Canal RSS

Archivo de la etiqueta: Durga

Navarātri 2017

Publicado en

Comienza el otoño según el calendario gregoriano y, casualmente, en la misma fecha de este año 2017 también comienza la festividad hindú de Śarada Navarātri, la celebración otoñal (śarada) de nueve (nava) noches (rātri) en honor a la Madre Divina. Para algunas tradiciones la festividad empieza el miércoles 20 de septiembre con celebraciones preliminares, mientras que para otras el 21 de septiembre es el día inicial.

En cualquier caso, la festividad se prolongará durante nueve noches (con sus días) y acaba el sábado 30 de septiembre. En este décimo día, conocido como Vijaya Daśamī, se celebra con gran dicha la victoria de la Madre Divina, en su feroz forma de Durgā, sobre un demonio que representa la ignorancia, causa raíz de todos los males.

Esta larga festividad hindú es celebrada de diferentes maneras, aunque la mayoría de śāktas, o sea devotos del aspecto femenino del universo, hacen algún tipo de pūjā (ritual) o de ayuno. Yo nunca me he etiquetado como śakta pero desde que conocí a mi maestro Swami Premananda siempre celebro Navarātri con gran devoción interior y, en la medida de mis posibilidades, con acciones exteriores de adoración o purificación.

El cambio de estación es siempre buen momento para hacer algún tipo de dieta desintoxicante y Navarātri nos da la excusa perfecta porque cualquier acción que decidamos hacer es para dedicarla a la gran Madre.

Además de recordar la fecha de celebración de este año quería simplemente compartir la recitación del Devī Māhātmyam (“Glorificación de la Diosa”) también llamado Durgā Saptaśatī (“Los 700 [versos] a Durgā”) o, como en los vídeos de abajo, Caṇḍī Pāṭha (“la recitación de la Feroz”). Es una recitación larga, de 700 versos, que además puede incluir otros textos subsidiarios por motivos rituales y, por tanto, puede durar dos o tres horas. Básicamente, el texto alaba las glorias de la Diosa Durgā.

Hoy no tengo mucho más que decir, más que compartir estos dos vídeos que he recibido como sugerencia del entrañable Bhakti Das, del centro Centro de Yoga Vedanta Sivananda de Barcelona. El primer vídeo es la recitación completa (sampūrṇa) y dura más de tres horas. Para los interesados, es muy didáctico porque marca la subdivisión de los himnos o textos que se van recitando o cantando. Aunque uno no tenga todas esas horas es agradable de escuchar:

El otro vídeo es más corto, solo 55’, y comprende únicamente el texto principal. El estilo de recitación es bien tradicional, está a cargo de paṇḍits de Varanasi y es más difícil para el oído occidental:

Feliz Navarātri

¡Jaya Mahā Mā!

Anuncios

Navarātri 2016 y la Madre

Publicado en

Cada año, con la llegada del otoño en el hemisferio norte, escribo un breve post sobre Śarada Navarātri, la festividad otoñal (śarada) de nueve (nava) noches (rātri) en honor a la Madre Divina en sus tres energías principales de creación, preservación y transformación. Siempre escribo lo mismo, aunque no por repetitivo deja de ser importante para aquellas personas interesadas en adorar el aspecto femenino de lo Divino.

La gracia de Navarātri es, además, que esa adoración a lo femenino puede ser dividida (especialmente en la tradición del sur de la India) en tres aspectos de la Diosa o DevīDurgā Devī como el aspecto feroz y purificador; Lakṣmī Devī, como el aspecto de prosperidad y sustento; y Sarasvatī Devī como el aspecto de conocimiento y claridad. Tres días con sus tres noches se dedican a cada una de estas formas de lo Divino.

Justo el día antes de comenzar la adoración a las diosas se realiza la ceremonia preliminar (este año 2016 será el sábado 1 de octubre) que, en el sur de la India, consiste en la preparación de múltiples kumbhams o vasijas decoradas ritualmente y llenas de agua, que representan el lugar donde reside la Divinidad durante el festival. Asimismo, se plantan unas semillas especiales que se riegan durante todo el festival y que cuanto más crezcan en los diez días de adoración más auspiciosidad preverán para el devoto.

Las fechas de adoración de las nueve noches/días de Navarātri 2016 son:

  • Adoración a Durgā Devī2, 3 y 4 de Octubre.
  • Adoración aLakṣmī Devī5, 6 y 7 de Octubre.
  • Adoración a Sarasvatī Devī8, 9 y 10 de Octubre.

El décimo día, gran culminación de la celebración, se conoce como Vijaya Daśamī y este año cae el martes 11 de octubre. En ese día se celebra la victoria (vijaya) de la Diosa contra el hasta entonces invencible demonio Mahiṣa, y el simbolismo esencial de este episodio es el triunfo del conocimiento sobre la ignorancia, la vida sobre la muerte, el dharma versus el adharma. Que sea la Diosa quien lleva a cabo esta proeza no es banal y nos alienta a analizar el rol de la energía femenina en este mundo que nos toca vivir.

