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Bolitas de coco para el día de Ganesha

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Ganesha (Gaṇeśa), el popular dios con cabeza de elefante, es muy goloso porque su cuerpo humano es, específicamente, el cuerpo de un niño y, como todos sabemos, los niños aman los dulces. La prominente barriga de Gaṇeśa es, en parte, resultado de comer tantos dulces, pero más bien es la natural estructura anatómica de un niño que todavía no ha pegado el “estirón”. Al mismo tiempo, a su amor por las golosinas se le suma su compasión hacia sus devotos, por lo que él nunca rechaza las ofrendas que recibe, que son muchas y, naturalmente, muy dulces, incluidas las frutas, de las cuales tiene varias favoritas.

Entrando en lo simbólico, el epíteto Lambodara, que significa “barrigón”, refiere a que toda la manifestación cósmica está contenida en Gaṇeśa, ya que él es la deidad que se adora antes de comenzar cualquier actividad y está directamente relacionado con la primigenia sílaba AUM (o OM), la vibración sonora que manifiesta el universo. Para sus devotos, Gaṇeśa es el Absoluto, el Dios Supremo, la causa primera de creación y quien sostiene el universo (viśvādhāra).

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En esta misma línea, Gaṇeśa está relacionado con el kumbha o kalaśa (kalasha), que es una vasija que mitológicamente está llena del néctar de la inmortalidad y que, a nivel litúrgico, se llena con agua (idealmente de los ríos sagrados) y se puede envolver con hilo de algodón o decorar con pasta de sándalo, polvo de kuṅkuma, hojas, telas y generalmente con un coco en su apertura. De esta forma, el cántaro es un símbolo del cuerpo de Gaṇeśa, que contienen todo el mundo manifestado y que, a la vez, representa prosperidad material y espiritual.

Todo esto es para decir que este viernes 25 de agosto de 2017 se celebra Gaṇeśa Caturthī (Ganesha Chaturthi), es decir el día anual en honor a Gaṇeśa, o como le decimos a nuestras hijas, “el cumpleaños de Gaṇeśa”. Este día cae siempre en el cuarto día de luna creciente del mes hindú de Bhādrapada, es decir agosto o septiembre según las lunas de cada año. Para celebrarlo es tradicional hacer una pūjā o ritual a una imagen de la deidad. Hay muchos tipos de rituales y, para los interesados, hace tiempo ya expliqué un ritual simple aquí.

De todos modos, hoy quería centrarme en lo que técnicamente se llama naivedya, que es la ofrenda de alimentos a una deidad. Esta ofrenda debería ser adecuada a la deidad que uno adora e idealmente no es un alimento industrial, empaquetado, sino algo hecho por uno mismo o, al menos, frutas. Como es un alimento pensado para lo Divino debe ser lo más puro y sano posible y, como signo de respeto, no debe ser probado por uno mismo hasta haber sido ofrecido a la deidad. Una vez ofrecido, este alimento se convierte en prasāda, es decir alimento consagrado o bendecido que el devoto puede ingerir con deleite.

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Como hablamos de Gaṇeśa, lo ideal (aparte de frutas) son los dulces y especialmente Gaṇeśa tiene debilidad por las bolitas de coco, que tienen muchas variantes, desde los llamados modakam tradicionales del sur de la India (y bastante complejos de preparar), hasta los más populares laḍḍus, que son bolitas dulces hechas con diferentes ingredientes, especialmente leche de vaca. En nuestra casa, donde la dieta es mayormente vegana, hace unos años que descubrimos, en este libro, una receta de bolitas de coco muy fácil y rápida de hacer, bastante sabrosa y aceptablemente sana.

Con las modificaciones que nosotros hemos incorporado comparto la receta:

Ingredientes (para unas 25-30 bolitas):

1 taza de coco rallado
¾ taza de harina de almendra (si no tienes harina puedes triturar las almendras enteras, preferentemente después de tenerlas en remojo)
½ taza de avena triturada
¼ taza de aceite de coco
¼ taza de sirope de ágave
¼ de cucharadita de sal
Opcional: Coco rallado rebozar las bolitas
Opcional: Trocitos de dátiles o de pasas de uva

Preparación (30’ + 2 horas para enfriar):

  1. Si el aceite de coco no está ya líquido (sobre todo si es invierno), lo introducimos en una olla y lo calentamos a baño maría hasta que quede líquido.
  2. En un bol se mezcla el aceite de coco con la taza de coco rallado, la harina de almendra, la avena, el sirope y la pizca de sal hasta obtener una masa bien homogénea y compacta.
  3. Con la masa y usando las manos damos forma a las bolitas y las rebozamos (o no) con coco rallado.
  4. Como el aceite de coco se endurece con el frío, metemos las bolitas en la nevera durante un par de horas y estarán ideales para servir. Si hace calor las bolitas se ablandan rápidamente.

En lo posible, al hacer las bolitas, uno debería repetir un mantra o canto a Gaṇeśa, para que la vibración de la ofrenda sea lo más espiritual posible. Porque si hay algo que a Gaṇeśa le gusta más que las bolitas de coco, eso es la devoción.

