El blog de Naren Herrero sobre Yoga, la India y su filosofía

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Gāyatrī mantra, la manifestación sonora de la luz

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El gāyatrī mantra original es considerado como el recipiente que contiene la esencia de los Veda y aquí explicamos algunos de los motivos.

Si algo tangible ha llegado de la religión védica a la práctica del yoga moderno es la importancia que se le otorga a la recitación de mantras, más allá de que la implementación actual es, a menudo, diferente de la original.

Entre todas las fórmulas sonoras disponibles, todavía se mantiene la que se considera el mantra más importante del Veda, que honra al aspecto “vivificador” del Sol, llamado Savitṛ (pronúnciese Sávitri), especialmente al amanecer y cuya repetición invoca la luminosidad, tanto externa como internamente.

La tradición hindú tiene un marcado componente solar en que se honra al Sol como dador de vida y, simbólicamente, como Dios mismo manifestado de forma visible en el cielo. La luminosidad externa que ofrece el Sol se corresponde con la luz de la Conciencia que, además de omnipresente, brilla en el interior de cada ser. Reconocer ese esplendor divino y reconectar él es el objetivo de las diversas escuelas filosóficas hindúes.

Asimismo, el Sol es un símbolo de generosidad ya que nos ofrece su energía de forma permanente, sin esperar nada a cambio, y también es un perfecto ejemplo de cumplir el propio deber, pues cada día sale y se pone sin importar las circunstancias.

Este milenario culto solar se remonta a los primeros himnos védicos, donde el Sol recibe la mayor cantidad de nombres diferentes de entre todas las deidades antiguas. Así como existe una leyenda que sostiene que los esquimales tienen decenas de palabras para describir la nieve, pues los antiguos indios sin duda tenían un amplio vocabulario para designar diferentes aspectos del Sol y su luz, elementos centrales de su cosmovisión

El nombre sánscrito más conocido del dios Sol es sūrya, especialmente famoso por la secuencia de posturas físicas llamada sūrya namaskāra que se suele practicar en clases de haṭha yoga como forma de calentamiento físico y como forma actualizada de reverencia a quien nos da vida, calor y luz. En la literatura védica también se habla de los āditya, que son dioses luminosos considerados las personificaciones de doce aspectos del Sol, asimilados más tarde con los doce meses del año y a los que se atribuyen mantras específicos que actualmente están relacionados con los movimientos físicos del mencionado “saludo al Sol”.

De todo este abanico, el aspecto del Sol que es más reverenciado en los Veda es Savitṛ, que se suele traducir como “el vivificador”, en referencia a la esencia creadora y también al poder de transformación inherente en el Sol. Savitṛ es el nombre que recibe el astro rey justo en el momento antes de clarear, cuando se da el paso de la noche hacia el día que, espiritualmente, también es el paso de la oscuridad del ego hacia la luminosidad del Ser superior. Este aspecto transformador de Savitṛ también es aplicable al mediodía y el atardecer, los otros dos momentos, junto al amanecer, en que la ubicación del Sol en el cielo produce una división tangible del día.

De hecho, es en estos tres momentos bisagra en que los iniciados deben repetir la estrofa llamada sāvitrī, que loa justamente el “glorioso esplendor” de Savitṛ. Los iniciados son las personas hindúes que pasan por la tradicional ceremonia religiosa de la imposición del cordón sagrado; un cordón de algodón que se coloca cruzado sobre el torso y que representa un “segundo nacimiento” en el sentido de nacer para la búsqueda del autoconocimiento. En este proceso ritual, los “dos veces nacidos” reciben la estrofa sāvitrī que se considera la palabra más sagrada de los Veda y, por tanto, es el mantra más usado en muchos ritos públicos y privados y también, como ya dijimos, en la primera adoración matinal al Sol.

Esta sagrada estrofa védica es popularmente conocida como gāyatrī mantra, pues está compuesta en un tipo de verso cuya métrica se denomina justamente gāyatrī, que quiere decir “instrumento de canto”, o según otras versiones, “el triple canto”, pues su metro está compuesto de tres líneas de ocho sílabas cada una. Por tanto, el terceto suma en total veinticuatro sílabas, que es un número claramente solar (las 24 horas del día) e idóneo para este mantra que invoca la iluminación.

A pesar de que entre los himnos védicos hay al menos cien estrofas más dedicadas al Sol y muchísimos versos compuestos en métrica gāyatrī, es esta composición específica la que se considera el mantra más importante de los Veda. Al decir del erudito hindú David Frawley, el gāyatrī mantra es como un panel solar, ya que “es una herramienta para atraer la energía espiritual del Sol hacia nuestra mente, corazón y cuerpo”[1].

A este respecto, aunque desde otra perspectiva, los estudios neurocientíficos del siglo 21 han comprobado que observar cada día la luz solar a la hora del amanecer y del atardecer ofrece la señal más efectiva para que los mecanismos biológicos del cuerpo físico se ajusten de forma natural, incluyendo el ritmo circadiano, metabolismo, producción de dopamina o la curación de heridas[2].

Por tanto, la recitación del Gáyatri mantra que, en un nivel, es la manifestación sonora de la tenue luz solar del amanecer, se complementa científicamente con la observación física de esa luz para que, a través de las neuronas retinales, se alineen los relojes biológicos del cuerpo. No es casual, entonces, que en los textos védicos (y otros posteriores) se repita que el Sol se relaciona con el sentido de la vista, con la buena salud y con una mente clara.   

El mantra original, tal como aparece en el Rig Veda (III.62.10) es así:

tat savitur vareṇyaṃ

bhargo devasya dhīmahi

dhiyo yo naḥ pracodayāt

En las Upaniṣads, que son textos posteriores, a los tres pies rigvédicos tradicionales se les añade un cuarto pie, que es una expresión ritual (vyāhṛti) formada con los nombres místicos de los tres mundos: la Tierra (bhūr), el Espacio intermedio (bhuvaḥ) y el Cielo (svaḥ).

El espacio intermedio, que está entre el mundo material y la trascendencia divina, a veces se denomina mundo astral o sutil, y es donde habitan los seres perfeccionados, es decir que han alcanzado su meta espiritual. En palabras del especialista en narraciones sagradas Michael Gadish, también sería ese plano tan recurrente pero poco explicitado que engloba lo onírico, la imaginación y los símbolos[3].

Con la declaración inicial bhūr bhuvaḥ svaḥ se implica que el Sol es el creador de estos tres mundos.

Al tratarse del mantra más sagrado del Veda, su simbolismo y sus niveles de lecturas tienen muchos recovecos que no podemos abordar por completo en este breve texto. De todos modos, lo importante es recordar que el gāyatrī mantra es, en cierta forma, la manifestación sonora de la luz y que su repetición invoca la luminosidad, tanto externa como internamente.

El mantra, tal como se lo conoce popularmente, quedaría así:

Oṃ bhūr bhuvaḥ svaḥ

tat savitur vareṇyaṃ

bhargo devasya dhīmahi

dhiyo yo naḥ pracodayāt

Y su traducción sería:

«Om ¡la Tierra, el Espacio intermedio y el Cielo!

Meditemos en el glorioso esplendor del Sol,

que él estimule nuestra inteligencia».

 


[1] David Frawley en https://www.vedanet.com/the-ancient-solar-yoga/ From Vedic Yoga: The Path of the Rishi (Lotus Press 2014).

[2] Andrew Huberman. Huberman Lab Podcast. En: https://www.youtube.com/channel/UC2D2CMWXMOVWx7giW1n3LIg

[3] https://respirarelmahabharata.com/2018/02/27/la-llave-al-mundo-de-la-imaginacion/


 

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9 comentarios

  1. Muchas gracias por compartir tu conocimiento. Me encanta el modo sencillo en que lo transmites y cómo relacionas conceptos tan profundos y filosóficos con nuestra cotidianeidad occidental.
    El Gayatri Mantra es uno de mis preferidos. Siempre vuelvo a él, a pesar de que las obligaciones de la vida diaria me aparten temporalmente de mi práctica de yoga y meditación. Ha dejado una huella profunda en mi memoria: como esas canciones de la infancia que todavía somos capaces de tararear décadas después.
    Para mí, cantar mantras es una sacralización de lo cotidiano, por lo que tiene tanto un valor estético como espiritual. Desde un punto de vista psicológico, me da paz interior.
    ¡Te leo con interés! No dejes de ilustrarnos. ¡GRACIAS!

  2. Hola Naren, gracias por tu generosidad, siempre es un placer leerte y escucharte!!
    De eso el dar amor sin esperar nada a cambio, tu sabiduría es transformadora para quienes estamos iniciando nuestra propia búsqueda….de nuestra verdadera naturaleza!! saludos desde Argentina

  3. Gracias por condensar tanta información hacerla accesible. _/|\_
    Sobre la comparación de 24 sílabas del Gayatri y 24 horas del día ¿la cultura védica consideraba la división del día en 24 (horas)?

    1. Gracias Lakshmipriya. Es cierto que la más conocida división diaria del tiempo es con el concepto de muhûrta, que equivale a 48′ y, por tanto, habría 30 muhûrtas en 1 día. A la vez también he leído de la división en 24 horas, aunque este sistema quizá es posterior. Lo que es ciertamente antiguo es la división del año en 12 meses lunares, lo cual hace que el 24 sea un número relacionado al paso del tiempo. A la vez, otra división del tiempo védica es en 8 partes de 3h cada una…

    2. Hola Laksmipriya. He investigado un poco más y he encontrado esta información de Hari Dasa y también en fuentes sánscritas:

      «Los antiguos hindúes dividían el día solar o ahorātra en 24 horā, lo que hoy día llamamos horas. Cada
      línea del Gāyatrī simboliza una de las fases del día. Así, el Gāyatrī se armoniza completamente con los ciclos del cosmos».

    1. Hola Guille. Quizá te refieres a:

      oṃ bhūḥ oṃ bhuvaḥ ogṃ suvaḥ oṃ mahaḥ oṃ janaḥ oṃ tapaḥ ogṃ satyam ||
      om bhūḥ bhuvaḥ suvaḥ |
      tat sa̍ vi̱tuḥ vare̎ṇyaṁ bhargo̍ devasya dhīmahi |
      dhiyo̱yo na̍ḥ pracodayā̎t ||
      oṃ āpo jyotir raso’mṛtaṃ brahma bhūr bhuvas-suvarom ||

      Esta versión incluye los 7 planos de existencia o lokas entre los vyāhṛti de encabezado. Y luego agrega una línea denominada śiras (shiras) que son «declaraciones de cabecera» que refiere a OM y a los elementos (agua, fuego, tierra, aire…) y al simbolismo de bhur, bhuva, svah…

      Una posible traducción es:

      Om es todos los Lokas –bhuh, bhuvah, suvah, mahah, janah,
      tapah, satyam. Nosotros meditamos en la adorable refulgencia
      del Señor que todo ha creado. Que Él energice nuestra
      consciencia. Om es agua, luz, la tierra que produce sabroso
      alimento, el aire que sostiene la vida, el todo-penetrante éter y
      la mente, intelecto y el sentido de “Yo”, señalado por las palabras bhuh, bhuvah y suvah.

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