Leí una cita del yogui Sri Andrei Ram que me pareció adecuada para hoy:

“Todos somos inmigrantes en esta Tierra, excepto aquellos que han realizado que somos hijos nacidos de Ella”

La Diosa es también la Madre, con su furia y su amor, sus enfermedades y su sanación, sus frutos en flor y sus tsunamis. Respetarla, adorarla y ser conscientes de su existencia es respetarnos, adorarnos y ser conscientes de nuestra propia existencia.

Espero que durante los próximos días al menos todos podamos conectar, de una u otra forma, con esa energía maternal universal y rendirnos ante ella.

Para encontrar inspiración comparto el vídeo de esta, para mí, hermosa canción devocional a la Madre:

¡Jai Śrī Mā!

Navarātri 2015 y las tres mūrtis

Publicado en

Con la llegada del otoño al hemisferio norte también llega Śarada Navarātri, la festividad otoñal que dedica nueve (nava) noches (rātri) a honrar a la Madre Divina en sus tres energías principales de creación, preservación y transformación. Las nueve noches se dividen, a su vez, en tres noches dedicadas a cada aspecto de la Diosa universal, empezando por Durgā Devī, la diosa que encarna la destrucción/transformación y que con su energía (śakti) nos purifica y nos ayuda a vivir sin miedo (de ahí su aspecto feroz).

En la siguiente fase se adora a Lakṣmī Devī, la diosa que mantiene y alimenta, y que por tanto provee al devoto con la śakti de la riqueza y la prosperidad, para que pueda vivir en este mundo material y también para que pueda desarrollar cualidades positivas en su camino espiritual.

Los últimos tres días se adora a Sarasvatī Devī, la diosa cuya palabra crea y organiza este mundo, siendo entonces ella la dadora de conocimiento e inspiración para dirigir el intelecto y las emociones hacia la luz de la Verdad.

En relación a las fechas lunares de este año 2015, este proceso quedaría así:

  • Adoración a Durgā Devī: 13, 14 y 15 de Octubre.
  • Adoración a Lakṣmī Devī16, 17 y 18 de Octubre.
  • Adoración a Sarasvatī Devī: 19, 20 y 21 de Octubre.

Después de la novena noche, el décimo y último día de celebraciones (llamado Vijaya Daśamī) es muy importante y la adoración regresa a Durgā Devī en su aspecto de Mahiṣāsuramardinī, la diosa como destructora (mardinī) del terrible demonio-búfalo Mahiṣa, que había vencido previamente a todos los dioses. Este aspecto de la Madre es muy reverenciado porque muestra “la supremacía de la Diosa sobre todos los demás dioses”, ya que la historia explica que su nacimiento tuvo lugar como la suma de la energía de todos ellos que, a su vez, le cedieron sus armas.

Por tanto, Durgā suele tener ocho (o diez brazos) donde ostenta estas poderosas armas. Este año, el día de Vijaya Daśamī cae el 22 de Octubre.

Aunque yo no me considere un exclusivo śākta, “adorador de la Diosa”, sí celebro cada año Navarātri con devoción, especialmente influenciado por mi maestro Sri Swami Premananda, que daba gran importancia a este festival y a la Madre Divina en particular. De hecho, en mi reciente visita al Sri Premananda Ashram, en Tamil Nadu (India), tuve la fortuna de ver y adorar las mūrtis (“imágenes sagradas”) de diferentes aspectos de la Madre que han sido instaladas mediante ceremonia tradicional en el templo Sri Premeshvarar, que es el templo donde se encuentra el Mahāsamādhi de Swami Premananda.

Si bien hay más estatuas (que ya mostraré), hoy quiero compartir las hermosas imágenes de Sarasvatī, Lakṣmī y Durgā Devī, a las cuales se les hace pūjā dos veces por día y que durante este Navarātri seguramente recibirán más devoción de la usual (las fotos se agrandan al clicarlas).

sarasvati

Sarasvatī Devī

lakshmi

Lakṣmī Devī

durga

Durgā Devī, con ocho brazos en este caso.

¡Jaya Jaya Mā!

Las tres energías de Navarātri

Publicado en

Navarātri es la festividad hindú más importante en honor a la Madre Divina, el aspecto femenino de la Divinidad, que da vida, alimenta y cuida a todos los seres. Los indígenas andinos la llaman Pachamama; los romanos le decían Natura; algunas personas le dicen Energía, otras prefieren hablar de la Diosa y otras simplemente dicen Madre Tierra. En el hinduismo se considera que todo el universo material (y también el no material) es una manifestación de esta energía dinámica femenina (Śakti – Shakti -), que también tiene diversos nombres según los aspectos que predominen.

En Navarātri, que dura nueve noches (nava = nueve; rātri = noche), se adoran las tres formas principales de la Madre, relacionadas con la trinidad esencial de creación-mantenimiento-transformación, unas fuerzas cíclicas que están presentes en todo proceso material.

En posts de otros años he explicado detalles de la Madre Divina y para la celebración de este año 2014 quiero publicar un fragmento de un discurso dado por mi guru, Swami Premananda, en que explica de forma muy simple estos tres aspectos de la Madre.

Dice Swami:

“Navaratri es la ocasión cuando la Madre Divina es adorada en la forma de sus tres energías que son muy esenciales en nuestra vida. ¿Por qué no somos capaces de ver a Dios, que está en todas partes? Dios está más allá de cualquier forma. Lo vemos todo el tiempo pero no lo reconocemos. Todos los universos están llenos con las energías del Señor Śiva (Shiva).

El espacio exterior está ocupado por las energías de la Madre Divina. De acuerdo con las necesidades de la humanidad, Ella aparece en diferentes formas y nos ayuda. Para proveer comida, Ella aparece como Annapūrṇā. Para proveer educación, Ella aparece como Sarasvatī (Sarásuati). Para proveer riqueza, Ella aparece como Lakṣmī (Lakshmi). Para remover el miedo, Ella aparece como Durgā. Para proveer conocimiento, Ella aparece como Bhavatāramī (un nombre de Kālī). Así la Madre Divina, Śakti, tiene distintas formas.

Antes que nada, para vivir sin miedo necesitamos energía. Por lo tanto, durante los primeros tres días, adoramos la energía en la forma de Durgā. Luego, para vivir de manera confortable, es muy importante el hecho de que necesitamos riqueza. Durante los siguientes tres días, adoramos la energía que nos provee con riqueza como Lakṣmī Devī. Sin embargo, la riqueza sola no es suficiente para que uno viva. Es importante aprender distintas habilidades. Adoramos a la energía que nos capacita para adquirir el aprendizaje de diferentes habilidades adorando a Sarasvatī durante los últimos tres días.

El último día, llamado Vijaya Daśamī (Vijaya Dáshami), es el día en que la Madre Divina le quitó la vida a Mahiṣāsura (el demonio con cuerpo de búfalo). En ese día La Madre Divina destruyó la ignorancia en el hombre y le confirió conocimiento.

Por lo tanto, bendigo a todos para que en estos diez días adoremos a la Madre Divina con todos nuestros corazones. Que recibamos la riqueza ofrecida por Ella. Que nuestra ignorancia sea removida, de manera que podamos ganar conocimiento beneficioso”.

Dejando las palabras de Swami arriba, yo agrego que la festividad de Navarātri ocurre dos veces al año, una en primavera (Vasanta Navarātri) y otra en otoño (Śarad Navarātri); siendo esta última la más conocida y celebrada. Las fechas de ambas festividades están basadas en el calendario lunar y, por tanto, son variables, pero siempre caen cerca de los equinoccios. A este respecto, quizás saben que coincidiendo con estos cambios de estación muchas personas aprovechan para hacer dietas de desintoxicación (no beber alcohol, no comer carne o fritos, tomar sólo zumo de manzana…), pues el cambio de temperaturas implica cambio de alimentación y es bueno preparar el cuerpo (amén de purificarlo de excesos veraniegos o invernales).

Una de las formas tradicionales de celebrar Navarātri es, por supuesto, adorar a la Madre Divina en sus diferentes aspectos a través de rituales, canto de mantras o meditaciones específicas, a la vez que muchas personas también realizan ayuno como parte de la adoración. El ayuno no necesariamente es total o de agua, sino que puede ser de frutas o leche o sólo una simple comida al día, por ejemplo. Es llamativo entonces que esta austeridad alimenticia, que a primera impresión puede parecer un gesto ascético innecesario, coincida con la moda actual de hacer ‘detox’ que siguen todo tipo de personas, muchas sin interés espiritual o yóguico.

Mi impresión, basada en la experiencia, es que la tradición antigua de la India no es azarosa ni caprichosa, sino que está basada en verdades universales que, en muchos casos, pueden considerarse eternas. Por eso, que la larga celebración de la Madre Universal sea acompañada de una dieta desintoxicante en la época de los cambios de estación no me parece casual; más bien creo que es un sabio hábito que los antiguos rishis (ṛṣis) vieron útil para el propio devoto y su salud.

Fechas 2014

Como detalle importante y final, pongo las fechas de Navarātri 2014:

  • Adoración a Durgā, primeros 3 días: 24, 25 y 26 de Septiembre.
  • Adoración a Lakṣmī: 27, 28 y 29 de Septiembre.
  • Adoración a Sarasvatī: 30 de Sept., 1 y 2 de Octubre.

Después de la novena noche, el décimo y último día (3 de Octubre 2014), ya nombrado por Swami, es quizás el más importante: Vijaya Daśamī. En este día la adoración vuelve a ser a la Madre en su aspecto de la diosa Durgā (en algunas partes de India en este día también se conmemora la victoria de Rāma sobre el demonio Rāvaṇa).

En todos los casos, es el triunfo del bien sobre el mal o, si hacemos algún tipo de ayuno o dieta especial, de la desintoxicación sobre las impurezas.

El nacimiento de Kṛṣṇa y la verdadera identidad

Publicado en

La semana pasada, Argentina (y no sólo) se vio conmocionada por la aparición de uno más (el 114) de los cientos de “nietos” que, apenas nacidos, fueron arrebatados de los brazos de sus madres secuestradas – y luego asesinadas – durante la última dictadura militar argentina (1976-1983). Con sus madres y padres “desaparecidos”, fueron sus abuelas las que decidieron dedicar la vida a encontrar a esos nietos, ahora criados en otras familias e ignorantes de su identidad original. Así nacieron las famosas Abuelas de Plaza de Mayo, un símbolo de valentía y de resistencia cuyos estandartes actuales son la justicia, la verdad y la identidad.

La noticia fue especialmente sonada porque la persona aparecida es el nieto de la presidenta de la asociación de Abuelas y, además, porque él mismo voluntariamente solicitó hacerse una prueba de ADN, ya que las piezas de su pasado no le cuadraban del todo. Según él mismo cuenta, descubrir su identidad biológica es “maravilloso”, a la vez que no reniega de su familia adoptiva.

El chico es músico y sus padres biológicos también tenían inclinación musical mientras que la familia adoptiva no. Saber la verdad le ayuda a entender detalles de su personalidad como ese, por ejemplo. Por otro lado, ahora tiene dos nombres, dos fechas de cumpleaños y todos los medios de comunicación encima por unos días. El muchacho es de mi edad por lo que he intentado ponerme en su lugar y me parecería una situación compleja de gestionar. Al parecer él lo lleva bien.

Pongo este tema en el tapete porque esta semana, el domingo 17 de Agosto de 2014, se celebra Kṛṣṇa janmāṣṭamī (Krishna Janmáshtami), es decir el cumpleaños del Señor Kṛṣṇa y, según explica la tradición hindú, el nacimiento de Kṛṣṇa, que ocurrió hace más de 5000 años, tuvo lugar con su madre estando en forzoso cautiverio bajo el reinado dictatorial de un demonio que quería quitarle el niño y matarlo.

No pretendo hacer una analogía ni una comparación forzada entre el nacimiento del Señor Kṛṣṇa y la historia del último nieto aparecido, sino que aprovecho la coyuntura para relatar la conmovedora historia de cómo Kṛṣṇa encarnó en este mundo y reflexionar sobre la identidad real y sus implicaciones.

El nieto encontrado junto a su abuela.

El reino de Mathura estaba gobernado por el rey Ugrasena que tenía un hijo llamado Kaṁsa, que en realidad era un ser vil, un asura (un demonio), al que sólo le importaba su bienestar personal. Simbólicamente se dice que, de todas las malas cualidades, Kaṁsa representa la envidia. Kaṁsa tenía una prima-hermana llamada Devakī, que tenía buen linaje y era muy pía, a la que quería mucho, ya que él no tenía hermanas. Devakī fue entregada en matrimonio a Vasudeva, que también era un hombre espiritual y de gran familia. En el día de la suntuosa boda Kaṁsa estaba contento por su prima y hasta tuvo el cariñoso gesto de conducir el carruaje en que iban los novios.

En ese momento, se escuchó una voz que desde el cielo se dirigía a Kaṁsa: “¡Oh necio!, el octavo hijo de la mujer que estás llevando te matará”.

Apenas escuchadas estas palabras, Kaṁsa saltó del carruaje, agarró a Devakī por los cabellos y desenvainando su espada se aprestó a matarla allí mismo. Ya no le importó el parentesco, ni el amor filial, ni las leyes morales, ni mucho menos que se tratara de una mujer inerme; él sólo pensaba en protegerse a sí mismo. Entonces, Vasudeva intentó convencerle con grandes palabras de sabiduría sobre la consecuencia de los actos y los ciclos de la vida, pero el ego y la crueldad de Kaṁsa le impedían escuchar.

Ante la inflexibilidad de su cuñado, dispuesto a matar a Devakī sin piedad, Vasudeva empleó la única estrategia que encontró disponible para salvar su esposa: le prometió a Kaṁsa que le entregaría a cada uno de sus hijos al nacer ya que, según la voz celestial, eran ellos quienes le matarían y no Devakī. Kaṁsa aceptó la propuesta de Vasudeva y resistió el deseo de matar a su prima-hermana.

