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Ahiṁsā es el deber supremo

Ahiṁsā es el deber supremo

Ahiṁsā es el deber supremo

Ahiṁsā es el deber supremo

Ahiṁsā es el deber supremo

La palabra sánscrita ahiṁsā ha sido popularmente traducida como «no violencia», en especial con relación al Mahatma Gandhi y sus métodos político-espirituales en favor de la independencia de la India. De todos modos, creo que dicha traducción, aunque no incorrecta, no expresa de forma completa el significado de un concepto muy importante en el hinduismo, como así también en el budismo y el jainismo. Si vamos a la etimología,a-hiṁsā viene de la raíz verbal hiṁs (y ésta a su vez deriva de han), que significa «lastimar, dañar, herir, golpear, matar, destruir».
Si le preguntáramos de forma aleatoria a cualquier persona en la calle, la mayoría diría que está en contra de la violencia, por supuesto, pero siempre tomando «violencia» como una agresión física o algún tipo de pelea. Cuando uno dice «no violencia» generalmente no piensa en formas de violencia menos visibles, ni en violencia verbal o, más sutil aún, violencia de pensamiento. Esa es la razón por la que encuentro que la traducción «no dañar» es más apropiada para expresar la idea completa y espiritual incluida en ahiṁsā.
Para la mayoría de yoguis, el concepto de ahiṁsā es muy conocido porque es el principal yama (regla ética) en el camino de los ocho pasos del Rāja Yoga, tal como los plantea el sabio Patañjali en los Yoga Sūtras, para llevar a una persona al estado de «interiorización completa» (samādhi). De hecho, todas estas reglas se basan y fundamentan en la práctica de «no dañar» y, como dice Sri Dharma Mittra, «sin Yamas no hay Yoga».

En este sentido, en la tradición hindú existe una máxima sánscrita:

ahiṁsā paramo dharmah

Cuya traducción posible sería:

«no dañar es el deber supremo»

El término dharma tiene varios sentidos y es imposible de traducir en una sola palabra pero «deber» o «ley» son aproximadas en este caso. Swami Sivananda, por ejemplo, se pone menos literal – pero no por ello menos certero – y en su libro La Ciencia del Pranayama (p. 144) traduce: «ahiṁsā es la primera virtud que debe tener un aspirante espiritual».


Si bien está máxima (ahiṁsā paramo dharmah) fue muy difundida por Gandhi, al parecer su origen textual se remonta al poema épico del Mahābhārata (Mahabhárata), cuya composición tiene unos 2.500 años de antigüedad (o quizás más). En dicha obra la frase aparece en diversas ocasiones y sobre distintos temas, como cuál debe ser el comportamiento de un brahmán; qué es la conducta virtuosa; o la no necesidad de utilizar animales para sacrificios rituales.
En el contexto de abstenerse de ofrecer o comer carne aparece el consejo del gran patriarca y sabio Bhīṣma (Bhishma) que, en su lecho de muerte y justo en medio de una guerra, dice (Mahābhārata, 13.117.38):

«No dañar es la ley (dharma) más elevada. No dañar es el auto-control (dama) supremo. No dañar es la caridad (dāna) suprema. No dañar es la auto-disciplina (tapas) suprema. No dañar es el ritual de sacrificio (yajña) supremo. No dañar es la fuerza (bala) suprema. No dañar es el amigo (mitra) supremo. No dañar es la felicidad (sukha) suprema. No dañar es la verdad (satya) suprema. No dañar es la enseñanza revelada (śruta) más elevada».

Bhīṣma en su lecho de muerte compartiendo su conocimiento.

Obviamente, el primer paso para poner en práctica ahiṁsā es evitar la violencia física, lo cual incluye la abstención de comerse otros seres. Por tanto, el vegetarianismo es considerado un requisito ineludible para todo aspirante espiritual serio. Teniendo en cuenta el estado actual de la industria láctica, incluso ser vegetariano puede ser insuficiente, ya que el daño que se causa a otros animales consumiendo leche y sus derivados es muy grande (inyectado de hormonas a la vaca; separación del ternero recién nacido de su madre; extracción continua y antinatural de leche; encierro y mínimo espacio para vivir, etc.), sin hablar de las consecuencias ecológicas para el planeta.

