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El nombre original de Allahabad

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Si todo sale según lo planeado, la próxima semana estaré en la India asistiendo a la gran celebración religioso-espiritual de la Kumbha Melā. El punto geográfico específico donde se realiza el evento es la ciudad de Allahabad, en el norte del país, a unos 660km al sureste de Delhi y a 130km al oeste de Varanasi (Benarés). Es decir, Allahabad se encuentra en el corazón de la llanura gangética, donde el río Yamunā acaba su recorrido fundiendo sus aguas azul oscuro con las marrones y sagradas aguas de Gangā (el río Ganges).

Esta ubicación privilegiada, donde se unen Gangā, Yamunā (y el invisible Sarasvatī), ha hecho que desde la antigüedad Allahabad sea considerado Tīrtharāja; o sea, “rey de los lugares sagrados”. A esta importancia religiosa se le suma, debido a su ubicación geográfica, una gran relevancia estratégica en materia militar, comercial y como punto de comunicación y transportes. Asimismo, se trata de una ciudad con una prestigiosa trayectoria universitaria de donde, por otra parte, han salido muchos de los líderes políticos de la India del S.XX.

A pesar de todos estos méritos y del más de millón de habitantes con los que cuenta, es una ciudad relativamente pequeña para los estándares indios.

Prayāg o el ‘gran sacrificio’

Curiosamente, a pesar de la sacralidad que la ciudad posee para el hinduismo, su nombre actual es musulmán y, hablando en tiempos indios, relativamente nuevo. Al parecer fue recién en el S.XVI cuando el emperador mogol Akbar refundó la ciudad con el nombre de Ilahabad (o Ilahabas), al tiempo que hacía construir un estratégico fuerte militar que todavía existe a orillas del Yamunā. A partir de entonces, la ciudad se conoció por su nuevo nombre, que luego devino Allahabad en tiempos del emperador Shah Jahan (el mismo que hizo construir el Taj Mahal).

Desde mucho antes de que la invasión islámica llegara a la India, “el rey de los lugares sagrados” siempre había sido conocido como Prayāg (o Prayāga) que, de hecho, es la forma en que todavía muchas personas se refieren a la ciudad, ya que no sólo es su nombre antiguo, sino que además es la nomenclatura con que aparece en los textos sagrados del hinduismo.

El nombre original de la ciudad deriva del sánscrito: pra o para es un prefijo que significa ‘supremo’ mientras que la raíz verbal yaj es ‘sacrificar’ (en el sentido de ofrecer oblaciones a la Divinidad). En los antiguos textos sagrados se dice que, en la conjunción de los tres ríos sagrados, el dios Prajāpati (identificado generalmente con Brahmā) realizó un ‘gran sacrificio’ (para-yāga) y por ello el lugar se conoce como Prayāg.

Imagen de Brahmā

Otra interpretación menos mitológica dice que, así como en la época védica el sacrificio (yajña) era la forma principal de culto, con el paso de los años el peregrinaje a sitios sagrados (tīrtha) comenzó también a tomar un lugar preponderante en la práctica religiosa. Por tanto, siendo el principal lugar de peregrinaje, Prayāg se considera idéntico en piedad y méritos espirituales a la realización de los grandes sacrificios védicos.

Por otra parte, la prevalencia de Prayāg como lugar sacro se ve en que hay otros tīrtha que han adoptado su nombre. Por ejemplo, en los Himalayas hay cinco sitios sagrados llamados Prayāg, cada uno en la confluencia de dos ríos.

Cambios de nomenclatura

Una ciudad con dos (o más) nombres no es un caso extraño en la India, ya que tanto los musulmanes primero y los colonizadores europeos después (sobre todo los británicos), dejaron su huella en la nomenclatura del país. Cuando la India logró su independencia en 1947, se inició un proceso nacional para restituir los nombres originales a muchas de las grandes urbes.

De esta forma, ahora tenemos Mumbai (antes Bombay); Chennai (antes Madrás); Kolkata (antes Calcuta); Puducherry (antes Pondicherry) o incluso Karnataka, todo un estado que cambió su nombre (antes Estado de Mysore). Como es de esperar, aunque legalmente se hayan cambiado los nombres, muchas personas utilizan las antiguas denominaciones. Pasa lo mismo en todos lados cuando, por ejemplo, se cambia la moneda de un país o el nombre de una calle cualquiera.

El sangam, la unión de Yamunā (a la izq.) y Gangā en el sitio sagrado por excelencia.

El hecho de que la milenaria Prayāg se siga llamando Allahabad de forma oficial es una afrenta para muchos hindúes, que lo consideran una deuda pendiente de la India libre. De hecho, hay una campaña creciente para reinstaurar el nombre original. Ya sea que esto suceda o no, a día de hoy la ciudad es llamada Prayāg por muchas personas, sobre todo en lo que respecta a su carácter de lugar sagrado de peregrinación.

Allí es, entonces, donde espero estar la semana que viene.

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Un comentario »

  1. adelante con esta investigacion periodística espiritual…

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