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El Samadhi de Swami

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Después de dos semanas en la India, pasados casi íntegramente en el Sri Premananda Ashram, regresamos (Nuria y yo) a Barcelona. El evento principal de este viaje eran las ceremonias funerarias del cuerpo de Swami Premananda, que como informé en el último post, dejó su cuerpo físico el 21 de febrero pasado.

Una semana después de su deceso, el lunes 28 de febrero, tuvieron lugar en el mismo Ashram los rituales pertinentes, en este caso los rituales que corresponden a una persona considerada santa.

Polisemia

Como todas las lenguas, pero en mayor medida, el sánscrito es polisémico; es decir, que una misma palabra puede designar diferentes elementos y puede variar su sentido según el ámbito en que se utilice. El término samadhi es un buen ejemplo de esto. Su significado más popular es, seguramente, el que hace referencia a un estado de consciencia elevado en que una persona trasciende su ego individual y entra en comunión con su verdadera esencia o con lo Divino. Es sinónimo aproximado del nirvana budista.

Por otro lado, cuando una persona santa deja su cuerpo también se dice que “ha entrado en samadhi“, lo cual es una forma de decir que su alma se funde con lo Divino de forma total, ya no limitada por el cuerpo.

Asimismo, samadhi es el nombre que se da al sitio donde se entierra el cuerpo físico de una persona santa. Es decir, lo que para una persona normal sería una tumba, tiene otro status tratándose de un santo, ya que se considera que tales lugares son muy poderosos espiritualmente pues el santo continúa interactuando con los devotos a través de su samadhi.

Como es sabido, la religión hindú tiene la tradición de cremar a sus muertos, basada en que el fuego purifica y en que cualquier identificación que pueda quedar por parte del alma con el cuerpo expirado sea eliminada, para así ayudarla en su proceso de trasmigración. Esta regla tiene una excepción, y es que a la persona santa (considerada devoto puro) no es necesario incinerarla, ya que obviamente no requiere purificación.

En la India hay gran cantidad de samadhis de este tipo, pues es natural que una tierra de numerosos santos vivos deje, a su debido tiempo y siguiendo el ciclo humano de la vida, numerosas tumbas de santos. Algunos de estos samadhis son muy conocidos, como es el caso del de Sri Aurobindo en Pondicherry.

Samadhi de Sri Aurobindo en Pondycherry

Darlymple

Justamente estoy leyendo un libro llamado “Nine lives”, del autor escocés William Dalrymple (“Nueve vidas” en español, editado por Kairós) que en uno de sus capítulos habla de la ciudad pakistaní de Sehwan Sharif, conocida por su templo y su samadhi al santo sufí Lal Shahbaz Qalendar, donde tanto peregrinos sufíes y musulmanes como hindúes, llegan para rendir culto.

Además de transportar al lector a las desérticas veladas de música y baile en que extáticos derviches buscan el paraíso en su propio interior, el autor muestra el contraste teológico existente entre esta celebración pan-religiosa y la rigidez del Islam más ortodoxo, totalmente contrario a la utilización de la música y el baile por considerarlos “pecadores”.

Del mismo modo, esta línea islámica considera que “no hay que rezar a hombres muertos ni pedirles cosas, incluso a los santos, ya que el Islam no cree en otro poder que el de Dios”. “No recéis a un cadáver. Id a la mezquita no a una tumba”, agrega el director de la madraza ortodoxa de Sehwan Sharif aduciendo que dicha práctica se basa en “influencia hindú”.

Evidentemente, si tenemos en cuenta que lo que hoy es Pakistán fue parte de la India hasta hace 60 años, y que Sehwan Sharif se encuentra cerca de la frontera, no es sorprendente que prácticas del Hinduismo influenciaran a los sufíes, del mismo modo que ha sucedido a la inversa.

Samadhi de Lal Shahbaz Qalendar en Sehwan Sharif

Poder

No es mi intención denostar al Islamismo ortodoxo en contraposición al Sufismo danzarín (aunque es claro que estos últimos me caen muy simpáticos), sino que la discusión me pareció pertinente teniendo en cuenta mi relato del samadhi de Swami.

¿Puede una tumba tener poder espiritual y ser de alguna forma como estar frente a la persona santa? ¿Puede convertirse una tumba en un sitio de peregrinación espiritual que dé paz mental a los visitantes?, y me refiero a algo más que la famosa tumba de Jim Morrison en el cementerio Père Lachaise de París.

Pues bien, como es de esperar, la respuesta final a estas preguntas sólo la puede obtener cada persona después de su experiencia directa y particular. Como siempre en temas espirituales, la fe es importante, pero más importante es la experiencia personal directa que destierra – o no – toda duda. De todos modos, Swami Premananda hablaba a menudo del poder de los samadhis de personas santas. Explicó, por ejemplo, que en muchos templos poderosos de Tamil Nadu está el cuerpo de un gran santo.

Asimismo, Swami había hablado varias veces de su propio samadhi, aunque en realidad nadie (o al menos yo) se había dado cuenta de manera cabal…

Tumba de Jim Morrison en el cementerio Pére Lachaise

Templo

En el Ashram se comenzó hace varios meses, por decisión de Swami, un templo dedicado al Señor Shiva. Swami dijo que si alguien oraba en ese templo, sus problemas se resolverían y sus pedidos serían concedidos. Agregó que él haría que fuera un templo sumamente especial. Además, Swamiyi dijo que él construiría el templo de tal manera que sus poderes obrarán allí durante los próximos 2500 años.

Yo personalmente pensé que eso estaba muy bien, pero no le di más vueltas. Un templo a Shiva seguramente es poderoso, y más si está en tierras del Ashram, razoné. Y los 2500 años de poder, pues, no lo pongo en duda, aunque tampoco soy de pensar a tan largo plazo, concluí.

Lo que no tuve en cuenta ni un minuto, ni una vez, ni siquiera cuando supe que Swami había “entrado en samadhi” y que su cuerpo estaba siendo velado en el Ashram, es que su samadhi (en el sentido de tumba) estaría en el templo de Shiva en construcción. Es decir, Swami habló en repetidas ocasiones del poder que tendría dicho templo, de cómo se convertiría en lugar de peregrinación, en cómo uno podría resolver sus aflicciones en él, porque claramente tenía planeado que instalaran su samadhi allí.

Sin embargo, esta opción a mí no se me había ocurrido y en verdad, dentro de la tristeza general de la situación, este fue un hecho que me dio alegría. O sea, saber que el Ashram ahora tendría un rincón aún más sagrado, y además tener la bendición de ver el proceso en vivo.

Detalle del Templo de Shiva en el Sri Premananda Ashram

La semana que viene, esperando retomar mi frecuencia bloguera, contaré los detalles de la ceremonia funeraria y de la instalación del samadhi, un evento para mí tan desconsolador como bendito.

Imágenes:

sabda.sriaurobindoashram.org

urdumaza.com

flickr.com/photos/ronbrinkmann/

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  1. Amor, leí las dos últimas entegas. Jai Prema Shanti
    Kanagavalli

    Responder
  2. samady es respiracion suspendida corazon parado, la energia presente en el selobrospinal y el alma separada del cuerpo. cuando el alma por su propia voluntad decide dejar el cuerpo retira la energia dal cuerpo y el cuerpo muere denominado pajasamady voluntad propia. chaman ibiza salvatore.

    Responder

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