El blog sobre Yoga, la India y su filosofía

Desde 2008 y con más de 500 artículos

Ākāśa o el quinto elemento hindú

Ākāśa o el quinto elemento hindú

Ākāśa o el quinto elemento hindú

Ākāśa o el quinto elemento hindú

Ākāśa o el quinto elemento hindú

Quizás algunos cinéfilos recuerden la película de ciencia ficción El quinto elemento (1997) con Bruce Willis y Mila Jovovich, cuya trama básica era la búsqueda de un excepcional quinto elemento que, unido a los cuatro elementos materiales por todos conocidos (agua, tierra, fuego y aire), podría salvar al mundo de las fuerzas del mal. En la película ese raro elemento era – este espóiler tiene casi 20 años de retraso así que no es grave – el amor, y más allá del loable mensaje y del éxito de taquilla del film, la filosofía hindú tiene antiguos argumentos para ampliar ese punto de vista.
Para empezar, en la tradición hindú los mahābhūta o elementos materiales son cinco: los cuatro clásicos ya nombrados y el ākāśa (akasha) que según el caso se traduce como éter, espacio o hasta cielo. Se explica que de los cinco elementos, ākāśa es el más sutil y también el primero en manifestarse (en estrecha relación con el sonido) siendo así la base de los otros cuatro. Sus atributos son que lo penetra todo, que es invisible y que sirve de sostén a los demás elementos.
¿Difícil de entender? En su último libro, Felicidad, manual de instrucciones, el escritor y yogui Javier Salinas dice al respecto: “En yoga existe el concepto de akasha, o espacio; quizá te suene. Quizá pienses que no te dice nada. ¿Espacio? Quizá pienses que ya sabes lo que significa, pero si piensas eso es que no sabes lo que significa. Y no es que me quiera poner misterioso… El caso es que con lo que tiene relación este concepto es con el espacio dentro del espacio, y con tu espacio interior”.

Yo, que realmente no entiendo el concepto, me he puesto a investigar y he visto que los antiguos griegos también habían planteado la existencia de un quinto elemento – la “quinta esencia”- en la composición del universo y especialmente en la formación de las estrellas y cuerpos celestes, que se consideraba no podían estar hechos de materiales “terrenos”. De ahí que ellos le dijeran “éter” (aithēr en griego), cuya etimología está relacionada con el brillo de los astros y, por tanto, con el firmamento.
Por su parte, la palabra sánscrita ākāśa deriva de la raíz verbal √kāś que también tiene una acepción de “brillar, resplandecer” y aunque siempre es mejor usar el término original sánscrito es entendible que se haya elegido la traducción de “éter”, pues hay ciertas similitudes.
De hecho, la ciencia ha aceptado hasta hace poco la idea del éter como un “fluido sutil, invisible y elástico que llenaba todo el espacio y que transmitía la luz”. Quizás hayan escuchado frases del tipo “las ondas radiales viajan por el éter” y aunque la ciencia moderna parece haber abandonado en parte esta teoría, la palabra se sigue usando a nivel “poético” en referencia a la “esfera aparente que rodea la Tierra”.

La palabra éter, creo, no es fácil de aprehender (y la palabra “aprehender” tampoco, la verdad…), por ello me inclino hacia la traducción de ākāśa como “espacio”, cuya ambigüedad nos aporta, curiosamente, más claridad que confusión. Por un lado, el término espacio hace referencia a la idea de “atmósfera, cielo” o a expresiones como “espacio exterior” que generan una imagen mental de infinitud que es coherente con la omnipresencia del ākāśa. No hay sitio en el universo en que no haya ākāśa.
Esto nos lleva a la segunda acepción de “espacio” (muchas veces en dupla con la categoría de “tiempo”), simplemente como “la parte de espacio que es ocupado por cada objeto/ser material”. O sea que no tiene que ser necesariamente en los cielos, sino que también es en la tierra y, quizás principalmente, dentro de nosotros mismos. Dice Alain Daniélou: “los filósofos indios definen el espacio vacío absoluto, al que llaman ākāśa, como un continuo sin límites, indiferenciado e indivisible, en el que se construyen las divisiones imaginarias del espacio relativo”.
Es decir, en la base de toda manifestación material existe ākāśa, o con mis palabras, se necesita espacio (sostén) para manifestar el universo y la única diferencia entre un planeta, una casa y mi cabeza es el material del que están hechas sus divisiones aparentes, no su espacio interior. Como explican los maestros: el espacio que hay adentro de una burbuja es el mismo que hay afuera, solo que está separado, diferenciado, por una fina capa de jabón ¿Qué pasa cuándo explota la burbuja? Se acaba la diferenciación pero el “espacio vacío absoluto”, el sustrato, continúa idéntico.

La Bhagavad Gītā, que tiene ejemplos y respuestas para todos los casos, ofrece un śloka (IX.6) sobre el tema, que me parece muy relevante:

yathākāśasthito nityaṁ vāyuḥ sarvatrago mahān /
tathā sarvāṇi bhūtāni matsthānīty upadhāraya

En una traducción posible, el Señor Kṛṣṇa dice:

Así como el poderoso viento soplando por doquier reposa eternamente en el espacio (ākāśa) /
así también debes tú saber que todos los seres reposan en Mí.

En esta analogía vemos, por una parte, la idea más “física” de que el ākāśa (“vastedad del espacio etéreo” traduce Mascaró por ejemplo) es sostén y vehículo incluso de algo tan inasible como el viento; y por la otra, la enseñanza trascendental de que la esencia de nuestra manifestación, aunque invisible, es la misma para todos.
A esa esencia, “quinta esencia”, algunos le dicen vacío, otros prefieren Dios, otros energía y otros amor, dándole la razón a los guionistas de El quinto elemento.
Para activar ese quinto elemento, los protagonistas de la película eligen como “espacio físico” un antiguo templo egipcio, y siguiendo con las analogías, los grandes maestros explican que el espacio/ubicación (físico y espiritual a la vez) donde buscar la quinta esencia de nuestro ser está en la “cueva del corazón”, donde residen la conciencia, el amor y, por supuesto, el ākāśa y todos los universos que son sostenidos y englobados por ese espacio interior.

5 comentarios

  1. akasa sariram brahma
    «El espacio (akasha) es el cuerpo de Brahman.»
    Tait. Up. 1.6.2
    tasmadva etasmadatmana akasah sambhutah…
    De aquel sí mismo esencial (atman), sí de aquel, emanó el espacio (akasha), y del espacio, el gas (vayu), y del gas, lo ígneo (agni – calor y luz), y de lo ígneo, lo líquido (apas – humedad, agua), y de lo líquido, lo sólido (prithivi – tierra), y de la tierra, la vegetación (algas, etc., capaz de la fotosíntesis), y de la vegetación, el alimento, y del alimento, el hombre físico (annatpurushas).
    Tait. Up 2.1.1

  2. Yo cambiaría eso de: El poderoso viento soplando en el espacio… Pues eso es anticientífico. No hay viento en el espacio, sí dentro de esta atmósfera. Qué hay entonces en el espacio? Gas! Por tanto, una traducción más acorde con akasha sería: «Así como el gas permanece en el espacio extendido en todas las direcciones, así todas las existencias están en mí.»

  3. El éter lo es todo, aparente vacío, pero es vibracion eterna conectada a todas las conciencias, es la conciencia misma que da espacio y residencia a todos los elementos restantes, aire, fuego, agua, tierra y mediante códigos y algoritmos vibratorios genera la vida en todas sus amplias variaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CURSO DE HISTORIA Y FILOSOFÍA DEL YOGA

Inscripciones abiertas

Abril – Junio 2024

Profundizarás en la filosofía del yoga de forma directa, amena, fructífera y a tu ritmo.

RECURSOS GRATUITOS AQUÍ

LIBROS PUBLICADOS
de Naren Herrero

Sobre la historia del Yoga:

Hinduismo para la vida occidental:

Primer libro en español sobre el festival espiritual más grande del mundo:

Mis viajes, aprendizajes y experiencias en India (ahora sólo en digital):

Artículos anteriores

Tapas en la sociedad de la queja

¿Qué recomienda el yoga y la espiritualidad hindú como antídotos contra la queja? En este artículo lo abordamos desde el concepto de tapas, especialmente en su vertiente verbal. Hace treinta años, el escritor Robert Hughes publicó «La cultura de la queja» acerca de la decadencia norteamericana en materia de política y cultura. No leí el libro pero el título me pareció adecuado para también etiquetar a nuestra sociedad actual y, además, hoy me sirve para abrir un tema que, intuyo, al lector le suena familiar: la recurrente lamentación de que las cosas no son como nos gustaría que fueran.   ¡Atención! No estamos entrando en el juicio de

Los hijos como gurús

Con la relativamente difundida afirmación «mis hijos son mis gurús» en mente, agregando la legitimidad que me da la paternidad, más algunas referencias tradicionales hindúes, he escrito este artículo para analizar la cuestión. En la luna llena que sigue al solsticio de verano en el hemisferio norte (21 de junio) se celebra Guru Pūrṇimā(guru púrnima), el día anual,que suele caer en julio, en que honramos a todos los preceptores espirituales que nos guían en el camino del autoconocimiento y la liberación.   A lo largo de los años, he escrito muchos artículos sobre este tema para llegar a la conclusión (que también es canónica) de que tener un gurú es imprescindible para avanzar en

Mantra para antes de comer (con recitación)

Incluye la recitación del mantra ahaṁ vaiśvānaro que aparece en Bhagavad Gītā 15.14 Para la cosmovisión hindú «el alimento es Dios» (annam brahma) y, como en muchas otras tradiciones, no se debe tratar de forma irrespetuosa ni malgastar. Asimismo, al tratarse de un elemento que nos es proveído por la Madre Divina no deberíamos darlo por descontado, sino más bien agradecerlo.   Para la tradición yóguica, comer ignorando esta relación de dependencia con la Naturaleza es una forma de «robar» pues, por más que hayamos pagado nuestra comida, estamos ignorando que el alimento llega a nosotros gracias al esfuerzo y la generosidad de la Tierra.   Como forma

Hiraṇyagarbha y el Día internacional del Yoga

Otra vez se celebra el Día Internacional del Yoga, una fecha instaurada en 2014 por la Asamblea General de las UN, en coincidencia con el solsticio de verano en el hemisferio norte. En este artículo aprovecho para contarte algunos detalles no tan difundidos de la relación entre el Sol y el Yoga. Quizá sabes que el nombre más popular del dios hindú del Sol es Sūrya, de donde deriva el apelativo del famoso ejercicio de haṭha yoga sūrya namaskara o «salutación al Sol». A la vez, el Sol tiene cientos de otros nombres, entre ellos Hiraṇyagarbha, que es el que me interesa hoy.     Literalmente, hiraṇyagarbha significa

Ākāśa o el quinto elemento hindú