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Swamini Pramananda y el satsang

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Una de mis profesoras de yoga fue a la India con la intención de visitar Gangotri, el pueblo donde nace el río Ganges, en los Himalayas. En el camino se detuvo en Uttarkashi, un pequeño pueblo de montaña, en donde conoció a una maestra espiritual india que la cautivó. En lugar de seguir el itinerario trazado, mi profesora se quedó el resto de sus días de viaje en el ashram de la maestra, sintiendo que había encontrado algo importante.

Unos pocos meses después, y de forma sorprendentemente aceitada, mi profe pudo organizar la visita de dicha maestra a Barcelona. Para organizar tan velozmente y con éxito un evento así, la disposición del maestro es fundamental, claro, aunque también es necesaria la dedicación completa del discípulo.

Ambas condiciones se conjuntaron y Swamini Pramananda dio su primera charla en tierras catalanas este viernes 21 de octubre (2011).

Pramā

Swamini es un título monástico (el femenino de Swami) que, a veces, se traduce como ‘monja’, aunque una interpretación más acertada tiene que ver con el concepto sánscrito de sannyas, que refiere a la ‘renunciación de la vida mundana’. Por tanto, se trata de una persona que ha renunciado a los asuntos mundanos para dedicarse a la búsqueda espiritual, es decir un/una sannyasin.

A su vez, un swami o swamini es aquel que tiene capacidad de enseñar a los demás porque ya ha recorrido y, por tanto conoce, el camino que lleva al conocimiento interior. La palabra pramā, de hecho, que viene de la raíz sánscrita (‘medir’) significa ‘medida correcta’, lo cual aplicado a filosofía védica se traduce como ‘conocimiento verdadero’, ya que refiere a que la sabiduría espiritual se hace ‘mensurable’, es decir ‘cognoscible’.

A este respecto, Swamini Pramananda es una maestra de Vedānta, la antigua filosofía que explica los Veda, las Escrituras sagradas y originales de lo que hoy conocemos como hinduismo. Si bien su enseñanza, e incluso su ‘look’ (vestida con ropas anaranjadas), son fieles a la tradición y el linaje hindú, la maestra tiene también una licenciatura superior en microbiología conseguida en los Estados Unidos, donde trabajó por diez años como investigadora.

Es verdad que la espiritualidad trasciende lo material, pero para algunos oídos occidentales da mayor tranquilidad recibir las enseñanzas espirituales a través de una maestra que sabe conjugar el conocimiento científico con la sabiduría mística.

Reunión con la verdad

La charla o el discurso de un maestro espiritual se denomina, en sánscrito, satsang. La palabra Sat se suele traducir como ‘verdad’, mientras que Sang hace referencia a ‘reunión, compañía’ (de hecho en budismo sangha es ‘la comunidad de monjes’). De esta forma, satsang se traduce como ‘estar en compañía de la Verdad’, lo que puede implicar estar físicamente cerca de un maestro espiritual o también de las enseñanzas espirituales, a través de su escucha o debate.

En el caso de Swamini Pramananda, todos quienes asistimos a su satsang del viernes en Yoga Dinámico Mandiram queríamos estar en ‘compañía de la Verdad’, que en mi caso se traducía, en gran parte, en estar en su compañía física. Las enseñanzas filosófico-espirituales me interesan mucho, aunque a veces siento que tanta teoría me sobrepasa y el solo (pero no trivial) hecho de ver a un maestro espiritual me parece lo único que necesito.

En todo caso, vestida de color azafranado, con un pie en el suelo y otro sobre su sillón, como las diosas hindúes, con su sonrisa contagiosa y sus ojos bondadosos, Ammaji también había traído sabiduría espiritual para compartir y yo estuve contento de que así fuera.

De hecho, lo primero que nos dijo fue que, en realidad, nosotros no habíamos asistido a la charla para encontrarnos con ella, sino para “encontrarnos a nosotros mismos”. Lo único que ella hace, dijo, es sostener un espejito frente a nosotros para que podamos reflejarnos y así encontrarnos.

¿Y eso para qué sirve?, podría preguntar alguien. Pues para ser felices, contestaría otro. Aah, la Felicidad, el tema de siempre…

Felicidad

Al parecer todos estamos de acuerdo en que todas las acciones que realizamos en esta vida son para ser (más) felices. Sobre este punto, Swamini Pramananda nos recordó, acorde con la filosofía védica, que esa felicidad que todos buscamos no está en las cosas materiales, en las relaciones, en el progreso ni en los avances tecnológicos, es decir no está en el exterior. ¿Por qué? Porque inevitablemente esa es una felicidad con fecha de caducidad y la felicidad que deseamos es, por el contrario, una que sea permanente.

¿Dónde está esa felicidad, entonces? “Dentro, no fuera”, dijo Ammaji, ya que “nosotros somos la misma fuente de la felicidad, nosotros somos lo que buscamos, nosotros somos la respuesta a lo que preguntamos”.

Y en un giro más filosófico agregó: “¿Por qué, entonces, si la felicidad está en mí estoy buscando?”. “Porque somos ignorantes de nuestro verdadero ser, de nuestra verdadera naturaleza”, respondió. Esta respuesta no es casual, ya que la palabra sánscrita avidya significa ‘ignorancia’ y es citada en la tradición de la India como el principal obstáculo para el progreso espiritual.

Siempre me maravilla comprobar que miles de años después de que los rishis (sabios) de la India recibieran el conocimiento revelado compilado en los Veda, dichas enseñanzas esenciales sigan siendo válidas y tan actuales.

Será por eso que cuando Swamini Pramananda, como muchos otros maestros espirituales, hacen referencia a dichas enseñanzas, con unas palabras u otras, me da una gran alegría, una confianza profunda que va más allá de lo intelectual, en que todo el entramado de la sabiduría espiritual védica tiene absoluta coherencia y utilidad para el ser humano.

A este respecto, Ammaji explicó que la Verdad no tiene una base mental y subjetiva; es decir que aquello que es cierto no depende de si uno está de acuerdo o no. “Si decimos que esto es una flor”, dijo agarrando una flor, “se trata de un hecho empírico y seguirá siendo una flor aunque digas que no”. De la misma forma, la Verdad “se sostiene por su propia fuerza, quieras aceptarlo o no, aunque”, agregó la maestra, “es conveniente aceptarlo para el propio crecimiento”.

Ser

Hubo momento de preguntas y, después de la timidez inicial, como es normal, muchas personas quisieron aclarar dudas. Un asistente preguntó, por ejemplo, si “buscar la felicidad es la meta”; es decir, si el propósito de la vida es simplemente ir hacia la felicidad y ya está. Me pareció entender que la pregunta también se refería a que la ‘infelicidad’ es la que, muchas veces, nos lleva a actuar y si, en cambio, estamos felices podría haber algún tipo de estancamiento.

Lo primero que respondió Swamini Premananda fue “¿Es acaso la infelicidad la meta?”. Luego, haciendo foco en la cuestión de la acción y la felicidad, ella dijo “yo describo lo que veo que está sucediendo en el ser humano, que es que todos buscan felicidad en el exterior. No digo que haya que caminar hacia la felicidad, que haya que esforzarse por alcanzar la felicidad. Si puedes no hacer esfuerzo y ser feliz, entonces perfecto”.

“No se trata de ‘hacer’ sino de ‘ser’;”, continuó la maestra, “hacer cosas no es incorrecto, la pregunta es ¿para qué las haces? Si tu satisfacción y paz no varían dependiendo de si haces o no cierta acción, entonces está bien, pero si realizas acciones porque estás desasosegado y si no las haces no tienes paz, entonces no estás ‘siendo'”.

La enseñanza filosófica espiritual puede ser compleja, aunque adquiere mucha luz cuando es dictada por un maestro genuino, como el caso de Swamini Pramananda. Mis transcripciones (bastante de memoria) del satsang y mis interpretaciones son limitadas y, por tanto, es lógico que no logre transmitir de forma completa las enseñanzas de la maestra.

Para aquellos que están cerca geográficamente y quieren aprovechar la inusual oportunidad de ver, escuchar y hablar con una maestra espiritual de la India, y recibir de su mano “la llave para encontrarse a uno mismo”, les cuento que Swamini Pramananda se quedará en Barcelona y alrededores hasta el 30 de octubre. Durante esa semana tiene varios programas de actividades públicas que pueden consultarse aquí.

Para los que están lejos geográficamente ya llegará (si es que aún no ha llegado) el momento de entrar en contacto directo con esta sabiduría universal, pues como la maestra misma dijo, “cuando uno está preparado para estas enseñanzas, éstas aparecen”. E inmediatamente aclaró, “Ni un día antes”.

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  1. Muy buena la entrega.!! Dónde estará Swamini el 30? Como lo cuentas, todo sucedió muy rápido, que maravilla divina!

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  2. Fue una experiencia muy bonita tener la oportunidad de conocer a una maestra de la India ¡al lado de casa!
    Muchas gracias a Mariona por la organización!

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  3. a mi me “encantó”
    todo me sonrie y estoy mucho mas liviana desde este último taller con Swamini….
    Me ayudó a conectar con la energía del Alma,y ahora me siento un canal fresco.
    Gracias Swamini,y gracias Mariona!

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