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La inmersión de Gaṇeśa

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Cada año, después de diez días de adoración y celebración, se llega al fin del festival dedicado al Señor Gaṇeśa (conocido como Gaṇeśa utsava o Gaṇeśa caturthī), que es especialmente importante en el estado indio de Maharashtra y que tiene su expresión más masiva en su capital, Mumbai, la ciudad más poblada de la India. Durante diez días, unos mil pandals (templos temporales) oficiales se instalan en las calles de la megalópolis, cada uno con una imagen (mūrti) de Gaṇeśa que, a pesar de ser de yeso, se consideran sagrada, pues se le ha realizado el prāṇapratiṣṭhā, la ceremonia tradicional para infundirle “vida”.

En el último día de celebraciones llega el apogeo, que se denomina visarjan y que, en este contexto, refiere a “lanzar una imagen en aguas sagradas” como rito final de un festival religioso, que la tradición dice debe ser en agua corriente. En el caso de Mumbai esta inmersión se hace en las aguas del Mar Arábigo, que rodean la ciudad, con especial énfasis en la playa de Chowpatty Girgaon, que es la playa más céntrica y popular. Allí se preparan gradas para las personalidades políticas; se alzan torres de control para la policía; se instalan chapas de acero para que los vehículos autorizados puedan circular por la arena; se colocan baños públicos, todo en medio de un enorme despliegue policial.

Para acceder a la playa, que no es especialmente grande, los devotos llegan con sus imágenes de Gaṇeśa desde todas partes de la ciudad y, por tanto, las calles aledañas se ven cortadas, como así también una serie de calles principales que se convierten en la pasarela de miles de mūrtis, en un desfile que dura prácticamente 24 horas. Desde la mañana temprano (que este año 2015, fue el día 27 de septiembre), uno puede ver llegar a diferentes grupos de devotos con sus pequeñas y hogareñas imágenes de Gaṇeśa, para depositarlas en el agua. A medida que pasa el día, el tamaño de las mūrtis va creciendo y el punto máximo, a la madrugada del día siguiente, suele ser la llegada de la imagen de Lālbaugcā Rāja, el Gaṇeśa más famoso de Mumbai.

Devotos rumbo a la playa con su pequeña mūrti.

Devotos rumbo a la playa con su pequeña mūrti.

Sin importar el tamaño de la imagen, al llegar a la playa se le hace un ritual previa inmersión en el agua. Allí se hacen los últimos pedidos típicos para Gaṇeśa: prosperidad material, quitar obstáculos, éxito en los estudios y conocimiento espiritual. Algunos devotos susurran al oído de la imagen sus plegarias, justo antes de enviarla a sumergir.

Esta tarea se hace muchas veces a través de unas balsas oficiales que llevan varias estatuas lejos de la costa y las sumergen allí. En esos casos no se permite a los devotos ir en las balsas, pues hay un personal que se encarga. Cuando la imagen es pequeña, hay niños siempre dispuestos, por unas pocas rupias, a hacer la inmersión a mano, caminando con la imagen hasta hundirla en las aguas a escasa distancia de la costa

Si la mūrti, en cambio, es grande viene acompañada generalmente de grandes grupos de devotos, muchos vestidos con camisetas o sombreros identificatorios, que se encargan personalmente de su traslado mar adentro. De hecho, las imágenes más grandes ya están instaladas sobre plataformas que también van al agua o que, incluso, se convierten en balsas en sí mismas.

Ritual previo a la inmersión.

Ritual previo a la inmersión.

Otro ritual playero

Otro ritual playero

Balsa oficial para llevar estatuas a sumergir.

Balsa oficial para llevar estatuas a sumergir.

Cerca, una estatua pequeña siendo sumergida a mano; a lo lejos una balsa que apenas se divisa.

Cerca, una estatua pequeña siendo sumergida a mano; a lo lejos una balsa que apenas se divisa.

El trayecto de una imagen desde su hogar o pandal hasta la playa de Chowpatty Girgaon puede tomar varias horas, debido a la congestión de las calles. De hecho, se estima que la famosa mūrti de Lālbaugcā Rāja tarda 24 horas en recorrer la distancia, debido a su tamaño y, sobre todo, al gran número de personas que se acumulan para verla pasar. A la vez, esta “lentitud” es también deliberada pues nadie tiene prisa y el desfile, o también se puede decir peregrinaje, se toma como una fiesta en la que todos los devotos van cantando, lanzando polvos de color rojo, que es el color de Gaṇeśa, y disfrutando de la fecha.

El público que no acarrea una imagen, a su vez, se acomoda en las aceras, calles, balcones y techos para ver pasar durante horas un desfile que es religioso, festivo y muy colorido. Los vendedores de comida y bebida hacen buenos beneficios y el evento recuerda, en cierta forma, a los desfiles de carrozas que se hacen en carnaval. En esa procesión, hay imágenes de todo tipo y tamaño, llegando también en todo tipo de vehículos, desde la pequeña estatua que viene sobre la cabeza de un devoto caminante, pasando por las que llegan en camiones, hasta las enormes figuras artísticas en sus carrozas.

Devoto caminante y esforzado.

Devoto caminante y esforzado.

Devotos más modernos.

Devotos más modernos.

