Canal RSS

El abhishekam como práctica espiritual

Publicado en

[1]En varias de las crónicas que componen los más de dos años de vida de este diario digital he hecho referencia al abishekam, una ceremonia tradicional del Hinduismo que consiste en el lavado ritual de una estatua, que luego es vestida y decorada.

A este respecto, como alguna vez he explicado, cada etapa del ritual simboliza las etapas por las que todas las personas hemos de pasar en la espiritualidad, es decir, limpiando y eliminando las malas cualidades primero, adquiriendo cualidades espirituales luego, y finalmente regresando a la fuente Divina.

Todas estas referencias acerca del abishekam, muchas veces tangenciales, pueden ser interesantes e instructivas, pero no estoy seguro de hasta qué punto transmiten lo que realmente significa este ritual en términos de práctica espiritual. Asimismo, para quienes leen sobre el tema pero nunca han tenido la chance de presenciar el ritual en cuestión, imagino que se trata de conceptos a los que les falta sustancia, no sólo por la ausencia de experiencia empírica, sino porque la idea de bañar una estatua no es tan bien recibida en Occidente.

Por otro lado, quienes sí han presenciado alguna vez un abishekam tienen reacciones diversas y también contrarias, aunque un lugar común es interesarse por la simbología de la ceremonia, incluso en detalles mínimos, generalmente en busca de asideros racionales que permitan a nuestras mentes occidentales entender aquello que es nuevo o ajeno.

Pensando en esas preguntas tan comunes, y en el desconocimiento generalizado sobre el abishekam, es que escribo estas líneas que intentarán aclarar algunos aspectos del mismo. Aspectos que, para tranquilidad de la mayoría, tienen también una explicación racional. Aunque su hilo fundamental sea siempre espiritual.

Liturgias

En una sociedad occidental cada vez más secularizada es normal que se pierda de vista que todas las religiones del mundo siempre han tenido sus rituales litúrgicos. Es decir, las ceremonias religiosas no son patrimonio de ninguna fe en particular, sino un elemento indispensable en todas las creencias, con todas las variantes correspondientes (por ejemplo, hay religiones que no realizan la adoración de imágenes, pero sí otros rituales).

En el caso de Occidente, el caso más evidente es el de la Misa Católica, ritual litúrgico por antonomasia, que incluye simbolismos (el vino substanciado en sangre de Cristo…) e imágenes (Jesucristo en la cruz…) que podrían resultar ajenos o chocantes para aquellas personas que no están familiarizadas con el dogma Católico.

La secularización de la sociedad no es la única razón para que los rituales litúrgicos de cualquier religión sean considerados como artificiales o fuera de moda. Otro motivo es la – esta sí, nunca pasada de moda – tendencia de los seres humanos a considerar lo propio y conocido como correcto, al contrario de su opinión sobre lo desconocido, nuevo y ajeno. Una tendencia natural que la antropología denomina como etnocentrismo (o sociocentrismo), y que atrincherándonos en nuestra propia cultura, nos empuja ver todo lo diferente como equivocado o raro.

Sea cual sea el lado en que uno se situé en este debate (apologista/opositor, occidental/oriental, ateísta/creyente), es indudable que los rituales litúrgicos existen desde hace milenios y, al parecer, su principal razón es espiritual.

Bhakti procesión

Bhakti

Según la filosofía espiritual de la India, la adoración ritual es parte del sendero devocional, conocido como sendero de bhakti (devoción), que consiste en la realización de Dios a través del amor y la devoción. En este sendero, los aspirantes espirituales eligen con mucha frecuencia un símbolo que los ayude a recordar lo Divino y focalizar la mente en un punto.

Dichos símbolos son, por lo general, la forma de una deidad de las que, como sabemos, hay infinidad en el Hinduismo. El Hinduismo concibe lo Divino como Uno en esencia, pero como muchos en su manifestación. Según se explica, todas estas formas existen de manera que todas las personas puedan encontrar el aspecto de lo Divino que más les agrade y se acomode a su personalidad.

Asimismo, se considera que las imágenes elegidas por el devoto como soporte para su práctica tienen un gran valor espiritual ya que fueron visualizadas, desde la antigüedad, por almas iluminadas en profundos estados de meditación. Los símbolos seleccionados, como también la forma de realizar los rituales, ayudan a llevar la mente hacia lo Divino, quitándola así de sus preocupaciones mundanas y materiales. No se trata de otra cosa que una práctica espiritual, un entrenamiento espiritual, para llevar la mente a esferas superiores y sutiles de pensamiento.

