El blog de Naren Herrero sobre Yoga, la India y su filosofía

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Sri Krishna Jayanti 2025 y la Uddhava Gītā

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Śrī Krishna (kṛṣṇa) nació en la ciudad de Mathura, al norte de la India, en la octava noche de luna menguante del mes hindú corres­pondiente a agosto (bhadrapada), del año 3228 a.e.c. En sánscrito, la ocasión se conoce como Krishna Jayantī («la victoriosa [noche] de Krishna») o Krishna Janmāṣṭamī («nacimiento en el octavo día»).

Este año 2025, esa​ fecha cae entre el viernes 15 y el sábado 16 de agosto. Distintas consideraciones astrológicas y diferentes linajes celebran más un día que otro, pero lo que nos interesa es aprovechar la ocasión para recordar las enseñanzas de Sri Krishna y, sobre todo, ¡ponerlas en práctica!

​​​En los 126 años que duró su vida terrenal, Sri Krishna ofreció variadas y profundas enseñanzas para una vida feliz. Adoradas son sus vivencias como niño y joven pastor; estudiados son sus consejos como hombre de estado; y mundialmente famosas sus directrices como maestro universal en Bhagavad Gītā

Algo menos conocida es su enseñanza final, poco antes de abandonar su cuerpo terrenal, ​dispensada a su amigopariente discípulo Uddhava. Esta enseñanza se conoce como Uddhava Gītā,y en la presentación armónica de los caminos (karmabhaktijñānarāja) nos recuerda y confirma sus enseñanzas a Arjuna.

El maestro bengalí Swami Vijoyananda ​(1898-1973) explica que la instrucción principal que da Sri Krishna en la Uddhava Gītā es:

​«Ver y sentir la Presencia Divina, primero, en nuestro propio corazón, y luego en todo. Todos podemos sentirla si llevamos una vida desapegada y dedicada a Dios».

En esta línea que, dentro del texto, podemos leer a Sri Krishna diciendo (9.22): ​​

«La rectitud (dharma) aunada con la veracidad (satya) y la piedad (dayā), o la sabiduría (vidyā) aunada a la austeridad (tapas), jamás purifican por completo a la mente que carece de devoción hacia Mí»

​​Este tipo de afirmaciones, que deben ser bien entendidas para no generar confusión, son las que han colaborado en etiquetar a la Uddhava Gītā como un texto devocional.

Una interpretación válida que nos puede servir aquí sería que todas las prácticas y observancias, aunque necesarias, no son suficientes si no existe Amor por lo Supremo. En otras palabras, un corazón expandido.

Una forma de resumir el enfoque hindú es, como explica la maestra contemporánea Amma, decir que la vida está compuesta de dos principios fundamentales: la luz y el amor.

La luz vendría a ser el aspecto de la claridad mental, el discernimiento y la búsqueda de la verdad que, técnicamente en sánscrito, se denomina jñāna yoga; mientras que el amor es autodescriptivo y se hace evidente en el camino de las emociones nobles, la veneración por la vida o la dicha expansiva, técnicamente llamados bhakti yoga.

Si bien el texto de la Uddhava Gītā puede leerse de forma independiente, en su original aparece dentro del undécimo canto del Bhāgavata Purāṇa (también llamado Śrīmad Bhāgavatam), la joya escritural de la tradición devocional a Krishna.

De toda la información espiritual que ​aparece en los 24 capítulos de la Uddhava Gītā (6 capítulos y unos 400 versos más larga que Bhagavad Gītā), quizá la más famosa es la que tiene que ver con una historia que Sri Krishna relata a Uddhava al ser preguntado sobre el «renunciamiento a los deseos y los apegos».​

​Entonces, Sri Krishna habla del encuentro entre el antiguo rey Yadu (ancestro de su linaje) y un avadhūta, un tipo de sabio iluminado que vive desnudo e indiferente a las normas sociales.

Viendo a este hombre que «vagaba como un niño no obstante ser un sabio», que no trabajaba ni se esforzaba en lo más mínimo «como si fuera un idiota, un loco o un demonio», el rey Yadu le preguntó: «¿cómo derivas tu dicha únicamente de tu ser, impasible ante los objetos de los sentidos?».

Según nos cuenta Sri Krishna, el avadhūta responde (2.32): «Tengo muchos maestros y gracias a la sabiduría de ellos recibida, vago por la espaciosa tierra. Oye quienes son mis maestros (gurus)».

