El nombre que me dieron mis padres al nacer fue Naren, el cual es un nombre hindú y es una contracción de Narendra o Narendranath. El nombre tiene su raíz en dos palabras sánscritas: nara, que significa «hombre», e indra, que es el nombre del dios hindú del cielo, el trueno y la lluvia, a la vez que puede querer decir «conquistador». Por tanto, el nombre Narendra podría significar «Señor de los hombres».
Si bien en la India se trata de un nombre normal (ahora se escucha bastante el del político Narendra Modi, por ejemplo), en el resto del mundo no, y cada vez que me preguntaban, a mí me daba un poco de vergüenza este significado tan ampuloso de Naren. Para mi alegría y honor, mis padres no me llamarón así por grandilocuencia, sino porque había sido el nombre de nacimiento del gran santo indio del siglo XIX, Swami Vivekananda.

Tener un nombre «raro» puede ser traumático, sobre todo porque hay que repetirlo a cada rato, deletrearlo con frecuencia, explicar su significado a diario y dar razones válidas a terceros, como si hubiera que justificar con el mundo el exotismo del nombre. Nada de esto se le exige a un «Juan», por ejemplo, aunque pocas personas sepan, en realidad, el significado etimológico o histórico de ese nombre tan popular (justamente por ser tan popular…).
No me voy a poner ahora, con este calor barcelonés, a hacer un análisis antropológico de los onomásticos y sus consecuencias sociales. A mí, mi nombre me gusta y no estoy ofendido por tener que repetirlo o deletrearlo con frecuencia. Lo que en realidad me perturba, a veces me desquicia y, sobre todo, hace arder mi curiosidad filológica, es el hecho de que muchas, muchísimas personas, me llamen Narem, con ‘M’ final.

Antinatural
Si en lengua española no existe ninguna palabra que acabe en ‘M’ (excepto latinismos tan «populares» como continuum o súmmum…), ¿cuál es la secreta razón para que incluso amigos cercanos cambien la letra final de mi nombre?
Es verdad que existe el nombre Miriam (que al parecer es hebreo) acabado en ‘M’, pero también existe el más cercano fonéticamente nombre Karen (de origen danés), que es con ‘N’. Yo me lo tomo con filosofía, incluso cuando en mi perfil de Facebook y de Twitter dice claramente Naren, o cuando en el remitente de mis e-mails también aparece mi nombre con ‘N’ final.
O sea, mi nombre será raro, pero está bien escrito en todas mis referencias (incluyendo debajo del título de cada entrada de este blog), por lo que me cuesta creer que el único problema sea la falta de atención de mis lectores, amigos, conocidos y contactos. Hay un jugador de fútbol que se llama Zlatan Ibrahimović, por ejemplo, y ¡qué curioso!, nadie escribe mal su nombre…
He pensado mucho sobre este tema y sigue siendo un misterio para mí. Así como la terminación «em» no existe y es totalmente antinatural en español, la terminación «en» es extremadamente usual. ¿Quieren ejemplos? Tengan: Todos los verbos de la tercera conjugación en la tercera persona del plural del indicativo (corren, mueven, hacen…), Karen, Rubén, sartén, e incluso el universal y venerado Amén.
Como ven, doy ejemplos de palabras con acentuación tanto grave/llana como aguda, porque sobre ese tema también tengo cosas que decir, ya que mi nombre, cuya acentuación original es aguda, es pronunciado de dos formas según la persona en cuestión: Naren o Narén. Insisto en que la sílaba tónica es la segunda, por lo que debería ser Narén, pero entiendo la confusión debido a la ausencia de acento ortográfico en mi firma y DNI (Naren).
Lo que no entiendo es la manía de llamarme Narem…
La teoría árabe
Ante la ausencia de respuestas, la hipótesis más convincente que tengo hasta ahora es la «teoría árabe», que consiste en lo siguiente: a las personas que me llaman Narem mi nombre les suena a árabe y, por tanto, tienden a escribirlo y decirlo con una terminación «em», pues aun no sabiendo ni un pito de árabe todos creemos que es un idioma que acaba mucho en ‘M’, basándonos en nombres, como Karim, Naim, Ibrahim, o en el clásico saludo Salam aleikum.

Ya sé que mi teoría deja mucho que desear, pero es la mejor que he podido elaborar hasta ahora. Si algún lector, más sagaz y menos acalorado que yo, tiene una hipótesis clarificadora, se lo agradeceré. Y más aún le agradeceré que al escribirme su comentario o e-mail lo comience con Naren, con ‘N’ final.




