En los últimos días tuve tres casos de personas (novata, practicante y profesora respectivamente) que confundían los «caminos» tradicionales del Yoga con los «estilos» contemporáneos de Yoga.
Para echar luz sobre esta difundida confusión me gustaría empezar por una definición clara de Yoga, que podría ser aceptada tanto por los estudiosos académicos como por los practicantes tradicionales, sin dejar fuera a la RAE:
«En sentido amplio, Yoga es cualquier camino de origen índico que conduce a la liberación o al autoconocimiento espiritual».
Por «camino» nos referimos a un conjunto de enseñanzas y técnicas prácticas que desarrollan aspectos específicos del ser humano. Es decir, un método.
Desde hace siglos se enseña acerca de diferentes caminos yóguicos y, hoy en día, se habla especialmente de que existen 5 sendas principales de Yoga. A saber:
- Karma yoga: el camino de la acción desinteresada.
- Bhakti yoga: el camino de la devoción a lo Divino.
- Jñāna yoga: el camino del autoconocimiento.
- Raja yoga: el camino del aquietamiento mental.
- Haṭha yoga: el camino del despertar energético a través del cuerpo y la respiración.
En este artículo no voy a explayarme sobre cada sendero, aunque sí quería resaltarlos para dejar claro que, en conjunto, engloban el perfeccionamiento del ser humano en su totalidad.
Es decir, acciones e intenciones; emociones y anhelos; el intelecto y sus ideas; la atención y la concentración; y también cuerpo físico y nivel energético.
De estos 5 caminos clásicos, el más famoso -y también el más reciente-, al menos en Occidente, es el haṭha yoga, que de ser un método con foco original en lo energético ha virado a ser, en gran parte del mundo moderno, una disciplina netamente física.
La introducción del haṭha yoga en el mundo occidental -hace algo más de 100 años-, y su creciente difusión -a partir de los años 1970-, hasta convertirse en un fenómeno popular -desde finales de los años 1990- ha derivado en numerosas variantes que llamamos «estilos de yoga».
La primera noción que debe quedar clara sobre los «estilos» es que:
Todo yoga físico es una rama -más o menos tradicional- del haṭha yoga.
Hago esta aclaración porque el uso contemporáneo del término «haṭha yoga» en algunos centros o escuelas de yoga es el de una clase con posturas estáticas, menos exigente físicamente, en contraposición a uno de los estilos o tipos de yoga más difundidos en el mundo moderno: el vinyasa.
En la jerga yóguica contemporánea, vinyasa refiere a la práctica dinámica, en que se concatena una postura con otra -en sincronía con la respiración- en un secuencia fluida que se acerca más a una coreografía de baile que al yoga tradicional de la mayoría de los manuales medievales indios.
Existen vinyasas más aeróbicos que otros, más artísticos que otros, más terapéuticos que otros, etc. con diversos nombres -algunos más tradicionales que otros- para describirlos como vinyasa krama, vinyasa flow, liquid flow, prana flow… Su signo distintivos es siempre el movimiento.
En cualquier caso, el vinyasa es una forma de haṭha yoga.
Y lo mismo sucede con otros «estilos» que también son «marcas registradas», como Sivananda Yoga (fundada por Sw. Vishnudevananda); Iyengar Yoga (creado por B.K.S. Iyengar); Ashtanga Yoga (creado por Pattabhi Jois); Power Yoga (con más de una rama registrada); Bikram Yoga (creado por Bikram Choudhury); Rocket Yoga (creado por Larry Schultz); Jivamukti Yoga (creado por Sharon Gannon & David Life); Dharma Yoga (creado por Dharma Mittra); Yin Yoga (creado por Paulie Zink and Paul Grilley); Anusara Yoga (creado por John Friend); Acroyoga (creado en los años 2000 aprox.) e incluso Kundalini Yoga (creado por Yogi Bhajan), que por sus mantras y turbantes podría pasar por otra cosa.
Existen infinidad de estilos o linajes que no estoy enumerando para no alargar esta sección.
Resumiendo, podemos aseverar que el Yoga que practican tantos millones de personas en Occidente es haṭha yoga en alguna de sus variaciones («estilos»), muchas veces puramente deportivas o físicas, aunque siguen vigentes linajes tradicionales cuyo objetivo es espiritual.
En cuanto a las restantes cuatro sendas tradicionales (karma, bhakti, jñāna y raja), se practican más en la India que en Occidente. De hecho, son desconocidas para muchos practicantes occidentales de haṭha yoga.
Si eso está cambiando, está por verse. Este texto va en esa dirección. Espero que sirva.



