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La devoción y las perlas de la sabiduría

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La devoción y las perlas de la sabiduría

La devoción y las perlas de la sabiduría

Desde el punto de vista histórico es imposible poner una fecha cierta para el surgimiento del bhakti mārga o “camino de la devoción”, que es uno de los pilares del hinduismo y del yoga, tanto en la antigüedad como en la actualidad. Para dar una posible definición, y siguiendo al indólogo Javier Ruiz Calderón, la bhakti se basa en “la fe en la bondad y la omnipotencia divinas, y consiste en una entrega absoluta en manos de la divinidad, dirigiendo hacia ella todos los pensamientos y emociones y ofreciéndole todas las acciones”. 
La adoración devota a un Dios o Ser Supremo, repito, se pierde en la noche de los tiempos, pero los estudiosos explican que esa vertiente espiritual se empieza a ver de forma explícita en las Escrituras sagradas hindúes con algunas Upaniṣad (como la Kaṭha o la Śvetāśvatara) que se supone se compusieron hace al menos 2500 años; luego con las grandes épicas (Rāmāyaṇa y Mahābhārata) y, por supuesto, con la Bhagavad Gītā, cuya composición quizás ronda los 2000 años de antigüedad y en la que las enseñanzas de Śrī Kṛṣṇa (Shri Krishna) oficializan la bhakti como senda e incluso la equiparan al gran “camino del conocimiento” (jñāna mārga).
Más tarde, ya en el primer milenio de nuestra era, los Purāṇa, textos que mezclan lo histórico y lo mítico, y que Swami Satyānanda define como “la expresión popular de la tradición védica”, terminan por difundir, junto con la poesía devocional medieval, una expresión espiritual que ya había arraigado muy bien en suelo indio. Este arraigo, de todos modos, siempre ha tenido mayor recepción en los círculos vishnuítas, ya que la tradición presenta a Viṣṇu como un Dios suave, amoroso, encargado del mantenimiento del cosmos, esplendoroso y dador de gracia.
En contraste con Śiva (Shiva), que se muestra como un asceta austero y solitario (aunque no por ello menos compasivo) o las feroces Diosas Durga o Kālī, que pueden representar las difíciles pruebas del camino espiritual, Viṣṇu es Hari, el que “se lleva” las mentes de sus devotos y que, en su descenso (avatāra) a la Tierra como Kṛṣṇa, deleita a todos con su dulzura al punto de ser llamado cittacora (cittachora), “ladrón de corazones”.
Dentro del vaishnavismo hay muchas corrientes (sampradāya), todas teístas y devocionales, y que a pesar de sus distintos enfoques filosóficos y teológicos (dvaita o “dualista”; dvaitādvaita o “dualista y no dualista”; viśiṣṭādvaita o “no dualismo con distinciones”; śuddhādvaita o “no dualismo puro”) consideran a Viṣṇu como el “único Dios soberano”. En el año 1486 nace en Bengala un místico conocido como Śrī Caitanya Mahāprabhu, que daría un vuelco más al camino de la devoción hindú, posicionando a Kṛṣṇa (y no a Viṣṇu) como la “Suprema Personalidad de Dios”.
Lo explico con las palabras de Ruiz Calderón: “Kṛṣṇa, la realidad única, es ante todo el dios personal (bhagavant) pero también se manifiesta como el alma suprema que se halla en el interior de todos los seres (paramātman) y como lo Absoluto impersonal (brahman). Las almas y el mundo, también eternos, son idénticos a Kṛṣṇa y al mismo tiempo diferentes de él, de un modo que el intelecto no puede comprender”.
De ahí que la teología elaborada por Śrī Caitanya se llame acintyabhedābheda o “incomprensible identidad en la diferencia”. El devoto ideal quiere convertirse en un perpetuo servidor de lo divino, lo cual sería su “liberación” y la práctica consiste en adorar a Kṛṣṇa y a su amante Rādhā con himnos y cantos (e incluso bailes) que permitan la repetición del nombre divino.
Con el tiempo esta corriente se hizo conocida como Gauḍīya sampradāya y de ella surge, por ejemplo, el famoso movimiento Hare Krishna (o ISKCON), que es uno de los grandes artífices de que el canto devocional colectivo (kīrtan) esté tan difundido actualmente.
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Es en este contexto histórico y espiritual en que se enmarca el reciente libro Perlas de la sabiduría védica, del sacerdote vaishnava Juan Carlos Ramchandani (Krishna Kripa Dasa), que ofrece una recopilación de citas de las principales escrituras sagradas del hinduismo (Vedas, Upaniṣads, Purāṇas, Bhagavad Gītā…), con especial hincapié en los textos fundamentales de la tradición Gauḍīya, como el Śrīmad Bhāgavatam, y en muchos de los maestros de ese linaje, como el carismático y venerable Swami Prabhupāda.
Las citas del libro están agrupadas en torno a 17 temas como alma, reencarnación, yoga, santo nombre, vegetarianismo, lugares de peregrinaje, valores morales y otros, siempre desde una óptica vaishnava que, a diferencia de la filosofía Advaita (no-dual), considera generalmente que el alma (ātman) es parte (o chispa) de Dios (o Brahman) pero nunca que es lo mismo que Dios. En este sentido, por ejemplo, entre las páginas de la obra se cita al famoso filósofo dualista Madhva diciendo:

“Innumerables olas baten el gran océano, del mismo modo innumerables almas existen en el Brahman Supremo. Una sola ola nunca será el océano. Oh, alma individual, ¿cómo crees que puedes llegar a ser el Brahman Supremo?”

Ante la ubicua enseñanza de “todo está dentro de ti” (a la cual yo suscribo bastante), en un mundo donde la devoción a lo Supremo está desvalorizada, no me parece mal conocer también una tradición que fomenta, con sus métodos particulares, la tendencia natural del ser humano a usar las emociones y el amor como instrumento de trascendencia (un camino que también suscribo bastante). El hinduismo es muy amplio y hay sitio para todas las inclinaciones, por eso a veces se dice que en el hinduismo cada persona es un camino.
Perlas de la sabiduría védica tiene 224 páginas e incluye un glosario con los términos, nombres de las personalidades y textos a los que se hace referencia. Además cuenta con ilustraciones originales y diseño de portada del artista gráfico Hari Dasa, que es un experto en iconografía religiosa de la India. Para los interesados en pedir un ejemplar del libro, deben contactar directamente con el autor aquí.
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Dicho sea de paso, un libro en que la presencia de la enseñanza de Kṛṣṇa es tan importante viene justo a tiempo para la celebración anual del nacimiento del dios del color oscuro como una nube de tormenta. Este año 2016, el famoso Kṛṣṇa janmāṣṭamī (Krishna Janmáshtami) cae el jueves 25 de agosto y haciendo honor a la fecha y también a las citas de libro, acabamos este post con una enseñanza del Señor Kṛṣṇa sobre, justamente, la devoción (6.30):

“Para aquel que Me ve en todas partes y lo ve todo en Mí, nunca lo abandono y el nunca me abandona a Mí”

Un comentario

  1. Me surge una duda al leer con atención la nota sobre «La devoción y las perlas..», ya que alli fechan los esciros Upanisad con una antiguedad de 2500 años, cuando entiendo que por otras fuentes la situan en 4500 a 5000 años, agradecera me lo aclararan.Gracias

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