AUM Amma, el éxtasis del AUM
En el sur de la India, en el estado de Tamil Nadu, hay una pequeña ciudad de apenas 200.000 habitantes que cada vez es más reconocida y visitada como centro espiritual.
En realidad, Tiruvannamalai es una «ciudad templo» desde hace siglos, siempre bajo la custodia de la sagrada colina Annamalai, conocida popularmente como Arunachala, considerada como la manifestación física del dios Shiva.
La presencia del reputado santo Ramana Maharshi durante la primera mitad del siglo 20 hizo de Tiruvannamalai un enclave atractivo para buscadores occidentales, aunque en relación con el pequeño poblado, el porcentaje de maestros y yoguis que residen allí siempre ha sido llamativamente alto. La fuerza de Arunachala, se suele decir.
Paramatma Aum Amma es un caso contemporáneo de persona santa que reside en el magnético núcleo espiritual de Tiruvannamalai.
Los datos sobre su biografía no son abundantes. No se sabe con certeza su lugar de nacimiento y su presencia en Tiruvannamalai no ha sido siempre constante. Sabemos que Aum Amma vivió durante dos años (2001-2003) en una cueva de la colina Arunachala, donde era conocida como «la Amma de la cueva». Amma es una forma cariñosa de decir «madre».
El nombre de Aum Amma no es casual, significa «Madre del Om», y se acuñó durante su época en la cueva.
La sílaba OM, considerada la vibración original del cosmos por el hinduismo, en realidad se escribe y deletrea AUM, ya que consta de tres partes. La pronunciación OM es la versión condensada de AUM.
A nivel simbólico, los tres sonidos (a, u, m) se relacionan con el proceso cíclico de creación, mantenimiento y disolución del cosmos, que se refleja en cada elemento material.
Otro simbolismo muy difundido es que los tres sonidos representan los tres estados de consciencia ordinaria de cualquier persona. O sea: el estado de vigilia, el estado de dormir con sueños y el estado de sueño profundo. Si uno lo analiza, verá que estos son los únicos estados en que uno puede encontrarse y que su forma de conocer el mundo es a través de ellos.
La filosofía hindú postula un cuarto estado llamado turiya, que es inefable y que tiene que ver con la trascendencia y el reconocimiento de nuestra esencia última. Se dice que el silencio que sigue a la recitación de AUM representa ese cuarto estado de consciencia, que es el de la quietud absoluta.
Volviendo a la santa, el nombre Aum Amma refiere a que, en estado de exaltación espiritual, el mantra ॐ aparece brillando en la frente de la santa. El símbolo ॐ es la forma de escribir el sonido AUM en el alfabeto devanagari, el más usado para el sánscrito.
En el caso de la santa, en ocasiones el mantra AUM aparece espontáneamente en su entrecejo. Tanto en las fotos como en los videos que aparecen en su sitio web o sus redes sociales, es posible discernir un círculo de luz brillando en la frente de Aum Amma, aunque no siempre se aprecia de forma tan nítida.
Luego del período en la cueva, donde muchos devotos venían cada día, la santa marchó hacia el norte del país, para vivir a los pies del Himalaya en una simple tienda de campaña. Alrededor de 2008, Aum Amma estaba otra vez en Tiruvannamalai, aunque en 2010 se marchó cerca de Bangalore. Su lugar de residencia fue cambiando y en 2026 podemos afirmar que -hasta nuevo aviso- está otra vez establecida en Tiruvannamalai, donde ofrece darshan de forma regular cada jueves.
El término sánscrito darshana significa «visión» y en el contexto espiritual refiere a la posibilidad de ver directamente una persona santa o una manifestación Divina. Es decir, cuando el devoto va al templo es para tener el darshan de la deidad del altar principal. Y cuando el devoto va a un áshram es para tener la visión del maestro o maestra.
El darshan tiene dos aspectos: poder mirar al santo y, en el mejor de los casos, ser mirado por el santo.
En el caso de Aum Amma, durante el darshan público que dura alrededor de media hora, ella está en un estado de arrobamiento místico. Sus discípulos y ayudantes la engalanan con guirnaldas y le ofrecen flores y cánticos, mientras la santa tiene el rostro desencajado por su embriaguez espiritual y la mirada hacia el entrecejo o los ojos vueltos hacia arriba.
Asimismo, la santa de a ratos se balancea o tiene momentos de temblores o espasmos, al tiempo que sus manos adoptan mudras, es decir gestos sagrados. Incluso como parte de ese estado exaltado puede que caigan lágrimas de sus ojos.
Esta visión tan poco común puede provocar confusión o choque en muchas personas, a la vez que es un estado extático largamente registrado en la literatura espiritual hindú. Poder presenciarlo es una gran fortuna.
Para quienes no están geográficamente cerca, comparto a continuación un perfil oficial de Instagram donde se pueden ver fragmentos de estos momentos de darshan semanales.
Puedo asegurar que la vibración presencial es muy superior a la frialdad de un vídeo, aunque sirve para que el lector pueda darse una idea y, quizá, despertar el deseo de ver a la santa en persona.
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