Si se asoman por sus ventanas, verán que la Luna de julio se está llenando y, por tanto, otra vez llega ese momento de alegría para los devotos y discípulos espirituales de todo el mundo: Guru Pūrṇimā(pronúnciese, Guru Púrnima), el día en que se honra al preceptor espiritual. Este año 2025 cae el jueves 10 de julio.
Las personas que tienen un guru celebran con agradecimiento este día porque han experimentado que tener un maestro es una gran fortuna y un acelerador para el propio camino. Es un hecho evidente que (casi) nadie nace sabiendo y que para aprender cualquier materia de este mundo hace falta un guía fiable.
Las personas sensibles que (aún) no tienen un guru, también lo celebran porque de alguna manera se nutren de las enseñanzas de los maestros y han entendido (o vislumbrado) que sin un guía genuino el camino es mucho más largo y doloroso.
Con este criterio, en Guru Pūrṇimā honramos a la(s) persona(s) que nos guía(n) en el camino espiritual, ofreciéndonos así el aprendizaje más valioso del mundo.
Puede que algunas mentes pongan en debate la última afirmación, por lo que hoy voy a enumerar apenas tres razones para justificar por qué las enseñanzas de los maestros espirituales son el conocimiento más elevado al que podemos aspirar:
1. Insta al autoconocimiento:
Las Upanishads, por ejemplo, hablan de un conocimiento que nos permite «conocer todo lo demás». ¿Cómo es ese conocimiento? La Escritura dice:
«Así como conocer un solo terrón de arcilla, nos permite reconocer todos los objetos hechos de arcilla, sabiendo que su sustancia real es arcilla» (Chāndogya Up., 6.1.4).
El autoconocimiento es conocer esa arcilla; es decir conocer nuestra esencia espiritual (ātmavidyā) que, es lo mismo que decir, «conocer a Dios» (brahmavidyā).
2. Nunca se pierde:
El conocimiento de uno mismo (ātmavidyā) es lo único que queda incluso al morir el cuerpo, porque es un conocimiento que trasciende lo mental. En Bhagavad Gītā, Arjuna pregunta qué pasa si alguien muere sin haber concluido su proceso de autoconocimiento espiritual. Sri Krishna le responde:
«Ni en este mundo ni en el próximo hay destrucción para esa persona. Nadie que actúe bien padecerá por ello… La práctica espiritual anterior le llevará incluso a pesar de él mismo». (6.40-44)
Esto significa que los esfuerzos y las prácticas por el crecimiento interior son permanentes.
Incluso puede que uno no sepa muy bien por qué es atraído por las enseñanzas espirituales y hasta le gustaría poder ser “como los demás” que ni piensan en estas cosas. Sin embargo, el magnetismo ya está iniciado y no se puede ir en contra. Viene de antes.
Como también enseña Krishna:
«En la práctica del Yoga ningún esfuerzo es inútil. Incluso un poco de este conocimiento protege» (2.40)
Los otros conocimientos del mundo dependen de la memoria, de las emociones, de la mente, de la capacidad física, de los libros, de tener electricidad, de tener recursos externos. El genial conocimiento de Beethoven pierde mucha eficacia sin un piano, sin poder mover las manos, o si olvidará las notas musicales…
El autoconocimiento espiritual no depende de nada. Lo ganado nunca se pierde.
3. Lleva a la felicidad y la liberación:
La guía que nos ofrecen los maestros espirituales tiene un destino insuperable. Hay diferentes palabras sánscritas para definirlo: samādhi, nirvana, kaivalya, mokṣa, ānanda; y también palabras en tu idioma: felicidad, paz, amor, verdad… Lo que nos importa es que es el estado máximo al que puede aspirar un ser humano.
Un estado natural, no condicionado, plenamente consciente, expansivo y que es duradero.
Cualquier otro conocimiento (teórico, práctico, emocional, etc.) puede ser útil o beneficioso en un contexto determinado, sin embargo, las enseñanzas espirituales son infalibles como materia de aprendizaje porque tienen como objetivo el propósito de toda vida: la plenitud y la ausencia de sufrimiento.
Si todo lo que hago en mi vida es para ser feliz, ¿qué puede ser más valioso que un conocimiento que me da la felicidad completa y permanente?
A este respecto, me gustaría acabar este texto con un mantra tradicional que se suele recitar en el Guru Stotram, es decir en los himnos de alabanza al maestro. Este mantra dice:
jñāna śakti samārūdha tattva mālā vibhūsitaḥ /
bhukti mukti pradātāca tasmai śrī gurave namaḥ //
La traducción sería:
«Reverencias al venerable maestro espiritual que posee el poder del conocimiento, que se adorna con la guirnalda de la Realidad y que es quien concede el placer y la liberación».
Este mantra al guru me parece adecuado para este tercer punto, ya que nos habla del «poder de su conocimiento» que nos da la liberación (mukti), como ya hemos dicho, pero también el disfrute (bhukti), ya que entendiendo y aplicando sus enseñanzas de forma correcta uno obtiene la felicidad en todos los aspectos de la vida.
Que la gracia del gurú nos permita cumplir el propósito de nuestras vidas.
Y que, también por su gracia, nuestra gratitud y amor hacia sus compasivas enseñanzas crezcan cada día.
¡Jai Guru!
¡Feliz Guru Pūrṇimā para todos!




Un comentario
Moltíssimes gràcies.
Ho trobo preciós i inspirador.
Els que tenim un GURU i per tant un camí som molt afortunats
Que tothom pugui tenir aquesta fortuna.
Gràcies