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¿Qué NO es el Tantra?

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¿Qué NO es el Tantra?

¿Qué NO es el Tantra?

Ya sé que poniendo la palabra tantra en el título del post me aseguro muchas visitas. De todos modos, mi motivación para el artículo de esta semana no es aumentar mi popularidad sino intentar aclarar, al menos algo, del malinterpretado sentido del concepto ‘tantra’ en Occidente. Como yogui y seguidor de la filosofía espiritual de la India no me hace gracia ver cómo se desvirtúa el sentido original de una tradición milenaria.
La traducción literal de la palabra sánscrita tantra es ‘urdimbre’, ‘telar’ o ‘red’ y hace referencia a que todo en este universo está unido, o como explica Georg Feuerstein en The Yoga Tradition, «tantra es continuidad… entre el proceso del mundo y el proceso de la iluminación». Es decir, al contrario de otras escuelas más ‘ascéticas’, el tantrismo postula la sacralización de todos los aspectos de la vida, incluyendo aquellos que podrían considerarse «no espirituales».
Como explica Álvaro Enterría en La India por dentro: «El tantra no preconiza pues la renuncia al mundo y el subyugamiento de los sentidos, sino más bien el incremento del poder de estos últimos, su divinización, pero para controlarlos y acceder así a estados más elevados de consciencia».
En este sentido, el cuerpo físico no es ‘pecaminoso’ ni tampoco un ‘obstáculo’ para la trascendencia espiritual y el uso de sus sentidos es una herramienta útil y necesaria para ese fin. Por tanto, entre las prácticas milenarias y esotéricas del tantrismo se encuentran los rituales (pūjā), la visualización de yantras, la repetición de mantras o la realización de gestos simbólicos con el cuerpo (mudrā).

Sexo tántrico

La «divinización de los sentidos» puede incluir prácticas que, en la tradición ortodoxa, son consideradas tabúes o poco adecuadas para la búsqueda espiritual como comer carne o pescado, beber alcohol o tener relaciones sexuales. Estas prácticas de ruptura social tienen el objetivo de la auto-trascendencia, incluso a costa de convertir a sus practicantes en parias para la sociedad.
Según la escuela tántrica correspondiente, estas prácticas son consideradas simbólicas o literales. Para la escuela de «la mano derecha» (dakshināchāra o dakshinamārga) se trata de ritos que se realizan de forma metafórica, mientras que para la escuela de «la mano izquierda» (vāmāchāra o vāmamārga), que es minoritaria, se trata de ritos que se practican de forma literal.
Por tanto, el Tantra es muchísimo más que sexo, aunque es verdad que existen ritos tántricos que incluyen el sexo, siempre con una finalidad de trascendencia espiritual. Como dice Enterría, «las prácticas sexuales deben entenderse como medios de dominar los impulsos más instintivos con fines espirituales». Y, en ese sentido, Feuerstein aclara que el practicante «debe prevenir la descarga de semen a todo coste» ya que se le considera «un valioso producto de la fuerza de vida que debe ser conservado».
Las razones místicas que explican como el semen reservado puede transmutarse en fuerza espiritual son apasionantes y complejas, aunque este post no es el lugar para hablar de ello. Lo que sí me gustaría decir es, en consonancia con Enterría, que la práctica de la «sexualidad sagrada» siempre estuvo restringida «a una muy pequeña minoría» de hombres, a saber: aquellos que han llegado a un «efectivo control de sus pasiones».
Sobre esto, Feuerstein dice: «Por supuesto que hay placer, ya que la idea es generar dicha a través del cuerpo, pero no debe haber auto-indulgencia ni explotación egoica de la experiencia».
Esto es porque el objetivo del yoga tántrico no es «el orgasmo, sino el éxtasis», en el sentido de trascender la personalidad egoica para unirse con el Ser, que sin importar el nombre que le queramos dar es siempre Universal y Eterno.

Kāma Shāstra

En un folleto que leí recientemente decía que el tantra «utiliza la energía sexual para conseguir una conexión personal y con la otra persona». Yo quiero decir que según los textos sagrados tradicionales y como hemos visto el tantra es otra cosa.
La idea básica es la de sacralizar la vida, ya que el tantrismo ve el mundo como una manifestación de Shakti, de la energía femenina universal, lo cual incluye, entre otras miles de cosas, sentir la presencia de la Madre Divina en la arena cálida que toca la planta de mis pies descalzos, en la fragancia de mi café matinal, en los ojos de mi pareja durante el acto sexual y en el sudor de la persona situada junto a mí en el hacinado viaje en metro en hora punta.
En una época desacralizada como la que vivimos, en la que la práctica espiritual esforzada y constante está en peligro de extinción y, por contra, la sobre-estimulación sensual nos inunda, no es sorprendente que el sesgo se haya dirigido a lo sexual. Cuando las tendencias modernas y occidentales reducen el Tantra a un tema sexual, se están confundiendo (consciente o inconscientemente) con las enseñanzas del Kāma Shāstra, es decir las artes eróticas del hinduismo, que son apenas una ínfima parte del Tantra Yoga e, incluso, utilizadas en su mayoría desde un punto de vista simbólico de unión entre las energías masculinas y femeninas a nivel macro y micro.
Es decir, la conexión que se busca lograr en caso de utilizar la sexualidad tántrica literal no es «personal» ni con «la otra persona» sino con lo divino o, si prefieren, con la Realidad suprema universal.

