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Rāhula, el extraño nombre del hijo de Buda

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Como saben los lectores de este blog, soy amante de la rigurosidad informativa y, por tanto, me apasiona descubrir la fuente original y verdadera de frases, palabras o enseñanzas que se repiten con frecuencia aunque muchas veces con deformaciones, errores de traducción o, simplemente, nula relación con su supuesto origen.

En la mayoría de estas ocasiones basta con que alguien publique una información errada para que el resto, en su ingenuidad y pereza, la reproduzca literalmente y sin verificaciones. Este método no-riguroso, más la imparable difusión y reproducción que tiene la información en Internet, hace que no sea descabellado encontrar una misma frase célebre atribuida a Séneca, Churchill o Bob Marley.

Otro gran clásico de las citas falsas o erróneamente atribuidas es Siddhārtha Gautama, el Buda (Buddha), cuyo nombre es impunemente utilizado para firmar y legitimar cualquier idea medianamente espiritual; sobre todo porque al haber muy pocas fuentes fiables sobre lo que dijo o no dijo el Buda, es complicado refutarlo.

Justamente en relación al Buda, con unos amigos surgió el debate del significado de Rāhula, el nombre del hijo de Siddhārtha Gautama. Unos habíamos escuchado el sentido de “obstáculo”, otros el de “grilletes”. En realidad, ambas acepciones están aceptadas en la versión convencional y más difundida de la historia que, resumida y simplificada, es así:

El joven príncipe Siddhārtha, criado entre algodones y alejado de las tristes vicisitudes de la vida, un día se entera de que, por tener un cuerpo físico, todos estamos destinados a enfermar, a envejecer y a morir. A la vez, el príncipe vislumbra que hay una forma de trascender estos sufrimientos inevitables y decide dejar el palacio, las riquezas y su futuro como rey para buscar la iluminación espiritual. Para que la decisión sea más dramática, Siddhārtha es informado de que ha nacido su hijo, ante lo cual exclama: “Rāhula ha nacido, una atadura ha surgido”. Esa misma noche, el futuro Buda abandona el palacio para vivir como un asceta en el bosque.

Siddhārtha mira a su esposa y a su hijo justo antes de renunciar al mundo.

Según esta versión, Siddhārtha percibió el nacimiento de su hijo como un obstáculo para su renunciación y como una ligadura que le encadenaba a la vida mundana de sufrimiento y, por ello, se dio ese nombre al niño – Rāhula -, el cual generalmente se traduce como “impedimento” o “grillete”. Es verdad que puede sonar como una elección comprometida para el pobre hijo, pero para juzgar con perspectiva pensemos en nombres tan comunes y occidentales como Dolores, Soledad o el reciente caso de Lucifer en Córdoba, Argentina. De hecho, en estos días el nombre Rahul (una variante de Rāhula) estuvo de moda por Rahul Gandhi, el candidato perdedor en las recientes elecciones indias.

Al mismo tiempo, el concepto de “atadura” (relacionado con “apego”) es muy importante para el budismo, ya que son estos lazos con el mundo material los que causan sufrimiento y los que llevan a cada ser a renacer una y otra vez. Por tanto, el nombre Rāhula es entendible y hasta justificado en ese contexto.

Lo curioso es que ni en sánscrito, ni en hindi ni en pali, existe la palabra rāhula tal cual y, aún menos, significa “grillete” o similar.

Dragones y eclipses

Ante este conflicto etimológico, hay versiones académicas modernas que sostienen que el nombre Rāhula deriva de la palabra sanscrita rāhu que está relacionada con “agarrar” o “capturar”. En la mitología hindú, Rāhu es el nombre de un demonio (asura) al que le fue cortada su cabeza cuando bebía, disfrazado entre los dioses (devas), un trago del néctar de la inmortalidad. De esta forma su cuerpo pereció pero su cabeza, que se dice es la de un dragón, se hizo inmortal al haber bebido la ambrosía.

Desde el punto de vista de la astrología védica (jyotiṣa), Rāhu es el nombre de uno de los nueve planetas (grahas), aunque para la visión astronómica occidental no es exactamente un “planeta” sino que se trata de un “punto móvil” directamente relacionado con los eclipses. Técnicamente es “el nodo ascendente de la órbita lunar”, es decir, el punto en el que la órbita de la Luna atraviesa la línea por donde transcurre el Sol (llamada eclíptica). Los eclipses solo suceden cerca de estos “nodos lunares”.

De esta forma, se explica que la cabeza inmortal del demonio Rāhu, en venganza por haber sido decapitada, devora regularmente al Sol y la Luna causando así los eclipses. En astrología védica, los eclipses no son considerados fenómenos auspiciosos, pues la luz de los astros principales se ve disminuida de forma parcial o total.

Es basándose en todo lo anterior que algunas versiones modernas explican que el hijo de Buda nació en un día de eclipse de Luna y, por tanto, su nombre fue Rāhula que podría ser un diminutivo de Rāhu. Lo cual no sería nada extraño, pues los nombres basados en los astros y en la fecha de nacimiento son muy normales.

Desde el punto de vista simbólico, hay quienes dicen que Rāhula es un “eclipse” porque simplemente nace en el momento en que Siddhārtha “desaparece” para irse al bosque.

Final feliz

Para aquellos que se quedaron con mal sabor de boca porque Siddhārtha abandonó a su único hijo recién nacido, la historia cuenta que ya convertido en el Buda, el iluminado padre volvió al reino cuando su hijo tenía siete años. Entonces el niño, instado por su madre, le pidió a su padre “su herencia” y éste, en lugar de darle riquezas “propensas al cambio y los problemas”, lo admitió en su orden monástica (saṅgha), donde también alcanzó, con el tiempo, el nirvāṇa.

Rāhula pide su herencia al Buda.

Por tanto, desde un punto de vista global, la temprana orfandad de Rāhula y su nombre de posible significado ominoso son apenas anécdotas en una vida que resultó ser muy fructífera espiritualmente. Ya sea llamándose “Grilletes” o “Nacido bajo la influencia del planeta Rāhu”, el destino final de Rāhula fue la iluminación y, en cierta forma, eso es lo único que cuenta, al menos para él.

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  1. Como siempre, muy enriquecedora lectura!!
    Muchas gracias por enseñarnos un poco más día a día. En especial me gusto la explicación del nombre del hijo de Buddha. Me encantó ver que desde cualquier punto de vista, siempre es muy profundo su significado. Pues nos presentas hasta lo que simbolizan los eclipses, Aprendí mucho este día! Gracias 🙂
    Saludos desde Toluca, México.
    Ileana

    Responder
  2. Me encantó, tanto el fondo como la forma!

    Responder
  3. Muy interesante entrada 🙂

    Responder

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