Cuando nació el primer vástago de la pareja (llamado Kīrtimān), Vasudeva que era un hombre de palabra, lo llevó con dolor ante Kaṁsa, que inesperadamente le perdonó la vida diciendo que sólo le preocupaba el octavo hijo. Sin embargo, esta magnanimidad duraría poco, ya que al poco tiempo Kaṁsa recibió la visita del sabio Nārada que le contó que todos los asuras serían pronto matados por una encarnación del dios Viṣṇu (Vishnu) y entonces sus dudas y temores, propios de un ser sin auto-control, le llevaron a tomar medidas drásticas: encarceló a su propio padre y se coronó rey, a la vez que encerró a Devakī y Vasudeva y mató al primer hijo de ambos y también a los que iban llegando.

De esta forma, Kaṁsa mató a los seis primeros hijos de Devakī y Vasudeva. Entonces Devakī quedó embarazada por séptima vez, aunque en esta ocasión el ser que llevaba en su vientre era una encarnación de Śeṣa (Shesha), la serpiente cósmica en la que reposa el dios Viṣṇu. Para evitar que sea atacado por Kaṁsa, el Señor Viṣṇu convocó a Yogamāyā, su energía ilusoria femenina, indicándole que transfiriera el niño del vientre de Devakī al de Rohiṇī, otra de las esposas de Vasudeva, que por temor a Kaṁsa ya se había refugiado en una aldea cercana de pastores (llamada Gokula). Cuando Yogamāyā hizo esto, dio la impresión de que Devakī había perdido al niño y nadie sospechó nada. De esta forma se estaba gestando el nacimiento de Balarāma, el hermano mayor de Kṛṣṇa.

A continuación, el mismo Viṣṇu, preservador del Universo, entró en la mente de Vasudeva y luego en el vientre de Devakī para hacerlos muy afortunados. La belleza y el brillo de Devakī estando encinta eran celestiales (“como el Este embellecido por la bienaventurada Luna”) y todos, incluido Kaṁsa, podían darse cuenta de que ella llevaba en su vientre un ser divino. A Kaṁsa le hubiera gustado matar a su prima embarazada pero como era un gran pecado que arruinaría su reputación y opulencia, decidió esperar a que naciera el niño.

Durante esa espera, Kaṁsa no podía dormir, ni comer, ni pensar, pues en todas partes –su cama, su plato, su trono – veía un niño esperándole, como augurio de su inminente muerte. Finalmente, en la octava noche de luna decreciente del mes hindú de Bhādrapada, exactamente a medianoche, mientras los dioses lanzaban flores del cielo, nació el niño Kṛṣṇa en su forma de Viṣṇu en la ciudad de Mathura. Así, en su forma trascendental confirmó a sus “padres” su identidad real y les explicó el motivo de su nacimiento, que era restablecer el dharma, el orden y la justicia, en la Tierra matando a todos los gobernantes y reyes corruptos y demoníacos.

Devakī y Vasudeva, llenos de devoción pero a la vez temerosos de Kaṁsa le pidieron a su hijo que retirara su forma cósmica y se convirtiera en un bebé normal para poder esconderse. Kṛṣṇa accedió y dio instrucciones a Vasudeva de llevarlo a la aldea de Gokula, específicamente a la casa de Nanda Mahārāja, el jefe de la aldea, pues su mujer Yaśodā (Yashoda) estaba a punto de dar a luz una niña. De hecho, esa niña no era otra que Yogamāyā, la potencia ilusoria del Señor Viṣṇu, que estaba siguiendo las órdenes del plan cósmico.

Gracias a esa misma influencia de Yogamāyā, las puertas de la celda donde estaban Devakī y Vasudeva se abrieron mágicamente y también se soltaron los grilletes que ataban a Vasudeva, que puso al bebé Kṛṣṇa en una cesta y salió al pasillo. Allí ya no se sorprendió al ver a todos los guardias dormidos y sencillamente salió del palacio en dirección al río Yamunā, el cual debía cruzar para llegar a Gokula. En ese momento comenzó una lluvia torrencial y la serpiente Ananta-Śeṣa desplegó sus mil cabezas para proteger al niño, a la vez que Vasudeva se acercó al río que estaba muy turbulento y, sin embargo, no dudo en meterse en las aguas, las cuales se abrieron para que Kṛṣṇa llegara salvo a su destino.

Al llegar a la casa de Nanda, todos los pastores estaban dormidos, incluyendo a Yaśodā, que por el esfuerzo del parto estaba agotada y ni tan solo recordaba si había tenido un niño o una niña. Entonces Vasudeva dejó al pequeño Kṛṣṇa en el lecho de Yaśodā y tomó consigo a la niña, que era una expansión de Yogamāyā, para regresar a la celda y ponerse los grilletes, como si nada hubiera pasado.

