Hijo de Vecino

El cuerpo es como un carro, la mente son las riendas…

Estoy leyendo una versión de las Upanishads principales, que son parte de los textos revelados más sagrados para el hinduismo junto a los cuatro Vedas. Las enseñanzas de las Upanishads son muy filosóficas y ofrecen una clara orientación trascendental, cuyo mensaje esencial es que hay una Realidad suprema universal que es idéntica al ser individual, llamado ātman.
Mi experiencia con la lectura es que el profundo enfoque filosófico de las Upanishads es hermoso, a la vez que, en ocasiones, sus textos pueden ser difíciles de comprender por su nivel de sutileza. Sobre todo si el verano boreal pesa sobre tu cabeza, como es mi caso, y todo trabajo intelectual se vuelve más lento.
A este respecto, mientras leía la Katha Upanishad (o Kathopanishad) me encontré con una famosa analogía tradicional en que se compara al cuerpo humano con un carro de caballos.
Yo había escuchado esta enseñanza en diferentes ámbitos pero desconocía que la fuente original fuera la Katha Upanishad (3.3-4). A saber:

«Tú, conoce al ser individual (ātman) como el dueño del carro, y al cuerpo ciertamente como el carro. Conoce al intelecto (buddhi) como el auriga, y a la mente (manas) ciertamente como las riendas. Los sentidos, dicen, son los caballos, y los objetos de los sentidos son los caminos».

En las enseñanzas espirituales es muy común apelar a comparaciones y metáforas para reforzar el mensaje que se desea transmitir, pero ya sea por el calor estival, por mi falta de contacto con carruajes o por incapacidad, me costaba entender de buena forma la analogía y sus implicancias en la vida práctica. Es por eso que decidí hacer un cuadro simple que me ayudara a entenderla mejor (se amplia al clicar).

Al hacer este simple cuadro la idea se me hace clara y me resulta más fácil de asimilar. El carro es nuestro cuerpo material que se mueve en el mundo llevado por los sentidos (es verdad que los caballos deberían ser cinco, como los sentidos, pero en todas las buenas imágenes que pude encontrar siempre había cuatro caballos). Los sentidos, a su vez, van detrás de los objetos sensoriales, que despiertan su interés sin pausa. Depende de la mente controlar los sentidos, dándoles rienda suelta o frenándolos.
Debido a que la mente es, por naturaleza, inquieta y cambiante, se necesita de un auriga, un cochero, que aplique el discernimiento sobre la mente y el carro. Ese discernimiento es característica básica del intelecto o la inteligencia, ambas traducciones posibles de la palabra sánscrita buddhi.
Por alguna razón, esta analogía del carro está ligada a la Bhagavad Gītā, aunque no sale explícitamente en su texto. Supongo que no hay mejor ejemplo de inteligencia/intelecto que el Señor Krishna mismo como auriga.
En cualquier caso, espero que este sencillo cuadro les sirva como a mí para entender parte del proceso que nos hace «ir hacia afuera» y, sobre todo, cómo controlarlo para volver a estar en contacto con nosotros mismos, el pasajero de ese carro llamado cuerpo.

12 comentarios en “El cuerpo es como un carro, la mente son las riendas…”

  1. japo jalpah shilpam sakalam api mudra virachana,gatih pradaksinya,kramanam asanady’ahuti vidhih,pranamah samvesah sukham akilam atmarpana drsa,saparya paryayas tava bhavatu yam me vilasitam.o devi,deja que todas mis palabras se conviertan en canticos de alabanzas a tus nombres con el sacrificio de mi alma,deja que todos mis movimientos se conviertan en mudras de devocion por ti,deja que todos mis caminos te rodeen,deja que Los actos de Berber y comer se conviertan en un sacrificio de fuego para ti,deja que duerma sonando en adorarte.y deja que todos mis actos de placer sean ofrendas de amor por ti.saundarya lahari,stanza.n 27