Por ello, se dice que la dieta vegana (es decir, nada de producción animal) es la que, en estos tiempos, mejor respeta la enseñanza de ahiṁsā. En caso de consumir lácteos, se recomienda entonces que sean de la industria orgánica o «bio», para reducir el impacto.

Como vegetariano que soy (y casi 100% vegano) más de una vez me han hecho la clásica pregunta: «¿Y acaso las plantas no sufren cuando las comen?». Pues claro que pueden sufrir.
De hecho, el mismísimo Gandhi dijo que «el hombre no puede vivir ni un minuto sin cometer, consciente o inconscientemente, daño (hiṁsā). El sólo hecho de vivir (comer, beber, moverse) necesariamente implica algo de hiṁsā, destrucción de vida, aunque sea ínfima. Por lo tanto, quien ha hecho el voto de ahiṁsā permanece fiel a su voto si la fuente de donde nacen todas sus acciones es la compasión, si evita lo mejor que puede la destrucción de la criatura más minúscula, trata de salvarla y así incesantemente se esfuerza por liberarse de la espiral de hiṁsā» (en La historia de mis experimentos con la verdad, Parte IV, texto 39).


Por supuesto, la comida y la violencia física son sólo la «punta del loto» y practicar el no-dañar en palabra y pensamiento es seguramente más difícil. Lo que pasa es que uno, en general, empieza desde lo más burdo a lo más sutil, aunque los dos niveles puedan entrelazarse en el camino.

En cualquier caso, para mí la palabra clave es compasión y, basado en las enseñanzas de mis maestros, creo fundamental desarrollar esa cualidad tanto para poder desarrollarme espiritualmente, como para que los demás seres sean más felices y para que yo mismo sea más feliz.
Actuar siempre desde el amor y la compasión, sin guardar rencor, envidia ni otros malos sentimientos, debe ser hermoso y liberador. A por ello.

4 comentarios

  1. Se dice que la compasión es una forma de amor. Si a este se le compara con un río, aquella es el cauce por donde corre tal río. En cuanto a la violencia, es imposible suprimirla, como bien lo dijo Gandhi, pero al menos se puede reducir al mínimo. Por ejemplo: cuando un cirujano realiza una incisión está siendo violento, pero reduce dicha violencia al mínimo mediante la anestesia.
    Muchas gracias, Naren, por deleitarnos cada semana con algún tema interesante e instructivo. Cordial saludo.

  2. A los vegetarianos siempre nos dicen lo de que las plantas también sufren… Quizás lo hagan a su manera, pero hay una jerarquía clara en la naturaleza: todo el mundo comprende espontáneamente que no es lo mismo matar a un mosquito que a un elefante, no digamos a un hombre. Por la misma razón, no es comparable «matar» a una zanahoria con matar a una oveja o a una vaca.

  3. Naren soy Rudra, intente ser vegetariano 100% hace tiempo durante unos meses y después de una analítica me salió que tenía el potasio un poco alto. Mirando los ingredientes químicos que tienen la mayoría de verduras, hortalizas,legumbres, etc… descubrí que son altas en potasio. Una pregunta; el vegetarianismo (por alimentarte solo de una aspecto de la alimentación) puede afectar a la salud?? si es así como ser vegetariano en esas circunstancias??. Otra cosa, el maestro Swami Vivekananda comía carne y tengo entendido que hasta fumaba y bebía en ocasiones. Si un maestro como el ( como así yo lo considero) podía hacer esto. Que nos impide a los demás ser santos y sabios aun a costa de comer carne?? no han habido grandes santos y sabios en otras culturas religiosas?? y comían carne??. De todas formas soy de los que piensa que la comida afecta a la mente y una comida satvica favorece el desarrollo de un carácter satvico. Lo ideal sería ser sano, fuerte y satvico. Espero que puedas esclarecer mis dudas un fuerte saludo, para mí el vegetarianismo todavía es una lucha y un ideal del que espero ser victorioso.

  4. Hola Naren. Quiero darte las gracias por esclarecer lo que significa Ahimsa. Esto me a llevado a tener más conocimientos y saber en que medida hago bien mi práctica de no violencia. De nuevo muchas gracias.

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