En ese momento los centinelas despertaron con el llanto del recién nacido y corrieron a informarle a Kaṁsa la esperada noticia, que a su vez saltó de la cama sin siquiera peinarse para ir a cumplir su obsesión de matar a los hijos de Devakī. Al llegar a la celda, Devakī le suplicó que no le arrebatara a este bebé ya que era sólo una niña y era indigno matarla. Pero Kaṁsa estaba cegado por el egoísmo y agarrando a la niña por las piernas intento estrellarla contra un muro. Entonces la niña, que era Yogamāyā, se escurrió indemne de las manos de Kaṁsa y elevándose a los cielos apareció en la forma de la feroz diosa Durgā e informó al vil rey que el niño que habría de matarlo ya había nacido en otro lugar.

Ese otro lugar era la vecina aldea de Gokula, en la que todos sus habitantes se congregaron en la casa de Nanda en cuanto amaneció para ver al hermoso niño. Los pastores (gopas) y las pastorcillas (gopīs) lo contemplaban embelesados como si fuera un loto azul, pues su color de piel era oscuro, cual “una nube cargada de lluvia”. De allí su nombre Kṛṣṇa, “el de color oscuro o negro”.

Por su parte, el malvado Kaṁsa tuvo un momento de arrepentimiento y pidió perdón a Devakī y Vasudeva, pero influenciado por su ruin consejo de ministros rápidamente volvió a sus maquinaciones de crueldad e inmoralidad, planeando matar a todos los niños que hubieran nacido en el reino durante los últimos diez días.

De todos modos, el destino estaba escrito y el niño Kṛṣṇa crecería sano y feliz en la aldea de pastores (primero Gokula, después Vṛndāvana – Vrindávana -), aunque no exento de variadas y jugosas aventuras que hoy no contaré. Si alguien está interesado en profundizar, la mejor fuente para conocer la niñez y vida de Kṛṣṇa es el Śrīmad Bhāgavatam.

Resumiendo, Devakī y Vasudeva son los padres biológicos de Kṛṣṇa, mientras que Yaśodā y Nanda son los padres “adoptivos” de Kṛṣṇa y quienes lo crían hasta los dieciséis años, edad en que se entera de su procedencia, sabe de su verdadera familia y regresa al palacio. Kṛṣṇa crece en el bosque como un pastorcillo de vacas, jugando y tocando la flauta, pero en realidad él es un kṣatriya (kshátriya), es decir que pertenece a la casta guerrera y tiene un destino de príncipe.

Esta “ignorancia” de su identidad original (aunque Kṛṣṇa en realidad lo sabe, claro), que puede parecer una desgracia en principio, en realidad sirve para que Kṛṣṇa pueda entablar con los gopas y gopīs de Vṛndāvana un tipo de relación (rasa) íntima y cercana que no es posible si uno es consciente de que está tratando con un príncipe, y menos con el Señor del Universo.

Es por esta relación íntima y amorosa entre los devotos y Dios, que los pasatiempos (līlās) de Kṛṣṇa durante su infancia y adolescencia son fuente de inspiración eterna para cualquier buscador espiritual.

Volviendo al nieto encontrado por las Abuelas e intentando cerrar el círculo, él también parece aceptar de buena forma sus dos identidades, aunque claramente el contexto es muy distinto. Ya he dicho que meterme en su piel me parece tarea compleja y tampoco quiero hacer comparaciones que no vienen al caso.

Sólo quiero decir que, desde el punto de vista espiritual, tal cosa como “la verdadera identidad” es nuestro propio Ser; es decir, aquello que es permanente y no cambia. Tener un nombre u otro; unos padres u otros; vivir en el campo o en palacio no afectan, según explican los sabios espirituales, la verdadera esencia de quienes somos (una esencia que algunos dirán es Divina, inmortal o absoluta dicha). Yo estoy de acuerdo y trato de vivir conforme a esa convicción.

De todos modos, también creo, en el camino a ese reconocimiento interior puede ayudar mucho conocer la propia identidad exterior, lo cual influye y ayuda para conocer nuestro dharma, es decir, nuestro deber y rol en esta vida.

Sri Argala Stotram por Krishna Das

Publicado en

Hoy (31/03/2014) comenzó Basanta Navarātri, la versión primaveral (en el hemisferio norte) de la festividad de nueve noches en honor a la Madre Divina. Esta misma festividad existe en otoño y se conoce como Sharad Navarātri que, como una vez expliqué, es la que yo más celebro.

De todos modos, y muy oportunamente, hace unos días que estoy escuchando con embeleso una canción dedicada a la Madre que está en el nuevo disco del cantante norteamericano de kīrtan Krishna Das. En realidad, este nuevo disco, llamado Kirtan Wallah, tiene fecha de lanzamiento pública para el 15 de abril, pero yo ya lo tengo por haber participado en la campaña de crowdfunding que se organizó para financiarlo. Una de las ventajas de apoyar la auto-gestión y la industria alternativa.

No voy a reseñar el disco, sino que voy a ir directo a la canción que nos compete y que, para mí, es la mejor del disco (al menos, por ahora). Su título oficial es Sri Argala Stotram (selected verses) / Show me love, y como indica su nombre se trata de algunos de los versos de un himno de alabanza (stotram) dedicado especialmente a la diosa Durgā.