Lo que piensa…
Con todo esto no estoy diciendo que disfrutar del sexo sea malo, ni estoy negando que un taller de «sexualidad consciente» mejore la relación de pareja, ni refuto que el llamado «sexo tántrico» traiga mayor placer en la vida de las personas.
Sólo quiero decir que el milenario Tantra Yoga es mucho más que tener sexo sin eyacular y que los maestros explican que recurrir al sexo tántrico como camino o método hacia la evolución espiritual es arriesgado, ya que es más probable caer en la indulgencia de los sentidos que en la trascendencia mística.
«Uno se convierte en lo que piensa» dicen los sabios, por lo que si realmente buscan trascendencia espiritual, los aspirantes tántricos quizás prefieran, bajo la guía de un maestro competente, probar con pūjā, mantra, yantra o mudrā, antes que con sexo ritual.
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7 comentarios

  1. Como suele pasar en Occidente, la desinformación es la que predomina. Y algunos practicantes de la New Age (Nueva Era) sea por ignorancia o por dinero, desvirtua conceptos de religiones, como Hinduismo o Budismo en general, no es raro que muchos «experto en Tantra» den clases y talleres y no tiene la minima idea de la pronuciacion en sanscrito por ejemplo. Soy de Venezuela y hacer 4 años me invitado a un talle de sexo tantrico, el «experto en Tantra» lo primero que dijo «el sexo, no es malo, pero tenemos que volverlo sagrado a ser uno con DIOS» y que el Tantra es «El Yoga del Amor» lo sospechoso de todo eso era que «el experto de Tantra» tenia un rosario cristiasno colgado de su cuello y cuando le pregunte ¿Si habia viajado a la India? me dijo que nunca, pero espera en un futuro no muy lejano poder ir y profundizar «más» en sus estudios espirituales y que habia aprendido Tantra en Miami. Y fracanmente por lo vi el experto lo unico que hacia era hablar tonteria y «mostrar posturas y visualizaciones» que en lo persona yo no lo practique por lo absurdo, por ejemplo, el experto dijo «que a sentir el orgasmo» debemos visualizar que nos estamos uniendo con el dios, virgen o santo de nuestra eleccion y los cuales somos devotos y «ofrendar» ese placer a ellos. Y encima se sobrepasaba en esta tocando a las mujeres. Segun tengo entendido y como indicas, el Tantra no puede ser practicado por cualquiera, hasta donde tengo entendido en el budismo tibetano, hay practicas tantricas y segun dicen ellos, no todos los monjes puede practican Tantra y los practicantes, necesita a un tutor que lo guie paso a paso, y aqui en Occidente (y disculpe la expresion) cualquier loco sale con un taller de «sexo Tantrico» y otros inguenos que no lo cuestionar y se lo creen y pagar por el taller y la final se daran cuenta de no le sirvio de nada y pierde en interes porque se siente estafada.

    1. Hola Mayunia,
      Gracias por tu comentario. Entiendo todo lo que explicas y al parecer sí que hay muchas personas que se dedican a enseñar técnicas milenarias sin una cualificación adecuada. Personalmente creo que una persona puede no haber ido a la India y todavía ser un practicante fiel de yoga, tantra, etc. La clave, para mí, es haber tenido un maestro genuino y ser un sincero buscador espiritual. Si alguien cumple con esas dos condiciones es difícil que sea un charlatán.
      En cualquier caso, también se dice que cada maestro tiene los estudiantes que se merece, y quizás hay enfoques que nos parecen equivocados o poco tradicionales, pero sirven para algunas personas en el nivel en que están ahora. Yo soy bastante tradicionalista en mi visión, aunque hago lo posible por no juzgar demasiado, ya que así lo dictan las enseñanzas espirituales y porque de lo contrario ¡me volvería loco con nuevas vertientes como Flamenco Yoga o Ecstatic Dance! 🙂
      Un saludo a Venezuela.

  2. Me encanta esta entrada, busco fuentes fiables donde aprender algo más fielmente sobre el verdadero yoga tántrico, según tengo entendido un yoga matriarcal que se remonta a la época de los drávidas, pero todo lo que encuentro en la Red hace referencia exclusiva al sexo tántrico, que no es lo que busco. ¿Podrías orientarme o ayudarme con algunas referencias bibliograficas para poder profundizar algo más en este tema?. Gracias y un saludo

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