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Mi viaje hacia el norte

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Swami Premananda dice que antes de elegir un Gurú o una enseñanza espiritual es bueno conocer otras opciones para poder comparar y así elegir la que más nos convenza y la que más se adapte a nuestra personalidad. Una vez hecha la elección, dice Swami, es mejor adherirse a ella y no cambiar constantemente, por el bien de nuestro camino espiritual.

En medio de mi período de búsqueda, es decir en mi primer viaje a la India, decidí hacer un viaje en solitario hacia el norte del país en plan turístico-espiritual, combinando el encuentro con personas santas y la visita a lugares sagrados.

Se trataba de una excursión de tres semanas, un tiempo realmente muy corto para la gran extensión de la India y, sobre todo, para todo lo que yo tenía planeado recorrer y ver.

Dipavali

Mi primer escala fue Chennai, la cuarta aglomeración urbana más populosa de la India (7,5 millones de habitantes) y la ciudad más destacada del sur.

Justamente por esa época se celebraba la fiesta de Dipavali, que es tan significativa para los indios como la Navidad en Occidente. Todos se hacen regalos, especialmente ropas nuevas, y hay una gran cantidad de fuegos artificiales y petardos. Esto se debe principalmente a que Dipavali representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

Durante mi estadía en Chennai no dejé nunca de escuchar explosiones festivas. La noche de la festividad estuvo marcada, de comienzo a fin, por el incesante resonar de los estallidos. De todos modos, lo que más me preocupaba era andar por las calles, que en ocasiones podía ser arriesgado, pues los festejantes lanzaban sus petardos sin tener demasiada consideración de los transeúntes.

La razón principal de mi visita a Chennai era conocer a Shakte Vadivel, un maestro espiritual con el que ya habían estado mis padres algunos años atrás, y que me habían recomendado conocer.

La noche anterior a verle, apenas llegado a la ciudad, llamé a la casa de Vadivel para solicitar una audiencia y una mujer me dijo que llamara el día siguiente. Así lo hice, pero ese día, Dipavali, el teléfono estaba fuera de servicio, seguramente debido a la festividad.

Desahuciado, lo que hice entonces fue telefonear a mi madre (sí, ya lo sé, nene de mamá, pero más de uno hubiera hecho lo mismo…); mi madre, campeona olímpica de ir más allá de los límites de la vergüenza, me incitó a ir directamente a la casa del santo.

Sin dudar demasiado, entonces, tomé un autobús para trasladarme a una de las zonas más lindas de la ciudad en busca de la dirección que tenía apuntada en mi maltrecho cuaderno azul.

Impertinencia

Debo admitir que lo mío fue una impertinencia, pues imaginen que les caiga a su casa un desconocido el mismo día de, por ejemplo, Navidad.

Yo no estuve conciente de este hecho hasta que llegué a la casa, y a través de la valla, vi a toda la familia reunida y festejando en el patio. Se encontraban, por supuesto, tirando petardos y encendiendo fuegos de artificio.

En la puerta fui recibido por un hombre calvo que resultó ser el tío de Shakti Vadivel, al que luego se unió un segundo hombre más joven. Titubeante yo pregunté por Vadivel, y los hombres sonrieron, el tío casi sorprendido me señaló al hombre más joven, diciendo “Aquí está”.

Yo había visto una foto de algunos años atrás en la que Vadivel llevaba bigote y ahora al verlo afeitado no logré reconocerlo. Fue un poco embarazoso el no reconocerlo y por un rato me sentí avergonzado, vergüenza que se sumaba a la de llegar sin avisar y en un día festivo.

De todos modos, Shakte Vadivel me recibió muy afectuosamente y me invitó a pasar. Inmediatamente me dieron agua fría para beber y pusieron en mi mano una “estrellita de color” o “bengala”, para que jugara.

Me encontraba recordando mi niñez cuando me fue ofrecido el honor de encender una, así llamada, “metralla” de diez metros de largo!! Yo estaba realmente emocionado y nervioso; para no fallar dejé el fósforo demasiado tiempo en la mecha, pero como la mecha era muy corta, la “metralla” empezó a estallar a mi lado y entre todos me sacaron a los tirones de entre los chispazos. Mi susto tardó en pasarse lo mismo que duró la explosión, es decir, algunos minutos.

Luego de los petardos, el tío me llevo al templo particular de la casa, una amplio salón con un altar y algunas fotos, principalmente de Pandrimalai Swamigal, el abuelo de Shakte Vadivel que fue también un gran santo, pero del cual yo desconocía todo.

El tío se postró ante el altar que estaba precedido por las padukas (pies de bronce o madera, símbolo de los pies del maestro espiritual) del padre de Vadivel, y yo lo imité sintiéndome un poco raro pues no conocía a ese hombre.

Sólo ahora, algunos años después, entiendo que toda persona santa merece reverencia independientemente de si uno la conoce o no. No sólo por lo que representa esa persona y por lo que ha logrado, sino además porque la santidad en sí misma colabora para que este mundo siga girando y para que más personas se beneficien de la espiritualidad, ya que un hombre santo emite vibraciones espirituales hacia toda la humanidad, aunque esta no sea consciente de ello.

Por otra parte, es bueno aclarar que un santo puede incluso estar casado, como en esta familia en cuestión; es una forma de demostrar que la realización espiritual se puede también lograr siendo un padre de familia, y no solamente a través de la renunciación total externa.

Entrevista

Luego del reconocimiento por los alrededores, Shakte Vadivel me invitó a pasar a una habitación, donde me dieron algunos dulces para comer.

Luego de un rato, el santo llegó y se sentó junto a su tía, que hacía de traductora del tamil (el dialecto del estado de Tamil Nadu) al inglés.

Ya he dicho que cada maestro espiritual tiene un modo particular de enseñar, además de un tipo de práctica en la que hace hincapié. Además, los maestros pueden utilizar diversas maneras de mostrar su poder espiritual de manera externa, a través de milagros y acciones extraordinarias.

En el caso de Shakte Vadivel su cualidad particular es la de hacer vaticinios sobre el futuro.

Yo sabía de esto pues me había sido dicho. Mi tío Murali había estado con Vadivel muchos años antes y el santo le había anunciado su casamiento y sus dos hijas, por ejemplo.

Durante mi entrevista personal, el santo me preguntó si deseaba saber algo.

Debido a que yo ya consideraba a Swami Premananda como mi Gurú, había pensado que para evitar confusiones en mi mente era mejor no pedir más que bendiciones y no inquirir sobre mi futuro.

Así fue como pedí bendiciones para finalizar mis estudios universitarios y para el resto de mi viaje por el norte de India.

La intérprete, no pudiendo creer yo no hiciera uso de mi gran posibilidad, insistió. Yo tenia mi decisión tomada y no pregunté nada sobre mi futuro, del cual realmente no me intrigaba nada en aquel momento.

Ahora que escribo estas líneas, escasas por ahora de sucesos prodigiosos, me arrepiento un poco de haber rechazado una oferta que podría haberle dado más sabor al relato.

Por otro lado, sin embargo, estoy más convencido ahora que entonces, de que es mejor para mí el seguir los consejos de un solo maestro.

No obstante no haberme llevado sucesos “milagrosos”, sí me quedé con otros regalos:

Por supuesto, le pedí al santo que perdonara mi llegada tan inoportuna, a lo que él me respondió: “Dios siempre envía a la persona correcta en el momento correcto”.

Esa enseñanza aún me hace reflexionar.

Luego agregó: “Gracias por venir”; y yo respondí: “No, gracias a Usted por recibirme”; entonces sonriendo concluyó: “Tú eres mi hermano”.

Me regaló dos lindas fotos y me dio sus bendiciones; para después pedirme permiso para retirarse a descansar!!

Yo debo haber dicho gracias cuarenta y tres veces en toda la entrevista, y ya a punto de marcharse el santo me dio un abrazo tan fraternal y amoroso que me emocionó y, claro, le di las gracias otra vez.

Fue realmente encantador conocer a Sri Shakte Vadivel, me gustó mucho y me dejó un hermoso recuerdo. Sobre todo porque, en un día tan íntimo, me recibió como a un hermano, a mí que era un extraño.

De todo corazón espero, algún día, poder igualar su maravilloso ejemplo.

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  1. Me gusto lo de que ”Dios siempre envía a la persona correcta en el momento correcto”…sisisisisisisi!!
    No puedo creer que no le preguntaras algo a Sri Shatke Vadivel!!!!!
    Cuando fue este viaje al norte????

    Responder
  2. perdon, el SUR!!!!

    Responder

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