De hecho es uno de los muchos himnos y oraciones que se recitan antes de recitar el Devī Māhātmya, el texto (de 700 versos) más importante de los adoradores de Shakti, o la energía divina femenina.

La palabra sánscrita argala puede significar “obstrucción” y en este himno, justamente, se le pide a la Madre que quite cualquier impedimento y nos otorgue beneficios mundanos y también espirituales. El stotram en su versión original tiene un “estribillo” que se repite en casi todos los pareados y dice:

rūpam dehi jayam dehi yasho dehi dvisho jahi

Una traducción posible y bastante literal sería:

“otorga forma, otorga victoria, otorga fama, elimina lo hostil”.

La traducción está abierta a variadas interpretaciones y, sobre esto, Krishna Das explica que cuando se dice “forma”, lo que se le pide a la Madre es que “ella misma se nos dé”, lo cual sería un pedido espiritual. A la vez, la palabra rūpa también puede querer decir “belleza, esplendor, gracia”, y entonces depende del devoto si esas cualidades las pide en el plano material o el espiritual.

Para los interesados y estudiosos de la lengua sánscrita, en el verso hay dos imperativos de segunda persona del singular cuyas formas son llamativas: ‘dehi‘ de la raíz (“dar, otorgar'”) y ‘jahi’ de la raíz han (“matar, golpear, apartar”).

Lo que quería contar, en realidad, es que la canción no contiene únicamente un stotra sánscrito sino que hace un mash-up con las letras de una canción pop de los años ’80. Por eso también se titula Show me love.

Yo tengo poco oído musical, así que fue sólo después de escuchar el kīrtan varias veces que me di cuenta de esto y le pregunté a Hansika de dónde salía esa letra en inglés. Ella, que es muy versada en el archivo musical ochentero, no tardó en encontrarme la respuesta.

Luego descubrí que toda esa investigación había sido innecesaria, pues en la página web de Krishna Das ya viene toda la explicación, sobre todo como ejemplo de cómo su música es una gran mezcla de la tradición hindú y de sus raíces norteamericanas de rock y country.

Por si lo quieren saber, la canción en cuestión se titula I want to know what love is, es de 1984 y pertenece a la banda Foreigner. Quizás este grupo no les suena mucho pero les aseguro que todos hemos escuchado la canción. Para confirmarlo, aquí está:

Lo que toma Krishna Das de esta canción es su estribillo:

I want to know what love is /
I want you to show me /
I want to feel what love is /
I know you can show me /

Literalmente: “Quiero saber lo que es el amor / quiero que me lo muestres / quiero sentir lo que es el amor / sé que tú puedes mostrármelo”.

Además de la letra, el kīrtan tiene una melodía muy reminiscente, aunque no igual, a la original canción pop.

El punto de vista

Todos ya sabemos que una misma cosa puede variar según el punto de vista y la actitud. Así, al escuchar la canción de Krishna Das, esos versos empalagosos y trillados de una balada ochentera se convierten en una letra bonita y llena de significado.

Por supuesto, los arreglos musicales del kīrtan, el profundo barítono de Krishna Das, las voces corales y la bien lograda superposición entre el sánscrito y el inglés hacen que la canción sea hermosa en sí misma; pero la magia también está en que esos versos desgastados ahora son dirigidos a la Divinidad. Y eso cambia todo el panorama.

En mi caso, disfruto de saber que aquellas palabras vaciadas de sentido ahora están siendo bien dirigidas y entonces vuelven a tener sentido.

¿Quién, sino la Madre Divina, que ama a todos los seres independientemente de sus actos, puede enseñarnos lo que es el amor? ¿Quién, sino la Madre que nos nutre física, energética, terrenal y espiritualmente, puede mostrarnos el verdadero amor?

En el librillo del disco, Krishna Das dice sobre este aspecto de la Madre: “Uno en realidad no le está pidiendo a la Diosa ‘cosas’ materiales. Es Su naturaleza el darnos y proveernos… simplemente estamos reconociendo la naturaleza benévola y compasiva de Su Ser”.

Para los más conservadores, aquí comparto dos versiones tradicionales del Sri Argala Stotram, una recitada:

Otra cantada:

Para los que después de tantas alabanzas están desesperados por escuchar la versión de Krishna Das, les informo que hasta que no salga el disco no creo que la canción esté al completo en internet. Al menos no la he encontrado.

Como consuelo existe un vídeo oficial con una versión breve del kīrtan en que se puede vislumbrar lo que he explicado:

Y a sabiendas de que me odiarán por crear tanta expectativa y no cumplir, me retiro cantándole a la Madre: “otórgame gracia, otórgame victoria, otórgame gloria, elimina la hostilidad”.

