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Una técnica de meditación en 48 días

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La semana pasada cité unas palabras de Swami Premananda sobre cómo vivimos esclavos de nuestros propios pensamientos, la mayoría de ellos negativos o inútiles. A diferencia del paradigma moderno que fomenta la híper-información y la multitarea como estandartes, en espiritualidad la base es siempre reducir los pensamientos y aquietar la mente para así experimentar el espacio de dichoso silencio que todos llevamos dentro. Esta tarea, tan necesaria y a veces tan dificultosa, puede llevarse a cabo, como explica Premananda, a través de la meditación.

A sabiendas de que uno se pone excusas para no meditar (todos nos ponemos las mismas excusas, en realidad), Swami da un simple consejo inicial:

“Puedes practicar meditación a cualquier edad. No necesitas vivir en una comodidad especial ni esperar ninguna circunstancia en particular. No necesitas hacer tu práctica a ninguna hora específica. Puedes meditar en cualquier momento. Siempre puedes hacerlo. En una etapa inicial, es suficiente meditar de cinco a quince minutos”.

Por supuesto, uno está “tan ocupado” que no tiene ni cinco minutos libres para meditar y se conforma pensando que empezará la semana que viene o, aún más ingenuo, cuando “las cosas se acomoden”. Obviamente aquí se aplica el popular y sabio consejo de los cerditos:

“No dejes para mañana lo que puedes hacer oinc”.

cerdito

Swami Premananda nos da más consejos:

“Antes de empezar tu meditación, elige un lugar que esté silencioso mientras dure la meditación. Primero siéntate en una posición confortable (también en una silla), pensado y orando por un minuto a tu deidad favorita”.

Y yo agrego que si no tienes una deidad favorita simplemente puedes concentrarte en alguna cualidad o valor universal que te inspire (amor, compasión, paz, verdad…) o en algún elemento natural (una luz, una flor, la lluvia, el espacio, las olas del mar…) que evoque en ti sentimientos positivos, devoción o reverencia.

Luego, Swami explica la técnica de meditación que hoy nos compete:

“Cierra los ojos y repite de forma continua ‘AUM… AUM’ internamente (AUM y OM son sinónimos). Mientras repitas esto, puede que la mente corra hacia otros pensamientos. No te pongas tenso ni pienses que tu meditación está resultando perturbada. Deja que la mente siga su camino; automáticamente entonces regresará. Sigue repitiendo ‘AUM… AUM’ en tu interior sin interrupción”.

Hay muchísimas técnicas de meditación, aunque grosso modo se pueden dividir en dos tipos: “con semilla” (sabīja) y “sin semilla” (nirbīja). La meditación “con semilla” es aquella en que se utiliza un objeto para mantener la concentración. Ese “objeto” puede ser, por ejemplo, la propia respiración, la visualización de una imagen, la atención en una parte del cuerpo, la repetición de un mantra…

La meditación “sin semilla”, que en general se considera más difícil, es aquella en que no hay un objeto donde fijar la atención y, por tanto, se deja a la mente moverse a su gusto, ya que forzarla puede ser peor, aunque la clave está en no involucrarse con sus vaivenes y simplemente observarlos, desde la quietud interior.

En la técnica que propone Swami hay, según entiendo, un poco de cada tipo de meditación. Por un lado, hay una “semilla” que es la repetición del mantra AUM/OM de forma interna, es decir mentalmente. A la vez, el hecho de dejar que la mente corra donde quiera, “como un caballo salvaje que, antes de ser domado, debe cansarse”, es típico de la meditación “sin semilla”. Es decir que, si bien hay un objeto de concentración (la sílaba AUM) no se intenta traer a la mente una y otra vez a ese objeto, sino que se la deja “en libertad”. Así, dice Swami, la mente volverá sola.

Sobre esta técnica Swami agrega, esperanzador:

“Practica esto cada día por la mañana y por la noche. Si haces esto continuamente durante 48 días, se convertirá en un hábito. Al pasar de estos 48 días, tu mente se volverá calma y feliz. La tensión disminuirá y luego la ira que hay dentro de ti también se marchará. Los pensamientos se formarán de manera correcta. Haciendo esto puedes eliminar pensamientos innecesarios de tu mente y puedes alcanzar un buen estado espiritual”.

El número 48 puede poseer algún simbolismo aunque en este caso también sirve para darle a la mente una meta y, en realidad, si uno tiene la disciplina y la práctica constante durante ese tiempo, entonces es probable que sea capaz de seguir adelante con la meditación después de esas siete semanas.

Y esa regularidad es el primer gran objetivo para que la meditación dé sus beneficios.

(Para leer el texto completo de Swami Premananda, clicar aquí).

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