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Una historia en el autobús

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Coordenadas actuales: A día de hoy no estoy ni en la India ni en Barcelona, mis paraderos más recurrentes de los últimos años. Desde hace una semana estoy (estamos, pues viajo con Nuria) en Argentina, en una larga visita. Desde hace dos días estamos en casa de mis padres, en el pequeño pueblo de Villa de las Rosas, Valle de Traslasierra, en la provincia de Córdoba.

Entre el ajetreo del viaje, la falta de buena conexión a Internet y los suculentos pasteles que prepara mi madre, se me hace difícil actualizar en tiempo y forma este diario.

Hay también otro motivo para mi dispersión: desde hace algunos meses vengo planeando llevar a formato libro parte del contenido publicado en este blog, específicamente el que va desde el inicio (mayo/junio 2008) hasta marzo 2009. Esta publicación en papel, auto-gestionada, tendría que ver la luz hoy mismo, si todo va bien.

Una vez que las copias tangibles del libro estén en mi mano, y merced principalmente al estímulo de mi madre, hay planeadas un par de presentaciones del libro para la próxima semana, en dos localidades de la zona (Villa Dolores y Villa de las Rosas).

Este, para mí, inusual hecho, me está teniendo atareado con preparativos, tanto prácticos como mentales, de manera que mi atención no está del todo en el blog; o más bien, sí lo está, pero en otro formato…

Archivo

 

Por otro lado, el estar en casa de mis padres me permite el acceso a un gran archivo espiritual del que era huérfano en Europa. En estantes y cajas de toda índole, aquí puedo encontrar desde viejas revistas del Sri Premananda Ashram, hasta resúmenes mecanografiados de milenarias técnicas de respiración.

De esta investigación, incompleta por cierto, he rescatado un sencillo texto escrito por un joven devoto belga, cuyo nombre espiritual es Kugha. Hace algunos años, Kugha estuvo viviendo por un año en el Sri Premananda Ashram, y entre otras cosas, dejó una historia muy simple, muy cotidiana, con la que me siento identificado. Una historia que podría haber escrito yo, y que resume de buena manera un viaje en autobús en la India, pero sobre todo el sentido de vivir en un ashram.

A continuación la comparto.

Autobús

 

“Son las 2.30pm. Otra vez es un día muy caluroso en Chennai. Estoy cansado. Ojalá pudiera tomar un lindo baño refrescante y dormir un poco. ¡Ah, el autobús a Trichy! Me escabullo dentro y logro encontrar un asiento. Nadie se sienta junto a mi. Me duermo. Media hora más tarde me despierto. ‘¿Disculpe, puedo sentarme aquí?’ ‘Oh, sí, desde luego’. Me muevo para darle sitio al recién llegado, completamente aturdido por mi siesta de media hora. Bebo algo. El hombre a mi lado me mira. Tomo otro trago de agua. Aún me mira. ¿Qué quiere él? ‘¿Desea un poco de agua?’, le pregunto. ‘Oh, no, gracias’, y mira en otra dirección. Hombre extraño…

‘Perdone, señor’, dice, ‘usted es ¿de qué país?’ ¡Oh no, otra vez! ¡tantas personas me preguntan lo mismo! No deseo contestarle, pero eso no sería amistoso. ‘De Bélgica’, le digo. ‘¿Y qué le parece la India?’ ‘Me gusta mucho’. Sonríe orgullosamente. ‘¿Va a Trichy ahora?’ ‘Sí’ ‘¿Dónde en Trichy?’ ‘Vuelvo al Ashram’. Deja de preguntar. Espero que no pregunte más. Tomo más agua y miro a los vendedores en el camino.

‘Pero no entiendo, ¿qué hace usted en ese ashram cuando su Gurú ni siquiera está allí?’. Me asombro. Esa no es la clase de pregunta que esperaba. No sé qué decir. ‘¿Qué quiere decir?’, pregunto. ‘Bueno, supongo que el ashram al que se refiere es el Sri Premananda Ashram, y todos saben que Swami Premananda está en la cárcel. Así que ¿qué hace usted allí?’ ‘Bueno…’ ¿qué voy a responder? Puedo hablarle sobre las revistas Prema Ananda Vahini, sobre los videocasetes, sobre la tienda, pero ¿debo contarle todo eso? Quizás es mejor si doy una respuesta general. ‘Hago algún trabajo allí’, digo. ‘¿Qué tipo de trabajo? Estoy muy interesado en saber’. Ahora tengo que contarle. ‘Distintos tipos de trabajo, hay quinientos niños que cuidar y tantas tareas que hacer para recaudar fondos para ellos y ocuparse de ellos’ ‘Sí, entiendo eso’, dice, ‘pero me gustaría saber ¿qué hace usted personalmente allí? Por ejemplo, ¿cómo es su día en el ashram?’. Le miro. Él es muy curioso. No obstante su rostro se ve muy amistoso e interesado.

