Hijo de Vecino

El flexible arte de traducir un mantra

Las traducciones de mantras sánscritos suelen tener diversas versiones, ¡algunas de ellas totalmente divergentes entre sí! ¿Cómo se explican estas aparentes contradicciones? ¿Y cómo saber en qué traducción confiar? De eso trata este post.

La conocida expresión italiana dice que un “traductor” (traduttore) es, en realidad, un “traidor” (traditore) por la dificultad que conlleva mantener el sentido, el estilo y, sobre todo, el temperamento (bhāva, en sánscrito) de un texto original al pasarlo a otro idioma. Si hablamos específicamente de traducir desde el sánscrito, entonces la complejidad es muy grande porque a la riqueza de vocabulario de esa lengua se le suman las sutiles implicancias filosóficas y técnicas que cada palabra acarrea por sí misma. Para darnos una idea, y siguiendo la observación del historiador del arte A. K. Coomaraswamy, solo en el ámbito de la psicología “por cada término en inglés hay cuatro en griego y cuarenta en sánscrito”.

 

El implícito bagaje filosófico de muchos términos sánscritos hace que para traducir de forma comprensible populares palabras como yoga, dharma o karma no alcance con recurrir a sinónimos o a la estricta literalidad lingüística y se necesite utilizar cinco, seis o diez palabras explicativas en idiomas occidentales. Pero, la verdad sea dicha, esta dificultad para una rigurosa y acertada traducción no es culpa, únicamente, de la supuesta pobreza de las lenguas occidentales, sino de la propia naturaleza extremadamente flexible, incluso ambigua, de la lengua sánscrita y de sus usuarios.

 

Mantra Sánscrito traducción

 

A pesar de ser una lengua altamente sistematizada, el sánscrito permite variantes e incluso innovaciones lingüísticas que amplían su capacidad comunicacional y también, por tanto, los niveles de lectura de cada una de sus palabras, que generalmente dependen de su contexto doctrinal particular.

 

De hecho, cuánto más antiguo es el texto más ambigüedad ofrece y este es el caso de los sagrados Vedas – los textos más antiguos del hinduismo – que a nivel de sentido poseen un destacado componente simbólico-poético que los deja muy abiertos a interpretación. Justamente para utilizar e interpretar los Vedas de forma correcta, la tradición cuenta con los seis vedāṅgas (“anexos de los Vedas”), es decir ciencias auxiliares complementarias cuyos textos, se estima, fueron compuestos en los últimos siglos antes de Cristo.

 

De estos apéndices el más importante es śikṣā, la fonética, pues la correcta pronunciación y recitación de los himnos védicos es vital para que éstos otorguen sus beneficios. Se considera que el poder de los textos védicos yace, antes que en su significado, en su aspecto sonoro y mántrico.

 

Al mismo tiempo, se considera que para comprender cabalmente los textos védicos es indispensable conocer su significado y por eso, entre los seis vedāṅgas se incluyen la gramática (vyākaraṇa) y, lo que más nos interesa hoy, la etimología (nirukta), que se especializa en el sentido exacto de las palabras y en explicar las razones por las que una palabra en particular es usada. Teniendo en cuenta que el 25% de las palabras que aparecen en los Vedas, solo lo hacen una única vez, es muy útil tener información etimológica para comprender la “elección” de los antiguos rishis.

 

La ciencia de nirukta es más que un simple diccionario (aunque lo incluye) y tampoco se limita al análisis etimológico en sentido estricto, sino que utiliza flexibles métodos interpretativos y tiene muy en cuenta el contexto doctrinal de cada texto. El texto más antiguo sobre nirukta se atribuye a Yāska (s. IV a.C.) y su postulado esencial es que cualquier forma nominal encuentra su origen en una raíz verbal, es decir en una acción que lo define. Por tanto, cuando hay similitud formal entre la raíz verbal y su derivado parece relativamente fácil determinar la etimología.

Por ejemplo:

La palabra buddhi, “inteligencia”, deriva de la raíz verbal √budh, “comprender”

De todos modos, no siempre es tan simple porque a menudo una misma palabra ofrece más de una alternativa al mismo tiempo, todas válidas. Yāska nos da un ejemplo con la clásica palabra ācārya, que significa “maestro” y que puede venir de:

ā + √cār: “aquel que imparte comportamiento”

O puede venir de:

ā + √ci + artha: porque “organiza varios objetos (artha) de conocimiento (ci)”.

Para continuar, Yāska dice que no se debe dar exagerada importancia a la forma gramatical ya que hay muchas excepciones y, más allá de la similitud formal, se debe poner énfasis en la relación de significado entre la raíz y el derivado final. El propio Yāska advierte que la aplicación de esta regla por una persona incompetente genera resultados grotescos y, por tanto, es necesario conocer en detalle el contexto de la palabra. Por ello muchas palabras sánscritas, además de su sentido literal, poseen lo que se conoce como significado “esotérico”, es decir que no se comprende a primera vista y que debe ser desvelado por las Escrituras o el guru. De hecho, el significado esotérico a veces es más popular que el literal.