Llegando en camión.

Llegando en camión.

Como resultado de la masividad del evento, transitar por las calles se hace muy difícil y yo, por suerte, tenía acceso a la grada de periodistas desde donde pude observar una parte del desfile. También me metí codo a codo con los devotos y, sobre todo, a la hora de entrar en plena playa para ver la inmersión (donde los periodistas y fotógrafos oficiales no son permitidos como tales) tuve que luchar duramente por un espacio físico.

Yo, que he asistido a un par de multitudinarias Kumbha Mela, creo que he estado mucho más apretado en la fiesta de Gaṇeśa, sobre todo cuando llega el atardecer y las estatuas más grandes llegan a la playa.

El desfile muestra sus primeras imágenes monumentales.

El desfile muestra sus primeras imágenes monumentales.

Multitud

Multitud y un peculiar Gaṇeśa montando un tigre.

con-elefante_calle

Gaṇeśa con elefante

Desde los balcones, visión preferencial.

Desde los balcones, visión preferencial.

A decir verdad, es muy difícil ver la inmersión de las imágenes desde la playa, no solo por la cantidad de personas, sino porque mientras más grandes son las mūrtis, más lejos las llevan y, por tanto, uno termina viendo apenas una silueta, que sumándole la luz del atardecer, crean un ambiente algo poético pero poco viable para las fotos o la mirada objetiva.

Las inmersiones siguen durante la noche y, en mi caso, pude sentir el bullicio de la fiesta desde mi habitación por varias horas hasta que, de a poco, se fue calmando. Cuando salí a las 3am a la calle para dirigirme al aeropuerto, el desfile todavía seguía, aunque mucho más espaciado y con las calles transitables en su mayoría.

En los últimos años ha habido polémica porque el día después del visarjan la playa de Chowpatty (así como otras playas y otros cuerpos de agua a lo largo de la India) aparece llena de los restos de las estatuas sumergidas, ensuciando la playa por un lado y contaminando las aguas por otro. En el pasado estas mūrtis eran hechas de arcilla, que se “biodegradaba” al entrar en contacto con el agua. Por cuestiones económicas y prácticas, los artesanos y escultores a cargo de las imágenes empezaron a utilizar yeso, que no se desintegra fácilmente en el agua, a lo cual hay que sumarle la pintura sintética, los adornos, las ropas y el resto de decoración de las imágenes.

En Mumbai (y todo Maharashtra) las celebraciones de Gaṇeśa utsava son tan importantes desde el punto de vista religioso, económico e identitario que esa desventaja de la inmersión de estatuas se considera apenas un detalles. También es cierto que la playa de Chowpatty está sucia todo el año con bolsas de plástico, envases y todo tipo de basura que no tiene que ver directamente con el festival religioso, por lo que no se puede achacar a ese evento la mayor culpa.

Una visión de la playa antes de las inmersiones.

Una visión de la playa antes de las inmersiones.

En esta línea, un estudio estima que del total de polución de las aguas en la India, sólo el 5% corresponde a la actividad religiosa y ritual. Evidentemente eso no es excusa para contaminar, pero sí queda claro que las ofrendas a los ríos y el mar no son la causa principal. En el estado de Uttar Pradesh, por ejemplo, la Justicia prohibió recientemente la inmersión de imágenes sagradas (5%) al igual que el derrame de aguas cloacales en el río Ganges, siendo esto último el gran motivo de contaminación fluvial (quizás 60%).

De todos modos, las acciones para poner en práctica las prohibiciones han sido dispares: mientras las aguas residuales siguen fluyendo y contaminando el río sagrado, las fuerzas policiales y gubernamentales han hecho hincapié en evitar la inmersión de las estatuas, especialmente en la ciudad de Varanasi.

De hecho, en vísperas de la inmersión de las mūrtis de Gaṇeśa este año 2015 en Varanasi hubo una brutal agresión policial sobre devotos hindúes que llevaban una imagen y que, al ver limitado su paso, hicieron una sentada pacífica. Entre las personas que protestaban se encontraba Swami Avimukteshwaranand, a quien conozco personalmente y sé que es un renunciante genuino y un maestro muy dedicado a mantener las tradiciones hindúes, y también algunos jóvenes estudiantes. Todos ellos fueron víctima de golpes por parte la policía, llegando algunos, incluido el swami, a ser internados en el hospital por sus heridas.

De esta forma, el contraste es impactante: mientras en Varanasi la policía golpea con bastones a los swamis que quieren defender la inmersión de mūrtis, en Mumbai la ciudad se detiene para observar el acontecimiento con la aprobación popular y oficial.

Un punto medio que suena razonable es la utilización de imágenes hechas con arcilla, a la vieja usanza, para que así se vuelvan “ecológicas”. No todos los artesanos están de acuerdo, pues es más caro y más esfuerzo, pero es una opción que habría que tener en cuenta.

Primer plano de un mūrti con una persona cerca para notar la proporción. Atención a la guirnalda que lleva Gaṇeśa, hecha con billetes de 10 rupias.

Primer plano de una mūrti con una persona cerca para notar la proporción. Atención a una de las guirnaldas que lleva Gaṇeśa, hecha con billetes de 10 rupias.

Mientras tanto, en Mumbai no parecen muy preocupados por la cuestión ambiental y miles de mūrtis son sumergidas al mar durante 24 horas de pura fiesta, donde todos entonan la misma oración: Ganapati bappa morya pudhchya varshi lavkar ya. Un pedido en marathi, la lengua de Maharashtra, para que Gaṇapati (que es otro nombre de Gaṇeśa) “vuelva pronto el próximo año”.

La playa de Chowpatty en pleno visarjan.

La playa de Chowpatty en pleno visarjan.

Yo no sé cuándo volveré, pero después de muchos años de planearlo he podido ver el visarjan de Mumbai en vivo y directo. Con penas y alegrías, reflexiones agridulces y mucho sudor, pero inolvidable al fin.

Las imágenes rumbo a las aguas.

Las imágenes rumbo a las aguas.

PS: todas las fotos son mías y se agrandan al clicarlas.

¡Jai Gaṇeśa!

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Arte urbano en Varanasi

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Kashi (o Benarés, Banaras, Varanasi…) es la urbe continuamente habitada más antigua de la India; la ciudad más sagrada del hinduismo y morada del Señor Shiva. Varanasi (o Benarés, Banaras, Kashi…) es famosa por sus infatigables zonas de cremación al aire abierto; por sus ghats atestados de devotos píos; y por sus sadhus de todos los caminos religiosos. Banaras (o Benarés, Varanasi, Kashi…) es especial por las callejuelas laberínticas; por los toros compartiendo esquinas con los mendigos; y por la diversidad cultural de sus habitantes. Benarés (o como les guste decirle) posee el tránsito más intrincado del país; una producción textil de primera calidad y un flujo turístico (nacional y extranjero) permanente.

Además de este no exhaustivo pero, aún así, insuperable currículum socio-histórico-espiritual, Varanasi cuenta con un amplio muestrario de arte urbano (street art si me permiten ser cool) que se cristaliza en graffitis y murales. De por sí, en la ciudad se pueden ver anuncios (de hostales, panaderías, cibercafés, etc.) en las paredes de sus edificios, un estilo publicitario que es común en toda la India y que en Varanasi toma especial relevancia porque hay mucho turismo y porque, supongo, hay que aprovechar cualquier espacio disponible.

En cualquier caso, el apogeo de este gusto por la pintura mural se aprecia en los ghats, en las relativamente amplias explanadas que cortejan las escalinatas en las que el río Ganges bendice a la ciudad. Allí, inspirados por la atmósfera mística y el paisaje único del skyline benaresí, artistas de todo tipo, tanto indios como extranjeros, dejan su impronta. Los hay de temática religiosa, filosófica o costumbrista; de estilo clásico, posmoderno o naif.

En este post, mi propósito es mostrar algunas de esas obras a través de las fotos que tomé en mi breve estadía en Varanasi cuando viajé a la Kumbha Mela en febrero 2013. De esta forma, tendrán un motivo más para desear visitar Kashi (todas las imágenes se amplían en buena resolución al clicarlas).

El 'patrono' de Kashi es el Señor Shiva y su imagen está por doquier.

El ‘patrono’ de Kashi es el Señor Shiva y su imagen está por doquier.

Ni murales ni graffitis; pósters hechos con fotografías de personas indias.

Ni murales ni graffitis; pósters hechos con fotografías de personas indias.

tradicional mantra al Señor Rāma.

Mantra tradicional al Señor Rāma.

La diosa Gangā (es decir la imagen iconográfica del sagrado río Ganges, que es femenino) sobre su vehículo, un animal marino que parece un cocodrilo.

La diosa Gangā (es decir la imagen iconográfica del sagrado río Ganges, que es femenino) sobre su vehículo, un animal marino que recuerda a un cocodrilo.

Detalle del Señor Shiva y su hijo Ganesh.

Detalle del Señor Shiva y su hijo Ganesh.

La omnipresente Madre Gangā (Gangā Mā).

La omnipresente Madre Gangā (Gangā Mā) con escalinatas de fondo.

Un fragmento del poema épico Rāmāyana, con Sītā, Rāma y Lakshmana a punto de cruzar el Ganges.

Ilustración de un fragmento del poema épico Rāmāyana, con Sītā, Rāma y Lakshmana a punto de cruzar el Ganges.

La globalización y sus consecuencias: una secuencia de hatha yoga; un diseño moderno y un astronauta comparten pared.

La globalización y sus consecuencias: una secuencia de hatha yoga; un diseño moderno y un astronauta comparten pared.

La versión graffitera de la básica pregunta filosófica de las Upanishads: "¿Quién soy yo?". Arriba de todo se puede ver a un hombre que leyó el mural completo y se quedó pensativo...

La versión graffitera de la básica pregunta filosófica de las Upanishads: “¿Quién soy yo?”. Arriba de todo se puede ver a un hombre que leyó el mural completo y se quedó pensativo…

Amor verdadero.

Amor verdadero.

"Cada mujer es una diosa" nos dice con razón este mural. Lo que no sé es si la ropa colgada a secar es parte de la obra.

“Cada mujer es una diosa” nos dice con razón este mural de una moderna diosa Durgā. Lo que no sé es si la ropa colgada a secar es parte de la obra.

Un rishi meditativo con su tercer ojo fluyendo en armonía con Gangā Mā (también se aceptan otras interpretaciones...).

Un rishi meditativo con su tercer ojo fluyendo en armonía con Gangā Mā (también se aceptan otras interpretaciones…).

El Señor Shiva en su aspecto danzante de Natarāja y a gran escala (como referencia ver la oportuna cabeza del muchacho indio abajo a la izquierda).

El Señor Shiva en su aspecto danzante de Natarāja y a gran escala (como referencia ver la oportuna cabeza del muchacho indio abajo a la izquierda).

Para cerrar el post, que mejor que un calmo caracol que nos dice "Shanti".

Para cerrar el post, que mejor que un calmo caracol que nos dice “Shanti”.

Para ver más graffitis relacionados con la India, visitar la web de MC Yogi.

El cómic ‘Peregrinaje a Kashi’

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Mis conocimientos sobre el mundo del cómic son escasos. Si bien es verdad que de chico leí muchísimas historietas/tebeos, eran siempre de temáticas muy infantiles, estilo Mickey Mouse y la Abeja Maya. En realidad, mi única aproximación al cómic histórico (rozando lo mitológico) fueron unas revistas de la editorial Amar Chitra Katha recibidas de la India, con la vida y obra de personajes como Hanumān o Mirabai.

De hecho, hasta hace un año no había apreciado los beneficios del cómic histórico, tanto para niños como para adultos. La aparición de la primera parte del tebeo Mahābhārata, La gran guerra del clan de los Bháratas, me mostró un atrapante mundo visual que yo había dejado en el olvido desde mi infancia. Yo soy un tipo que en general prefiere la palabra a la imagen, pero que también ha aprendido a reconocer la justa combinación de ambas.

En un mundo tecnológico como el actual, en el que las pantallas son el gran estandarte, el cómic y su atractivo visual se convierten en una muy buena opción para explicar hechos que, desafortunadamente, se consideran pertinentes a ámbitos como las aburridas aulas escolares, las solemnes bibliotecas o las nostálgicas charlas de ancianos.

El historietista español Miguel Gómez Andrea (conocido como Gol), especialista en la divulgación histórica a través del cómic (y también el teatro) me decía que “las novelas gráficas (o tebeos o cómics) son una herramienta excelente para transmitir todo tipo de mensaje o sentimiento artístico, aunque en España y otros países nos cuesta mucho salir del gueto del infantilismo o de las temáticas sórdidas”.

Coherente con su filosofía, Gol ha viñetado, entre otras cuestiones, la historia de Madrid contada a los niños; una historia sobre los templarios y otra sobre San Pedro Alcántara. Como es evidente, se trata de temas que no están ‘de moda’, pero que sin embargo contienen mucho material jugoso si se saben contar.

Si bien Gol está especializado en historia española, tiene también su veta indófila gracias a un primer viaje que hizo a la India a principios de los años ’80 y que, como él dice, le dio una visión distinta de la existencia. Con esta renovada visión, no es casualidad que Gol sea el autor del cómic sobre el Mahābhārata, un proyecto monumental alrededor del poema épico más extenso del mundo. De este proyecto ya se ha publicado el 1er tomo (Los Pándavas), y aún faltan publicarse dos tomos, aunque el segundo ya está terminado y el tercero en su fase final.

Años antes de viñetar el Mahābhārata, en 1999, Gol publicaba su primer cómic sobre la India bajo el auspicio de Indica Books, la editorial de Varanasi fundada por el escritor Álvaro Enterría. El cómic en cuestión es Peregrinaje a Kashi: Benarés, Varanasi, Kashi. Historia, mitología y cultura de la ciudad más extraña y fascinante de la India. Justamente por el carácter iniciático de la obra es que Gol siente un “especial aprecio” por ella. El cómic fue reeditado en 2008 (en varias lenguas), pero es recién ahora que tengo el gusto de recomendarlo, pues hace muy poco que tengo un ejemplar en mis manos.

Si por su trabajo en Los Pándavas yo ya sabía de la calidad gráfica de la pluma de Gol, lo que me gustó mucho de Peregrinaje a Kashi es su argumento y sus textos. En realidad, Gol escribe los textos de todos sus tebeos, pero a las ya complejas tareas de adaptar a viñetas un texto existente o un hecho histórico específico, con esta obra demuestra también su capacidad de crear ‘de la nada’. Con una narración muy creíble y actual, el autor nos traslada en el tiempo con naturalidad para contarnos la milenaria historia de la ciudad sagrada de Varanasi.

A las referencias mitológicas que rodean a Kashi se suman las explicaciones biográficas de sus personajes más destacados, la particular idiosincrasia de sus habitantes, como así también un detallado paseo por su arquitectura a orillas del Ganges y sus puntos clave en cuanto a visitas espirituales.

Asimismo, el argumento del cómic tiene la virtud de mostrar, a través de las dos familias protagonistas, tanto el punto de vista hindú tradicional, como el más moderno y laico que se percibe cada vez más. La primera visión nos permite entender mejor una cultura que nos es ajena, mientras que la segunda visión nos sirve como espejo de nuestros propios valores, para así confrontarlos con la India tradicional.