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  2. Eso esta descrito en el Srimad Bhagavatam, la crema de las escrituras Vedicas.
    VERSO 41
    ähuù çaréraà ratham indriyäëi
    hayän abhéñün mana indriyeçam
    vartmäni mäträ dhiñaëäà ca sütaà
    sattvaà båhad bandhuram éça-såñöam
    €huƒ—se dice; ar…ram—el cuerpo; ratham—la cuadriga; indriy€Ši—los sentidos; hay€n—los caballos; abh…™n—las riendas; manaƒ—la mente; indriya— de los sentidos; …am—el amo; vartm€ni—los lugares de destino; m€tr€ƒ—los objetos de los sentidos; dhiaŠ€m—la inteligencia; ca—y; s™tam—el auriga; sattvam—la conciencia; bhat—grande; bandhuram—el cautiverio; …a—por la Suprema Personalidad de Dios; s˜a—creado.
    TRADUCCIÓN
    Los trascendentalistas de conocimiento avanzado comparan el cuerpo, que ha sido hecho por orden de la Suprema Personalidad de Dios, a una cuadriga. Los sentidos son como los caballos; la mente, el amo de los sentidos, es como las riendas; los objetos de los sentidos son los lugares de destino; la inteligencia es el auriga; y la conciencia, que se difunde por todo el cuerpo, es la causa del cautiverio en el mundo material.
    SIGNIFICADO
    Para la persona confundida que sigue el modo de vida materialista, el cuerpo, la mente y los sentidos, que se ocupan en la complacencia de los sentidos, son la causa del cautiverio en el ciclo del nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades. Sin embargo, para la persona avanzada en el conocimiento espiritual, el mismo cuerpo, los mismos sentidos y la misma mente son causa de liberación. Esto se confirma en el Ka˜ha Upaniad (1.3.3-4,9), con las siguientes palabras:
    €tm€naˆ rathinaˆ viddhi
    ar…raˆ ratham eva ca
    buddhiˆ tu s€rathiˆ viddhi
    manaƒ pragraham eva ca
    indriy€Ši hay€n €hur
    viay€ˆs teu gocar€n
    so ‘dhvanaƒ p€ram €pnoti
    tad viŠoƒ paramaˆ padam
    El alma es el pasajero de la cuadriga del cuerpo, cuyo auriga es la inteligencia. La mente es la determinación por alcanzar el lugar de destino, los sentidos son los caballos, y en esa actividad están incluidos también los objetos de los sentidos. De ese modo se puede alcanzar el destino, ViŠu, que es paramaˆ padam, el objetivo supremo de la vida. En la vida condicionada, la conciencia que está en el cuerpo es causa de cautiverio, pero esa misma conciencia, cuando se transforma en conciencia de KŠa, pasa a ser la causa del regreso al hogar, de vuelta a Dios.
    El cuerpo humano, por lo tanto, se puede emplear de dos maneras: para ir a las regiones más oscuras de la ignorancia, o para avanzar en el camino que lleva de regreso al hogar, de vuelta a Dios. La senda para ir de regreso a Dios es mahat- sev€, la aceptación del maestro espiritual autorrealizado. Mahat-seva dvaram ahur vimukteƒ: Para alcanzar la liberación, es necesario aceptar la guía de devotos autorizados que pueden dotarnos realmente de conocimiento perfecto. Por otra parte, tamo-dv€raˆ yoit€ˆ sa‰gi-sa‰gam: Quien desee descender a las regiones más oscuras de la existencia material puede continuar relacionándose con personas apegadas a las mujeres (yoit€ˆ sa‰gi-sa‰gam). La palabra yoit significa «mujer». Las personas demasiado materialistas están apegadas a las mujeres.
