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Reencarnación o muerte

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Al inicio de estas crónicas, hace unos seis meses, contaba como algunos hechos y creencias relacionados con la India y su cultura, se habían convertido en totalmente naturales para mí, desde la misma niñez. La reencarnación es una de esas cosas.

 

En el Hinduismo, como en otras tantas religiones, la creencia en la reencarnación es algo que se da por sentado, fuera de discusión. De hecho, gran parte de la estructura filosófica del Hinduismo tiene su asidero en esta creencia.

 

Intentaré, quizás en vano, ser claro y conciso: Cada ser individual posee un alma (permítaseme utilizar este término), que no es otra cosa que parte de una gran alma, un alma universal o divina, de la cual se origina todo (Paramatma, en sánscrito). El único interés, entonces, que tiene cada alma individual es regresar a su origen, el alma universal, para poder fundirse nuevamente con ella.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, estas almas individuales no son conscientes plenamente de su objetivo final. O mejor dicho, el alma individual ha sido cubierta por las condiciones y la situación particular de cada ser, de manera que el objetivo final queda olvidado de manera temporal. De todos modos, cada acción y cada gesto que realiza un ser es impulsado por esta necesidad profunda de regresar a la fuente, y con otras palabras lo llamamos  la “búsqueda de la felicidad”.

 

Al parecer, en esta búsqueda, no es el alma la que evoluciona, ya que siempre es perfecta y pura, sino que es la conciencia, el nivel de conciencia de cada ser el que se puede ir elevando y aumentando.

 

Samsara

 

La forma en que la conciencia evoluciona es pasando a través de distintas vidas. Esto es lo que se conoce como “la rueda del samsara”. Es decir, el círculo de renacimiento y muerte por el que debe pasar, inexorablemente, toda alma.

Las condiciones y circunstancias en que esa alma nace en cada vida dependen directamente de su karma. ¡Y por fin aparece esta palabra tan de moda!

El karma, entonces, es el resultado de las acciones pasadas, tanto positivas como negativas, el cual determina el siguiente estadio del alma. Y en un nivel menos macro, es el karma (o sea, este cúmulo de acciones pasadas) el que determina los acontecimientos cotidianos de cada existencia. A su vez, cada acción presente que se realiza está generando nuevo karma (bueno o malo) para el futuro.

 

Seguramente para todos es normal, en estos días, oír (o decir) frases del tipo “Uy, tengo un karma con este coche/casa/materia escolar” o “Fulanito es mi karma”. En estos casos, el concepto no es totalmente fiel a la idea original del karma, aunque tiene un alto grado de cercanía. Con este tipo de expresiones, se hace generalmente hincapié en los aspectos negativos. Es decir, se hace referencia a un estigma o una carga a la que uno está ligado de manera, digamos, inevitable y un tanto ilógica.

 

En cuanto al concepto de karma original, también se refiere a lo bueno y, sobre todo, tiene una perfecta lógica. Una lógica que se podría decir simétrica, y que en la cultura occidental se traduce en el proverbio “cosecharás tu siembra”.

 

En el Hinduismo no hay cielo e infierno, tal como lo conocemos en Occidente. Los actos buenos y malos de cada ser, en cada existencia, se ven reflejados en las vidas posteriores, para bien o para mal. De este modo, el actuar de manera incorrecta siempre, a la larga o la corta, acarrea castigo para uno mismo, quizás no en esta vida, pero sin duda en el futuro.

De la misma manera, el actuar de manera correcta en esta vida, tendrá su recompensa en una existencia futura.

 

Sin embargo, el propósito fundamental  de esta rueda no es el de acumular buen karma, sino el de salir de ella. Incluso el buen karma genera nuevos nacimientos para esa alma, y a fin de cuentas, el anhelo principal es el de volver al alma universal.

Para salir de la rueda de reencarnaciones, entonces, hace falta iluminarse; o dicho de otro modo, hace falta llegar a conocerse a uno mismo de tal forma, que uno pueda darse de cuenta que es una parte indivisible del todo universal. De esta forma, uno ya no actuaría ni bien ni mal, simplemente actuaría siguiendo el fluir de la energía universal que es quien lo guía todo, siempre para beneficio del mundo.

 

samsara1

 

Lógica

 

Más allá de que la creencia en la reencarnación me fue inculcada de pequeño y siempre me pareció natural, con los años le he encontrado cada vez más lógica.

Para mí, las teorías del karma y de la reencarnación explican muchos cabos sueltos de la vida.

 

Explican, por ejemplo, el porqué algunas personas nacen ricas y otras pobres; explican porqué algunas personas tienen ciertas enfermedades y otras personas no. Quiero decir, explican muchas de las cuestiones que, por lo general, son las consideradas “injustas” de este mundo.

Siguiendo estos preceptos, los hindúes son personas que, se podría decir, “aceptan su destino” como su propia obra y no como si fuera fruto de la ceguera de un voluble Dios.

Esto no quita que a la hora de vivir uno haga todo lo posible por mejorar su situación presente y luche contra las injusticias mundanas, si cabe.

Quiero decir, para usar un ejemplo, que las formas de producción de la clase obrera y la clase empresaria pueden ser la base de la lucha de clases, pero la posición de cada individuo en ese proceso depende de su karma, de lo hecho en sus vidas anteriores y no sólo de la suerte.

 

karl_marx

 

Entonces, volviendo al viaje particular que hace cada alma, se dice que ha de pasar por  millones de vidas antes de convertirse en un ser humano. ¡Millones de vidas!

No es que estos detalles sean trascendentes, pero sé que a todos les gusta ahondar en este tema. Al parecer, antes de ser un humano, uno debe pasar por estadios inferiores, entre ellos, el reino animal, vegetal y mineral.

Esta ilustración podría servir de argumento para los que dicen que si la reencarnación fuera verdad, entonces no podría haber cada vez más personas en el mundo, sino que seríamos siempre los mismos cambiando de cuerpo. La respuesta, entonces, sería que esas almas que evolucionan de planos menos elevados  se van convirtiendo en seres humanos.

 

De todos modos, una vez que un alma se ha encarnado en un cuerpo humano, todavía tiene mucho camino por recorrer. Es recién como ser humano que el alma tiene la posibilidad de desarrollar la conciencia al máximo como para iluminarse y dejar la rueda del samsara.

Hay diferentes versiones sobre este punto, pero al parecer, una vez que uno encarna como ser humano es muy difícil que involucione de estadio. Es decir, es muy difícil que de ser humano uno retroceda a animal o a insecto, por ejemplo. Según parece, los actos para merecer tal mal karma tendrían que ser muy, pues bueno, “animales”.

 

karma

 

Muerte

 

En cierta ocasión, regresando en autobús de una visita a Pondicherry, nos cruzamos en el camino y en pueblos distintos, con dos marchas fúnebres al mejor estilo hindú.

En ambos casos, los dolientes llevaban al muerto sobre los hombros, en una especie de palanquín, siempre lleno de flores y guirnaldas a su alrededor. Seguramente se dirigían a la tradicional ceremonia de cremación.

 

Más allá del hecho “pintoresco” de presenciar un evento típico y exótico para mis ojos, lo que me sorprendió fue la actitud que tenían los cortejos de ambas marchas.

En la primera, algunos deudos iban tirando petardos por doquier, como si fuera una fiesta de año nuevo.

En la segunda marcha, encabezaba el séquito un bailarín que al compás de la sonora música hacía todo tipo de contorsiones. A su vez, todos iban sonriendo, como si la muerte no importara.

 

Supongo que es aquí, donde toda la explicación previa sobre la reencarnación, puede ayudar a entender un comportamiento tan opuesto al que estamos acostumbrados, al menos, en Occidente. Incluso a mí, que tomo la reencarnación como un hecho, me costó, en cierta forma, ver ese despliegue sin inmutarme.  

 

Vienen como anillo al dedo, entonces, estas palabras de Swami Premananda: “A mucha gente no le gusta pensar en la muerte. La consideran como un evento terrible en el que no hay que pensar para nada. ¡Mi primer consejo sobre la muerte es que dejéis de preocuparos acerca de la muerte!… Cuando llegue el momento de dejar esta Tierra, no habrá miedo ni sufrimiento en vuestra mente si siempre habéis estado en sintonía con lo Divino. Es por ello que debéis hacer lo mejor de vuestra parte durante esta vida para descubrir el significado de vuestra vida. Para los que entienden la verdad y el sentido de la vida, la muerte no será un problema”,

 

Swami agrega: “Para un devoto o discípulo verdadero y genuino, definitivamente la energía divina llegará después de la muerte de una forma u otra y os conducirá a salvo a la siguiente etapa de vuestro viaje espiritual”.

 

Personalmente pienso más en la reencarnación que en la muerte; aunque lo ideal sería salir de la rueda de renacimientos para siempre. En todo caso, esta visión no dramática de la muerte me gusta mucho, y aparte de ser conveniente, me parece convincente.

 

Es fácil decirlo, claro; espero, un día lejano, poder comporbarlo.

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  1. Hola Na : re linda la explicación de la reencarnación.
    Creo haber encontrado un error sobre el principio, no de busca errores, sino que no podia entender el comienzo. Quizas estoy equivocado mira:

    Al inicio de estas crónicas, hace unos seis meses, contaba como algunos hechos y creencias relacionados con la India y su cultura, se habían convertido en totalmente naturales para mí, desde la misma niñez. La reencarnación es una de esas cosas.

    luego de: ” con la India y su cultura,” no deberia ir un “que” pasra seguir “se habian convertido”.
    Quedaria: “…con la India y su cultura, que se habian convertido…”

    Besos
    Ra

    Responder
  2. Bueno, bueno, bueno.
    Creo que este hecho requiere inexorablemente del analisis de un filologo (aunque sea catalan).
    No voy a valorar la semantica del texto, ya que no entiendo un carajo de reencarnacion, pero sintacticamente, la frase es totalmente correcta. Se trata de una frase subordinada, es decir que hay una oracion secundaria dentro de una principal. Dentro de la subordinada, el elemento “se habian convertido en totalmente naturales…” es el predicado, el sujeto del cual es “algunos hechos y creencias relacionados con la India y su cultura”. De este modo, seria incorrecto situar la conjuncion “que” entre ambos elementos, ya que el sujeto y el predicado no necesitan nexos, ya estam unidos intrinsecamente, como cada ser a su alma (me parto yo solo).
    Gracias por su atencion.
    Sin animos de ser repelente (creo que ya es tarde para eso) lo dejo aqui, un besazo Naren.
    PD: anda que no hay gente que deberia pasarse mil vidas de cucaracha en cucaracha!

    Responder
  3. ¡Relindo, de nuevo, el blog!
    Como siempre, resulta muy ameno y es difícil no quedar absorto en su lectura.
    Gracias por ilustrarnos en un tema que, ciertamente, a todos nos interesa o nos ha dado que pensar en algún momento. Recuerdo que de pequeña se me había ocurrido alguna vez y cuando supe que existía esta creencia, me llamó más la atención.
    Felicidades el talento que demuestras semanalmente con tu blog (comentario 100% objetivo).
    Muchos besos,
    Nuria

    Responder
  4. Uy! olvidé una preposición!
    Como Alex me da miedito, reitero mi enhorabuena, así que
    ¡¡Felicidades POR el talento que demuestras semanalmente con tu blog!!
    Más besos,
    Nuria

    Responder
  5. me parece muy interesante y positiva la explicacion, simplifica mucho, sobre todo para personas que hace poco se estan nitroduciendo en el budismo, como yo,

    SALUDOS

    Responder
  6. Saludos Naren.
    A más uno lee, más siente que le falta entender. Estas escrituras no son fáciles.
    De todos modos, veo que a regularmente enlazas al Vedabase de Bhaktivedanta Swami, hay que tener cuidado con sus traducciones, no suelen ser muy literales, sino poéticas y de inclinación hare krishna. Pero, hasta el momento en español es la Base más fácil de acudir.

    Gabriel Pradipaka tiene buena traducción, pero su Bhagavadgita está incompleto.

    Juan Arnau desafina, comprobé eso analizando varias traducciones. Arnau es un budista (no–teísta) que intenta interpretar las Escrituras del Hinduismo a su acomodo. De hecho, según él el Samkhya y el Vedanta se contradicen. Hay que tener mucho cuidado con estos “traductores y comentaristas”.

    Por último, pienso que las Escrituras deben ser gratis si son en formato digital. Eso de vender estas escrituras es un robo, ya que el conocimiento debe ser dado gratis.

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