Como es de suponer, recomiendo la lectura de este cómic que me pareció excelente, muy ameno y muy original. La única desventaja es que el cómic no es tan fácil de conseguir. En España sólo se puede encontrar en la Librería Oriental de Madrid. Cuesta 9€ la versión en español y 12€ en inglés (tapa dura), a lo que hay que sumarle los gastos de envío (6€) si no se puede ir personalmente.

La otra opción, más cara y más lenta, es pedirlo directamente de la India a Indica Books. Allí cuesta 8€, pero el envío es de 9€ (total 17€).

Como se aprecia, he puesto algunas imágenes del cómic (clicando sobre ellas se amplían), seguro de que su calidad visual hará que los obstáculos logísticos se desvanezcan, a favor de leer esta obra de primera mano.

Protegido: Plan y preparativos para mi viaje a la Kumbha Melā

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Benarés, la ciudad imaginaria

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Este blog nunca busca incitar al consumismo. La política de austeridad es ley espiritual. De todos modos, hay ocasiones en que sí recomiendo textos, películas o músicas relacionadas con la India y la espiritualidad. Por un lado, porque se supone que los lectores de este blog están interesados en esos productos y, por otro lado, porque puestos a comprar algo, ya que se acerca la época navideña, mejor que sea un artículo con cierta intención espiritual.

Esta introducción auto-justificadora es para recomendar un libro en particular, cuyo título ya nos da pistas atractivas: Benarés, la ciudad imaginaria.

Se trata del último proyecto literario de Álvaro Enterría, un autor al que gustosamente sigo desde este blog por sus iluminadores trabajos sobre la India y la espiritualidad, especialmente para la lengua hispana. Su guía cultural para el viajero, La India por dentro, es una obra indispensable para quienes quieran entender ese contradictorio país, ya sea habiendo viajado a él o planeando hacerlo en el futuro. El libro ya va por su exitosa sexta edición, con la séptima en camino.

Asimismo, Enterría es el promotor del monumental trabajo de llevar la epopeya clásica del Mahābhārata a su versión de cómic en español. Una labor compleja que es puesta en imágenes de forma sensacional por el dibujante Miguel Gómez Andrea, alias GOL, especialista del cómic histórico.

En un post dedicado a recomendar libros, no dudo un instante en decir que estas dos obras citadas son una inversión muy segura.

Ahora vamos a Benarés…

Más que una suma de opiniones

Todos hemos escuchado o visto algo sobre Benarés (oficialmente Varanasi, tradicionalmente Kashi) y, para bien o para mal, nos ha llamado la atención. Evidentemente, lecturas o documentales de TV no alcanzan para experimentar la ciudad sagrada. De hecho, estar allí en persona, por poco tiempo, como fue mi caso, tampoco es suficiente para entender un sitio tan especial.

Sin duda necesito regresar allí si quiero ahondar en mi experiencia, aunque debo decir que la lectura del libro Benarés, la ciudad imaginaria, además de ser un placer literario, me ha dado mucha información útil para entender una ciudad que, de otro modo, es un jeroglífico arquitectónico, cultural, sensorial y espiritual. Como dice Álvaro Enterría, “el libro intenta presentar varias visiones de esta asombrosa ciudad. Una ciudad que he llamado ‘imaginaria’, pues más parece pertenecer al mundo onírico que al de vigilia”.

Cuestiones que vi y viví en Varanasi y no entendía se me hacen claras con la lectura del libro y me preparan mejor para mi regreso. Confío que esta sensación será compartida por aquellos lectores que han pisado alguna vez suelo benaresí, como así también por aquellos que lo harán por primera vez.

Para editar el libro Benarés, la ciudad imaginaria, Álvaro Enterría ha tomado textos de diferentes autores, todos ellos grandes conocedores de la ciudad. Hay autores occidentales e indios, la mayoría de ellos contemporáneos, lo cual permite al lector tener una idea ‘actualizada’ de la ciudad sagrada más antigua de la India (y, quizás, del mundo). El mérito de la edición de Enterría es reunir estos textos de diferentes orígenes y estilos para darles un nuevo orden que no se hace nada forzado; de manera que uno se lee el libro, no como una suma de opiniones diversas, sino como una reflexión continuada, ora académica ora poética, que podría haber sido escrita por un único autor omnisapiente.

La tradición literaria india de desvanecer al autor individual en una figura colectiva (cuyo paradigma podría ser el sabio compilador Vyāsa), privilegiando el contenido y la enseñanza perenne sobre la fama personal, tiene en este libro y su fluidez de lectura, un eco sutil pero perceptible.

Varios autores

Más allá de esta coherente composición coral que logra el libro, depende de los gustos de cada lector el elegir su texto favorito, ya sea por el tema tratado o por la voz literaria del autor.

Opciones no faltan: la historiadora Nita Kumar nos explica la intrincada disposición de los barrios de la ciudad; Suresh Bhatia habla de la historia del budismo en Benarés; el sanscritista francés Pierre-Sylvain Filliozat expone con claridad el rol del pandit tradicional, guardián del saber ancestral; mientras que la filósofa y poetisa Chantal Maillard nos embelesa desde una habitación frente al Ganges.

Asimismo, el fotógrafo y escritor Richard Lannoy nos sumerge en la ciudad que se ha hecho famosa por la muerte. “¿Hay alguna otra ciudad en el mundo cuyas costumbres funerarias constituyan la fuente principal de su interés?”, pregunta el autor, para luego explicarnos las consecuencias existenciales de este hecho único.

El ingeniero K. Chandramouli, por su parte, hace un lúcido análisis de cómo la Kashi milenaria está siendo afectada por la imparable posmodernidad; un cambio que en Benarés parece haber estado anestesiado durante milenios y que, en pocas décadas, ha tomado un giro del que somos observadores privilegiados (o no tanto…).

Personalmente, los textos del poeta Jesús Aguado me han parecido de gran calidad y hermosura, generándome deseos de reír y llorar, o sea, el efecto que produce eso que llaman arte. Muy buena impresión, también, me dejó el hasta ahora inédito escrito de Oscar Pujol (Benarés: Divina Algazara), director del Instituto Cervantes de New Delhi y reconocido sanscritista.

Finalmente, me alegró descubrir que el libro incluye cuatro textos de Álvaro Enterría, dos de los cuáles eran inéditos. Esta colaboración cuaternaria incluye un esclarecimiento de porqué Kashi es el lugar de peregrinación por excelencia y una comprometida mirada sobre la importancia del río-diosa Ganga en la sacralidad de Benarés. Además, de sus dos textos inéditos, ¿Está esta ciudad en este mundo? es un deleite para el lector, transportado al instante a la cotidianeidad de una ciudad que es irrepetible.

El cuarto texto (Personajes memorables), escrito en colaboración con su esposa Árati Náyak, es un retrato muy vivo de diferentes personas de Kashi, dejándonos entrever una parte de esas existencias no siempre fáciles que no salen en las guías de viajes. A mi entender, se trata de una gran contribución, pues equilibra los textos más académicos del libro para mostrarnos un panorama completo de la ciudad, sin buscar idealizarla.

Imagen de las guardas interiores del libro (imagen Saul Tiff)

Más detalles editoriales

El libro también incluye valiosos textos de Jagmohan Mahajan, Baidyanath Saraswati y Rana P. B. Singh, así como un poema del gran santo-poeta Shankaracharya. Asimismo, contiene una selección de breves textos (Miscelánea literaria) con párrafos de Ramiro Calle, Fernando Díez, Fernando Sánchez-Dragó, etc.

También contiene fotografías e ilustraciones (en tamaño pequeño, blanco y negro, ya que el presupuesto, como explica Enterría, “no daba para más”) del mismo Álvaro Enterría, Vincenzo Floramo, Gol, Richard Lannoy, José Antonio Morcillo y Saul Tiff.

El 22/11 en Librería Altaïr (Barcelona) y el 28/11 en Librería DeViaje (Madrid), Álvaro Enterría presentó Benarés, la ciudad imaginaria en España. El libro está editado por J. J. de Olañeta, Palma de Mallorca, en la colección Terra Incognita. Espero que tenga buena acogida y se venda.

Para darle más valor al libro, es bueno saber que los derechos que se obtengan de él serán dedicados a trabajos de restauración en la ciudad de Benarés.

Si mis argumentos no los han convencido de leer este libro, ojo con esta frase del escritor indio Raja Rao en la Miscelánea literaria de la obra: “Recuerda, lo que no descubras de bueno y malo en Benarés, no lo encontrarás en ninguna otra parte de la tierra”.

Como siempre, la confirmación de esto sólo puede lograrse con la propia experiencia. A mí, la lectura del libro me ha producido unas irrefrenables ganas de visitar Kashi. Pienso hacerlo pronto y Benarés, la ciudad imaginaria será mi guía personal.

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Si te gusta este blog, es muy probable que estés interesado en apoyarme en mi nuevo proyecto de crowdfunding para ir a la India en Febrero 2013 a investigar la gran festividad espiritual de la Kumbha Melā y escribir un libro sobre el tema. Para más detalles, clicar aquí. Para apoyar el proyecto en Lánzanos, clicar aquí.

El Mahābhārata explicado por Álvaro Enterría

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Este blog es fan de Álvaro Enterría y de su trabajo de difusión de la cultura, filosofía y espiritualidad de la India para el mundo occidental, especialmente para los hispano-hablantes. En estos tiempos de hiper-conectividad y sobreabundancia informativa puede parecer fácil enterarse del asunto que uno quiera, pero hay temas complejos y con matices que no se explican en la Wikipedia.

En lo referente a la cultura y la milenaria tradición india, si uno habla (o lee) inglés tiene más posibilidades de encontrar buenas fuentes. En español, en cambio, los textos disponibles son menos y, muchas veces, traducidos del inglés. Es decir, las versiones originales (en sánscrito u otras lenguas vernáculas de la India) pasan por el filtro de dos traductores antes de llegar a nosotros. Dicho filtro no es sólo lingüístico, sino que es también cultural, lo cual puede ser contraproducente.

Álvaro Enterría es editor y escritor y vive en Varanasi, India, desde hace más de 20 años, donde tiene, con su socio indio, la editorial y librería Indica Books. Enterría conoce la lengua y conoce la cultura india y, lo mejor de todo, es que es español y, por tanto, es capaz de expresar de forma clara una tradición que para los occidentales puede ser desconcertante.

Enterría escribió el completo libro La India por dentro: Una guía cultural para el viajero, el cual recomiendo ardientemente a todo aquel que esté planeando visitar la India o que quiera entender sin problemas la idiosincrasia de ese gran país.

Asimismo, Álvaro es el promotor y editor del titánico proyecto de un cómic en español sobre el Mahābhārata, el gran poema épico indio. A la vez, él está a cargo del recientemente publicado libro Benarés, la ciudad imaginaria, que reúne textos de diversos autores sobre la ciudad más sagrada de la India.

Su compromiso con la India no acaba en la literatura ni mucho menos, sino que se extiende a todos los ámbitos, como demuestra, por ejemplo, la campaña de recolección de firmas que impulsó en España para salvar al río Ganges de la polución.

En la tele

La UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), con sede en Madrid, posee de forma regular un programa en TVE 2, el canal 2 de Televisión Española. En este caso particular, la profesora titular de Filosofía de la UNED, María Teresa Román, invitó a Álvaro Enterría a hablar sobre el Mahābhārata.

En los breves 13’30” que dura el programa, Enterría se las ingenia para explicar con claridad varios aspectos del poema épico más largo de la humanidad.

En su explicación toca temas tan interesantes como difíciles de aclarar: De qué trata la obra; cuál es su contexto temporal; en qué fecha fue compuesto y por quién; cuál es el mensaje principal de la obra; cuál es el rol de la Bhagavad Gītā en el poema; cuáles son los cuatro fines de la vida (aquí Álvaro tiene un breve lapsus en la enumeración cuando dice Shāstra en lugar de Moksha; un lapsus que él mismo solventa a la hora de definir cada concepto).

Este programa salió al aire en TVE 2 el viernes 19 de octubre a las 10am. Evidentemente no es un horario muy popular y, por tanto insto a todos los que tengan tiempo a ver este breve vídeo, pues Álvaro Enterría explica muy bien, de forma simple a la vez que profunda, aspectos importantes de la tradición india que muchas veces son malinterpretados o conocidos a medias.

Por otro lado, es una buena manera de conocerle la cara a Álvaro, al que uno siempre ve ‘por escrito’.

Aquí está:

La India como destino espiritual

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En plena época de vacaciones europeas, he pensado en publicar un artículo ‘turístico’ que originariamente escribí para la página web de Inspirulina. Quizás el tiempo ya es demasiado justo para aprovechar la recomendación en este verano boreal 2012, aunque no hay de qué preocuparse: la India como destino, a diferencia de otros países y parajes, nunca pasa de moda.

En el año 2003, viajé por primera vez a la India durante tres meses, luego de haber escuchado y leído muchísimo sobre la que para muchos es considerada una tierra santa. Desde entonces he viajado en otras cinco oportunidades a ese inmenso país y he podido formarme una idea propia, basada en la experiencia, acerca de todos los estereotipos que lo rodean.

Sin duda, la India es una tierra única y, también, una tierra de contrastes, donde se conjugan por igual lo sagrado y lo profano; lo más sórdido y lo más sublime de la naturaleza humana y, por qué no, Divina.

A la pobreza insultante de la India se contrapone la sonrisa sincera de sus niños; los mercaderes deshonestos se ven contrastados con la hospitalidad inigualable de sus habitantes; a su infinito caos vehicular se opone la fe omnipresente en una fuerza superior… Es decir, dos caras de una misma moneda, de las cuales la cara espiritual es más valiosa que la material.

Incluso sin tener en cuenta el componente espiritual, turísticamente hablando, la India merece ser visitada como uno de los destinos más originales del mundo. Por su cultura, sus paisajes, sus religiones, su cocina, su historia. Es el séptimo país más extenso del mundo y como tal tiene todo tipo de climas, geografías y orografías. Como uno de los nuevos países emergentes a nivel económico, sus grandes urbes presentan rascacielos y centros de alta tecnología típicos del capitalismo occidental, que son la nueva versión de una sociedad tradicionalmente agrícola.

Puntos turísticos

La zona más visitada por turistas extranjeros es, sin duda, Rajastán, en el noroeste del país. Se trata de un estado con aires desérticos y muchas reminiscencias musulmanas. Con esto quiero decir que sus tierras son algo áridas por su cercanía con el desierto de Thar y su arquitectura, principalmente, está influida (al igual que gran parte del norte de la India) por el arte islámico y los años de dominio musulmán. El atractivo de esta zona se debe a sus grandes y hermosos palacios, otrora patrimonio de maharajas.

Rajastán está muy preparado para el turismo clásico (es decir, no muy aventurero) y, por tanto, es muy visitado. De hecho, es una buena puerta de entrada a la India porque, debido a esta infraestructura turística, no es tan chocante como otros sitios. En todo caso, no importa cuántos escudos nos pongamos, el primer encuentro con la India siempre será chocante.

En la misma línea se encuentra Agra, la ciudad del Taj Mahal, que es súper-turística, aunque para mí valió la pena con tal de ver el magnífico mausoleo. No todos opinan lo mismo.

New Delhi tiene algunos grandes monumentos de la época musulmán, pero para mí gusto sus virtudes son superadas por el caos y la contaminación de la ciudad. No es ideal comenzar allí si uno es sensible al choque cultural.

Hablando de choques culturales, la ciudad santa de Varanasi es obligatoria para visitar desde mi punto de vista, aunque queda algo a contramano de la ruta clásica, pues hay que ir hacia el este (de paso se puede llegar hasta Calcuta). De todos modos, en Varanasi se resume la India en sus aspectos más sublimes y más sórdidos. Nadie queda indiferente a la ciudad sacra, lo cual no quiere decir que todos la amen. Si el viajero tiene poco tiempo, es el lugar idóneo para hacer un intensivo de la India.

Otro destino popular es la zona costera de Goa, en el suroeste, junto al Mar Arábigo. Esta antigua colonia portuguesa, reducto hippie de los ’60 y ’70, es de los más ‘occidental’ que se puede encontrar en la India y es famosa por sus fiestas de música electrónica en la playa, como así también por sus spas. No recomendable para buscadores de la India milenaria y espiritual.

Tierra santa

Si, en general, la India es muy atractiva y considerada uno de los destinos turísticos más recomendados del mundo, yo diría que teniendo en cuenta el aspecto de la búsqueda espiritual es el mejor destino. Porque más allá de todas las etiquetas que se pegan a la India (exótica, idílica, mística, colorida, subdesarrollada, sucia, pobre…), su verdadero tesoro es espiritual.

La razón por la cual la India es considerada una tierra sagrada es que, desde tiempos inmemoriales y aún hoy, su suelo es pisado a diario por santos vivientes. No me refiero sólo a personas sabias o monjes errantes o curanderos, sino a personas que tienen experiencia directa de Dios, la Divinidad o el nombre que uno prefiera darle a esa realidad transcendental.

La pregunta más normal que sigue a esta información es “¿Cómo se determina que estas personas son santas?” Pues, más allá de que por la tradición y la historia de la India hay una predisposición natural a aceptar la santidad (es decir, la posibilidad de santidad en todas las personas), lo que determina esta cualidad es la vida y obra de dichas personas. O sea, no hay un ente externo u oficial que lo legitima, sino que el ejemplo mismo de la vida de esas personas (que, a veces, incluye hechos milagrosos) es la prueba.

Estas personas santas tienen generalmente el envoltorio del hinduismo, porque han nacido en el marco de esa religión, pero sus enseñanzas son universales (como, por otra parte, las de cualquier religión verdadera).

Es por esta razón que ir a la India es una experiencia espiritual única, ya que además de la tierra santa y de la atmósfera espiritual que uno puede percibir en general, uno puede encontrar personalmente a seres santos, algunos de los cuales han sido citados con frecuencia en este blog.

Puntos espirituales

Yo tengo una cierta preferencia por el sur de la India antes de por el norte, pues es más tranquilo y, algunos dicen, más auténtico. Además, en el sur hay varios puntos espirituales de interés como el pueblo de Tiruvannamalai, con la montaña sagrada Arunachala, morada del dios Shiva. Allí mismo se encuentra el samadhi (tumba) del famoso santo Ramana Maharshi. Además, aún en su cuerpo físico se puede ver a Sri Shiva Shakti Ammaiyar, la santa silenciosa.

En la costa oriental se encuentra Pondicherry, antigua colonia francesa, de interés espiritual por el samadhi de Sri Aurobindo. Las tumbas de personas santas son consideradas grandes puntos espirituales.

En la costa occidental, ya en el estado de Kerala, se puede visitar Amritapuri, el ashram donde vive (cuando no está en gira por el mundo) Amma, la santa de los abrazos.

Por supuesto, también se puede visitar el Sri Premananda Ashram, con el reciente samadhi de Swami Premananda y su nuevo templo a Shiva.

Mi preferencia por el sur no quita que al norte de la India haya incluso más santos y lugares conocidos. Rishikesh es un famoso centro de peregrinación, con el río Ganges a su orilla, donde hay gran oferta espiritual. El secreto está en saber elegir bien en este supermercado espiritual que, como me pasó a mí, puede resultar demasiado ‘superficial’. En todo caso, tener cerca al río Ganges cuando recién baja de la montaña y aún no está tan contaminado, es una delicia.

Conclusión

Es bueno aclarar que, si bien la India es una tierra de espiritualidad, no por pisar su suelo uno siente automáticamente la energía cósmica subiéndole por la espina dorsal y despertándole los chakras. Es decir, no por apoyar el pie en un caótico aeropuerto de la India uno se sentirá iluminado; quizás al contrario.

La búsqueda espiritual es justamente eso, una exploración, no siempre placentera, que requiere esfuerzo, dedicación y entusiasmo. Es verdad que este viaje hacia la felicidad espiritual no tiene porqué ser hecho en un país asiático, ya que el único destino obligatorio se encuentra dentro de nosotros mismos, donde podemos llegar sin comprar ningún billete de avión.

De todos modos, en la constante pesquisa por ayudas para nuestro camino, yo creo que visitar la India con intención espiritual (aunque uno también haga turismo) vale la pena, ya que puede ser una gran herramienta de cambio en nuestras vidas.

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