—————————————————————————————————————————————

Si te ha gustado este post, es muy probable que te interese el taller Ganesha, el eliminador de obstáculos que daré en Barcelona sobre los misterios de la deidad más popular de la India. Trataremos, entre otras cosas, su historia y simbolismos, el porqué de su cabeza de elefante, apodos y anécdotas, su rol en el universo, estado civil y vehículo, su relación con el OM y la esvástica, sus frutas favoritas, mantras adecuados y adoración tradicional. Más detalles aquí.

El festival de Navarātri en 2013

Publicado en

Navarātri es un festival hindú bianual en honor a la Madre Divina que dura nueve días (nava = nueve; rātri = noche). La Madre Divina es el aspecto femenino de Dios, el cual ha sido adorado desde siempre en numerosas civilizaciones. Según se explica, “los cinco elementos y sus combinaciones son manifestaciones externas de la Madre. La inteligencia, el discernimiento, el poder psíquico y la voluntad son sus manifestaciones internas. Ella es la vida toda del universo, Ella es el poder cósmico que aparece en todas las formas y todos los nombres”.

Para Navarātri existe la celebración de primavera (Vasanta Navarātri) y la de otoño (Sharad Navarātri), las cuales varían en importancia según la zona del país y las preferencias religiosas de cada devoto. Incluso el nombre del festival puede variar, llamándose Durgā pūjā en Bengala o Dussehra (o Dashehra) en partes del norte de la India.

En mi caso, y por influencia de mi maestro Swami Premananda, estoy acostumbrado a celebrar la versión otoñal del festival que, justamente, está ocurriendo en estos días. Como se trata de una celebración basada en el calendario lunar, sus fechas cambian de año en año, siendo el sábado 5 de Octubre el día de inicio en 2013. Las festividades de este año se extienden hasta el lunes 14 de Octubre.

Como ocurre con todas las festividades hindúes, hay diferentes versiones, lo cual no quita, necesariamente, validez a ninguna de ellas. La forma de celebrar Navarātri que me fue enseñada es que, de los nueve días del festival, se le dedican tres días a cada aspecto principal de la Madre Divina.

Los primeros tres días (5,6 y 7 octubre en 2013) se rinde culto a Durgā, que representa la energía de destrucción y transformación, por lo que en estas jornadas se pide a la Madre que nos ayude a destruir nuestras faltas, nuestras tendencias negativas. A purificarnos.

Los siguientes tres días (8, 9 y 10 octubre en 2013) se honra a Lakshmī, la energía de la abundancia y la prosperidad, a cargo de nutrir y mantener la Tierra, para así adquirir cualidades morales y espirituales.

A partir del séptimo día (11, 12 y 13 octubre en 2013) adoramos a Sarasvatī, la energía que representa el verdadero conocimiento, es decir, el conocimiento trascendental. Por tanto, después de la purificación y la adquisición de buenas cualidades, estamos listos para (re)conocer nuestra verdadera esencia, que es divina.

Vijayadashamī

En el sur de la India el noveno día de Navarātri se celebra Āyudha pūjā, también conocida como Sarasvatī pūjā, un día en que todos los utensilios y herramientas, incluyendo libros en el caso de los estudiantes, son ofrecidos a la Madre para que sean bendecidos y fructíferos en el resto del año.

El punto culminante de Navarātri ocurre en el décimo día (14 de octubre en 2013), después de la novena y última noche del festival, y se conoce como Vijayadashamī, es decir el triunfo (vijaya) del décimo día (dashamī). En este día se celebra el triunfo de la luz sobre la oscuridad, del bien sobre el mal. La razón de esto es que en ese día la Madre Durgā mató a Mahishāsura, el invencible demonio con forma de búfalo.

Para lograr esta victoria, Durgā recibió las poderosas armas de todos los devas, lo cual significa que “el único modo en que el aspirante espiritual puede ser victorioso es si reúne toda la fuerza, la energía y el poder de la voluntad para luchar contra las tendencias negativas”.

Por otro lado, y sobre todo en el norte de la India, el día de Vijayadashamī se atribuye más bien al triunfo del príncipe Rāma sobre Ravana, el demonio de diez cabezas, tal como se relata en el poema épico del Rāmāyana (según esta versión Rāma invoca a Durgā antes de la batalla y por eso tiene relación con la Madre Divina).

De hecho, en el almanaque hindi que tengo en casa, el día de Vijayadashamī cae el domingo 13 de octubre. Esto no hace más que confirmar la variedad que toman las celebraciones religiosas en la India.

En cualquier caso, ya sea por mérito de Durgā Mā o del Señor Rāma, lo cierto es que lo que celebramos es la victoria de los valores espirituales sobre las cualidades mundanas. Una victoria que depende de nosotros y, cómo no, del amor incondicional de la Madre, que a través de todas sus manifestaciones nos permite existir y recorrer este misterioso camino de la vida.

A %d blogueros les gusta esto: