Canal RSS

Vibhuti Bhava, el milagro de la ceniza

Publicado en

Hace dos semanas explicaba que la razón fundamental de esperar unos meses en contar mis experiencias de Mahashivaratri 2010, era porque, desde mi punto de vista, las vivencias espirituales necesitan de un periodo de reposo para que uno pueda sopesarlas bien, determinar sus efectos en uno mismo, diferenciar con lucidez entre lo real y lo imaginario…

Pues bien, hay una razón más, que no invalida las anteriores: me gustaba la idea de guardarme en la manga un evento extraordinario que pudiera sacar a la luz cuando me diera la gana, o cuando sintiera que la situación lo requiriera.

No me refiero exactamente a un tema de rescate para tratar en esta bitácora cuando se me acabaran los temas (porque creo que siempre podré pensar en algo, aunque sea mediocre….) Era más bien una carta ganadora, una especie de secreto que por el hecho de no ser contado a diestra y siniestra gana en capacidad de tocar al lector. También es quizás una especie de superstición sin sentido, como cuando uno no le cuenta nada a nadie en la víspera de algo bueno (una oferta de trabajo, la posibilidad de un viaje) por miedo a que eso bueno se escape.

Es decir, como un amuleto personal que uno se guarda para los momentos malos que puedan llegar. O simplemente para los momentos en que anhela volver a vivir aquel momento único.

Es probable que tanta quisquillosidad y resguardo de mi parte no tenga efecto en los demás, y también es muy posible que un hecho milagroso, al ser de oídas, pierda credibilidad, capacidad de impresión y, sobre todo, su encanto perenne. Eso lo juzgarán ustedes.

Ceniza

En un antiguo post titulado “Vibhuti, la ceniza sagrada”, explicaba la importancia de la ceniza en la filosofía religiosa y espiritual del Hinduismo. Dicha ceniza, considerada sagrada, recibe el nombre de vibhuti, y por lo general se obtiene a través de un proceso ritual en que se queman excremento de vaca, leche, mantequilla clarificada, y maderas especiales, entre otros elementos.

La ceniza, cómo negarlo, es un símbolo de lo fugaz de la vida, y en el Hinduismo se convierte en un recordatorio de que ésta, nuestra breve existencia sobre la tierra, debe ser aprovechada al máximo a través de la búsqueda espiritual, que no es otra cosa que cumplir nuestro propósito en la vida, que según la filosofía espiritual de la India tiene relación con el reencuentro con nuestra naturaleza Divina y la posibilidad de iluminación y felicidad incondicionada.

Sobre todo los devotos del Señor Shiva, la deidad que representa el binomio destrucción/regeneración, utilizan marcas de ceniza en sus frentes, brazos, o garganta, como símbolo de pertenencia religiosa. Esto se debe a que Shiva es un asceta, el más grande de los yoguis, y siendo emblema de la destrucción habita, además de en los Himalayas, en campos santos, crematorios y cementerios, donde medita y también guía a las almas que abandonan sus cuerpos.

La milenaria tradición de los sadhus, ascetas y renunciantes, que en la India nunca pasa de moda, tiene como modelo fundamental a Shiva, el gran asceta. Por ello, son ellos los que más visiblemente portan marcas de vibhuti. Sin embargo, las personas mundanas también llevan sus marcas de ceniza, y no es raro ver a administrativos de traje y corbata rumbo a sus oficinas con una raya de ceniza gris en la frente.

Para que dicha ceniza sea considerada sagrada hay varias posibilidades, aunque en todos los casos el procedimiento ritual de su elaboración debe haber sido respetado, siguiendo la tradición. Entre las posibilidades, están la más prosaica de comprar vibhuti ya empaquetada en una tienda especializada; obtenerla como prasadam (o regalo bendito) de un sacerdote bhramín en un templo; o, mucho más difícil, recibirla directamente de las manos de una persona santa, que con su sólo toque convierte esa ceniza en verdaderamente sagrada.

Años

Así como el fenómeno del Lingodbhava, la manifestación de los lingams, ha tenido lugar en la vida de Swami Premananda desde hace más de cuatro décadas, también es norma que algunos días después del nacimiento de los lingams, de su cuerpo fluya vibhuti, ceniza sagrada.

La última vez que Swami realizó este prodigio en público fue en el año 1994, cuando todavía residía físicamente en el Ashram del sur de la India. Luego de ser encarcelado, al igual que pasa con los lingams, Swami siguió manifestando de manera espontánea y anual esta ceniza a través de su cuerpo, pero ya en privado.

Desde el año 2008 Swami ha obtenido permisos especiales para visitar el Ashram durante Mahashivaratri, dando así a muchas personas la oportunidad de presenciar en vivo y directo el prodigio del Lingodbhava. Sin embargo, la visión del Vibhuti Bhava (“manifestación de la ceniza sagrada”) no era posible, pues habitualmente ocurre algunos días más tarde, cuando por lo general Swami ha regresado a la prisión.

De hecho, en el pasado, antes de ser enviado a prisión, en dichas ocasiones Swami solía bendecir a sus devotos poniendo las manos sobre sus cabezas mientras de su boca se derramaba el vibhuti (evento que yo no había visto en persona, aunque sí vi una impresionante filmación de esa época) Por orden de Swami, este polvo que brota de su cuerpo es recogido para luego ser enviado en bolsitas a los devotos alrededor del mundo. Durante los últimos quince años ese polvo había sido recogido en la cárcel.

En febrero 2010, tal como relaté en los últimos dos posts, el nacimiento de los lingams se retrasó en un día y medio de lo previsto. Esto fue el domingo 14 de febrero. Tres días más tarde, el miércoles 17 de febrero, Swami seguía en el Ashram (su fecha de partida era el 19) y su principal ocupación era dar entrevistas personales a las cientos de personas que habían llegado a verle.

Para ese entonces, ya habían concluido los tres días de la Convención Internacional y no había actividades fijas, más allá de las citadas entrevistas particulares, o los discursos públicos de Swami que variaban de hora según las circunstancias.

Swami Premananda en el Ashram

Calma

Con este tranquilo panorama, y teniendo en cuenta que mi entrevista personal no tendría lugar, en teoría, hasta el viernes, dos días más tarde, yo me dedicaba, con toda la calma, a tareas más bien privadas y a retomar fuerzas después de las largas jornadas de Shivaratri y Convención.

La tarde del 17 de febrero, junto a Nuria, nos encaminamos a la zona donde dormíamos los varones jóvenes para buscar unos materiales. Este gran dormitorio se encuentra bastante alejado de la zona central del Ashram, que es donde se ubican la recepción y el templo (Puya hall) Siguiendo la tesitura de calma, nos tomamos todo el tiempo del mundo para nuestro trayecto.

Al volver, notamos que no había casi nadie en las callejuelas del Ashram, lo cual era extraño, siendo alrededor de las 7pm. Resultó ser que todos estaba en el Puya hall porque estaba sucediendo algo extraordinario.

Desde el fondo del templo, apenas ingresado, pude ver que Swami estaba delante de todos y tenía, lo que parecía ser, ceniza sobre su barriga. Entonces, caímos en la cuenta de que Swami había manifestado vibhuti de manera espontánea. ¡Y nosotros nos lo habíamos perdido!

De seguida, uno de los discípulos renunciantes de Swami pasó entre los presentes con un gran plato lleno de vibhuti, recién salido del cuerpo de Swami. Haciendo improvisados paquetitos con papel de nuestras libretas juntamos lo que pudimos para guardar.

Entonces, empezaron a preguntar “¿Quién no había visto?”, y con Nuria levantamos la mano con toda razón. Después de unos minutos nos enviaron a hacer una cola frente a la casa particular de Swami, que es donde vive cuando visita el Ashram. Teniendo en cuenta la cantidad de personas que había en la fila, unas cuarenta, no habíamos sido los únicos en perderse el evento.

Al parecer, al ser tantas las personas que no habían presenciado el fenómeno, Swami decidió que todos volviéramos al Puya hall, donde nos hicieron sentar junto al resto de las personas. Al poco rato llegó Swami, en estado de Vibhuti bhava.

Pasillo

Todos estábamos sentados en el suelo, dejando el pasillo libre para el paso de Swami. Había estrictas instrucciones de no intentar tocarlo, pues en ese estado elevado, nos dijeron, cualquier distracción podía incluso hacerle perder la conciencia.

Entonces, Swami apareció lanzando vibhuti por la boca, tal como lo había visto en esos antiguos videos y fotos. Además, tenía vibhuti en muchas partes de su cuerpo (barriga, brazos, rostro…) Swami avanzó por el pasillo, y como todos estábamos sentados en el suelo nos caía la ceniza directamente sobre nuestras cabezas. Swami avanzó a paso firme hasta el final del templo, y luego regresó al frente. Siempre con vibhuti saliendo de su cuerpo y su boca.

