Hijo de Vecino

Cuando alcanzas la verdad, la mente no existe

Un completo mensaje de Swami Premananda sobre cómo poner la mente bajo control y su relación con el ego, los apegos y los pensamientos inútiles para nuestra felicidad. 

 

Si bien me interesa grandemente la filosofía hindú, mi inclinación es cada vez más práctica y todos los conceptos intelectuales me sirven en la medida que puedan ser aplicados en mi vida cotidiana. Mi maestro Swami Premananda era muy práctico y también muy directo y eso sin duda fue una de las características que me atrajo hacia sus enseñanzas. Leyendo la revista del Sri Premananda Ashram llegué a un discurso dado por Swámiji donde combina conceptos filosóficos muy profundos con su aplicación práctica y pensé que podría ser de utilidad para más personas.

 

Swamiji habla de la mente y su agitado funcionamiento y, muy importante, de un método tradicional de autoindagación para controlarla; habla también de la idea vedántica de māyā o ilusión y explica el concepto de ego psicológico y la diferencia con nuestro ātman o Ser esencial. Ofrece consejos claros sobre cómo transitar este camino de autoconocimiento que lleva a la felicidad y da pautas básicas para no fracasar en el intento.

 

El mensaje quizás es más largo de lo que uno suele leer en Internet, pero está lleno de sabiduría útil. Deseo que les guste, sirva e inspire:

 

“¿Por qué no podemos alcanzar el verdadero Ser y experimentar perfección y total felicidad? ¿Qué nos detiene de alcanzar nuestra meta espiritual? Es la mente. Esta mente desobediente nos aleja constantemente de nuestro propósito espiritual. La mente tiene gran poder y fuerza. Todo el tiempo está creando pensamientos. Tiene que hacerlo, de lo contrario no puede existir. La mente está hecha de pensamientos que corren y saltan y te distraen continuamente del camino espiritual. El único momento en que esta mente-mono deja de jugar es cuando estás en sueño profundo. Cuando tu sueño es ligero entonces la mente crea pensamientos y sueños.

Si estuvieras inmerso en la verdad, en tu Ser real, entenderías que este mundo es māyā, ilusión, y que el mundo que ves y experimentas no es más que la suma de tus propios pensamientos, creados por tu mente. Si estás en contacto con tu verdadero Ser el mundo ilusorio no tiene influencia en ti. Entonces parecerían gotas de agua deslizándose por un cristal traslúcido. Tu ser interior estaría claro como el cristal y las gotas de mundanalidad no podrían permanecer allí. La mente es la causa de los pensamientos y es la mente la que te aleja de tu verdadera naturaleza de perfección y paz, que están más allá del mundo de los pensamientos.

 

La mente no puede existir sola. Siempre es dependiente. Sin embargo, mientras estés apegado y dejes que la mente te controle, saltando de un pensamiento a otro, no podrás conocer tu Ser. Esta es la razón por la que te insto a reducir tus agrados y desagrados, a controlar tus deseos y a dejar de depender de cosas, hábitos o personas. No puedes detener todo de una vez. Necesitas reducir de forma gradual y constante, pero debes comenzar este proceso o de los contrario no podrás crecer espiritualmente.

 

En el camino espiritual debes viajar ligero.

Vuélvete sencillo y humilde y verás que es mucho más fácil recorrer el camino espiritual. Si vas a escalar una montaña vestido con ropa de ciudad y zapatos de moda, cargando maletas pesadas y llenas de elementos innecesarios, ¿podrás escalar la montaña? Si vas a la escuela a aprender cierta materia, pero te llevas diez libros gordos de filosofía avanzada que esperas que siga el profesor, ¿serás capaz de aprender de ese maestro? ¿O esperas que el maestro escuche tu conocimiento libresco?

 

De la misma forma, si quieres escalar las alturas espirituales ve bien preparado. Suelta el equipaje extra. Olvídalo. Usa ropas simples y adecuadas para escalar. Usa zapatos cómodos que duren, sin importar cómo lucen. Es decir, olvida las ideas y pensamientos externos e innecesarios. En el camino espiritual debes viajar ligero. Cuando alcances tu meta espiritual no tendrás equipaje, ¡ni físico ni mental! Así que mejor redúcelo ahora. Si vas a aprender de un maestro no tiene sentido que le traigas una mente llena de pesada filosofía. Es mejor olvidar todo lo que has leído en el pasado. Ve a él/ella con corazón y mente abiertos, listo para aprender. De esta forma avanzarás con rapidez.

 

Al hacer servicio, practicar diferentes sādhanās y meditaciones uno puede reducir el ego. El ego es pensar acerca de tu propio ser. Tu pequeño ser psicológico, no tu verdadero Ser espiritual. El ego siempre piensa “Yo, Yo, Yo”. Siempre que tu ego piensa empieza por “Yo”: “Yo quiero una taza de té; yo quiero ver a mis padres; yo quiero que ese chico me quiera; yo quiero…” Estos son pensamientos de apego y egoísmo. Los pensamientos puros dirigidos a la espiritualidad te conducen al inegoísmo y el autoconocimiento.

 

¿Cuáles son pensamientos puros?

El pensar acerca de cómo puedes reducir tu ego y tus deseos; ayudar a otros por su beneficio y no por el tuyo; ofrecer servicio sin esperar nada a cambio; los pensamientos que surgen cuando cantas o recitas con devoción; y los pensamientos que dirigen la mente hacia el autocontrol durante la meditación. Estos son pensamientos puros.

 

¿Cómo puedes controlar y reducir tus pensamientos? Pregúntale a tu mente de dónde surgen esos pensamientos y cuál es su propósito. Pregúntale: “¿Quién está pensando estos pensamientos?”. La respuesta de la mente será: “Yo estoy pensándolos”. Pregúntale a la mente: “¿Quién es este Yo?”. Se irá hacia adentro para reflexionar en la pregunta y entonces no le estarás dando la oportunidad de comportarse como un mono travieso, que corre de un pensamiento a otro. De esta forma corta los pensamientos tan pronto como aparecen. De un pequeño arbusto las raíces se esparcirán y muchos otros brotes comenzarán a crecer. Si el arbusto es podado de forma regular, crecerá recto y fuerte. De la misma forma, debes podar tu mente y cortar los pensamientos innecesarios para que entonces se vuelva fuerte y crezca de una manera controlada y disciplinada.

 

Al practicar un poco de auto-indagación con este método, ¿cómo puedes mantener tu mente libre y pura? Cuando surjan pensamientos envíalos de regreso a tu mente desobediente y pregúntale: “¿Por qué estás pensando esto; quién está pensándolo; para qué?” Al controlar la mente de esta manera y de forma regular, manteniendo la mente en tu cuerpo y no permitiéndole divagar a través de los ojos y los sentidos, al mantener la concentración en tu corazón, lentamente māyā perderá su influencia sobre ti.

 

Si mantienes tu mente en tu cuerpo, concentrándote en tu corazón, tu ego no tendrá oportunidad de salir y correr fuera de tu cuerpo persiguiendo ilusiones. Entonces tu verdadero Ser comenzará lentamente a emerger y a difundir su esplendor. Ese brillante esplendor va luego a destruir el ego y las impurezas. Estarás en el camino del autoconocimiento.

 

Concentración en un punto

Las prácticas espirituales están todas diseñadas para traer la mente a un estado de atención en un solo punto, absorción y concentración. Los rituales, la recitación de mantras, los cantos devocionales, la concentración en las formas de lo Divino, el servicio desinteresado hecho con dedicación, todo esto ayuda a hacer que tu mente se enfoque en un punto. Y no solo eso, ya que este tipo de ejercicios para el alma hacen que ésta se vuelva muy fuerte. Cuando encuentres dificultades, afróntalas y usa tus prácticas espirituales para superar los problemas. Ejercita tu paciencia de forma regular. Construirás una voluntad de hierro y una mente disciplinada y enérgica. Para una mente así la indagación sobre tu verdadera naturaleza será mucho más fácil.

 

Habiendo comenzado a cuestionar tu ego y habiéndote iniciado en el sendero espiritual, tienes que seguir adelante. No permitas que el ego tome el mando otra vez. Sé persistente. Especialmente, no dudes que alcanzarás tu meta. Es una pérdida de tiempo. No importa lo que hiciste en el pasado. Olvida los pensamientos del pasado. Olvida lo que los otros piensan de ti. No permitas que energías externas te influencien. Detén a la mente de ir en busca de cosas materiales que son innecesarias y extras para tus necesidades básicas. No metas el dedo en las cuestiones ajenas. No te involucres en los dramas cotidianos que suceden a tu alrededor. Mira tu meta con claridad y ve a por ella. Tienes que olvidar los deseos. Tienes que olvidar los gustos personales.

 

La clave es la humildad. Vivir de forma simple y humilde te llevará a la meta deseada. No puedo enfatizar lo suficiente la importancia de la humildad. En la medida en que practiques comportarte de una manera humilde, sencilla y modesta, en la misma medida serás capaz de avanzar espiritualmente con determinación… Cuando alcanzas la verdad, la mente no existe. Solamente tu verdadero Ser estará allí. Tu ego no puede existir una vez que el Ser aparece. En ese estado estarás en total paz, total silencio y total felicidad. Esto es lo que todos los seres están buscando, ya sea consciente o inconscientemente».

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