 

Justamente la palabra guru, que literalmente quiere decir “pesado”, en algunos textos es definida de forma esotérica de la siguiente manera:

“La sílaba gu significa oscuridad. La sílaba ru significa el destructor de esa oscuridad. Debido a su habilidad para destruir la oscuridad, es llamado guru”. (Advayatāraka Upaniṣad, v. 16)

Lo mismo pasa con la palabra haṭha, que tiene el sentido literal de “esfuerzo”, pero usando su aspecto esotérico generalmente se traduce desglosando la sílaba ha como “sol” y ṭha como “luna”, por lo que el haṭha yoga sería la “unión del sol [energía masculina del cuerpo] y la luna [energía femenina del cuerpo]”.

 

Y ni qué decir del tradicional saludo namaste, que literalmente es “salutaciones a ti”, y que se suele encontrar con largas traducciones interpretativas, que según venimos viendo no podríamos etiquetar inequívocamente como “incorrectas” sin antes contemplar factores que trascienden lo etimológico y gramatical.

 

Este arte interpretativo derivado de la ciencia etimológica o nirukta, se denomina nirukti y, además de la relación de significado, agrega cuestiones fonéticas para trazar el origen de las palabras. Es decir que si tenemos palabras sin correspondencia gramatical, pero sí con una afinidad fonética y un significado coherente con el contexto, entonces, en algunos casos, podemos relacionarlas entre sí. Con perdón por el burdo paralelismo, es como si dijéramos que el origen de la palabra castellana libro está en el hecho de que la lectura nos hace “libres” y no en la palabra biblos y su relación con los antiguos papiros.

 

Un mejor ejemplo, real y en lengua sánscrita, es el conocido término mantra, que puede significar “idea” o “consejo” pero que en términos religiosos refiere sobre todo a una fórmula sonora sagrada. Su composición gramatical se forma literalmente de la raíz verbal √man, “pensar”, y del sufijo tra, que significa “instrumento”. Por tanto:

mantra es un “instrumento para la mente”

Más allá de la traducción literal, la interpretación más difundida de la palabra mantra se basa en la asociación fonética entre el arriba citado sufijo instrumental tra y la raíz verbal trā, que es “salvar” o “proteger”, por lo que mantra se convierte así en aquello que “protege la mente”. Esta divulgada definición se basa en una explicación muy usada por fuentes y maestros tradicionales:

mananāt trāyate iti mantraḥ

Es decir:

mantra es aquello que protege el pensamiento”

Si la propia palabra mantra es objeto de dos interpretaciones divergentes y consideradas válidas, ya nos podemos imaginar cuán flexible puede llegar a ser la traducción del contenido en sí de cualquier mantra tradicional. Sin duda, la rigurosidad filológica es una buena herramienta para conocer el sentido básico de los versos sagrados, pero siendo éstos muchas veces de carácter místico, el simple ejercicio racional no es suficiente y, para llegar a la esencia, hay que confiar en fuentes espirituales o en métodos que calificaríamos como no científicos.

 

Lo grandioso de la lengua sánscrita y de la tradición hindú es que, en lugar de rechazar estas flexibles técnicas interpretativas, las acepta y las legitima, demostrando así que la vida en general puede ser abordada de variados puntos de vista, aparentemente contradictorios, pero a la postre válidos y útiles para cada caso particular.

 

Los enfoques y las formas pueden cambiar, pero si el resultado es fiel a la esencia que subyace, entonces es válido.

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2 comentarios en “El flexible arte de traducir un mantra

  1. ¿Cuál es el significado del sonido del río? ¿O el canto de un jilguero?
    El significado es un caramelo para la mente, eventualmente puede inspirar… pero la mayoría de las veces es un obstáculo.
    El mantra es una fórmula mística, que florece con devoción…

  2. Muchas gracias por esta nota, hermosa de leer, como un viaje de aventuras!!
    Soy cantante, artista, actualmente profe de yoga, facilitadora de Canto Medicina y terapia de sonido!
    Hace varios años comencé a cantar mantras, el primero que aprendí fue el Gayatri!
    Y este año me propuse enseñar a otras personas a conectar con su voz colo fuente de sanación, y en ese proceso cantamos mantras.
    Más allá de si sabemos o no su significado, el hecho de estar cantándolos nos adentra en un estado meditativo y de conexión con el Todo

    Gracias y felicitaciones por esta página fantástica!!!
    Ailen Acosta, Buenos Aires

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