundidad que tienen.-

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