Fue muy rápido, pero fue muy impresionante. La comparación simple es decir que parecía como si Swami echara por la boca el humo de un denso cigarro, pero además ese polvo iba mucho más lejos que lo que iría el mero humo. Era como una manguera, un rociador, que a medida que pasaba, llegaba a todos los rincones del templo. Todos sentíamos caer sobre nosotros una fina lluvia, que apenas se notaba al tacto, pero era muy perceptible para la vista y para el olfato; ya que la fragancia del vibhuti era un perfume delicioso, que cuando uno huele con calma tiene similitudes con algunos jabones.

Las comparaciones con el humo, el rociador o la manguera son ilustrativas, para dar una idea bien clara del efecto que tuvo en nuestros sentidos la experiencia del milagro. Sin embargo, el efecto más profundo, por lo que entiendo, fue para el corazón. En mi caso personal, me dieron muchas ganas de llorar sin razón aparente, y no fui el único.

Dos años atrás, al ver mi primer Lingodbhava no pude contener las lágrimas. Esta vez, la sensación era similar. No sé si se debe a ver un aspecto del poder Divino de manera tan directa, o simplemente a ver un hecho milagroso. Quizás es algo más profundo que no logro entender, pero que me toca (nos toca) un punto muy sensible.

Digo que el efecto más profundo fue para el corazón, aunque también podría decir que fue para el alma. Fue, desde lo que puedo entender, algo más que una reacción emocional. Como si ese prodigio movilizara algo profundo que tiene relación con el aspecto puramente espiritual de mi ser.

Llantos

Si una vez David Copperfield (lo vi en la tele) hizo desaparecer la Gran Muralla China debajo de una sábana, cómo no va a ser posible un truco que simule la fluidez de ceniza de una persona, puede que se pregunten. Puede que yo me pregunte.

Pues ahí entra este factor que explicaba arriba: La sensación profunda, bella, espiritual, que surgió en mí (y otros) al presenciar el Vibhutibhava, no me deja lugar para ninguna especulación sobre trucos o amaños. No seré el primero en decir que para tener fe no sirven las explicaciones teóricas ni racionales; ni tampoco seré el primero en decir que teniendo fe de antemano es más fácil creer. Hace tiempo que abandoné los inútiles debates teológicos.

Lo único que quiero decir es que lo que generó en mi interior la visión de ese milagro no lo creo posible de nada que no provenga directamente de una manifestación Divina. Para eso, nos dice Swami, por un lado existen los milagros: para demostrar una pizca del poder de la Divinidad.

Seguramente hay otros motivos, como las bendiciones que reciben los que asisten al prodigio y los beneficios espirituales que esto conlleva, y que no soy capaz de dilucidar ahora.

El llanto y el regocijo de muchas de las personas presentes confirman mi sentir.

La mayoría de los presentes nunca habían presenciado un Vibhutibhava; los más afortunados lo habían visto por última vez hacía quince años. Yo personalmente había visto salir vibhuti de una foto de Swami en 2003, y también había leído sobre la materialización de ceniza sagrada por parte de los grandes santos. Nada de eso fue comparable a la visión de primera mano de la ceniza sagrada fluyendo desde la boca de Swami Premananda.

Swami Premananda durante Vibhutibhava en 1981

Al inicio de la crónica hablaba de secretos y amuletos. Ahora que lo he dicho, que lo he escrito lo mejor que pude, compartiendo mi secreto, mi vivencia personal, puede que las expectativas no se hallan cumplido, y que a los lectores les cause emociones contrarias, o incluso indiferencia.

En lo que a mi respecta puedo decir que no he perdido nada al relatar esta historia espiritual. Es más, el ponerlo en palabras me sirve para reforzar el recuerdo, la profunda sensación y la bendición de un milagro inesperado y, también, único.

Imágenes:

alignmap.com

sripremananda.org

hinduism.about.com

Anuncios

»

  1. Presenciar el Vibhutibhava fue una experiencia maravillosa!
    Gracias por el relato, que me la hizo revivir!

    Responder
  2. Uyyyyyhh…. Ya estoy pensando en cambiar el pasaje para después de Mahashivaratri.!! Que bendición haber estado allí!
    Jai Prema Shanti

    Responder
  3. Hola, que fántastico, se podría conseguir vibhuti en España??

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: