Yakṣa Praśna, el interrogatorio del espíritu del lago
Presentación y resumen de una de las secciones más destacadas del Mahabhárata, plena de sabiduría tradicional.
Al final de sus doce años de exilio, los cinco hermanos Pāṇḍava están persiguiendo un ciervo que, de la ermita de un brāhmaṇa, se ha llevado los bastones de madera sacrificial entre sus cuernos.
Para quienes no lo recuerdan («saber es recordar» diría Platón), los Pandava son cinco príncipes guerreros, siempre adheridos al Dharma, que han sido humillados y despojados injustamente de su reino, en la India antigua.
Ahora, en el intento de ayudar a un pío brahmán, se encuentran fatigados y muertos de sed en medio del bosque. Uno de los hermanos (Nakula) se sube a un árbol y divisa un lago en la cercanía. Con el ánimo reavivado sale en busca de agua para sus otros hermanos.
Sin embargo, el tiempo pasa y no regresa. Otro hermano (Sahadeva) va en su búsqueda, pero tampoco regresa. Entonces va el tercero (Arjuna) y más tarde el cuarto (Bhima). Nadie regresa.
Sin más remedio, Yudhiṣṭhira, el hermano mayor, se dirige al lago y, al llegar, descubre un espectáculo espantoso: sus cuatro hermanos yacen muertos a la orilla del agua. Estos héroes nobles que son hijos de los dioses y han vencido a todos los ejércitos han sido matados sin siquiera rastros de una lucha. ¿Cómo es posible?
En medio de las lágrimas y caído de rodillas, Yudhiṣṭhira recuerda su asfixiante sed y se apresta a beber de la clara agua. Entonces siente una voz sobrenatural que le advierte que no puede beber del lago:
«Este lago es mío. Uno a uno, advertí a tus hermanos que no bebieran sin mi permiso, pero no me hicieron caso. Entonces murieron. Tú serás el quinto, a menos que respondas mis preguntas».
Confundido, Yudhiṣṭhira dice:
«¿Quién eres tú? ¿Un dios? Nadie puede derrotar a estos guerreros ni siquiera en batalla. Estoy lleno de terror y a la vez maravillado. Tengo mucha curiosidad de saber quién ha hecho esto a mis hermanos. Por favor, revélate.»
Así, un ser de forma extraña se aparece:
«Soy el Yakṣa que posee este lago».
Un paréntesis: tal como expliqué en un antiguo post, la palabra yakṣa (pronúnciese yaksha) a veces se traduce como «genio» o como «trol», aunque quizá es más acertado decir que se asemejan a lo que, en español, se denominan espíritus elementales, como los gnomos o los elfos, que se encargan de proteger al mundo mineral, las corrientes de agua y también al mundo vegetal, especialmente los árboles. En la iconografía hindú, estos «duendes» serían corpulentos y de vientre grande.
Regresando a orillas del lago, al ver al yakṣa, el recto Yudhiṣṭhira habla:
«Estoy honrado de que hayas accedido a mi pedido de revelarte.»
A lo que el yakṣa repite:
«Tus hermanos no me quisieron escuchar. Este lago es mío y no puedes beber de sus aguas a menos que respondas a ciertas preguntas.»
El signo distintivo del carácter de Yudhiṣṭhira essu rectitud y su integridad. No en vano su padre divino es Dharmarāja, la deidad que representa el sostenimiento del orden cósmico a través de la conducta adecuada.
Mostrando su ético linaje, Yudhiṣṭhira dice:
«Si este lago te pertenece, entonces no lo codicio ni tengo derecho a tocarlo, a menos que me lo permitas. Responderé a tus preguntas lo mejor que pueda para complacerte.»
Este el contexto del famoso Yakṣa Praśna, «el interrogatorio del espíritu del lago», que se narra en el extenso Mahābhārata, el texto épico clásico y recogido por escrito más largo del mundo.
Si tenemos en cuenta la versión tradicional del Mahabhárata, la más difundida desde hace siglos, el cuestionario del Yaksha a Yudhishthira cuenta con 124 preguntas que, si bien tocan cuestiones cosmológicas y religiosas, se centran en aspectos prácticos de la ética y la filosofía.
Por ello, lo que más nos interesa no son las preguntas sino las respuestas que ofrece Yudhishthira, llenas de sabiduría y cosmovisión dhármica. La mayoría de estas respuestas son universales y atemporales, aplicables directamente hoy por cualquiera de nosotros.
Incluso las respuestas que hoy pueden parecer irrelevantes se convierten en enseñanzas si se estudian desde el enfoque espiritual que va más allá de lo literal. Por ejemplo, la primera pregunta del yaksha es:
«¿Qué hace salir al Sol (āditya)?»
Yudhishthira responde:
«Brahman (el principio Absoluto) hace que el Sol salga»
Si entendemos, como hacen algunos comentaristas clásicos, que «el Sol» es un símbolo del alma, entonces la pregunta cobra otra dimensión y la respuesta nos trae buenas pistas: la Conciencia cósmica (brahman) que todo lo permea es la que exalta el alma del aspirante espiritual.
De todos modos, la mayoría de las respuestas que Yudhishthira ofrece a las preguntas del Yaksha son menos metafísicas, y por tanto más fáciles de captar, al menos en su primer nivel de lectura. Veamos un ejemplo:
Pregunta: «En una palabra, ¿cuál es la esencia de la virtud (dharma)?»
Respuesta: «La escrupulosidad (dākṣya)»
P: «En una palabra, ¿cuál es la esencia de la fama (yaśas)?»
R: «El dar (dāna)»
P: «En una palabra, ¿cuál es la esencia que lleva al cielo (svarga)?»
R: «La verdad (satya)»
P: «En una palabra, ¿cuál es la esencia de la felicidad (sukha)?»
R: «La buena conducta (śīla)»
Uno de los puntos fuertes de este inesperado interrogatorio a orillas del lago es que Yudhishthiraresponde de forma lúcida y breve a cuestiones complejasque nos llevaría mucho tiempo incluso comprender, ni qué decir responder.
Por supuesto, de cada respuesta podríamos tirar del hilo para reflexionar y comprender con mayor profundidad. Esa es la idea.
A continuación, otro ejemplo de la sabiduría tradicional que encarna Yudhishthira:
Pregunta: «¿Qué cosa, si se renuncia a ella, nos hace agradables?»
Respuesta: «El orgullo (māna)»
P: «¿Qué cosa, si se renuncia a ella, lleva a no arrepentirse?»
R: «La ira (krodha)»
P: «¿Qué cosa, si se renuncia a ella, nos hace ricos?»
R: «El deseo (kāma)»
P: «¿Qué cosa, si se renuncia a ella, nos hace felices?»
R: «La envidia (lobha)»
Hay que decir que no todas las respuestas de Yudhishthira son de una palabra y en el transcurso del interrogatorio encontramos explicaciones más desarrolladas como la famosa réplica a la pregunta «¿Qué es la cosa más maravillosa de este mundo?».
«Día tras día incontables criaturas marchan rumbo a la morada de la Muerte, y aún así, los que quedan tras ellas viven como si fueran inmortales ¿Puede haber algo más maravilloso?».
Después de las 124 preguntas, el Yaksha está tan satisfecho que, como recompensa, le ofrece a Yudhishthira devolverle la vida a uno de sus cinco hermanos. En lugar de elegir a los más famosos o queridos (Arjuna o Bhima), Yudhishthira elige revivir a Nakula, el menor.
Cuestionado por su elección, Yudhishthira da otra lección sobre seguir el Dharma:
«Mi padre terrenal tenía dos esposas: Kunti y Madri. Yo quiero que vivan los hijos de ambas. Yo soy hijo de Kunti y Nakula es hijo de Madri. Amo a mis madres por igual. No puede alegrar el corazón de una de ellas mientras entristezco el de la otra. Por eso, si uno de mis hermanos debe vivir que sea Nakula».
Complacido por la nobleza de Yudhishthira, el Yaksha devuelve la vida a todos los hermanos, que se alzan sanos, sin sed ni hambre, como si regresaran de un profundo sueño.
Entonces, el Yaksha pierde su forma extraña y se manifiesta resplandeciente en su imagen natural mientras informa:
«Yo soy Dharma, tu padre divino. Yo robé los palos del ritual para hacerte venir a este lago. Quería verte y hablar contigo. Estoy muy complacido contigo. Conquistarás el mundo junto a tus hermanos, pero lo que más me complace es que ya has conquistado mi reino; el reino de la Rectitud. Tu nombre será recordado en la posteridad y quien pronuncie tu nombre me será muy querido».
En una historia tan llena de tragedia como el Mahabhárata, el Yakṣa Praśna tiene un final feliz que no se ha oxidado con el tiempo. Las respuestas dhármicas de Yudhishthira todavía nos ilustran acerca de un mundo tradicional embebido de valores y nos inspiran a cultivarlos.
Como es lógico, este artículo es apenas una presentación y un resumen de esa sabiduría, sobre la que espero seguir escribiendo en próximas entregas.