24 comentarios
Has olvidado decir que Narén tiene un sandhi interno 😉
Por otra parte para mí Nara Indra significa el que «conquista al humano». Es decir, el que conquista sus hábitos humanos para transcender su condición material
Nada, que disfrutes del verano.
Hola Michael,
Hablar de sandhi en verano es demasiado!
A mí siempre me dijeron que el significado de Narendra era «el Señor de los hombres», supongo que así como Indra es el Señor del Cielo, en este caso sería de los hombres. Mirando vi que indra también puede referir a «conquistador» y, en ese caso, tu interpretación también es posible. Filológicamente me inclino por la primera, pero tu traducción tiene un bello sentido espiritual que me gusta mucho. Gracias.
Un abrazo.
Yo creo que tu teoría es la correcta y si además tienes aspecto moruno (jejejeje) todavía más
Hola Cristina,
Es verdad que tengo algo de sangre «árabe» («sirio-libanesa» en realidad), pero no todas las personas que me llaman Narem me conocen personal o físicamente.. así que no lo atribuiría todo al aspecto.
Saludos,
El motivo de tu ardiente curiosidad no me ha pasado inadvertido ya que lo noté por años. Pero ojo al piojo porque tengo un contraejemplo que puede terminar siendo la antítesis de la teoría árabe, y es la obstinada manía de finalizar en N el apellido de nuestro patético expresidente Menem.
Ni siquiera la simetría del vocablo seduce a algunos hacia la correcta pronunciación, y es así cómo termina pronunciándose, a pesar justamente del origen árabe del apellido, llanamente Menen.
Hola Patri,
Gracias por tu comentario y agregar otra palabra árabe terminada en ‘m’. El «contraejemplo» de Menen hace tambalear la «teoría árabe», a la vez que refuerza mi argumento de que en español no hay ninguna tendencia a terminar las palabras en ‘M’. De hecho, un nombre como Miriam es pronunciado, en general, Mirian.
Poniéndonos técnicos, la ‘M’ y la ‘N’ se consideran consonantes nasales muy cercanas fonéticamente, y quizás hay alguna explicación relacionada con esta cuestión. Seguiré investigando..
Un abrazo
Me aparto de toda reflexión lingüística o filológica. ¿Y si vamos por una explicación fisiológica? Digamos, una indolencia del habla (No sería del todo inusual: hay gente que busca el confort de argots, jergas y lunfardos no tanto por hábito o herencia cultural, cuanto por de facilitarse el esfuerzo que demanda a los músculos faciales una pronunciación correcta). Y es notoria la diferencia entre tener que pegar la lengua al paladar, pronunciar la «n», y luego cerrar la boca, y la sencilla tarea de emitir la «m», con la que tenemos la mitad del trabajo resuelto: pronunciamos a boca cerrada.
Querido José,
Gracias por un nuevo comentario. No te falta razón en tu análisis fonético. Aunque lo dices con otras palabras, efectivamente la ‘N’ es una consonante dental, mientras que la ‘M’ es labial. Las consonantes labiales (P, B o M) son las más fáciles de pronunciar y por eso un bebé dice ‘papá’ y ‘mamá’ antes que nada.
En cuanto a Narem, si tu teoría del menor esfuerzo fonético es correcta, podría entender la pronunciación errada; pero con la escritura, que genera el mismo desgaste tipear una ‘N’ que una ‘M’, sí que podrían ponerse más puntillosos, je.
Un abrazo.
Narendra: un Indra (un heroe) entre los hombres.
nath, natha: señor
Lindo tu nombre, e interesante tu reflexión. Comparto tu situación con mi nombre propio. Durante toda la vida digo mi nombre con su pronunciación, y ha sido excepcional las veces que la gente lo menciona tal cual es. Defiendo mi nombre a veces con formas extrañas, cambiándoles el nombre a quienes no me llaman por el mío. Me reclaman y les digo: ok, te llamo por tu nombre, pero tú también llámame por el mío.
Naren … siempre será asi… al memnos desde ahora… Abrazooo ¡¡¡
te entiendo perfectamente n.n
saludos
El tener que repetir mi nombre es desquiciante…. Pero me agrada saber que no soy la Unica Naren que ahí.
Claro que no eres la única, aunque es cierto que yo soy un chico porque el nombre indio ‘Naren’ es masculino. No sé cuántas ‘Naren’ chicas habrá en el mundo…
Un saludo
Saludos!!! Yo tambien me llamo Naren
pero soy hombre, es mu chevere tener un nombre de gran magnitud como lo es Naren, te hace como algo especial entre los demas
hay otra variante de Narendra que es Narendar, alguien me podria decir que significa mi nombre?
Yo me llamo Nara y en lo profundo de mi alma me encanta. Te dejo aqui mi blog: mejorarconlapalabra.blogspot.com
Buenas!
Yo también me llamo Naren y soy hombre. Es increíble ver un blog en el que en los comentarios puedes ver a varias personas llamadas Naren, sean hombre o mujer. Nunca en mi vida había conocido a nadie con la que compartiera nombre, y me hace mucha ilusión ver otras personas que se llaman así.
Hola Naren,
Me ha encantado tu entrada (me he echado unas buenas risas). A mí este nombre me encantó desde la primera vez que lo oí, en un viaje, salir de la boca de un chico nepalí. ¡Me cautivó! Me resulta curioso lo que relatas sobre la M, porque en ningún momento recuerdo haber pensado en ella. Quizá es porque se presentó como Narendra y luego lo contrajo. Lo que sí recuerdo es que me pareció en un primer momento nombre de chica.
Sigue disfrutando de tu nombre.
Querido Karen, me encanta lo que en forma particular me entregas. Te quiero molestar, me gustaría tener un nombre indú. Si me pudieses ayudar te lo agradecería mucho. Namasté
Hola Cecilia: como contaba en este post, siempre hay confusión con mi nombre, al punto de que me llamas «Karen», lo cual lo confirma, jeje. Yo no puedo darte un nombre espiritual, eso lo hace un maestro generalmente cuando el estudiante es iniciado. Un saludo
Mi nombre es Micaela Naren tengo 23 años, nunca encontré chicas, ni señoras con este nombre.. y siempre me hacen deletrear o repetir mi nombre, en las tarjetas de crédito me colocan Karen en lugar de Naren
Hola, colega; parece que el mal es generalizado, yo por ejemplo viví en un pueblo al sur de Colombia donde me decían “Narén” pero me di cuenta que era algo fonético propio de la región, ya que, por ejemplo al nombre “Indira” lo mencionan “Índira” algo raro pasa allí; ya pasé por estar en una sala de espera y que me llamen por los altoparlantes “Karen, consultorio 2”.
A diferencia de algunos “tocayos” que comentaron yo si tuve la fortuna de cruzarme en la escuela con 3 con mi mismo nombre, aunque solo uno de ellos se escribía como el mío y su segundo nombre era “Fernando” que me parecía que conjugaba de puta madre en aquella época, otro era el más raro caso que me topé (aunque este dijera que su nombre era el correcto) fliparás con la blasfemia “Narhem”…
De mi parte puedo decir que mi nombre me lo pusieron en la época de los 90s por una telenovela que hubo muy famosa en mi país donde uno de ellos en la vida real se llama “Naren Daryanani”, motivo por el cual algunos al oír mi nombre decían: “ah, como el tipo de la novela”
Leí este escrito hace muchos años, siempre me pareció brillante, pienso que algo tenemos los que portamos este nombre que somos (como dirían en España) “mu’ majos”.
He regresado a leerlo por que justo estoy esperando un bebé y siempre tuve en la mente este pensamiento: “no puedo hacerle el mismo daño a mi hijo, tengo que ponerle un nombre menos complicado” (Además tendrá dos apellidos complicados) nunca me sentí a gusto con mi nombre, creo que tu escrito es el reflejo de mi malestar, aunque siempre el problema fue externo (ignorancia de las personas) o el simple desdén de no tomarse con respeto el trabajo de leer el nombre de otra persona. Trabajo en medicina con mi esposa y cuando me dirijo a un paciente siempre me cercioro de leer bien su nombre, si lo encuentro raro me tomo el trabajo de “googlearlo” aunque sea para saber como se pronuncia.
Ha sido un gusto poder comentar y estaré pendiente de alguna respuesta de tu parte.
Eres un gran elaborador de textos.
Saludos desde Santa Marta, Colombia
Hola Naren, gracias por leer y comentar mi escrito. Es un gusto dirigirme a alguien con mi mismo nombre, ya que es algo que no hago usualmente. Gracias por todo lo que e cuentas y muchas felicidades por tu inminente paternidad. El tema de elegir nombre es un gran universo y espero que vuestra elección sea armónica y satisfactoria para el bebé. Aquí en casa hemos pasado por eso y, tropezando con la misma piedra, hemos elegido siempre nombres hindúes para nuestras hijas, con sus ventajas y desventajas. No tengo muchos consejos buenos excepto que, sea lo que sea que elijas, estés en paz.
Un saludo