El blog de Naren Herrero sobre Yoga, la India y su filosofía

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¿Por qué la mayoría de practicantes de yoga son mujeres?

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La mayoría femenina en el yoga se relaciona directamente con el papel de la mujer en la llegada de la disciplina a Occidente

La totalidad de maestros indios que llegaron a Occidente a finales del siglo 19 y principios del siglo 20 eran de género masculino, lo cual concuerda con la estructura socio-religiosa india de aquella época, en que los aspectos físicos y filosóficos del yoga eran monopolio de los hombres, al menos en la esfera pública.

En Occidente la situación no era muy diferente, y son contadas las mujeres que destacaron por ser pioneras en difundir el yoga en alguno de sus aspectos, entre ellas la rusa Helena Blavatsky

(1831-1891), fundadora de la Sociedad Teosófica, o la bailarina y profesora estadounidense Genevieve Stebbins (1857-1934), que incluía ejercicios yóguicos mezclados con gimnasia en su método para enseñar danza y canto.

Asimismo, la orientalista y explorada francesa Alexandra David-Néel (1868-1969) viajó por primera a la India de muy joven, en una fecha que nadie sabe precisar con exactitud. Años más tarde, en 1911 y convertida al budismo, David-Néel volverá al subcontinente índico para permanecer allí por catorce años, logrando el hito de ser la primera mujer occidental en entrar a Lhasa, la capital del Tíbet, que estaba prohibida para extranjeros. Lo hizo de incógnito, ya que hablaba tibetano a la perfección. En los años 1920 publicará precursores libros sobre budismo y los yoguis de los Himalayas, muchos de ellos relatos de primera mano.

Por esa misma época, en Nueva York, la artista Blanche de Vries -esposa del maestro norteamericano Pierre Bernard, también conocido como “Om el omnipotente”- empezaba a enseñar yoga en combinación con danza oriental. Y en 1928, una joven estadounidense llamada Ali Cajzoran (1903-1975), también difusora del tarot, publicaba un libro esotérico en que hablaba de la influencia del yoga y de los chakras en las glándulas endocrinas, una información que no aparece en textos tradicionales indios pero que, desde entonces, se ha convertido en vox populi en el lenguaje del yoga moderno.

A pesar de la escasa presencia de maestras mujeres, el público femenino fue crucial en la recepción positiva de Swami Vivekananda (en 1893) y los subsiguientes gurús indios que llegaron, sobre todo, a los Estados Unidos en el inicio del siglo 20.

Análisis académicos basados en diversas fuentes indican que, tanto los participantes a eventos organizados por maestros indios como sus estudiantes más cercanos, eran mayoritariamente mujeres de raza blanca, en una proporción de tres por cada hombre[i].

Si bien muchas de las conferencias y actividades de estos gurús eran gratuitas, sus sesiones privadas -grupales o personales- eran costosas para los estándares de la época, por lo que la tendencia general es que las personas más habituales en asistir fueran, no solo mujeres blancas, sino mujeres pudientes.

Especialmente en la transición al siglo 20, solo una mujer con una situación económica próspera podía tener el dinero y el tiempo para dedicarse a las cuestiones metafísicas. Esto implicaba, además, un cierto nivel cultural, por lo que se trataba de personas educadas.

En realidad, esto también es cierto para los hombres, aunque la diferencia parece radicar en que, o bien los hombres estaban más dedicados al aspecto laboral, dejando tiempo libre a las mujeres, o éstas últimas poseían una mayor receptividad a la cuestiones espirituales. Mucho se ha debatido sobre el estereotipo femenino de “sensibilidad” versus la intelectualidad y fortaleza masculinas, que algunos estudiosos proponen como factores ya intrínsecos al género y otros como el resultado de la influencia cultural.

En cualquier caso, a principios del siglo 20, y hasta los años 1940 al menos, había una clara distinción entre la práctica física femenina relacionada con estiramientos y relajación (a veces llamada “gimnasia armónica”), y la práctica masculina focalizada en el culturismo y la fuerza muscular.

La gimnasia armónica de finales del siglo 19, de la cual la citada profesora Stebbins era divulgadora, no era tan diferente de las clases de hatha yoga suave que impartiría la pionera Indra Devi en los años 1950, aunque bajo otra etiqueta. Todavía hoy, esta combinación de elementos tomados de la danza, con estiramientos, relajación y un toque de espiritualidad sería una descripción fiel -y aséptica- de lo que se imparte en muchos estudios bajo la denominación de yoga.

Debido a los procesos históricos del siglo 20, entre ellos la creciente popularización del yoga, podemos afirmar que, en el siglo 21, el público femenino se ha democratizado y sus practicantes, de ninguna manera, se limitan a las clases sociales acaudaladas o cultivadas, aunque la tendencia general sigue marcando una mayoría de mujeres -al menos el 70%-, en contraste con los hombres, con un porcentaje muy similar al del día que Vivekananda llegó a Chicago en 1893.

En cuanto al interés por las cuestiones metafísicas, al parecer las cosas han cambiado, pues, en la actualidad, tanto mujeres como hombres se acercan al yoga, si aceptamos los fragmentarios datos de encuestas, sobre todo por motivos de salud física o estrés emocional y no tanto por una búsqueda espiritual.

 

 


[i] Deslippe, P. The Swami circuit: Mapping the terrain of early American yoga. Journal of Yoga Studies. v. 1, p. 5 – 44, mayo 2018. ISSN 2664-1739

3 comentarios

  1. 100% de acuerdo con tu conclusión. Es paradójico que cuanto más se populariza la práctica de asanas menos interés por los aspectos espirituales. Creo que los profesores no debemos “tirar la toalla” y abrir esa puerta, poco a poco, con nuestros estudiantes. En el fondo todos tenemos ese anhelo en el fondo de nuestro corazón 🙏

  2. Gracias Naren! muy claro. Conocì a Indra Devi en los 90s en argentina. Difundìa el yoga adaptado a nuestra cultura de una forma que trajo mucho bienestar a muchas personas.

  3. Gracias por el artículo, que me ha llevado a conseguir el libro de la francesa. Indra Devi fue pionera aquí en Argentina y cuenta con mi admiración. Fue la primera que nos habló de yoga 🙏

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