Y entonces enumera los 24 gurus (un número simbólico de completitud) de los que ha aprendido la ciencia del Ser y ellos son: 

«La tierra, el viento, el cielo, el agua, el fuego, la luna, el sol, la paloma y la serpiente pitón; el mar, la polilla, la abeja, el elefante y el ladrón de miel; el ciervo, el pez, una prostituta, un ave y un niño; una joven casadera, un fabricante de flechas, una serpiente, una araña y una avispa».

A lo que el avadhūta explica la lección que ha aprendido de cada maestro. Por ejemplo: 

«La persona de intelecto firme, aunque se halle oprimida, no debe desviarse de su ruta; tal es la lección que aprendí de la tierra. La persona buena debería aprender de la montaña cómo dirigir todas sus acciones, sin excepción, hacia el bien de los demás, y que hasta el mismo nacimiento ha de ser enteramente para bien de otros; al mismo tiempo, como discípulo de los árboles, debería aprender cómo estar siempre a disposición de todos».

Por tanto, aceptación, serenidad y dedicación son algunas de las magistrales lecciones que el sabio tomó de la tierra.

De la misma forma, del viento aprendió el desapego; del cielo ecuanimidad; del agua su pureza innata; de la Luna que los cambios externos (fases) no tocan la esencia interior; del Sol a aceptar lo que llega (el vapor de agua) y, en el momento oportuno, devolverlo (la lluvia); del mar su profundidad y capacidad de asimilación; de la abeja la cualidad de tomar solo lo bueno de cada enseñanza; del fabricante de flechas su concentración mental

En este conocido pasaje podemos descubrir una aplicación práctica y universal de la enseñanza de «devoción hacia Mí» que tanto enfatiza Sri Krishna en sus Gītās (Uddhava y Bhagavad).

Una vez, en una formación de profesores de hatha yoga, una persona dijo que Krishna le parecía «muy egocéntrico», pues se la pasaba todo el libro diciendo «piensa en Mí», «adórame a Mí», «refúgiate en Mí»…

El hecho de que muchas traducciones utilicen la mayúscula («Mí») debe servirnos de pista para comprender que lo que Krishna representa es mucho más grande que un único rey, maestro o deidad. Es nuestra esencia misma.

Y podemos reconocerla gracias a un dios azul con tocado de pluma de pavo real. O también en cualquiera de los 24 gurus que enumera el avadhūta, que es lo mismo que decir en todo elemento o situación.

Que el bendito nacimiento de Sri Krishna nos recuerde lo crucial que es poner devoción en lo importante y que, con su gracia, podamos crecer en el dichoso camino del amor.   

 

Un comentario

  1. Pues a quien dijo que śrī Kṛṣṇa le parecía egocéntrico, yo le respondo que se tome la molestia de estudiar a fondo el Gītā. Allí verá que cuando Kṛṣṇa interviene, el relator, Sañjaya —el asistente personal del rey Dhṛtarāṣṭra— afirma: «śrī-bhagavān uvāca», que traduce: «La suprema personalidad de Dios dijo». Esto significa que Dios tiene múltiples manifestaciones, pero la suprema y original es Kṛṣṇa, la fuente de las demás manifestaciones. Ahora bien, en el Brahma-saṁhitā el propio Señor Brahmā concluye que el Señor Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios: “īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ […]”, que traduce: “El supremo controlador es Kṛṣṇa”. ¿Será que el poderoso creador de este universo, el Señor Brahmā, está equivocado, o es un mentiroso? Y también en el Śrīmad Bhāgavatam (1.3.28) se afirma: “[…] kṛṣṇas tu bhagavān svayam […]”: “… pero kṛṣṇa es el mismísimo Dios…”. ¿También estará equivocado el Bhāgavatam? Y para rematar la faena, el mismo Kṛṣṇa afirma en el capítulo quince: “Debido a que Yo soy trascendental y estoy más allá tanto de los seres falibles como de los infalibles, y debido a que soy el más grande de todos, soy célebre tanto en el mundo como en los Vedas como esa Persona Suprema”. Más claro no canta un gallo. Así que si Kṛṣṇa te dice «piensa en Mí», «adórame a Mí», «refúgiate en Mí», etc., no es por egocentrismo, sino que es para tu beneficio. De nada te servirá pensar en tu perro y adorar a tu perro o a tu gato.

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