Relato

 

‘¿Dónde quiere que empiece?’, le pregunto. ‘Desde el comienzo, desde el momento en que se levanta’. Me rasco la cabeza. Supongo que no quiere saber cómo me cepillo los dientes. Mejor hablo de la puya (ritual) de la mañana. ‘A las 5:30am hay un abishekam (lavado ritual) a Ganesha en el templo. Es bastante lindo comenzar el día pensando en Dios. Puedo sentir la diferencia cuando asisto a la puya y cuando no, pero debo confesar que a veces no logro salir de la cama tan temprano, especialmente en la temporada de frío’ ‘¿Luego?’ Él es muy persistente. ‘Luego… si no tengo trabajo urgente, me hago una taza de té en mi cuarto. Si tengo ropa para lavar, también lo hago en ese momento’. Le miro. ¿Es suficiente?. No dice nada, pero sigue mirando con ojos expectantes. Me pongo un poco nervioso. ‘No puedo decirle lo que pasa luego, porque cada día es distinto. A veces no tengo mucho trabajo y entonces tengo tiempo de hacer abishekam, y algunos días son muy ajetreados. Depende de la situación’. Él sonríe. ‘Así que un día ajetreado, por ejemplo, ¿cómo es?’. Otra vez no sé dónde empezar. ‘Imagínese que está en el ashram ahora por la mañana’, dice.

‘Muy bien, le daré un ejemplo… el ashram tiene que enviar libros a los devotos y estos libros tienen que ser empacados. Ello significa que tendré que ir a comprar cajas, cinta, plástico para empacar todo esto. Para eso debo pasar una mañana en Trichy. Si es necesario, hay que imprimir direcciones y pegarlas en los paquetes. Todo eso lleva tiempo, y a veces tiene que terminarse en un breve lapso. De modo que a veces hay presión, pero en realidad eso lo hace emocionante. Entonces, por ejemplo en una mañana estoy empacando. De repente, en medio de hacer eso, veo que son las 10.00am y prometí a alguien darle clases de armonio a las 9.45am ¡Se me hizo tarde! Me apresuro hacia la sala de clases, pero no hay nadie allí. Abro la puerta y preparo la habitación para la clase. Dos minutos más tarde, llega el alumno – ‘Lamento llegar tarde, me olvidé completamente de la hora’, dice. Yo sonrío. ‘Yo también’, digo – Entonces tocamos el armonio. Estas clases son muy agradables, en especial cuando la persona que está aprendiendo está realmente motivada. Terminamos la clase. Rápidamente voy a la tienda y compro algunos sabrosos dulces del sur de la India, un desayuno ligero. Vuelvo a empacar los libros ¡Tantos libros! Hoy es lunes ¿cómo voy a terminar esto para el miércoles? Afortunadamente, alguien viene a ayudarme. Siendo dos, también es más divertido. Seguimos empacando. Nos da hambre al ver que ya es la 1.30pm. El tiempo vuela. Vamos a almorzar. En la cantina, alguien se me acerca – ‘¿No te olvidaste de hacer ese inventario, no es cierto?’ ‘No me olvidé realmente, pero aún no lo hice’, respondo. ‘De cualquier manera, lo necesito esta noche, ¿podrías hacerlo?’ ‘Sí sí, lo haré’ -.

Después del almuerzo corro a la oficina. Rápidamente escribo el inventario. Otra vez el reloj se apura. Mientras hago el inventario me doy cuenta que todavía tengo que escribir algunos e-mails, de modo que mejor los escribo ahora ¡uno, dos, tres! ¡finalmente terminados! ¿Qué hora es? ¡Oh no, las 4.30pm! ¡En una hora tengo que preparar el abishekam a Ammam (la Madre Divina)! Me apresuro a empacar algunos libros más. Ahora llegan a ayudarme algunos visitantes ¡Gracias a Dios! Un poco más tarde tomo mi baño para el Abishekam a Ammam.

El abishekam a Ammam… es tan lindo tener este momento de paz en medio de tantas actividades movidas ¡Ella es tan hermosa! Después de barrer el templo, voy a cenar. No puedo quedarme mucho allí, tengo que terminar los paquetes. A las 11.00pm miro el resultado de todo el empaquetamiento. Basta por hoy, puedo terminar el resto mañana. Voy a mi habitación y me hago mi té de las buenas noches. Y entonces se acaba otro día’.

Suficiente

 

Miro a mi vecino, ‘¿Suficiente?’, le pregunto. ‘¿De modo que ésas son las cosas que usted hace?’. ‘Sí’, respondo lacónico. El autobús se detiene. Todos bajamos para tomar un café. El hombre que vende café me pregunta de qué país soy. ‘Bélgica’, respondo lacónico y regreso al autobús. Me duermo. Cuando despierto veo que casi llegamos a Trichy.

‘Durmió mucho’, dice el hombre que está a mi lado. ‘Aparentemente sí. Ahora descansé bien’, digo. Veo en su rostro que quiere preguntarme algo más, aunque ahora vacila. Cinco minutos más tarde, dice ‘Perdone que haga tantas preguntas, pero tengo una pregunta más’ ‘Adelante’, digo.

‘¿Viene usted de tan lejos a la India sólo para hacer algo de trabajo? ¿No quiere ir a meditar o a ver el país?’ ‘No, estoy feliz en el Ashram’. ‘Entonces, ¿qué hace tan lindo al ashram?’.

Pienso un momento. ‘Mi mente está todo el tiempo saltando de un sitio a otro. Siempre que tiene una oportunidad, mi mente trata de disfrutar todos los placeres mundanos. Cuando le permito hacer eso, me alejo más y más de Dios, y después de un rato, me siento realmente infeliz. Ahora estaré en el ashram un año, en un medioambiente puro, con apenas muy pocas atracciones mundanas. Los abishekams diarios me recuerdan siempre lo Divino y el trabajo que hago mantiene ocupada a mi mente. Haciendo este trabajo, que es en realidad seva (servicio desinteresado), mi mente no tiene oportunidad de deslizarse hacia la mundanalidad. Recuerdo que un día no tenía ninguna tarea. Por alguna razón no había nada que pudiera hacer. Duró dos días, y durante esos días me sentía realmente infeliz. Desde ese día me di cuenta el valor que tiene para mi hacer seva. Lentamente hará que mi mente se estabilice y se concentre en Dios’.

Mientras tanto, el autobús llega a Trichy. Descendemos, nos despedimos y nos separamos. Subo al autobús 45. ¿Qué hora es? Las 9.00pm. En menos de una hora estaré de regreso en el Ashram, de regreso a casa…”.

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  1. Felicitaciones por lo del libro Naren!! Ayer estuve en Las Rosas en viaje relámpago y mi mamá me dijo que lo presentabas hoy!! Qué emoción!!!Espero que todo vaya muy bien y que mi mamá pueda conseguir un ejemplar dedicado por el autor para mí!!! (le encomendé esa tarea,ja!)Un abrazo.Pau.

    Responder
  2. Hola, Naren. soy amigo de Rakhal y Celia. Él me mandó tu blog una vez y entro cada tanto. Hoy entré y supe que estás en Las Rosas.

    Espero que tengas éxito con tu libro y también te compraré uno, espero que Rakhal me lo acerque.Y si pasás por Buenos Aires en algún momento me gustaría conocerte personalmente y charlar con vos, mejor dicho, escucharte…

    Un gran abrazo y gracias por transmitir PAZ.

    Hugo

    Responder
  3. Hola,
    Bueno, aún me falta mucho por leer, pero me gusta mucho tu blog. No me acordaba del blog, hasta que ayer Marco estaba hablando del hecho que algunas veces entra a leer.
    Oye, espero que te vaya bien con el libro!
    Se te echa de mucho menos por aqui!!!!

    Por cierto, aunque con retraso, te deseo un…PROSPERO ANNO NUOVO! 😉

    Un beso muy grande!

    Katia

    Responder

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