Si bien se sostiene que lo Divino es absoluto, sin forma ni nombre, la adoración a imágenes y símbolos es una etapa de la evolución espiritual. Incluso pensando más allá del Hinduismo, esto es verdad, pues todas las personas creyentes, de cualquier índole, tienen la necesidad de formar en su mente una imagen de su ideal a seguir, ya sea ésta una deidad de seis brazos, una esfera de luz brillante o la paz universal.

Se dice que la adoración externa es la etapa más baja del camino espiritual, y en algunos casos este método ha sido criticado por darle atributos Divinos a objetos inanimados o por ignorar que la verdadera naturaleza de Dios es trascendente e inmanifestada. De todos modos, todos los grandes maestros espirituales de la India coinciden en la validez y la importancia de los símbolos.

El gran santo y filósofo Swami Vivekananda[2] dijo, “La palabra bhakti abarca todo lo comprendido entre la forma más baja de culto y la forma de vida más elevada. Todo culto o adoración que hayáis presenciado en cualquier país del mundo o en cualquier religión, está regulado por el amor… La parte externa de bhakti resulta absolutamente necesaria como ayuda para el progreso del alma. El hombre comete un gran error al pensar que puede ascender de golpe al estado más elevado”.

Lakshmi estatua

Estatua

Evidentemente, si a uno le dicen que está en la etapa más baja de algo, entonces quiere pasar a la etapa siguiente, un poco por curiosidad, otro poco por anhelo, y otro poco por orgullo, pues a nadie le gusta ser el último eslabón. Es como cuando voy a clase de yoga y sentado en el suelo con las piernas abiertas apenas logro doblar el torso hacia delante, mientras todos mis compañeros de clase (más bien compañeras, es verdad) están tan abajo que besan el suelo, como si fuera lo más natural.

Como es de esperar, mi ego se siente tocado, pero no hay nada que hacer; estamos en diferentes etapas del sendero del hatha yoga, y de nada sirve que intente imitarlos, pues me llevaría una contractura o una dislocación de lumbares. Como dice mi profesora, “cada uno está en donde corresponde, y no es ni mejor ni peor que los demás”.

Pues pasa lo mismo con los rituales. Quienes no los necesiten, no hace falta que los utilicen. Quienes, en cambio, necesitamos entrenar nuestra mente para que se aquiete y quede en un punto; quienes necesitamos desarrollar mayor devoción; quienes necesitamos disminuir nuestra tendencia racional y analítica; entonces, puede que sea muy beneficioso realizar o presenciar rituales de adoración externa.

Tradicionalmente, dicha adoración externa se realiza a una estatua o imagen, por lo general de nuestra deidad preferida. Este concepto también puede ser difícil de asimilar para algunas personas, pues es rendir honor a una efigie, una figura de arcilla, una mera piedra, etc.

Por el contrario, si tomamos el caso de adorar conceptos abstractos y universales como la sabiduría, el amor o la verdad no suena tan raro para la mayoría de las personas. Tampoco suena tan raro adorar las manifestaciones de la naturaleza, dadoras de vida, y cuya existencia nos parece tan, justamente, natural.

Pero claro, adorar una estatua puede sonar pagano. Sobre todo si es la estatua de una deidad hindú, pongamos por ejemplo, un dios con cabeza de elefante y cuatro brazos.

Ganesha estatua

Swami

Sobre el propósito especifico de utilizar una estatua en los rituales, Swami Premananda dice:

Inicialmente, tu mente no es capaz de concentrarse en nada, a menos que haya algo concreto y sustancial delante de ti. Por lo tanto, la estatua delante de ti es un punto focal en el cual concentrar tu mente, de manera que puedas fijar tu mente en un punto. Es una pérdida de tiempo tratar de averiguar de los libros sagrados (Puranas y Vedas) si hubo un Dios con cabeza de elefante o si el Señor Shiva realmente existió o no. Esto es una tradición ortodoxa que ha sido seguida por más de cinco o seis mil años. Si empiezas a investigar si todo esto es verdad o no, esta investigación te alejará del camino espiritual.

Deberías entender que desde tiempos antiguos, la adoración de deidades fue diseñada para que Dios, o la energía universal, que impregna todos y cada uno de los átomos en este universo, pueda ser representado de una forma simbólica. Esta forma representa el más grande poder universal. Podemos fácilmente entender que esta forma es donde la fuerza divina está concentrada en un lugar”.

