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El pensamiento “¿quién soy yo?” según Ramana Maharshi

El pensamiento “¿quién soy yo?” según Ramana Maharshi

El pensamiento “¿quién soy yo?” según Ramana Maharshi

El pensamiento “¿quién soy yo?” según Ramana Maharshi

El pensamiento “¿quién soy yo?” según Ramana Maharshi

El pensamiento positivo, como vimos la semana pasada, es fundamental para avanzar en el camino espiritual. En cuanto la negatividad tiene lugar, la vida en general se hace cuesta arriba, por supuesto, y la búsqueda de la propia “verdadera naturaleza” queda eclipsada por los nubarrones que crea la mente. Por tanto, el primer paso es que ante el surgimiento de un pensamiento negativo uno contrapone un pensamiento positivo.
Si cuando bajo por la calle a toda velocidad con mi bicicleta se me cruza una persona, en rojo, mirando su móvil, en lugar de gritarle pienso que es, o podría ser, mi tía y entonces mi actitud es más compasiva. O si pienso con frecuencia en lo que mi pareja hace mal, trato de fomentar el pensamiento acerca de lo que hace bien. Y así.
Si uno ve todo como un plan perfecto de la Divinidad es fácil pensar en positivo, pero claro, es difícil ver un plan perfecto en la enfermedad, el caos o las señoras cruzando la calle en rojo. Como siempre, el consejo de los maestros es empezar por uno mismo; en este caso, ver la Divinidad en uno mismo. Ese contacto con la verdadera naturaleza, dicen, reduce la negatividad. Entonces, ¿cómo lograr ese contacto?
Por “sincronismos” de la vida estos días estoy leyendo las enseñanzas de Ramana Maharshi, enseñanzas que ya había leído pero que ahora me dejan más huella (cada cosa llega cuando debe, supongo). Ramana era un sabio bastante silencioso, hablaba y escribía poco, y su enseñanza escrita disponible es reducida, pero es tan profunda que no hace falta más. Simplificando, su enseñanza fundamental es la auto-indagación utilizando la pregunta “¿Quién soy yo?”.

Todos creemos ser nuestro cuerpo, nuestro nombre, nuestra reputación; creemos ser nuestras ideas, gustos, opiniones; creemos ser nuestros sentimientos y pensamientos. Sin embargo, Ramana habla de una fuente profunda que nunca cambia y que solo puede ser experimentada si se aquieta la mente, que es de donde surge todo aquello que consideramos nuestro “yo”. Dice Ramana sobre cómo aquietar la mente:

“Mediante la indagación ‘¿Quién soy yo?’. El pensamiento ‘¿Quién soy yo?’ destruirá todos los demás pensamientos y, tal como al final se quema el palo que se usa para atizar una pira funeraria, finalmente también se destruirá. Entonces surgirá la realización del Ser”.

En su método, radical, Ramana propone ya no eliminar el pensamiento negativo, sino directamente todo tipo de pensamiento excepto “¿Quién soy yo?”. Cómo hacer esto y para qué está claramente explicado en la respuesta del sabio a uno de sus discípulos.
Pregunta el discípulo: ¿Cuál es la manera de tener constantemente presente el pensamiento ‘Quién soy yo’?
Dice Ramana:

“Cuando surgen otros pensamientos no se ha de ir en pos de ellos, sino que uno debe preguntarse: ‘¿A quién se le ocurrieron?’. No importa cuántos pensamientos surjan; a medida que aparezcan, uno ha de preguntarse con diligencia: ‘¿A quién se le ha ocurrido este pensamiento?’. La respuesta que aparezca será: ‘A mí’. Si a continuación uno se pregunta: ‘¿Quién soy yo?’, la mente regresará a su fuente, y el pensamiento que había surgido se aquietará. Con la continua repetición de esta práctica, la mente adquirirá la habilidad de permanecer en su fuente”.

Uno considera que la realidad es aquello que percibimos con los sentidos y con nuestra mente, pero para la tradición hindú la realidad es aquello que nunca cambia y que no depende de nada ni nadie más. Si uno analiza la cuestión, se da cuenta de que nada de lo que conoce corresponde con la definición hindú de lo que es “real”.
Continúa Ramana:

“Cuando la mente, que es sutil, sale a través del cerebro y de los órganos sensoriales, aparecen las formas y los nombres burdos; cuando permanece en el corazón, las formas y nombres desaparecen… Así, cuando la mente permanece en el corazón, el ‘yo’, que es la fuente de todos los pensamientos, desaparecerá, y resplandecerá el Ser que siempre existe”.

Este proceso de interiorización de la atención, además de ser difícil, puede dar un poco de vértigo porque hace falta aceptar que, en realidad, uno no es lo que piensa o lo que siente. De todos modos, si uno entiende que lo que busca (y va a encontrar, si Dios quiere) es algo muy superior al ‘yo’ individual, entonces puede empezar a experimentar con más ilusión.

En cualquier caso, y sin esperar una respuesta reveladora ahora mismo, hacerse la pregunta “¿quién soy yo?” es un excelente ejercicio de auto-conocimiento. Simplemente responderse con un sincero “no lo sé” ya puede ser un gran acicate hacia la búsqueda de esa fuente eterna que experimentaba Ramana Maharshi y que, al parecer, nos está esperando siempre, bien dentro nuestro.

5 comentarios

  1. Muy cierto e inspirador! en realidad me doy cuenta de que son varias las maneras a través de las cuales me ha llegado el conocimiento de esta cuestión (Vipassana, Krishnamurti…). Me ha hecho ilusión re-descubrir R. Maharshi a través de tu blog, pues mi padre me dio hace años una gran foto en blanco y negro enmarcada de este hombre sin que yo supiera quién era exactamente ni lo que predicaba..que curiosa es la vida..como bien dijiste, todo vuelve en el momento oportuno.

    1. Hola Néstor,
      Sí, ko’ham sería el original sánscrito de «quién soy» aunque Ramana hablaba tamil y diría ‘nan yar’.
      Por otro lado, como el mismo Ramana explica en otro de sus textos (40 versos sobre la Realidad) el pensamiento so’ham (o shivo’ham o incluso aham brahmâsmi) no es lo mismo. Él dice que ese pensamiento es solo una ayuda, especialmente si uno se identifica con su cuerpo y entonces necesita reafirmar la idea de «no soy esto, soy eso».
      Efectivamente, otro maestro de advaita que he escuchado confirma que el pensamiento de so’ham sirve para crear un bhâva, un estado o predisposición, hacia esa verdad que aún no se puede experimentar, pero que al final la auto-indagación en busca del Ser es el único camino (para esta escuela filosófica, claro).
      Un saludo

  2. ¡Hola, Naren!
    Somos Ediciones Carena, una editorial pequeña -¡pero grande!- e independiente de Barcelona, con más de 20 años de experiencia en el sector.
    Nos ha encantado tu blog y si nos pudieras facilitar tu email nos gustaría hacerte llegar uno de nuestros nuevos libros, ‘La mirada del cielo’.
    En este libro el autor ofrece reflexiones y consejos, a cerca del sentido de la vida, el amor, los sentimientos, la felicidad, las almas gemelas, la ley de la atracción, los milagros o la sociedad en que vivimos… Este diálogo vital y sentimental, viene perfectamente complementado por la epopeya del joven Ramesh, un humilde huérfano de la India feudal que llego a convertirse en un prodigioso ser de luz.. A través de sus mágicas aventuras y los fascinantes personajes que va conociendo, iremos descubriendo las costumbres, tradiciones y forma de entender la vida, de una tierra tan espiritual y emocionante como es la India.
    Muchas gracias,
    Marina Delgado
    Ediciones Carena
    Alpens, 31, local
    08014 Barcelona
    Tel. 934 310 283
    edicionescarena.promocion@gmail.com
    http://www.edicionescarena.com

  3. Este es el único cambio que me ha dado efectividad en limpiar mi mente de pensamientos al meditar. Es una maravilla. Esto es lo qué pasa según yo:
    Cuando uno piensa, nuestro “yo” va revuelto en el pensamiento. Nosotros “somos el pensamiento” en lugar de ser “los que pensamos”.
    Si uno medita y se sorprende a uno mismo ya pensando algo, corre uno a preguntarse “quien está pensando eso?” Y nos respondemos “soy yo, yo estuve pensando eso”. Y repetimos, tratando de “cachar” al siguiente pensamiento apenas inicie. Al hacerlo, volvemos a decir: quien está pensando eso?” Y nos respondemos “soy yo, yo empezaba a pensar eso”.
    Tras repetirlo sucesivamente, vamos separando al “yo” de “lo pensado por el yo” y al hacerlo identificamos a un “yo” sin pensamientos. Ahora tratamos de estabilizar ese “yo sin pensamientos” repitiendo el proceso. El asunto se vuelve como un videojuego en donde el “yo” trata de disparar a los pensamientos tan luego aparecen y preguntando siempre “quién empezaba a pensar eso? Yo y yo lo detuve”. Repeat.
    No puedo creer lo eficaz que es!

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