    Por consiguiente, se dice: €tm€naˆ rathinaˆ viddhi ar…raˆ ratham eva ca: El cuerpo es como una cuadriga o un coche en el que podemos ir a todas partes. Podemos conducir bien o conducir a nuestro antojo; en este segundo caso, es muy posible que tengamos un accidente o caigamos en una zanja. En otras palabras, si seguimos las indicaciones del maestro espiritual experto, podemos ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios; de lo contrario, podemos regresar al ciclo de nacimientos y muertes. Por esa razón, Krishna nos aconseja personalmente:
    araddadh€n€ƒ puru€
    dharmasy€sya parantapa
    apr€pya m€ˆ nivartante
    mtyu-saˆs€ra-vartmani
    «Aquellos que no tienen fe en el servicio devocional no pueden alcanzarme, ¡oh, conquistador del enemigo! Por lo tanto, vuelven al sendero del nacimiento y la muerte en este mundo material» (Bg. 9.3). La Suprema Personalidad de Dios, Krishna, da instrucciones personalmente acerca de cómo regresar al hogar, de vuelta a Dios; sin embargo, si no escuchamos con atención Sus instrucciones, el resultado será que nunca regresaremos de vuelta a Dios, sino que continuaremos viviendo en medio de las miserias del ciclo de nacimientos y muertes en la existencia material (mtyu-saˆs€ra-vartmani).
    Por lo tanto, el consejo de los trascendentalistas experimentados es que consagremos el cuerpo por entero al logro del objetivo supremo de la vida (sv€rtha-gatim). El verdadero interés u objetivo de la vida es el regreso al hogar, de vuelta a Dios, y para alcanzar ese objetivo contamos con muchas Escrituras védicas, como el Ved€nta-sutra, los Upaniads, la Bhagavad-gita, el Mah€bh€rata y el R€m€yaŠa. Debemos aprender lo que nos enseñan esas Escrituras védicas y educarnos en la práctica de nivtti-m€rga. Entonces, nuestra vida será perfecta. El cuerpo es importante mientras tiene conciencia. Sin conciencia, no es más que un montón de materia. Por lo tanto, para regresar al hogar, de vuelta a Dios, debemos cambiar nuestra conciencia, llevándola del plano material al plano de conciencia de Krishna. La conciencia es la causa del cautiverio material, pero, si se purifica mediante el bhakti-yoga, podremos entender la falsedad de su up€dhi, es decir, de sus identificaciones como indio, americano, hindú, musulmán, cristiano, etc. Sarvop€dhi-vinirmuktaˆ tat-paratvena nirmalam. Debemos olvidar esas falsas identificaciones y emplear la conciencia únicamente para servir a Krishna. Por lo tanto, quien sepa beneficiarse del movimiento para la conciencia de Krishna logrará, sin lugar a dudas, el éxito en la vida.

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  3. Hola Jorge,
    Gracias por tu comentario.
    En el post hablo del Kathopanishad porque cronológicamente sería la primera escritura sagrada en donde sale esta idea, que luego se repite en el Srimad Bhagavatam.
    Sobre esto, la referencia que das no se puede ver bien porque todos los signos diacríticos salen formateados. De todos modos, para los lectores interesados dejo constancia que es Srimad Bhagavatam 7.15.41.
    Un saludo

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  4. Hola Naren!
    Agradecida con todo lo que escribes y compartes. Es una gran fortuna para mí, y de seguro para muchas otras personas, contar con este blog tuyo con tanta información, perspectivas y análisis interesantes relacionados con el Yoga. En especial me gusta mucho, que cuando estoy estudiando un tema en particular, me pregunto: Mi Profe Naren habrá escrito algo sobre esto? Y entonces voy y uso la herramienta de búsqueda de tu blog y siempre consigo algún buen análisis.
    A propósito de este post, bastante ilustrativo y esclarecedor, te comento que tengo un buen tiempo tratando de entender lo de los diferentes aspectos o procesos de la Conciencia (Citta). He leído de varios autores que diferencian 3 claros aspectos o funciones de la Conciencia: «Manas» (Mente, las riendas), «Buddhi» (el intelecto, el Auriga) y «Ahamkara» (el Ego, la personalidad), y por lo que entiendo todo esto se da dentro de una sola sede en la Conciencia a la que denominan «Antahkarana». Uno de estos autores es el Maestro Iyengar. Pero también he leído otros análisis que cuando hablan de esto señalan 4 funciones, a saber: Manas y Buddhi (con las mismas connotaciones que en el primer análisis), Citta (memoria o archivo de impresiones de ésta y varias vidas) y por último se refieren a Antahkarana como una cuarta función, el vacío de pensamiento, lo más interno y sutil de la Conciencia.
    La verdad es que me sentía cómoda con el primer análisis, ya que en la práctica me era interesante identificar de donde provenían las reacciones o decisiones que tomo a diario, si de la Buddhi Mind o de Ahamkara. La segunda explicación llama mi atención, por cuanto me permite ubicar ese ámbito con el que conectamos cuando se aquietan los pensamientos.
    ¿Cuál crees tú que sea la aproximación más útil en términos prácticos, dentro del proceso de auto observación? ¿Crees que en el caso de la segunda lo que estos autores llaman Citta, es lo mismo que los otros llaman Ahamkara?
    Apreciaría cualquier comentario o análisis que puedas ofrecerme con relación a este tema.
    Un abrazo y mi admiración desde Venezuela.
    Iskra

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    • Hola Iskra:
      Muchas gracias por tu profundo comentario. El llamado «antahkarana» u «órgano interno» es siempre la suma de todos los procesos mentales y psicológicos, pero sus componentes cambian según la filosofía que lo explique. Por eso en la filosofía del Yoga de Patañjali (basada en el Samkhya) hay 3 componentes: buddhi, manas, ahamkara, mientras que en la filosofía Advaita Vedanta hay un cuarto componente llamado «cit», que a veces se traduce como «memoria» o «subconsciente», otras veces como «consciencia» y que puede referir a algo más esencial.
      En el Yoga (tal como explica Iyengar) citta y antahkarana podrían ser sinónimos, mientras que en el Advaita Vedanta no.
      Espero que te ayude.
      Un saludo

      Responder
  5. Holaa, soy muy nuevo en el mundo del yoga, hace poco vengo practicando. no manejo mucho lenguaje en sánscrito y sus afines. pero estoy muy interesado entender que es la mente pensada desde el yoga. y como entender bien la parábola del carro. pensé que iba a poder clicar para ver el cuadro, pero no lo vi por ningun lado para realizar esta acción.
    gracias

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Un post sobre el término sánscrito kriyā en base a su etimología, sus usos frecuentes, sus referencias textuales y su aplicación actual.

El otro día utilicé el traductor de Google para traducir un texto sobre meditación, del inglés al español. De hecho, estoy sorprendido con lo buena que es esa herramienta online, aunque no es perfecta. Cuando en inglés decía attachments in meditation -o sea, «apegos en meditación»-, la traducción fue «archivos adjuntos en la meditación», que es una acepción posible pero inadecuada en el contexto del párrafo que yo estaba traduciendo. La falla del traductor radicó en desconocer el contexto del texto.

 

De forma similar, con los términos sánscritos, sobre todo si son muy genéricos, nos encontramos con frecuentes malentendidos de traducción, justamente por falta de información contextual.

 

La ubicua palabra kriyā es uno de esos ejemplos paradigmáticos, que hoy venimos a diseccionar, analizar y, ojalá, comprender mejor.  

 

Para empezar, el diccionario nos da la definición básica de kriyā como «acción, acto, actividad, tarea…» y es prácticamente un sinónimo de otra famosa palabra sánscrita: karman.

 

Este uso ya aparece en textos védicos como Upaniṣad por ejemplo y, con matiz filosófico, en la triple división que presenta el shivaísmo del poder de Śiva: icchā («voluntad»), kriyā («creación») y jñāna («conocimiento»). Asimismo, Patañjali en su Yogasūtra (2.18) dice que la naturaleza del guṇa rajas (la cualidad dinámica de la materia) es la «actividad» (kriyā).

 

Por otro lado, en el contexto litúrgico el término kriyā significa «rito, ceremonia, sacrificio» y esta acepción aparece, por ejemplo, en antiguos textos que describen rituales védicos, en Bhagavad Gītā (2.43) o en escrituras tántricas medievales.  

 

Una tercera acepción que nos interesa es kriyā como «práctica», en contraste con la teoría, como apunta el diccionario de Òscar Pujol.

 

De hecho, cuando estudiamos el Yogasūtra de Patañjali (2.1) encontramos un método que, aunque no siempre bien entendido, tiene relación con esta acepción: kriyāyoga. Una traducción aceptada sería «yoga de la acción» (diferente del famoso karmayoga que enseña Śrī Kṛṣṇa en Bhagavad Gītā) o «yoga práctico» en el sentido que, como se entiende tradicionalmente, incluye disciplinas para el uso del cuerpo físico, del intelecto, del habla y de las emociones (tapas, svādhyāya e īśvarapraṇidhāna).

 

Si seguimos analizando los textos de forma cronológica, veremos que la Haṭha Pradīpikā -respetado manual del siglo 15- es el primer texto que habla de «seis acciones» (ṣaṭkarmāṇi) de purificación para el cuerpo físico y preparación para el prāṇāyāma.

 

En la actualidad, estas técnicas de mantenimiento, que incluyen enemas, lavados nasales o limpiezas intestinales, se conocen popularmente en haṭha yoga como kriyas, lo cual es curioso si nos basamos en el texto original, donde se las nombra una decena de veces como karmas. Solo una vez, al explicar la técnica de naulī, el autor dice haṭhakriyā (HP, 2.36), es decir «esta práctica de haṭha».

 

A partir de 1920, el maestro Paramahansa Yogananda (1893-1952) popularizó el término kriyā yoga en occidente e inició a miles de personas en esa «ciencia antigua» que, según sus palabras, es la misma técnica que enseñó Patañjali con el nombre kriyāyoga y a la que también hace referencia Śrī Kṛṣṇa en Bhavagad Gītā cuando nombra el control de la energía vital a través de la respiración (versos 4.29 y 5.27).

 

Tal como explica Yogananda en su Autobiografía de un yogui, kriyā yoga «es un simple método psicofisiológico por medio del cual la sangre humana se libera del anhidrido carbónico y recibe una cantidad suplementaria de oxígeno. Los átomos de este oxígeno adicional son transmutados en energía vital, la cual rejuvenece el cerebro y los centros de la médula espinal».

 

En esta definición, centrada en la relación entre respiración y energía vital, vemos el modelo más generalizado de la palabra kriyā tal como nos llega en la actualidad.

 

En una línea similar, en los años 1970, el método Kundalini Yoga, creado por Yogi Bhajan, se hizo conocido no sólo por sus mantras y sus turbantes sino por sus llamadas kriyas -algunas muy llamativas como sostener los brazos en alto o realizar movimientos repetitivos durante varios minutos- que se definen como «una serie de posturas, respiración y sonido que trabajan hacia un resultado específico». 

 

De hecho, en el uso generalizado actual, ese resultado específico, tiene que ver con mover o activar la energía vital o prāṇa. A diferencia del uso que hace el haṭha yoga medieval, en que las kriyas de limpieza física son prerrequisitos para el prāṇāyāma, especialmente en casos de practicantes con una «constitución débil» o con sus doṣa («humores») desequilibrados.

 

En nuestros días, el místico contemporáneo Sadhguru dice que, básicamente, kriyā significa «acción interna» que implica «cierto dominio con tu energía». Regresando a la distinción terminológica, agrega que la palabra karma refiere a la «actividad externa que te ata», mientras que kriyā es la «actividad interna que te libera».

 

Como conclusión, podemos repetir que, en el uso actual más divulgado, una kriyā es un tipo de ejercicio o técnica que conjuga respiración y concentración mental (en algunos casos, también mudrā o movimiento externo) para movilizar o activar la energía vital.

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