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La técnica de los 5’ de reflexión al final del día

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Entre la serie de encuentros que tuvimos para Pūraka Project, el proyecto de entrevistas audiovisuales a personas inspiradoras, tuvimos la fortuna de estar cara a cara con el Brahmacari Shubámrita Chaitanya, discípulo monástico de Amma, la maestra india famosa por dar abrazos a millones de personas. Shubámrita ha vivido con Amma durante décadas y, además de ser uno de sus traductores, es uno de los principales difusores de su enseñanza, viajando por el mundo, dando charlas y retiros.

brahmacari

En los valiosos minutos que nos dedicó le pedimos que compartiera una práctica que cualquier persona puede utilizar para estar más feliz o calmada, para sentirse más compasiva o centrada. El Brahmacari nos habló de una técnica que le ha enseñado su maestra y que consiste en pasar cinco minutos en reflexión al final del día y contemplar las acciones que uno ha realizado. Este autoanálisis cotidiano se basa en tres ejes: tiempo, emociones, actitud.

Para investigar lo primero uno puede preguntarse: “¿He utilizado hoy mi tiempo de manera fructífera? ¿Las acciones que he hecho hoy me acercan a mi meta? ¿O me alejan?”.

La segunda pregunta es: “¿Cuán maduro he sido hoy con mis emociones? ¿He herido a alguien con mis palabras y acciones? ¿Qué ha sido el detonante de esas cosas?”.

La tercera cuestión sería indagar sobre: “¿He pasado todo el día viviendo sólo para mí mismo? ¿O también he hecho algo por el bien de los demás? ¿He compartido cosas con otros?”.

Una vez hecho el análisis, justo antes de ir a dormir, el Brahamacari nos recomienda tomar ciertas resoluciones para el día siguiente. Por ejemplo, “si hoy he estado muy disperso y no me he concentrado en mi meta, mañana intentaré pasar más tiempo tratando de alcanzar lo que siento que es importante para mí en la vida”.

En cuanto a las emociones, si has estado enfadado o envidioso, entonces dices “mañana intentaré evitar estas emociones, intentaré estar consciente de ello todo lo posible”.

Y sobre mi actitud frente a los demás, comprometerme a, mañana, hacer algo de mi parte para ayudar a otros, por pequeño que sea mi acto.

Esta técnica nos ofrece una visión directa de cómo estamos viviendo y nos da la posibilidad de hacer sutiles modificaciones. Uno se pone un pequeño reto como no quejarse de nada por un día, no mirar demasiado el móvil o ayudar a alguien aunque sea sosteniéndole la puerta del ascensor y cumpliendo esos propósitos uno obtiene satisfacción interior y fuerza para ir a por más.

Esto es un resumen de la técnica completa explicada por el Brahmacari en el vídeo de Pūraka Project, que comparto a continuación para beneficio de todos.

 

Propósitos espirituales para 2015

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Hace ya una semana que empezó el año 2015 y la mayoría de personas todavía tenemos por estrenar la lista de nuevos propósitos para este período. Con suerte, nos durará el entusiasmo y cuando llegue febrero aún recordaremos la determinación que nos trajo la transición anual y seguiremos firmes en nuestra intención de aprender inglés, hacer ejercicio, dejar de fumar, comer menos, dormir más, escribir un libro, circular en bicicleta…

Más allá del mayor o menor éxito que tengamos en cumplir nuestros votos de siempre, mi pensamiento de este año se ha centrado en los propósitos espirituales. Seguramente el tener una hija y ver cómo la rutina y los tiempos están, en cierta forma, menos bajo mi dominio me ha hecho aceptar que haré menos cosas “para mí”, como leer esa pila interminable de libros o hacer yoga cada día. De todos modos, no resigno hacer progresos espirituales, aunque la práctica sea menos visible o mensurable.

Para empezar, he comenzado el año celebrando el Día Premananda. En 1999, mi maestro Sri Swami Premananda instauró entre sus seguidores y devotos que el primer día del año se pensara en los demás, haciendo alguna actividad de servicio desinteresado para otras personas que lo necesitaran, iniciando así el año con espíritu de servicio. Junto a mi familia organizamos una velada de cantos y relatos de la India para recaudar fondos para el albergue y escuela Prema Home del sur de la India, que da alojamiento, comida, vestimenta, atención médica y educación a unos 400 niños.

día_premananda

Presentando el evento.

Sobre empezar el año haciendo servicio Swami dice:

“¿Qué utilidad tiene estar siempre leyendo y hablando si no actuáis? Cada persona que esté conectada con el Sri Premananda Ashram debe hacer un servicio para alguien más en el Día Premananda. Este es vuestro día especial para concentraros con consciencia en el servicio y hacer una buena acción para alguien. Podéis hacerlo individualmente o en grupo. Podéis organizar un evento especial o mostrar un poco de amabilidad a alguien que lo necesita…

¡No hablemos tanto y hagamos algo! Cuando hacemos bien a nuestro mundo únicamente puede convertirse en un lugar mejor. Haremos felices a otros y nosotros mismos nos sentiremos satisfechos e inspirados para hacer diferentes tipos de buen trabajo”.