Asimismo, Swami explica el cambio interior que conlleva realizar abishekams:

La estatua de una deidad es un símbolo de lo divino que yace en lo profundo de tu interior. Depende de tu propia actitud, si esta estatua es sagrada y significativa para ti o no. Un trozo de papel blanco no tiene valor para ti, pero sí que cuidarías mucho un billete de dólar ¿Por qué? Porque el papel ha sido impreso con un signo de dólar.

De la misma manera, puede que no veas a Dios en una piedra ordinaria, pero si está esculpida con una imagen divina, se torna significativa e inspira devoción en ti. Después de algún tiempo de profunda devoción y adoración, tú tampoco verás esa imagen de piedra o de metal. Entonces experimentarás a Dios como luz y energía todo penetrantes. Ésta es la razón por la que aliento a todos a realizar abishekam como un escalón hacia prácticas más elevadas”.

Estas prácticas más elevadas de las que habla Swami no tienen porqué esperar, pues uno puede realizarlas de forma contemporánea a los propios rituales externos. Asimismo, desde mi punto de vista y mi experiencia personal, no se debe menospreciar la utilidad de los rituales externos, en este caso el abishekam.

Swami Premananda

Swami Premananda en el Ashram

Personal

Entre las enseñanzas de Swami Premananda, la práctica espiritual del abishekam tiene un rol destacado. En su Ashram, al Sur de la India, se realizan cuatro abishekams diarios (a Ganesha; Krishna; Lingam; y Amman, la Madre Divina)

A pesar de que según la ortodoxia hindú estos rituales sólo pueden ser realizados por hombres brahmines, Swami ha impulsado a sus devotos, indios y occidentales, a realizarlos, sin importar su género o status. De esta forma, tanto en el Ashram de la India como en los muchos centros Sri Premananda del mundo, hombres y mujeres de todas las razas, creencias, edades y castas, realizan abishekams al estilo tradicional, y reciben sus beneficios.

En mi caso personal, en el año 2003 Swami Premananda me dio una pequeña estatua de Ganesha, y desde aquel entonces empecé a realizarle abishekams. Al inicio, de forma más rudimentaria, ahora mejorada, aunque siempre con un toque personal, ya que, como es normal, según cada persona el abishekam puede tener algunas variantes.

De todos modos, hay una versión original y tradicional, la generalmente respetada en los centros oficiales de la Misión Premananda del mundo. Esa versión y su simbología es la que quería explicar hoy. Sin embargo, por falta de tiempo y también como recurso publicitario, lo dejaré para la semana próxima.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.


[1] Utilizando como fuente principal el libro “Pujas and Prayers of  Sri Premananda Ashram”.

[2] “La necesidad de símbolos” en Selecciones del Swami Vivekananda. Ed. Kier.

Anuncios

»

  1. Pingback: Tweets that mention El abishekam como práctica espiritual « Hijo de Vecino -- Topsy.com

  2. Me pareció muy clara tu explicación sobre la importancia y el sentido de realizar rituales.
    Quizás muchos de los lectores no se animen a realizarlos, pero si en alguna ocasión tienen oportunidad de asistir a uno, seguramente perciban en su propia experiencia, que se hace algo más que lavar y vestir una estatua
    JPS!

    Responder
  3. Muy buena informacíón sobre hinduismo. Gracias.

    Responder
  4. El presenciar o realizar abishekams con regularidad es un agente transformador, sin duda. Las sutiles energías espirituales que quizás no son percibidas de manera consciente, actúan en todos los presentes. Solo debemos ejercitar la voluntad de asistir y la bendición llega si o si.
    Jai Prema Shanti

    Responder
  5. Carlos García

    Buenos días, Naren.

    Tenemos un pequeño problemilla (seguramente no lo sea): una pieza arqueológica datable en el siglo VIII, hallada por donde pasaba el primer Camino de Santiago (norte de España), y con algunos símbolos hindús. Me gustaría saber lo que dice la parte escrita en hindú.

    Si me envías un correo que pueda colgarse una foto, te la envío. Mi correo está encabezando el presente comentario. Si no pudieses acceder a verlo, responde a este comentario advirtiéndomelo, y escribiré otro dejándotelo.

    Un saludo, y felicidades por tan maravillosa página.

    Carlos.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: