Hijo de Vecino

El Hinduismo y la Navidad

La publicación del post semanal se vio demorada por los eventos típicos (sagrados y profanos) de la Navidad. Es decir, preparación de comidas, su ingesta y su digestión. Asimismo, también hubo tiempo para pensar en el significado espiritual y religioso de la Navidad, tiempo para meditar y rezar. Además, hubo ocasión para reunirse con familia y con amigos. Y fue justamente un amigo que me dijo «yo pensaba que por tu religión no celebrabas Navidad». Y de ahí la breve crónica de hoy.

 

Evidentemente, mi nombre hindú, mis viajes a la India, mi meditación, mi abishekam, este blog, todo esto, hacen natural que yo sea identificado con el hinduismo. Siempre me gustó decir que yo no seguía una «religión», sino más bien una filosofía espiritual, porque la religión hindú implica una serie de rituales y reglas que yo no necesariamente cumplo.

 

Por ejemplo, para ser un hindú en sentido estricto hay que nacer como tal. El hinduismo no tiene afán evangelizador, por lo tanto respeta a cada religión como verdadera, a la vez que no acepta en su seno (al menos desde el punto de vista ortodoxo) a quienes no sean nacidos como hindúes. Justamente por eso, en más de un templo he tenido problemas para entrar al altar principal (incluso quedándome fuera).

 

Por otro lado, no he seguido todos los ritos propios de alguien criado bajo el hinduismo. Así como en el cristianismo hay sacramentos, en el Hinduismo por ejemplo existen los samskaras, es decir, rituales de paso para una persona, la mayoría de ellos en su niñez. Yo no he hecho ninguno de esos procesos, al menos no conscientemente o siguiendo la tradición védica.

 

Asimismo, para alguien nacido y criado en Occidente, que además vive en Occidente, no es siempre sencillo adaptarse al modo de vida tradicional y pío del hinduismo. Aunque eso no quita que realice varias prácticas espirituales tradicionales del hinduismo, como la meditación, el yoga y el abishekam (ritual de consagración con agua). O que, sobre todo, base mi visión de mundo en la antigua filosofía espiritual hindú. En vista de todo esto y de lo flexible que es el hinduismo desde hace algunos años me he comenzado a definir como «hindú».

 

Justamente esta visión, llamada en sánscrito Sanátana Dharma («religión eterna» es una traducción posible), refiere a las leyes eternas e inmutables que rigen el Universo y que deben seguirse para ser total e incondicionadamente feliz. En ese sentido, el Sanátana Dharma no presenta un dogma que anteponga al hinduismo sobre otras religiones. Es decir, Sanátana Dharma es la religión eterna y es a su vez esencia de todas las religiones. Cualquier religión que se base en estos principios universales y eternos, de paz, compasión, verdad, corrección, amor, devoción, es una religión verdadera y como tal, valedera, un camino más hacia la misma meta.

 

 

Siguiendo este criterio, el hinduismo cree en Jesucristo. Es decir, lo considera un ser iluminado, un maestro espiritual, y también el hijo de Dios en la tierra, pero no el único hijo, sino uno más de los tantos mensajeros que Dios ha enviado y envía para la elevación de la humanidad. Por ende, el hinduismo también acepta gozosamente a Mahoma, Buda, Zoroastro, Guru Nanak, Mahavira…

 

Cuando mi amigo se sorprende un poco porque yo celebro la Navidad, me alegro de explicarle que seguir mi «religión», es decir el Sanátana Dharma, implica que todos los maestros espirituales, todos los seres Divinos, merecen mi adoración. Un concepto que, como ya expliqué una vez, asimilé gracias a la India.

 

Un concepto que, en lo referente a Jesús, mantengo muy presente gracias a los ya clásicos escritos de Paramahansa Yogananda, que mostró los paralelismos entre la filosofía hindú y la cristiana. Todavía más cercanas son las palabras de Swami Premananda, en cuyo Ashram del sur de la India también se celebra la Navidad, y que ha dedicado más de un discurso al tema. Por un lado, Swami dice lo obvio, aunque no por ello siempre tenido en cuenta:

Actualmente la Navidad es una celebración comercial. Se la celebra de tal modo que las personas sólo disfrutan sensorialmente y los comerciantes ganan una gran cantidad de dinero con ella. Su verdadero significado y su importancia y belleza espirituales han pasado al olvido. Las personas disfrutan comiendo y bebiendo y ni piensan en absoluto acerca de su importancia religiosa. Debemos celebrar la Navidad de manera religiosa y espiritual. Yo os aconsejo que hagáis de la Navidad una auténtica celebración espiritual y que penséis profundamente acerca de la vida de amor y entrega de Jesús».

Asimismo, Swami Premananda, fiel a la tradición que abraza todas las religiones y todos los maestros espirituales, ensalza a Jesús:

Debemos entender que el sentido simbólico de la sangre de Cristo es la total negación del yo inferior, la absoluta entrega a lo Divino y el sacrificio final de la propia energía vital por el bien de la humanidad. Esto, por último, es el ideal de la renuncia. Cristo es el alma perfecta con conocimiento de Dios. Él es la verdadera personificación de lo Divino. En Navidad, es muy bueno recordar el sacrificio y las cualidades de verdad y compasión del Señor Jesucristo».

Y yendo más lejos, Swami coloca a Jesucristo como un ejemplo a seguir:

Jesucristo fue un maestro de Sanátana Dharma y como muchas personas espirituales y tradicionales, solía caminar de un sitio a otro difundiendo sus enseñanzas, pero no construyó Ashrams o siquiera vivió en un lugar particular. El Señor Jesús fue en sí mismo un Ashram caminante. Él iba de lugar en lugar con sus seguidores. Él les dijo que si querían entender sinceramente sus enseñanzas, debían abandonar su vida mundana y seguirlo… Jesús pensaba que el mundo entero era un Ashram. Donde quiera que mirara veía la Divinidad… Me gusta la filosofía de Cristo de amor puro. Él explicó que en última instancia el sendero espiritual significa que deberíamos mostrar amor puro a Dios… En Navidad me gustaría que contempléis estas maneras amorosas, compasivas y pacientes del Señor Jesucristo. En medio de todas las festividades pensad en su gran simplicidad y en su naturaleza inocente».

 

De esta forma, Swami Premananda, que es hindú por nacimiento, exhorta a sus devotos a seguir el ejemplo de Jesucristo. Así funciona el Sanátana Dharma, que es la esencia del hinduismo: todo aquello que sea verdaderamente espiritual es correcto.

Con todas estas razones, entonces, ¿cómo yo, que sigo las enseñanzas del Sanátana Dharma, y también las de Swami Premananda en particular, no iba a creer en Jesucristo?

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0 comentarios en “El Hinduismo y la Navidad”

  1. Isavella me pidió que encontrara satsangs de Swami Premananda ( en castellano) para mandárselos a la mamá de Deborah ( que vive en España) justamente con la intención de que encuentre esa similitud básica entre todas las verdaderas religiones. La entrega está muy buena y clarificante. Me ahorraste el trabajo.-
    Jai Prema Shanti

  2. EL NIHILISMO GENERALIZADO DE LA POSMODERNIDAD, ES SINTOMÁTICO __DEL RECHAZO DE LA SOCIEDAD ACTUAL A LA RELIGIÓN DE CREENCIAS SIN COMPROBAR, ADUCIENDO FALAZMENTE QUE ES PALABRA DE DIOS__ Y de la necesidad urgente de actualizar el cristianismo para afrontar con éxito los retos de la modernidad; de tal modo que se pueda vivir y practicar, no en y desde lo religioso y lo sagrado, sino en y desde el humanismo secular, la pluralidad y el sincretismo. Enmarcándolo en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana, conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas y aplicaciones que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Sincretismo religioso expresado por Raimon Panikkar fruto de sus frecuentes viajes a la India: «Me marché cristiano, me descubrí hindú y regresé budista, sin haber dejado de ser cristiano». http://www.scribd.com/doc/46514959/EL-ARQUERO-MISTICO

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