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Obviamente el 1 de enero ya pasó y, si no lo has celebrado, faltan 360 días para el próximo, pero eso no es excusa para dejar pasar el 2015 sin ayudar a los demás. En su discurso de Año Nuevo, Amma, la santa y maestra espiritual india famosa por dar abrazos y ser un ejemplo viviente de amor, enumera cinco prácticas que debemos tener en mente si queremos vivir una vida plena de sentido en 2015. Y la primera es:

1. Nunca desperdiciar una oportunidad de ayudar al prójimo.

Como dice Amma, “la ayuda que demos a otros despertará el gozo en sus corazones y en los nuestros”.

Los otros cuatro puntos explicados por Amma son:

2.En el año que comienza evitemos usar palabras crueles. Nunca hables mal de los demás.

Amma dice: “Usándolas perturbaremos nuestra mente y la de los otros. No olvidar nunca que todo el bien y el mal tiene su origen en las palabras”.

3. Asegúrate de que las prácticas espirituales como recitar tu mantra y meditar no falten ni un solo día.

Amma dice: “Estas prácticas diarias eliminan las impurezas acumuladas por la mente durante el curso de cada día. También otorgan paz y entusiasmo”.

4. Esfuérzate en pasar al menos un poco de tiempo en Satsang.

Amma dice: “El estudio de las escrituras y pasar tiempo en la presencia de Mahatmas (grandes almas) son formas ideales de satsang. ¿Cuánto tiempo empleamos en cotilleos y charlas innecesarias? Podemos emplear ese tiempo en leer libros de espiritualidad”.

5. Cada día, pide con todo tu corazón al guru o a Dios por la pureza de tu mente y por la fuerza para realizar buenas acciones.

Amma dice: “Si deseas hacer progresos espirituales, la humildad y la devoción son absolutamente esenciales. Deberíamos hacer un voto de humildad. Cuando somos humildes, nos hacemos automáticamente receptivos a la gracia”.

Si no tenías lista de propósitos para este año, o quizás la lista es demasiado larga, estos cinco puntos de Amma pueden servir de guía. Una guía que es universal y sencilla, como todas las enseñanzas espirituales verdaderas.

Si logramos cumplir con esta lista, entonces hablar inglés o aprender a tejer serán pan comido y meras anécdotas en un año lleno de dicha espiritual y auto-conocimiento.

Oración hindú para bendecir las comidas

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Hace unos días estuvimos con Hansika en el darshan de Amma en Granollers y, entre otras muchas cosas, fijé mi atención en la oración sánscrita que, escrita en pancartas colgadas de la pared, presidía la cafetería y el amplio comedor. Se trata, obviamente, de la oración que se dice antes de ingerir una comida, no sólo en la misión de Amma, sino en la tradición hindú en general.

La oración en cuestión no es otra cosa que el mantra 4.24 de la Bhagavad Gītā y dice:

brahmārpanam brahma havir brahmāgnau brahmanā hutam /
brahmaiva tena gantavyam brahmakarma samādhinā //

Una traducción posible y bastante literal (hecha por mí basándome en mis conocimientos y, sobre todo, en otras traducciones) sería:

Brahman (es) la ofrenda, Brahman (es) la oblación, por Brahman (es) vertida la ofrenda en el fuego de Brahman / Ciertamente, Brahman (es) alcanzado por aquel que está absorto en la acción de Brahman //”

Aclaraciones y relaciones

Brahman es el nombre del Absoluto, que no tiene género, que es imposible de describir, pero que es el sustrato de todo lo que existe. Es el Ser Supremo o, si se quiere, Dios.

La traducción que presento más arriba tiene muchas otras variantes posibles, aunque la idea básica es que “todo es Brahman” y que, para conocerlo (en el sentido de obtener la trascendencia espiritual), hay que ser capaz de verlo en todas las acciones (propias y ajenas). Y una de esas acciones, tan cotidiana, es justamente comer.

¿Por qué si Brahman está en todas las acciones, este verso se utiliza únicamente antes del acto de comer? Dicha relación está basada, al parecer, en el concepto de “las ofrendas del sacrificio”, que suelen ser comestibles.

Las ofrendas al fuego hacen referencia al sacrificio tradicional védico (llamado yajña o homa) que consiste en ofrecer “fluidos y granos” al fuego, especialmente mantequilla clarificada (llamada ghī o ghrita). Esta tradición se basa en la idea de que el fuego (Agni) es el intermediario entre los hombres y Dios y, por tanto, se le ofrecen oblaciones como forma de honrar y propiciar a Dios.

Asimismo, se explica que este universo es un gran sacrificio constante en que el Sol se consume para dar la vida a todos los seres y, de la misma forma y muy pertinente para el tema de hoy, todos los alimentos que necesitamos para subsistir son un ofrecimiento diario para el “fuego” de nuestro sistema digestivo.

Patatas y conexión

Dar las gracias (o “bendecir la mesa”) antes de comer es una tradición de todas las religiones; e incluso lo realizan personas que no se consideran religiosas (algunas agradecerán a Dios, otros a la vida y otros a la Madre Tierra). La significancia de este ritual es obvia: agradecer por tener un plato de comida, combustible básico de nuestro cuerpo físico.

Asimismo, se considera que al ofrecer el alimento (o cualquier acción) a Dios, éste se vuelve sagrado, lo que se conoce como prasadam, y entonces su ingesta tiene también beneficios espirituales. Este ofrecimiento puede hacerse de forma mental, aunque también es muy usual ofrecer una porción de los alimentos a una imagen de la deidad o guru antes de consumirlos.

Yo, personalmente, no recito el mantra de la Bhagavad Gītā antes de las comidas sino otra oración que aprendí en mi casa y es en español. De todos modos, no es algo que haya hecho toda mi vida. Supongo que tuvo que ver mi primer viaje a la India, una tierra en que la liturgia cotidiana está muy extendida.

Recuerdo que en un largo viaje en tren (de Chennai hacia Bhubaneshwar) coincidí con un muchacho hindú, muy pío, que estaba comiendo patatas fritas de bolsa y antes de ingerir ¡cada patata!, decía un breve mantra de bendición. Eso sí me pareció “estar concentrado en la acción de Brahman“.

Por supuesto, como dice el maestro norteamericano Ram Dass, “los rituales pueden ser cosas rígidas o pueden tener vida” y decir una oración antes de comer puede convertirse en un acto automático, sin contacto con la esencia original.

De cualquier forma, continúa Ram Dass, “con el tiempo, a medida que practicas [la oración], observa como este ritual de bendición se convierte en una declaración viviente de tu conexión con lo Divino, de tu unidad con todo lo manifiesto en el universo”.

Ram Dass

Pretender que una acción tan breve y simple como rezar antes de comer nos traiga “conocimiento de Brahman” quizás suene algo ambicioso; de todas maneras, aunque sólo sea un granito más de arena en nuestra práctica, por experiencia personal puedo decir que ese pequeño momento puede ayudar a aquietar la mente y re-conectar con nuestro interior. Y no es poco.

Amma en Granollers: 5, 6 y 7 de noviembre

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Como cada año, por fortuna, Amma llega a tierras catalanas. En el marco de su gira europea anual, Amma, la santa de los abrazos, hace su única parada en España. Como su visita ya es una tradición regular, puede que para algunos pueda perder interés o relevancia.

Yo creo que tener la oportunidad de que una santa, una maestra espiritual verdadera, esté en tu país o zona es una bendición incomparable. Hay personas que viajan a la India sólo por verla y, los afortunados que vivimos cerca de Barcelona y en España en general, podemos recibir su abrazo y su energía sin grandes esfuerzos.

Es por ello que publico la información oficial de la inminente visita de Amma, que llegará desde Toulon, Francia, donde está realizando su tradicional darshan. En un antiguo post ya expliqué que la palabra sánscrita darshan significa ‘visión’. En el contexto espiritual se llama darshan a entrar en contacto con una persona (o lugar o elemento) sagrada. Es decir, que cuando un santo da darshan, lo que está haciendo es permitirles a los devotos que vean, a través de su presencia física, una porción de la Divinidad.

Esta explicación, que puede sonar algo mística o puede chocar por su ‘teísmo’, es lo de menos. La teoría y nuestros preconceptos desaparecen en el momento de entrar en contacto con la energía espiritual de Amma. Por tanto, si nunca has ido a ver a Amma y este año tienes la oportunidad, no lo dudes. La experiencia que tendrás, te aseguro, vale más que cualquier explicación teórica.

Como en los últimos años, Amma estará en el pueblo de Granollers, a unos 30 km de Barcelona. El programa completo de la visita de 2012 lo puedes ver clicando aquí.

A continuación coloco el folleto promocional diseñado por la misión de Amma en España. Son dos imágenes que se amplían al clicarlas:

Folleto Frente

Folleto Reverso

El destino del calendario ha querido que el primer día de visita de Amma también se cumpla el 1er aniversario de nuestra boda con Hansika. ¿Puede haber mejor forma de celebrar la fecha que yendo juntos a ver a una santa y recibir su bendición? ¡Exacto!

¡Buen darshan a todos y no se lo pierdan!

La India como destino espiritual

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En plena época de vacaciones europeas, he pensado en publicar un artículo ‘turístico’ que originariamente escribí para la página web de Inspirulina. Quizás el tiempo ya es demasiado justo para aprovechar la recomendación en este verano boreal 2012, aunque no hay de qué preocuparse: la India como destino, a diferencia de otros países y parajes, nunca pasa de moda.

En el año 2003, viajé por primera vez a la India durante tres meses, luego de haber escuchado y leído muchísimo sobre la que para muchos es considerada una tierra santa. Desde entonces he viajado en otras cinco oportunidades a ese inmenso país y he podido formarme una idea propia, basada en la experiencia, acerca de todos los estereotipos que lo rodean.

Sin duda, la India es una tierra única y, también, una tierra de contrastes, donde se conjugan por igual lo sagrado y lo profano; lo más sórdido y lo más sublime de la naturaleza humana y, por qué no, Divina.

A la pobreza insultante de la India se contrapone la sonrisa sincera de sus niños; los mercaderes deshonestos se ven contrastados con la hospitalidad inigualable de sus habitantes; a su infinito caos vehicular se opone la fe omnipresente en una fuerza superior… Es decir, dos caras de una misma moneda, de las cuales la cara espiritual es más valiosa que la material.

Incluso sin tener en cuenta el componente espiritual, turísticamente hablando, la India merece ser visitada como uno de los destinos más originales del mundo. Por su cultura, sus paisajes, sus religiones, su cocina, su historia. Es el séptimo país más extenso del mundo y como tal tiene todo tipo de climas, geografías y orografías. Como uno de los nuevos países emergentes a nivel económico, sus grandes urbes presentan rascacielos y centros de alta tecnología típicos del capitalismo occidental, que son la nueva versión de una sociedad tradicionalmente agrícola.

Puntos turísticos

La zona más visitada por turistas extranjeros es, sin duda, Rajastán, en el noroeste del país. Se trata de un estado con aires desérticos y muchas reminiscencias musulmanas. Con esto quiero decir que sus tierras son algo áridas por su cercanía con el desierto de Thar y su arquitectura, principalmente, está influida (al igual que gran parte del norte de la India) por el arte islámico y los años de dominio musulmán. El atractivo de esta zona se debe a sus grandes y hermosos palacios, otrora patrimonio de maharajas.

Rajastán está muy preparado para el turismo clásico (es decir, no muy aventurero) y, por tanto, es muy visitado. De hecho, es una buena puerta de entrada a la India porque, debido a esta infraestructura turística, no es tan chocante como otros sitios. En todo caso, no importa cuántos escudos nos pongamos, el primer encuentro con la India siempre será chocante.

En la misma línea se encuentra Agra, la ciudad del Taj Mahal, que es súper-turística, aunque para mí valió la pena con tal de ver el magnífico mausoleo. No todos opinan lo mismo.

New Delhi tiene algunos grandes monumentos de la época musulmán, pero para mí gusto sus virtudes son superadas por el caos y la contaminación de la ciudad. No es ideal comenzar allí si uno es sensible al choque cultural.

Hablando de choques culturales, la ciudad santa de Varanasi es obligatoria para visitar desde mi punto de vista, aunque queda algo a contramano de la ruta clásica, pues hay que ir hacia el este (de paso se puede llegar hasta Calcuta). De todos modos, en Varanasi se resume la India en sus aspectos más sublimes y más sórdidos. Nadie queda indiferente a la ciudad sacra, lo cual no quiere decir que todos la amen. Si el viajero tiene poco tiempo, es el lugar idóneo para hacer un intensivo de la India.

Otro destino popular es la zona costera de Goa, en el suroeste, junto al Mar Arábigo. Esta antigua colonia portuguesa, reducto hippie de los ’60 y ’70, es de los más ‘occidental’ que se puede encontrar en la India y es famosa por sus fiestas de música electrónica en la playa, como así también por sus spas. No recomendable para buscadores de la India milenaria y espiritual.

Tierra santa

Si, en general, la India es muy atractiva y considerada uno de los destinos turísticos más recomendados del mundo, yo diría que teniendo en cuenta el aspecto de la búsqueda espiritual es el mejor destino. Porque más allá de todas las etiquetas que se pegan a la India (exótica, idílica, mística, colorida, subdesarrollada, sucia, pobre…), su verdadero tesoro es espiritual.

La razón por la cual la India es considerada una tierra sagrada es que, desde tiempos inmemoriales y aún hoy, su suelo es pisado a diario por santos vivientes. No me refiero sólo a personas sabias o monjes errantes o curanderos, sino a personas que tienen experiencia directa de Dios, la Divinidad o el nombre que uno prefiera darle a esa realidad transcendental.

La pregunta más normal que sigue a esta información es “¿Cómo se determina que estas personas son santas?” Pues, más allá de que por la tradición y la historia de la India hay una predisposición natural a aceptar la santidad (es decir, la posibilidad de santidad en todas las personas), lo que determina esta cualidad es la vida y obra de dichas personas. O sea, no hay un ente externo u oficial que lo legitima, sino que el ejemplo mismo de la vida de esas personas (que, a veces, incluye hechos milagrosos) es la prueba.

Estas personas santas tienen generalmente el envoltorio del hinduismo, porque han nacido en el marco de esa religión, pero sus enseñanzas son universales (como, por otra parte, las de cualquier religión verdadera).

Es por esta razón que ir a la India es una experiencia espiritual única, ya que además de la tierra santa y de la atmósfera espiritual que uno puede percibir en general, uno puede encontrar personalmente a seres santos, algunos de los cuales han sido citados con frecuencia en este blog.

Puntos espirituales

Yo tengo una cierta preferencia por el sur de la India antes de por el norte, pues es más tranquilo y, algunos dicen, más auténtico. Además, en el sur hay varios puntos espirituales de interés como el pueblo de Tiruvannamalai, con la montaña sagrada Arunachala, morada del dios Shiva. Allí mismo se encuentra el samadhi (tumba) del famoso santo Ramana Maharshi. Además, aún en su cuerpo físico se puede ver a Sri Shiva Shakti Ammaiyar, la santa silenciosa.

En la costa oriental se encuentra Pondicherry, antigua colonia francesa, de interés espiritual por el samadhi de Sri Aurobindo. Las tumbas de personas santas son consideradas grandes puntos espirituales.

En la costa occidental, ya en el estado de Kerala, se puede visitar Amritapuri, el ashram donde vive (cuando no está en gira por el mundo) Amma, la santa de los abrazos.

Por supuesto, también se puede visitar el Sri Premananda Ashram, con el reciente samadhi de Swami Premananda y su nuevo templo a Shiva.

Mi preferencia por el sur no quita que al norte de la India haya incluso más santos y lugares conocidos. Rishikesh es un famoso centro de peregrinación, con el río Ganges a su orilla, donde hay gran oferta espiritual. El secreto está en saber elegir bien en este supermercado espiritual que, como me pasó a mí, puede resultar demasiado ‘superficial’. En todo caso, tener cerca al río Ganges cuando recién baja de la montaña y aún no está tan contaminado, es una delicia.

Conclusión

Es bueno aclarar que, si bien la India es una tierra de espiritualidad, no por pisar su suelo uno siente automáticamente la energía cósmica subiéndole por la espina dorsal y despertándole los chakras. Es decir, no por apoyar el pie en un caótico aeropuerto de la India uno se sentirá iluminado; quizás al contrario.

La búsqueda espiritual es justamente eso, una exploración, no siempre placentera, que requiere esfuerzo, dedicación y entusiasmo. Es verdad que este viaje hacia la felicidad espiritual no tiene porqué ser hecho en un país asiático, ya que el único destino obligatorio se encuentra dentro de nosotros mismos, donde podemos llegar sin comprar ningún billete de avión.

De todos modos, en la constante pesquisa por ayudas para nuestro camino, yo creo que visitar la India con intención espiritual (aunque uno también haga turismo) vale la pena, ya que puede ser una gran herramienta de cambio en nuestras vidas.

Si quieres escuchar mi podcast (es decir, mi grabación de audio) para Inspirulina Radio sobre este tema, haz clic aquí.

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Si te gusta este blog, es muy probable que te guste el libro Diario de viaje espiritual de un hijo de vecino que resume mis seis viajes a la India, mi búsqueda espiritual y los conocimientos básicos sobre la cultura y religión de ese gran país. Para más detalles del libro, clicar aquí. Para comprarlo en formato digital, clicar aquí.

El rāsa līlā actualizado

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La semana pasada, con Hansika, fuimos a ver a Amma, conocida también como ‘la Santa de los Abrazos’, a Granollers (Barcelona), como parte de su gira europea 2011. Como siempre, es un placer ir a ver a la Madre Divina en persona y fue muy bueno porque, además, pudimos ir con mis padres que estaban de visita y que hacía algunos años que no recibían el darshan de Amma.

Por regla general, cada persona que recibe el abrazo de Amma experimenta alguna sensación particular o, al menos, tiene alguna impresión muy personal del hecho. Yo, por ejemplo, en mis muchos abrazos recibidos, he pasado por sensaciones de indiferencia, protección, entrega, amor y alegría.

Asimismo, cada acercamiento a Amma tiene su particularidad y, tarde o temprano, todos los abrazados tenemos alguna anécdota que contar respecto a nuestro ‘especial’ estrujón.

Casos

Tengo un amigo que cuenta que, después de abrazarlo, Amma lo llamó para que vuelva a sus brazos, dejando sorprendidos a quienes observaban. Conozco una mujer que dice que Amma le preguntó “¿por qué?” antes de abrazarla, como una forma de resaltar una profunda duda que ella traía dentro. A mi madre, después de presentarle repetidas ocasiones la foto de mi hermano para ser bendecida, Amma al parecer contestó con un gesto de ‘¡Otra vez!’.

Pequeñas historias personales como estas (ya sean parcial o totalmente reales) son pan de cada día entre los afortunados que reciben el darshan de Amma. De hecho, yo también tengo mi pequeña historia ocurrida en esta última visita. Al pasar al abrazo llevaba conmigo una guirnalda para Amma, pues mi maestro espiritual Swami Premananda me enseñó que no es correcto presentarse ante una persona santa con las manos vacías. Al llegar frente a Amma le puse la guirnalda (como había hecho otras veces en el pasado) y me entregué a su abrazo.

Luego, al sentarme a uno de los lados para observarla de cerca, noté que seguía llevando la guirnalda, lo cual era inusual ya que siempre había visto que se las sacaba inmediatamente, supongo que por comodidad propia y también de las personas abrazadas. Entonces pensé que mantener esa guirnalda, una ofrenda conjunta hecha con Hansika, era una forma que tenía Amma de bendecir nuestra unión o algo así.

Como decía antes, cada uno se hace su propia película y, si bien a veces puede ser un guión algo forzado, en muchos casos eso que sentimos es real y es motivado conscientemente por el maestro espiritual.

Método universal

Entonces, ¿no es con Amma con quien únicamente ocurren estos fenómenos? Pues no. Esta metodología es común a todos los maestros espirituales genuinos de la historia y del universo.

A este respecto, en mi primera visita al Sri Premananda Ashram de la India, una residente me habló de una cualidad esencial de Swami. “No obstante tener cientos de devotos, Él hace sentir a cada uno como si fuera único y especial”, explicó. A mí me pareció una afirmación verdadera, pues yo mismo me sentía único y especial, a la vez que era consciente de que había otros devotos que se sentían así.

Asimismo, leyendo la vida y obra de varios santos, pude comprobar esta cualidad inherente que todos ellos poseen de decir y hacer lo correcto para cada persona, en el momento justo, de manera que parece como si toda su atención estuviera puesta en generar esa sensación en un devoto particular. Sin embargo, a la vez que realizan esta ‘puesta en escena’ para dicha persona particular, están generando nuevas experiencias y situaciones especiales para las demás personas que le rodean.

Yo creo que ni con una trama perfectamente guionada, ni con cientos de ensayos generales, ni por casualidad ni por sugestión emocional es posible lograr que el entramado de acciones ‘únicas y especiales’ que realizan los santos funcione tan armoniosamente.

Hasta hace poco, este era mi análisis y comprensión del proceder de las personas santas. Ahora, gracias a una de mis clases de sánscrito supe de un antecedente cardinal de este método tan placentero para los devotos.

Un joven Swami Premananda cuando aún vivía en Sri Lanka

Dulce sabor

La palabra sánscrita rasa en origen significa ‘jugo’ o ‘sabor’ y es un término complejo con variados conceptos. En el ámbito del teatro, el término se utiliza para describir las diferentes experiencias emocionales que se evocan en el espectador. En el ámbito filosófico, rasa refiere a la relación entre el alma individual y el alma Universal. Asimismo, las deidades pueden tener diferentes rasa, es decir diferentes humores, como por ejemplo la versión benévola de la Madre Divina en contraste a su versión más fiera.

Por su parte, la palabra līlā se traduce generalmente como ‘juego’ o ‘pasatiempo’ y refiere a las diferentes actividades que la Divinidad (en sus variadas manifestaciones) realiza en el mundo fenoménico de manera lúdica, como una forma de divertimento, las cuales típicamente deleitan a sus devotos o, al menos, les proveen una enseñanza o ayuda.

Por ejemplo, una līlā típica del Señor Krishna en su aspecto de niño era la de robar mantequilla por el vecindario donde habitaba en el pueblo de Vrindavan. Es decir, una clásica travesura de niño hecha por el mismo Señor del Universo. Cuando lo atrapaban in fraganti, comiéndose la mantequilla recién batida, y le acusaban de robar lo que no era suyo, él respondía para sorpresa general, ‘¿Qué dices? Todo en este universo me pertenece. Tú eres el ladrón’.

De esta forma, Krishna es seguramente el ejemplo más claro de las līlā Divinas.

Bailando toda la noche

Justamente es el Señor Krishna el protagonista de rāsa līlā, un juego Divino que el joven Gopāla (Krishna en su aspecto de cuidador de vacas en los bosques) realizaba preferentemente la primera luna llena de otoño, que, basados en el calendario hindú, este año 2011 ocurrió el pasado 10 de noviembre. La luna llena de otoño se considera muy auspiciosa ya que se dice que su luz es la más clara del año.

En esa auspiciosa noche, Krishna se dirigía a los bosques de Vrindavan tocando su encantadora flauta y, al escuchar la música celestial que emitía su amado, las gopī, las pastorcitas devotas de Krishna, se escurrían en secreto de sus casas para bailar con su Señor. Los planetas y las estrellas, embelesados por la música Divina, se detenían a ver el conmovedor espectáculo y, entonces, esa noche se hacía más larga que ninguna, permitiendo a las gopī bailar con Krishna por horas.

A su vez, Krishna, por su propia gracia, se expandía en innumerables Krishnas, de manera que cada una de las gopī se veía bailando la danza cósmica de forma exclusiva con su Amado, siempre teniendo en cuenta que no se hace referencia al amor carnal o erótico sino al amor espiritual, símbolo del amor por Dios o por el Ser Superior.

De esta forma, así como cada una de las gopī sentía que Krishna estaba allí sólo para ella, aunque él estaba allí igual de exclusivo para todas las pastorcitas; de la misma forma, quienes somos abrazados por Amma, o recibimos enseñanza directa de Swami Premananda o estamos en contacto con cualquier persona santa, sentimos que somos exclusivos y especiales, que nuestra experiencia es única, que el/la santo/a está allí sólo para nosotros.

Esta percepción no es errónea. La persona santa está allí exclusivamente para nosotros, aunque, eso sí, también está para los demás.

Lo que entendí esta semana es que ya sea con Krishna, con Amma o con Swami, como gopī o como ingenieros informáticos, en los bosques de Vrindavan o en el palacio de deportes de Granollers, el rāsa līlā sigue presente a día de hoy.

Así de grande, insondable y bondadosa es la gracia del maestro espiritual.

Prasadam, gesto de devoción

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En diversas ocasiones he dicho que en la India hay infinidad de elementos considerados sagrados. Comenzando naturalmente por las personas santas; pasando por templos y accidentes geográficos (montañas, ríos, lagos…); y también incluyendo fauna (vacas, elefantes, ratas…) y flora (la flor de loto, el árbol de nim, la planta de tulasi – un tipo de albahaca -).

Teniendo en cuenta esta facilidad para juzgar la sacralidad, uno podría pensar que se pierde, en cierta forma, el carácter “especial” de estos elementos, para convertirse en apenas una superstición o simplemente en una pintoresca anécdota, que de tan entremezclado con la cotidianeidad se confunde y difumina entre los elementos no sagrados.

Es decir, en un mundo, sobre todo occidental, en el que, al menos desde una óptica espiritual, hay cada vez menos elementos que se juzguen sagrados, justamente por su necesaria condición de símbolos de elevación o trascendencia a lo normal, la presencia ubicua y constante de sacralidad es vista, a veces, como una excéntrica muestra de inocencia.

¿Cómo, se preguntan algunos, lo sagrado podría ser tan asequible para ser encontrado en todos los reinos (mineral, vegetal, animal), en todas las latitudes, hasta en hechos cotidianos que son mera rutina?

Respuesta

La respuesta es simple y, creo, va más allá de mitologías o supuestos paganismos. La filosofía espiritual de la India afirma que la Divinidad, o mejor, la energía Divina, está en todas partes, y por ende, se vive en consecuencia a esa idea.

Por un lado, en la India, como pasa en otros países orientales y en las culturas precolombinas, así como en antiguas civilizaciones del mundo, la Naturaleza y sus manifestaciones (sol, luna, ríos, montes) son consideradas sagradas. Se podría decir que esto no es una novedad. En realidad, para muchos es una práctica obsoleta rayana con el animismo.

Por otro lado, en la India, como en otros países, hay lugares, ciudades, templos y ermitas considerados sagrados. Creaciones del ser humano donde se supone habita la Divinidad. Tampoco esto es novedoso. No hay religión que desvalorice esta creencia.

La diferencia de estas extendidas costumbres religiosas y espirituales con su aplicación en la India, es el mantenimiento indisimulable y público, que hacen las personas piadosas, de la creencia que la Divinidad es omnipresente. O sea, la constante presencia de la espiritualidad en la vida diaria.

Lo cual hace que la descalza circunvalación a una montaña sagrada o la limosna al monje mendicante, no sólo sean signos de piedad religiosa, sino gestos externos de una verdad asimilada: “Oh Señor, Tú eres mi madre, mi padre, mi hermano y mi amigo / Tú eres mi sabiduría y mi única riqueza / Tú eres todo para mí, el Dios de los Dioses”.

Alimento

Siguiendo esta línea, en el Hinduismo hay una categoría de elemento consagrado que se denomina prasadam (también prasad o prasada), y que literalmente significa “regalo misericordioso”. Para que nos entendamos, se podría definir como un artículo que queda bendecido luego de estar en contacto con la Divinidad o la energía de la Divinidad.

Siendo estrictos, se podría decir, entonces, que el prasadam pasa de ser un elemento ordinario a estar bendecido, gracias a su contacto con un elemento sagrado (ser ofrecido a una deidad; ser tomado de un lugar sacro; ser recibido de un santo…) No sería, en sí, un elemento sagrado absoluto, por llamarlo de alguna forma, sino más bien, un artículo que merced a la bendición recibida por su contacto con lo sagrado, asume un status extra-ordinario.

No obstante dijimos que, según la filosofía espiritual, la energía Divina está en todas partes, el hecho de que un alimento, para ser considerado bendito, necesite entrar en previo contacto con lo sagrado, tiene su razón de ser en las convenciones religiosas, claro, pero sobre todo, en la importancia de los símbolos en la práctica espiritual, tal como comentábamos en la crónica de la semana pasada.

Si bien el prasadam tiene muchas facetas, la más conocida es la alimenticia. O sea, el alimento bendito. Para ello, un devoto puede hacer una ofrenda, tradicionalmente de frutas (bananas y cocos los primeros), a una deidad particular, ya sea en un templo o en un altar particular; y luego de realizar la liturgia correspondiente (que puede ser un ritual complejo y largo, o algo tan sencillo como una oración), ese alimento ofrecido se considera bendito.

A este respecto, el pan y el vino de la eucaristía católica, con sus diferentes matices, son una versión occidental, y quizás más familiar, de un alimento bendito a través de un ritual.

Variantes

Cuando se habla de alimento bendito no siempre es sólido y también puede ser líquido, como es el caso del agua. Siguiendo con la analogía entre religiones, en las iglesias católicas es normal que haya “agua bendita”, la cual ha sido bendecida por el sacerdote.

De la misma forma, el agua ofrecida a una deidad puede considerarse bendita. El nombre que esto recibe en el Hinduismo es thirtam, y puede tratarse tanto del agua resultante de un ritual, como también del agua ya existente en lugares sagrados, generalmente en piscinas o pozos, como en la ciudad india de Rameswaram.

En el caso del Catolicismo, me viene a la mente el agua del manantial de Lourdes, en Francia. En mi caso, que no he visitado Lourdes aún, sí tengo en mi altar una vasija de agua bendita, extraída directamente en el nacimiento montañoso del río Ganges.

Como variante a lo comestible (o bebible), otra ofrenda tradicional son las guirnaldas de flores, o flores sueltas. La diferencia aquí es que, una vez ofrecidas a la deidad, uno se puede llevar esas flores a casa (si es que ya no estaba en ella) y simplemente ponerlas en su altar o lugar de oración.

Si hablamos de visitar templos o lugares sagrados, la tradición marca como correcto el llevar algún tipo de ofrenda, pues se considera inadecuado llegar a la Divinidad con las manos vacías. Evidentemente, la Divinidad no querrá más o menos a un devoto por lo que traiga en sus manos, sino que, una vez más, se trata de gestos de piedad relacionados con la importancia de los símbolos espirituales.

Asimismo, si uno hace una ofrenda en un templo hindú, por lo general saldrá con algún tipo de prasadam extra (además de sus propias flores o frutas), que bien pueden ser polvos sagrados – como el polvo rojo kumkum – en la frente; pétalos secos benditos; o una bolsita de vibhuti (es decir, ceniza sagrada), siempre cortesía de los sacerdotes.

Usos

Al respecto de los protocolos, es ley que el prasadam sea dado y recibido con la mano derecha (como tantas otras acciones de la vida diaria).

A su vez, cuando se está preparando el prasadam, sobre todo comestible, éste no debe ser probado por nadie, pues es la deidad o el Gurú, según el caso, quien debería recibir la primera porción. Es esta idea de estar cocinando para la Divinidad la que también implica que al prepararse el prasadam se debería tener la mente focalizada en un objeto espiritual, ya sea cantando una canción devocional, repitiendo un mantra, o una imagen mental de la deidad.

En cuanto, a la visita a templos, el Sikhismo (o Sijismo) tiene, entre muchas otras cosas bellas, la tradición de alimentar de manera gratuita, y muchas veces masiva, tanto a sus fieles como a “ajenos”. Asimismo, en las puertas de sus templos es normal que un fiel dé prasadam a cada uno de los visitantes. Yo lo experimenté en la ciudad punjabi de Amritsar, y mi abuela en la ciudad de Ranchi, en el estado de Bengala.

Mi abuela, experimentada en viajes por la India desde hace veinte años, tiene sus métodos propios para asegurarse la higiene y la buena salud durante los periplos. Éstos consisten, básicamente, en comer sólo alimentos envasados y empaquetados, agua sólo mineral, frutas con cáscara (que les es quitada luego de ser lavada), sombrero para el sol, y también no cortarse las uñas por precaución ante cualquier posible infección.

Nadie puede achacarle nada de estos métodos conservadores, pues siempre le han dado buenos resultados. Sin embargo, la señora del templo sikh de Ranchi esto no lo sabía, y como es regla, le dio también a mi abuela una suntuosa porción de prasadam, consistente en una misteriosa mezcla de sémola, harina, azúcar y aceite.

Yo mismo, al recibir algo similar a la salida del templo dorado de Amritsar, me lo comí gustosamente. Pero mi abuela no tenía intenciones de traicionar sus hábitos de supervivencia. Fue así que durante lo que duró la visita al templo, con una familia sikh como anfitriona, mi abuela apretó su prasadam, disimuladamente, dentro del puño, hasta que pudo deshacerse de él al salir, dándoselo a un niño sorprendido, no se sabe si por el aceitoso regalo o por el aparentemente impío acto de rechazar prasadam.

Sobre esto, una vez leí en su ashram, que Amma, la santa de los abrazos, sostiene que nunca hay que tirar nada de cualquier comida bendita. En una ocasión, reprochó a un devoto que había tirado a la basura algo de prasadam. El devoto se defiendo diciendo que la comida había caído al suelo; y Amma le respondió que ni aún cuando hubiera caído por tierra eso era correcto; en todo caso, agregó, se lo tendrías que haber dado a un perro. Una idea totalmente consecuente con la filosofía de la misión de Amma, de no desperdiciar ni un grano de arroz.

No sé si mi abuela había leído ese consejo, pero seguramente lo intuyó, y a la vez que respetó su régimen alimenticio, cumplió con el protocolo espiritual.

Bombones

Hablando de protocolos, otra forma de consumir el prasadam comestible es de manera comunitaria. Es decir, que en lugar de que cada uno se lleve su ofrenda a casa, el prasadam se distribuye entre todos los presentes, sobre todo cuando se trata de un ritual al que asisten personas que se conocen entre sí.

A este respecto, en el Sri Premananda Ashram de la India se realizan cada día cuatro abishekams (ritual tradicional en el que se baña a una deidad), y en cada caso se ofrece algún tipo de comida. Durante mi estadía, en febrero último (2010), éramos muchas las personas visitando el Ashram, sobre todo por las celebraciones de Mahashivaratri; y en uno de los tantos rituales, además de la ofrenda típica, alguien le dejó a la deidad unos bombones para ser convertidos en prasadam.

Una vez finalizado el ritual, la persona a cargo distribuyó, como es habitual, las ofrendas entre los presentes; quienes se sorprendieron gratamente de recibir, a diferencia de lo cotidiano, sabrosos trozos de chocolate bendito.

Quienes también se sorprendieron, aunque de manera menos grata, fueron los dueños de los bombones, que, luego supimos, habían dejado los dulces como ofrenda con la intención de luego llevárselos con ellos, quizás como regalo para alguien.

Evidentemente, el uso de chocolate como ofrenda no está difundido en la India, un poco por tradición y otro tanto por el calor disolvente de aquellas tierras.

En realidad, las ofrendas comestibles de los rituales son más bien preparadas con sémola o harina; también arroz (quizás con leche); coco, por supuesto; frutas con azúcar morena o miel; y en el caso especial de Ganesha, con garbanzos, una legumbre que, al parecer, le gusta especialmente.

Es así que, a través de la ofrenda a la Divinidad de un elemento tan cotidiano (aunque no banal) como la comida, uno puede llevarse a la boca, ni más ni menos, que una bendición.

Pero el verdadero regalo, me parece, es darse cuenta que la energía Divina está latente en todas las cosas, y que hacerlo una realidad, en muchos casos, puede ser cuestión de un simple gesto de devoción.

Imágenes:

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