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Mahashivaratri 2009

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A esta altura, después de más de un mes de crónicas sobre el mismo tema, puede que más de uno ya se haya aburrido de lo referente a Shivaratri y los Lingams; sí incluso todos los títulos se parecen. Si tuviera que justificarme, diría que un tema tan complejo y extraordinario, no puede ser fácilmente relatado en una o dos entregas. Sin embargo, la razón de mayor peso es otra.

 

Al principio de este proyecto hice claro que los relatos de mis experiencias en la India no tendrían, por lo general, un tinte místico, ni estarían poblados de eventos prodigiosos. Aclaré, más bien, que serían la visión particular de un hijo de vecino que, crecido en Occidente (con sus prejuicios y escepticismos), había aprendido a querer la India sin todavía conocerla.

 

Es por esto, que en un par de ocasiones me excusé de antemano por la falta de hechos exóticos y sobrenaturales de mis relatos. Rápidamente, con el correr de las crónicas, noté que la especial idiosincrasia de la India, más su carácter de tierra santa, eran suficientes argumentos para pergeñar cientos de blogs. De hecho, la sola filosofía espiritual de la India y sus enseñanzas valdría, desde mi punto de vista, el tiempo o esfuerzo de leer sobre el tema.

Puede que esta “tranquilidad de conciencia” que, poco a poco, se fue consolidando en mi tarea semanal, me impidiera ver con total objetividad la ocurrencia de hechos milagrosos, que a mi parecer eran casi tan naturales como el relatarlos.

 

Ahora, apenas regresado de la India, y habiendo sido otra vez testigo de un hecho extraordinario, me doy cuenta de que si alguna vez, como fue el plan inicial, estas crónicas digitales se llevarán al papel, el capítulo final correspondería al extenso relato del Lingodbhava, los Lingams, y su manifestación por Swami Premananda en la auspiciosa noche de Shivaratri.

Creo que ese sí sería un final perfecto. Pero en este momento no hay porque ponerse emotivos. Luego de esta última crónica sobre Mahashivaratri los llevaré hacia otros temas, que el libro todavía no está escrito.

 

Entrevistas

 

Este año 2009, Swami Premananda llegó al Ashram, con permiso de la prisión, el día 20 de Febrero, para iniciar una estadía que se prolongaría hasta el día 27 de Febrero.

Durante su estadía, Swami estuvo muy activo y realizó todo tipo de actividades; de las cuales no voy a relatar todas aquí para no irme del tema.

Un detalle que me pareció importante es que Swami prometió darles a todos los presentes una entrevista personal, es decir individual. No tengo los números oficiales, pero los visitantes en esa semana éramos cientos, más de cuatrocientas personas.  Fue a esta tarea, entonces, a la que Swami le dedicó gran parte del tiempo que pasó en el Ashram.

 

Al mismo tiempo, la noche de Shivaratri se acercaba, programada para el día 23 de febrero. Dicha jornada fue normal en el Ashram, cada quien haciendo sus actividades correspondientes. En el satsang (discurso espiritual) diario de Swami, él dijo que preveía una salida un poco tardía de los Lingams, es decir ya entrada la mañana del 24.

En principio, esto no era un gran problema, ya que de todos modos la tradición es quedarse despierto durante toda la noche de Shivaratri. Aunque es cierto que al llegar esa hora de la mañana uno ya está bastante cansado.

 

La primera noche

Swami Premananda en el Ashram, 2009

Swami Premananda en el Ashram, 2009

 

 

De esta forma, la noche de Shivaratri fue adelante, con Swami dando entrevistas personales a los visitantes, mientras los sacerdotes brahmines realizaban los Maharudra Abishekam (ver, “Mi primer Mahashivaratri) y los devotos cantábamos cantos devocionales.

De tanto en tanto, Swami se tomaba un breve descanso y luego reiniciaba las entrevistas personales. Personalmente, la noche se me hizo algo dura y para no dormirme, casi no me quedé quieto, caminando por el Ashram o mirando los rituales de pie.

 

Alrededor de las 7am, fue anunciado que Swami no aparecería en el templo hasta las 10am, tal como él había dicho el día anterior. Aprovechando la pausa, y habiendo ya pasado toda la noche en blanco, me fui a duchar para renovar energías.

Una vez de regreso, todos seguimos cantando y tratando de adaptar nuestros cuerpos al nuevo día hasta la 1pm. Entonces, Swami informó que podíamos ir todos a comer (después de la noche de ayuno) y que regresáramos a las 2pm.

Puntual, me coloqué en buena posición en las primeras filas, dispuesto a esperar a Swami. Junto con los músicos, me la pasé cantando por dos horas hasta que mi voz no daba mucho más. Una vez más, nos anunciaron que Swami no aparecería hasta la noche.

 

A este punto nadie, excepto Swami quizás, sabía con certeza cuando los Lingams verían la luz. Al parecer, Swami no aparecería hasta la noche, pero eso no era seguro. Por las dudas, en lo que luego fue analizado como un grave error de estrategia, yo no me fui a dormir como se debe. Me quedé, más bien, dormitando incómodamente sobre dos sillas, en una funambulesca posición que no recomiendo a nadie y que, he descubierto, sólo los indios son capaces de dominar.

 

La segunda noche

 

Habían pasado ya mucho más de veinticuatro horas desde el día de Shivaratri y todavía no habíamos tenido noticias ciertas de los Lingams. A esta hora, en un Shivaratri normal digamos, uno ya había visto todo y se podía ir a dormir tranquilo. Sin embargo, este año parecía como si Swami tuviera preparado mayores requisitos para estos perezosos cuerpos. Parecía que un esfuerzo mayor debía ser hecho para poder ver el prodigio.

 

Alrededor de las 11pm del 24 de Febrero, Swami llegó al Puja Hall y dijo “El Lingam puede llegar en cualquier momento”, para luego continuar con las entrevistas personales en el cuarto de entrevistas detrás del templo.

¡Era como empezar una segunda noche de Shivaratri! Después de la primera noche, la noche “oficial”, ahora teníamos una segunda noche, toda delante de nuestro camino. De hecho, todas las canciones devocionales al Señor Shiva ya habían sido cantadas y repetidas hasta el cansancio. No estábamos, al menos musicalmente, del todo preparados para esa prueba.

Sin embargo, esto no hizo decaer el entusiasmo, al contrario diría. Hizo que el deseo y el interés de ver nacer el Lingam fuera mayor.

 

Vivo y directo

Swami Premananda en el Ashram, durante el Lingodbhava

Swami Premananda en el Ashram, durante el Lingodbhava

 

 

Finalmente, Swami se presentó en el Puja Hall alrededor de la 1am (ya 25 de Febrero) con los síntomas típicos del Lingodbhava. A diferencia de lo que yo había visto el año pasado, esta vez el cuerpo de Swami no parecía sufrir tanto, al menos en público, y la manifestación de los Lingams fue bastante rápida. Aunque es verdad que se había tomado veinticuatro horas más de lo habitual.

 

El primer Lingam me pareció más bien chico, no lo pude ver bien. El segundo Lingam era blanco y junto con el tercero, que creo era negro, fueron más visibles para mí. El nacimiento de estos tres Lingams fue seguido, en un lapso menor a veinte minutos.

Entonces, Swami comenzó a recorrer todo el templo para dar bendiciones a todos los presentes, apoyando su mano en la cabeza de cada uno. Personalmente, este hecho fue para mí incluso más fuerte que ver el nacimiento de los Lingams.

Swami, con la boca roja por el kumkum (el polvo rojo de generación artificial que se usa para los rituales hindúes, pero que a Swami le sale por la boca de manera espontánea y natural junto con los Lingams), en el medio de un estado prodigioso, que se me acerca, me apoya la mano en la cabeza mirándome a los ojos, y es como si me llenará de energía divina.

Pues bien, esa es la imagen que me quedo de este Shivaratri.

 

Pañuelos

Swami Premananda en el Ashram, manifestando el Lingam blanco

Swami Premananda en el Ashram, manifestando el Lingam blanco

 

 

Luego de las bendiciones, Swami regresó al cuarto de entrevistas e hizo pasar a cada uno de los presentes para entregarle en mano un pañuelo blanco manchado con el kumkum que se había limpiado durante el Lingodbhava, que de hecho seguía teniendo lugar, y por ende algunos pañuelos eran manchados en el momento de retirarlos. A este respecto, la cifra oficial de Lingams que Swami manifestó este año es de ocho.

 

A eso de las 4.30am, Swami se fue a descansar y todos seguimos su ejemplo, mejor que con cualquiera de sus enseñanzas espirituales. Después de casi cuarenta y ocho horas sin dormir, a todos nos hacía falta un descanso.

Irse a la cama satisfecho es siempre un placer, pero no creo que haya mejor forma de irse a la cama que después de ver el Lingodbhava. Más en este caso, en que después de esperar tantas horas vimos algo así de prodigioso.

 

 

Pero, sobre todo, en mi mente estaba la imagen de los ojos de Swami dándome su bendición. De hecho, todavía está y ojalá que se quedé allí por siempre.

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Un comentario »

  1. Muchas gracias, Na, por haberme hecho conocer a Swami personalmente, presenciar el lingodbhava en Mahashivaratri 2009 entre otras muchas cosas en tan sólo 2 semanas!
    También espero tener siempre muy presentes las estremecedoras vivencias que experimenté.
    Gracias por ser mi punto de inflexión.
    Con amor,
    Nuria

    Responder

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