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Así lucen las bolitas en el libro original…

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Así lucen mis bolitas caseras… que están exquisitas, por cierto

Deseo que Gaṇeśa, el Señor de los obstáculos, de los inicios y del conocimiento, se complazca con nuestras ofrendas y que nos guíe otro año más en el dulce camino del amor devocional.

¡Jaya Gaṇeśa!

 

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La inmersión de Gaṇeśa

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Cada año, después de diez días de adoración y celebración, se llega al fin del festival dedicado al Señor Gaṇeśa (conocido como Gaṇeśa utsava o Gaṇeśa caturthī), que es especialmente importante en el estado indio de Maharashtra y que tiene su expresión más masiva en su capital, Mumbai, la ciudad más poblada de la India. Durante diez días, unos mil pandals (templos temporales) oficiales se instalan en las calles de la megalópolis, cada uno con una imagen (mūrti) de Gaṇeśa que, a pesar de ser de yeso, se consideran sagrada, pues se le ha realizado el prāṇapratiṣṭhā, la ceremonia tradicional para infundirle “vida”.

En el último día de celebraciones llega el apogeo, que se denomina visarjan y que, en este contexto, refiere a “lanzar una imagen en aguas sagradas” como rito final de un festival religioso, que la tradición dice debe ser en agua corriente. En el caso de Mumbai esta inmersión se hace en las aguas del Mar Arábigo, que rodean la ciudad, con especial énfasis en la playa de Chowpatty Girgaon, que es la playa más céntrica y popular. Allí se preparan gradas para las personalidades políticas; se alzan torres de control para la policía; se instalan chapas de acero para que los vehículos autorizados puedan circular por la arena; se colocan baños públicos, todo en medio de un enorme despliegue policial.

Para acceder a la playa, que no es especialmente grande, los devotos llegan con sus imágenes de Gaṇeśa desde todas partes de la ciudad y, por tanto, las calles aledañas se ven cortadas, como así también una serie de calles principales que se convierten en la pasarela de miles de mūrtis, en un desfile que dura prácticamente 24 horas. Desde la mañana temprano (que este año 2015, fue el día 27 de septiembre), uno puede ver llegar a diferentes grupos de devotos con sus pequeñas y hogareñas imágenes de Gaṇeśa, para depositarlas en el agua. A medida que pasa el día, el tamaño de las mūrtis va creciendo y el punto máximo, a la madrugada del día siguiente, suele ser la llegada de la imagen de Lālbaugcā Rāja, el Gaṇeśa más famoso de Mumbai.

Devotos rumbo a la playa con su pequeña mūrti.

Devotos rumbo a la playa con su pequeña mūrti.

Sin importar el tamaño de la imagen, al llegar a la playa se le hace un ritual previa inmersión en el agua. Allí se hacen los últimos pedidos típicos para Gaṇeśa: prosperidad material, quitar obstáculos, éxito en los estudios y conocimiento espiritual. Algunos devotos susurran al oído de la imagen sus plegarias, justo antes de enviarla a sumergir.

Esta tarea se hace muchas veces a través de unas balsas oficiales que llevan varias estatuas lejos de la costa y las sumergen allí. En esos casos no se permite a los devotos ir en las balsas, pues hay un personal que se encarga. Cuando la imagen es pequeña, hay niños siempre dispuestos, por unas pocas rupias, a hacer la inmersión a mano, caminando con la imagen hasta hundirla en las aguas a escasa distancia de la costa

Si la mūrti, en cambio, es grande viene acompañada generalmente de grandes grupos de devotos, muchos vestidos con camisetas o sombreros identificatorios, que se encargan personalmente de su traslado mar adentro. De hecho, las imágenes más grandes ya están instaladas sobre plataformas que también van al agua o que, incluso, se convierten en balsas en sí mismas.

Ritual previo a la inmersión.

Ritual previo a la inmersión.

Otro ritual playero

Otro ritual playero

Balsa oficial para llevar estatuas a sumergir.

Balsa oficial para llevar estatuas a sumergir.

Cerca, una estatua pequeña siendo sumergida a mano; a lo lejos una balsa que apenas se divisa.

Cerca, una estatua pequeña siendo sumergida a mano; a lo lejos una balsa que apenas se divisa.

El trayecto de una imagen desde su hogar o pandal hasta la playa de Chowpatty Girgaon puede tomar varias horas, debido a la congestión de las calles. De hecho, se estima que la famosa mūrti de Lālbaugcā Rāja tarda 24 horas en recorrer la distancia, debido a su tamaño y, sobre todo, al gran número de personas que se acumulan para verla pasar. A la vez, esta “lentitud” es también deliberada pues nadie tiene prisa y el desfile, o también se puede decir peregrinaje, se toma como una fiesta en la que todos los devotos van cantando, lanzando polvos de color rojo, que es el color de Gaṇeśa, y disfrutando de la fecha.

El público que no acarrea una imagen, a su vez, se acomoda en las aceras, calles, balcones y techos para ver pasar durante horas un desfile que es religioso, festivo y muy colorido. Los vendedores de comida y bebida hacen buenos beneficios y el evento recuerda, en cierta forma, a los desfiles de carrozas que se hacen en carnaval. En esa procesión, hay imágenes de todo tipo y tamaño, llegando también en todo tipo de vehículos, desde la pequeña estatua que viene sobre la cabeza de un devoto caminante, pasando por las que llegan en camiones, hasta las enormes figuras artísticas en sus carrozas.

Devoto caminante y esforzado.

Devoto caminante y esforzado.

Devotos más modernos.

Devotos más modernos.

Llegando en camión.

Llegando en camión.

Como resultado de la masividad del evento, transitar por las calles se hace muy difícil y yo, por suerte, tenía acceso a la grada de periodistas desde donde pude observar una parte del desfile. También me metí codo a codo con los devotos y, sobre todo, a la hora de entrar en plena playa para ver la inmersión (donde los periodistas y fotógrafos oficiales no son permitidos como tales) tuve que luchar duramente por un espacio físico.

Yo, que he asistido a un par de multitudinarias Kumbha Mela, creo que he estado mucho más apretado en la fiesta de Gaṇeśa, sobre todo cuando llega el atardecer y las estatuas más grandes llegan a la playa.

El desfile muestra sus primeras imágenes monumentales.

El desfile muestra sus primeras imágenes monumentales.

Multitud

Multitud y un peculiar Gaṇeśa montando un tigre.

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Gaṇeśa con elefante

Desde los balcones, visión preferencial.

Desde los balcones, visión preferencial.

A decir verdad, es muy difícil ver la inmersión de las imágenes desde la playa, no solo por la cantidad de personas, sino porque mientras más grandes son las mūrtis, más lejos las llevan y, por tanto, uno termina viendo apenas una silueta, que sumándole la luz del atardecer, crean un ambiente algo poético pero poco viable para las fotos o la mirada objetiva.

Las inmersiones siguen durante la noche y, en mi caso, pude sentir el bullicio de la fiesta desde mi habitación por varias horas hasta que, de a poco, se fue calmando. Cuando salí a las 3am a la calle para dirigirme al aeropuerto, el desfile todavía seguía, aunque mucho más espaciado y con las calles transitables en su mayoría.

En los últimos años ha habido polémica porque el día después del visarjan la playa de Chowpatty (así como otras playas y otros cuerpos de agua a lo largo de la India) aparece llena de los restos de las estatuas sumergidas, ensuciando la playa por un lado y contaminando las aguas por otro. En el pasado estas mūrtis eran hechas de arcilla, que se “biodegradaba” al entrar en contacto con el agua. Por cuestiones económicas y prácticas, los artesanos y escultores a cargo de las imágenes empezaron a utilizar yeso, que no se desintegra fácilmente en el agua, a lo cual hay que sumarle la pintura sintética, los adornos, las ropas y el resto de decoración de las imágenes.

En Mumbai (y todo Maharashtra) las celebraciones de Gaṇeśa utsava son tan importantes desde el punto de vista religioso, económico e identitario que esa desventaja de la inmersión de estatuas se considera apenas un detalles. También es cierto que la playa de Chowpatty está sucia todo el año con bolsas de plástico, envases y todo tipo de basura que no tiene que ver directamente con el festival religioso, por lo que no se puede achacar a ese evento la mayor culpa.

Una visión de la playa antes de las inmersiones.

Una visión de la playa antes de las inmersiones.

En esta línea, un estudio estima que del total de polución de las aguas en la India, sólo el 5% corresponde a la actividad religiosa y ritual. Evidentemente eso no es excusa para contaminar, pero sí queda claro que las ofrendas a los ríos y el mar no son la causa principal. En el estado de Uttar Pradesh, por ejemplo, la Justicia prohibió recientemente la inmersión de imágenes sagradas (5%) al igual que el derrame de aguas cloacales en el río Ganges, siendo esto último el gran motivo de contaminación fluvial (quizás 60%).

De todos modos, las acciones para poner en práctica las prohibiciones han sido dispares: mientras las aguas residuales siguen fluyendo y contaminando el río sagrado, las fuerzas policiales y gubernamentales han hecho hincapié en evitar la inmersión de las estatuas, especialmente en la ciudad de Varanasi.

De hecho, en vísperas de la inmersión de las mūrtis de Gaṇeśa este año 2015 en Varanasi hubo una brutal agresión policial sobre devotos hindúes que llevaban una imagen y que, al ver limitado su paso, hicieron una sentada pacífica. Entre las personas que protestaban se encontraba Swami Avimukteshwaranand, a quien conozco personalmente y sé que es un renunciante genuino y un maestro muy dedicado a mantener las tradiciones hindúes, y también algunos jóvenes estudiantes. Todos ellos fueron víctima de golpes por parte la policía, llegando algunos, incluido el swami, a ser internados en el hospital por sus heridas.

De esta forma, el contraste es impactante: mientras en Varanasi la policía golpea con bastones a los swamis que quieren defender la inmersión de mūrtis, en Mumbai la ciudad se detiene para observar el acontecimiento con la aprobación popular y oficial.

Un punto medio que suena razonable es la utilización de imágenes hechas con arcilla, a la vieja usanza, para que así se vuelvan “ecológicas”. No todos los artesanos están de acuerdo, pues es más caro y más esfuerzo, pero es una opción que habría que tener en cuenta.

Primer plano de un mūrti con una persona cerca para notar la proporción. Atención a la guirnalda que lleva Gaṇeśa, hecha con billetes de 10 rupias.

Primer plano de una mūrti con una persona cerca para notar la proporción. Atención a una de las guirnaldas que lleva Gaṇeśa, hecha con billetes de 10 rupias.

Mientras tanto, en Mumbai no parecen muy preocupados por la cuestión ambiental y miles de mūrtis son sumergidas al mar durante 24 horas de pura fiesta, donde todos entonan la misma oración: Ganapati bappa morya pudhchya varshi lavkar ya. Un pedido en marathi, la lengua de Maharashtra, para que Gaṇapati (que es otro nombre de Gaṇeśa) “vuelva pronto el próximo año”.

La playa de Chowpatty en pleno visarjan.

La playa de Chowpatty en pleno visarjan.

Yo no sé cuándo volveré, pero después de muchos años de planearlo he podido ver el visarjan de Mumbai en vivo y directo. Con penas y alegrías, reflexiones agridulces y mucho sudor, pero inolvidable al fin.

Las imágenes rumbo a las aguas.

Las imágenes rumbo a las aguas.

PS: todas las fotos son mías y se agrandan al clicarlas.

¡Jai Gaṇeśa!

Ganesha Chaturthi en Mumbai

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Acabo de regresar de pasar dieciséis días en la India, adonde fui con tres objetivos principales:

Gaṇeśa Caturthī es la festividad anual en honor a Gaṇeśa, la popular deidad con cabeza de elefante, que se celebra en toda la India pero que es especialmente importante en el estado de Maharashtra, cuya capital es la gran ciudad de Mumbai (antes Bombay).

Gaṇeśa Caturthī se celebra el cuarto día de luna creciente del mes hindú de Bhādrapada (Agosto-Septiembre), que este año 2015 cayó el 17 de Septiembre, y si bien ese día es el más famoso, para los habitantes de Mumbai se trata apenas del inicio de una festividad que dura diez jornadas. El primer día, en realidad, se instala una imagen de la deidad, tanto en casa o en la vía pública, para ser adorada durante todo el festival y como colofón de los festejos dicha imagen (hecha generalmente de yeso o arcilla) es sumergida en agua, en el caso de Mumbai en aguas del Mar Arábigo.

La cuestión es que el día de Gaṇeśa Caturthī la mayoría de personas aprovechan para ir a comprar su imagen del dios, que puede ser de todos los tamaños, colores y formas imaginables. Por supuesto, si es una imagen para uso hogareño será pequeña; si se trata de una imagen para un altar barrial será más grande y según el poder adquisitivo y el sitio donde se situará, la estatua puede llegar a tener varios metros de altura.

Decenas de estatuas de Gaṇeśa desplegadas para la venta.

Decenas de estatuas de Gaṇeśa desplegadas para la venta.

Al adquirir la imagen, los devotos la llevan a su casa en carros (como en la foto), en coche, cargando sobre la cabeza o en camiones.

Al adquirir la imagen, los devotos la llevan a su casa en carros (como en la foto), en coche, cargando sobre la cabeza o en camiones.

Una estatua grande de Gaṇeśa es llevada tranquilamente a su altar temporal.

Una estatua grande de Gaṇeśa es llevada tranquilamente a su altar temporal.

En este caso, las estatuas son llevadas en camiones.

En este caso, las estatuas son llevadas en camiones.

Cuando se trata de imágenes grandes y que están en la vía pública, éstas se albergan en pandals, que son altares temporales, algo así como tiendas o pabellones, hechos de palos, cuerdas y telas. Según los datos oficiales, este año el ayuntamiento de Mumbai autorizó la erección de 1146 pandals en la vía pública (aunque, según noticias, la policía investigaba otros 350 pandals montados de forma “ilegal”), lo cual da una idea de lo omnipresente que es la imagen de Gaṇeśa durante esos 10 días.

Estos pandals varían en tamaño y sofisticación y son financiados por los vecinos o por los comerciantes de una calle; en algunos casos son patrocinados por una empresa a cambio de ver su marca en los carteles; en otros casos son financiados por partidos políticos, lo cual siempre incluye una foto de los líderes políticos en los carteles.

Es decir, a veces estos altares son montados en base a la pura devoción y en otros casos un poco con fines promocionales o políticos. Lo cierto es que todas las calles de Mumbai tienen su pandal, por humilde que sea, y son siempre foco de devoción para los transeúntes y de reunión social para el barrio.

Un pandal en una calle cualquiera.

Un pandal en una calle cualquiera.

Otro pandal.

Otro pandal.

El interior del pandal de arriba.

El interior del pandal de arriba.

Otro pandal visto del exterior.

Otro pandal visto del exterior.

El interior del pandal, con luces que cambiaban de color, dando un toque llamativo. El selfie, casi tan omnipresente como Gaṇeśa.

El interior del pandal, con luces que cambiaban de color, dando un toque llamativo. El selfie, casi tan omnipresente como Gaṇeśa.

El pandal al lado de la icónica ‘Puerta de la India’, epicentro turístico de Mumbai.

El pandal al lado de la icónica ‘Puerta de la India’, epicentro turístico de Mumbai.

Las imágenes dentro del pandal anterior.

Las imágenes dentro del pandal anterior.

Un pandal de cara a la calle de un transitado mercado, con Gaṇeśa visible para todos.

Un pandal de cara a la calle de un transitado mercado, con Gaṇeśa visible para todos.

Un Gaṇeśa hecho de bolitas dulces, que también irán al mar.

Un Gaṇeśa hecho de bolitas dulces, que también irán al mar.

Cuando cae la noche muchos pandals se iluminan y dan un especial colorido a las calles de la ciudad, que envuelta en clima festivo sigue de todos modos su trajinar incesante.

Calle decorada, con el pandal al fondo.

Calle decorada, con el pandal al fondo.

La entrada iluminada de una pandal en una calle concurrida.

La entrada iluminada de una pandal en una calle concurrida.

El humilde pandal nocturno de una callejuela lateral.

El humilde pandal nocturno de una callejuela lateral.

Estuve varios días en Mumbai tratando de empaparme con el clima de celebración de Gaṇeśa y en realidad desde el primer día hasta el último no hay muchos cambios externos en la adoración y la decoración, ambos aspectos que se integran con el fluir cotidiano de la cuidad. Solo el último día, cuando se avecina el momento de llevar las imágenes a sumergir en el agua, se empieza a percibir una energía similar a la de un hormiguero en ebullición.

Cuando llega la hora, la marea humana cubre las calles y las imágenes se convierten en grandes protagonistas de un desfile multitudinario. Pero esa es otra historia, que explicaré (con muchas imágenes) en un par de semanas. Por ahora, una imagen más del Señor Gaṇeśa, durante sus diez días de fiesta.

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¡Ganapati Bappa Morya!

Vināyaka caturthī 2014 y las piernas cruzadas de Gaṇeśa

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Hace unos días fueron las Fiestas del barrio de Gràcia en Barcelona, famosas por sus calles artísticamente decoradas en base a diferentes temáticas y con hincapié en la reutilización de materiales. De todas las fiestas barriales de Barcelona estas son las más famosas y también, claro, las más populosas. Como no podía ser de otra manera, con la familia hicimos un recorrido por algunas de las calles y en una de ellas nos encontramos con una sorpresa: una gran imagen del Señor Gaṇeśa (Ganesha).

Resulta que los vecinos de la Travessia de Sant Antoni habían decorado su calle con un tema indio (“TravessÍndia”) y como atracción habían creado una imagen de la deidad más popular del hinduismo. A decir verdad, la presentación que se hacía del concepto “India” era un poco reduccionista, pues se basaba en numerosos carteles de películas de Bollywood, diseños de arquitectura mogola (típicos del norte de la India, estilo Taj Mahal y muy de postal) y la estatua de Gaṇeśa.

A pesar de recurrir fuertemente a estos estereotipos de la India, tengo que decir que la calle estaba bien decorada y era atractiva, especialmente las vistosas lámparas, algunas hechas con botellas de plástico reutilizadas y otras con telas. De hecho, luego supe, el jurado le otorgó el tercer premio de honor del concurso de adornos a la Travessia de Sant Antoni y también el premio especial a la iluminación ¡Felicitaciones!

Entrada de ‘TravessÍndia’ (todas las imágenes se agrandan un poquito al clicarlas).

Una muestra de la iluminación artística.

Concentrándonos en Gaṇeśa, que es lo hoy más nos interesa, la estatua hecha de papel maché era bonita y llamativa aunque tenía un par de detalles que llamaron mi atención por no ser canónicos desde el punto de vista iconográfico. Para empezar, la imagen tenía dos colmillos cuando es por todos sabido que Gaṇeśa tiene uno de sus colmillos rotos como un acto de auto-sacrificio por la humanidad, específicamente para escribir el largo poema épico del Mahābhārata (de ahí su epíteto Ekadanta, “el de un solo colmillo”).

Por otro lado, lo que lleva Gaṇeśa en su cabeza suele ser una especie de corona y no un turbante, como parece ser el ornamento de este caso. Hablando de ornamentos, en su mano izquierda superior la imagen lleva una flor de loto (padma) y un lazo (pāśa – pasha -), dos atributos tradicionales pero que no deberían ir en la misma mano pues generalmente tiene un elemento por mano. Esto lo digo admitiendo que en casa tenemos un hermoso cuadro de Gaṇeśa con la misma característica.

Finalmente, lo que más me llamó la atención es que la imagen de Gaṇeśa tiene las piernas cruzadas en padmāsana (padmásana), la “postura de la flor de loto” tradicional de los yoguis y de la meditación. A primera vista, sobre todo en ese contexto de clichés, puede parecer normal que la deidad esté con las piernas cruzadas, sin embargo esa pose es bastante rara en la iconografía de Gaṇeśa.

La imagen de Gaṇeśa en cuestión.

Una de las fuentes principales sobre las formas tradicionales de Gaṇeśa es el Mudgala Purāṇa, en donde se describen treintaidós formas del dios con cabeza de elefante. De esas treintaidós formas, sólo dos muestran a Gaṇeśa en alguna variante con piernas cruzadas. De esas dos formas, una está estrictamente en padmāsana y se conoce como Ekākśara Gaṇapati (Ekákshara Ganápati), es decir el Gaṇeśa (Gaṇapati es otro nombre popular de Gaṇeśa) de “una sola sílaba”, refiriéndose a su mantra raíz, gam.

Ekākśara Gaṇapati en estilo artístico tailandés, obra de Mr. Choosak Vissanukamron.

La otra forma de Gaṇeśa con postura “yóguica” es justamente Yoga Gaṇapati, aunque en este caso sus piernas no están cruzadas sino sujetas por una faja yóguica, una ayuda para sostener las extremidades durante largos periodos de meditación.

Iconográficamente, Gaṇeśa suele ser representando de forma más extendida con un sola pierna doblada (generalmente la izquierda) y la otra colgando hacia el suelo. También hay que decir que las 32 formas principales de Gaṇeśa no son las únicas posibles (incluso éstas pueden diferir entre sí según la fuente consultada) y, por tanto, hay otras variantes según el templo o la Escritura revisada.

De hecho, la mayoría de imágenes que encontramos en una búsqueda en Google no encajan idealmente con ninguna de las formas tradicionales del canon artístico-religioso. A su vez, algunas de estas representaciones son más recientes que otras y la rigurosidad de su ejecución depende también de la imaginación (o la inspiración) del artista.

En su libro Amoroso Ganesha, el maestro Satguru Sivaya Subramuniyaswami publica un resumen de las posturas existentes, ya sea sentado o de pie, de Gaṇeśa y allí se explica que la pose de piernas cruzadas es rara:

Por qué Gaṇeśa no es representado con frecuencia en padmāsana tiene varias hipótesis, pero en realidad su caso no es excepcional ya que la mayoría de deidades del panteón hindú también se representan de pie o en posturas sentadas pero sin piernas cruzadas. La pose de padmāsana o similares es exclusiva de yoguis (en el sentido más específico de haṭha/rāja yoguis) y, por tanto, las deidades cuya función está más relacionada con el plano material o con aspectos menos místicos raramente se sientan con piernas cruzadas.

Hilando más fino, y jugando con la condición de Gaṇeśa como una deidad un poco grotesca por su extraña imagen, la autora Shakunthala Jagannathan dice que “su barriga prominente le impide sentarse en padmāsana” y, por comodidad, adopta la postura de colgar una pierna. La ocurrencia puede ser simpática, pero como devoto suyo que soy, dejo claro que el Señor de los obstáculos no es un acomodado ni le falta elasticidad, simplemente cumple con su rol de tener un pie en el mundo material y otro en el plano espiritual.

Gaṇeśa con postura tradicional de piernas y también con lazo y loto en una misma mano.

No sé de dónde sacaron exactamente los vecinos de Travessia de Sant Antoni la inspiración para hacer su imagen de Gaṇeśa, que no parece estar de acuerdo al canon tradicional pero, como ya vemos, tampoco hay una versión unívoca de cómo debe ser representado. Al fin y al cabo lo importante, como hablaba la semana pasada, es la devoción.

Justamente hablando de devoción, todo este post está destinado a informar que esta semana, el viernes 29 de Agosto, se celebra Gaṇeśa caturthī (Ganesha Chaturthī) o Vināyaka caturthī, el cumpleaños del Señor Gaṇeśa. Se trata de una festividad hindú que dura diez días, en los que se adora especialmente a imágenes hechas para la ocasión – oh casualidad – de papel maché y la tradición es que al final de los festejos dicha imagen se sumerja en las aguas de un río, mar, etc. Ese último día se llama Ananta caturdaśī (Ananta Chaturdashi) y este año 2014 cae el 8 de Septiembre, luna llena.

Si quieres hacerle un ritual simple o no tan simple a Gaṇeśa puedes leer este post con ideas. Por otro lado, ¿qué habrán hecho los vecinos de Travessia de Sant Antoni con la estatua? ¿La estarán guardando para lanzarla al mar en unos días y así hundir todos los obstáculos en el fondo del mar barcelonés? Si es así, espero que hayan usado materiales biodegradables…

Nosotros en el Centro Sri Premananda de Barcelona haremos nuestra celebración que, sin esperarlo, comenzamos cuando tuvimos el darshan de la estatua en las Fiestas de Gràcia.

Gáyatri y su padre teniendo el ‘darshan’ de Gaṇeśa.

Para acabar todavía más alegres, tal como enseña Gaṇeśa con su ejemplo, comparto este vídeo con una divertida y devocional canción de Sean Johnson & The Wild Lotus Band, una banda de kirtan occidental que me gusta mucho. Acaban de sacar nuevo disco titulado Unity (se puede escuchar completo aquí) y esta canción se llama Ganesha’s Belly Dance (“La danza del vientre de Ganesha”).

Ideal para niños, bailarines y, por supuesto, amantes de los elefantes:

¡Jaya Gaṇeśa pāhi mām

Śrī Gaṇeśa rakṣa mām!

La svastika y su significado original

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Muchas personas se sorprenden al ver una imagen del Señor Ganesha y descubrir que está, con frecuencia, acompañada de la cruz esvástica. En realidad, la esvástica no aparece únicamente junto a Ganesh sino que en la iconografía hindú es un emblema muy frecuente, tanto en templos, coches nuevos o en el suelo a la entrada de tiendas. Esto se debe a que para el hinduismo, la svastika es un símbolo de buena suerte y auspiciosidad y, por tanto, está directamente ligado a Ganesha, la deidad que elimina los obstáculos.

La palabra ‘esvástica’ deriva directamente del sánscrito svastika que se compone del adverbio su (‘bueno’) y del verbo asti (‘es’). Por tanto, el significado de la palabra es “bienestar”, “auspiciosidad” o “buen augurio”. En español se la puede llamar también ‘cruz gamada’ ya que sus brazos doblados en ángulo de 90° recuerdan a la letra griega gamma (Γ).

Si bien el origen del símbolo no es certero, muchas fuentes indican que es védico. En cualquier caso, no hay dudas de que se trata de un símbolo que ya existía en la antigua India, al menos hace cinco mil años, como testimonian sellos de roca hallados en el Valle del Indo y conservados en el British Museum.

Se trata de un símbolo casi universal, presente en muchas civilizaciones antiguas y también en la sociedad moderna, al menos hasta la Segunda Guerra Mundial. Además de en el hinduismo, la svastika es muy usual en religiones derivadas de éste, como el budismo y el jainismo.

Asimismo, variantes de este símbolo milenario aparecen en numerosas culturas: en la tradición letona se corresponde con la “cruz de fuego” (Ugunskrusts); en la cultura vasca existe el Lauburu, una variante curvilínea de la svastika; los indios Navajos en Norteamérica tienen un símbolo similar; la etnia Kuna de Panamá la lleva en su bandera, aunque remite al pulpo que, según esta tradición, creó el mundo con sus tentáculos. Asimismo, varios grupos de aviación como la Fuerza Aérea Finlandesa usaron la svastika como insignia ya en el siglo XX, al igual que los Boy Scouts en las hebillas de sus cinturones.

En todos los casos, el simbolismo de la svastika y sus variantes es siempre relativo a la buena fortuna. La mayoría de los expertos dicen que es un emblema solar.

Ugunskrusts o “cruz de fuego” de la tradición letona.

Lauburu vasco es la variante curvilínea de la svastika.

Bandera de la etnia Kuna de Panamá y Colombia. En este caso, el símbolo que aparece sobre la bandera representa el pulpo que, según esta tradición, creó el mundo con sus tentáculos señalando los cuatro puntos cardinales.

Insignia de la Fuerza Aérea finlandesa hasta 1945.

En cuanto al hinduismo, en su revelador libro Loving Ganesa, Sivaya Subramuniyaswami explica que, para los hindúes, “la svastika representa la buena fortuna que da el Señor Ganesha. También representa el sol y el ciclo de la vida. Se considera que tiene el poder de evitar la mala suerte y las fuerzas negativas”.

También nos dice que “simbólicamente representa a Dios y la creación” y en cuanto a sus aspas en ángulo recto: “representan la rueda del mundo, girando eternamente alrededor de un punto fijo, que es Dios”.

Siguiendo con las aspas dobladas, Subramuniyaswami explica que éstas “muestran cómo la vida está llena de cambio y oblicuidad […] El sendero hacia nuestros objetivos con frecuencia no es recto sino que toma giros inesperados. También denotan la forma indirecta en que se alcanza la Divinidad (a través de la intuición y no el intelecto)”. Y prosigue: “Uno de sus significados más sutiles es que la realidad trascendente no se alcanza directamente a través de la lógica racional, pero sí indirecta y misteriosamente a través de la mente cósmica intuitiva”.

De aquí surge el debate de la dirección de los brazos de la svastika y desde ya digo que el símbolo védico existe tanto con aspas hacia la derecha como hacia la izquierda, aunque es más común con los brazos hacia la derecha. La svastika hacia la derecha es designada como un emblema solar, mientras que algunos dicen que la svastika hacia la izquierda está relacionada con el camino tántrico de la mano izquierda que utiliza indulgencia sensual y ritos mágicos como parte de sus prácticas.

Ya sea con brazos hacia la derecha o hacia la izquierda, en el hinduismo la svastika siempre se presenta recta, tanto de pie o recostada. En otras culturas sí que puede aparecer rotada.

La mancha nazi

Por si hace falta aclararlo, Adolf Hitler hizo una apropiación caprichosa de este símbolo, malentendiendo su significado original para sus propios intereses. Como explica Álvaro Enterría en La India por dentro, “los nazis tomaron la svastika pensando que era un símbolo de la raza ‘aria’ (algo que por otra parte no existe)”. Efectivamente, la palabra sánscrita ārya significa “honorable”, aunque el orientalista alemán Max Müller introdujo el concepto de ‘ario’ entre los académicos europeos con un sentido de raza en lugar de su sentido original de “virtuoso y noble espiritual”.

Hay una especie de leyenda urbana que dice que lo que Hitler hizo con la svastika original fue simplemente cambiar la dirección de sus aspas. Es falso. Lo que hizo, en todo caso, fue girarla 45°, colorearla de negro y colocarla en un círculo blanco sobre un fondo rojo (negro, blanco y rojo eran los colores del antiguo imperio alemán hasta la Primera Guerra Mundial).

La bandera nazi.

Es decir, como un agregado más de la larga y milenaria lista de usos que se hizo de ella durante la historia de la humanidad, Adolf Hitler eligió la svastika como símbolo de su partido nacional-socialista, para luego convertirla en parte de la bandera oficial del Tercer Reich. Eventualmente, la svastika se convirtió en un emblema sinónimo de fascismo, antisemitismo y muerte para la mayoría de las personas.

De esta forma, merced a los acontecimientos sucedidos en los últimos 80 años de la historia mundial, un símbolo de pura auspiciosidad universal con varios milenios de antigüedad se convirtió en un símbolo odiado y defenestrado. Para la mayoría de las personas occidentales, marcadas por el recuerdo o el relato de la Segunda Guerra Mundial y sus barbaridades, la svastika no genera sensaciones positivas. Esta percepción colectiva se ve acrecentada por la reafirmación diaria que se hace del simbolismo negativo creado por el nazismo.

Si bien esto es entendible, para los hindúes y los conocedores de la tradición védica, en cambio, la svastika sigue teniendo su sentido original y verdadero: auspiciosidad, bienestar y vida.

Svastika védica.

PS: Créase o no, existe una obra de teatro inglesa llamada Ganesh vs The Third Reich que comienza con Ganesha viajando a Alemania a recuperar la svastika.

Imagen promocional de la obra Ganesh vs. The Third Reich.

Nuevo vídeo de mis viajes a la India

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El pasado viernes 26 de octubre hice la presentación de mi libro Diario de viaje espiritual de un hijo de vecino en Barcelona. Específicamente en la escuela Mandiram Yoga, a quienes siempre agradezco por su disponibilidad y apoyo.

El viernes fue un día lluvioso y, por tanto, también agradezco la presencia de las personas que se sobrepusieron a las inclemencias climáticas y a la pereza. A la vez, agradezco a todos los amigos que, aunque no pudieron venir por diferentes razones, me apoyaron a la distancia o digitalmente.

La presentación salió bien; yo creo que fue entretenida, sobre todo porque no fue larga y, además, había imágenes y lectura de breves fragmentos del libro. Asimismo, el broche de oro de la presentación, además del sabroso chai, claro, fue el nuevo vídeo que preparó Hansika con imágenes y grabaciones de mis seis viajes a la India (tres de ellos solo y tres con Hansika).

El video dura 10′ y es muy llevadero porque, más allá de la frecuente aparición de mi cara, muestra muchos aspectos diferentes de la India: geográficamente, culturalmente y, también, espiritualmente. Además, la música que Hansika eligió para este nuevo video es muy buena.

La primera canción es de una famosa banda india llamada Indian Ocean que mezcla tradición con modernidad, mientras que la segunda canción es una oda a Ganesha del infaltable MC Yogi acompañado del mítico Bhagavan Das.

Para hacer más atractivo el video, puedo decir que aparecen imágenes de maestros espirituales, especialmente de Swami Premananda, quien además aparece en un breve fragmento final ofreciendo enseñanza espiritual con su clásico estilo, es decir, enseñanza profunda dada de forma muy simple.

El post de esta semana es breve en texto aunque frondoso en imágenes. Sin más, aquí dejo el vídeo que es muy disfrutable:

Taller de Mitología de la India en Barcelona

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Hace unas semanas di una clase de mitología de la India para el curso de formación de profesores de la escuela Mandiram Yoga, que es la misma escuela a la que yo asisto desde hace unos años. Dicha clase fue la base para, ahora, organizar en la escuela un taller abierto a todo público sobre el tema.

Teniendo en cuenta que la mitología de la India (como todas las mitologías, quizás) puede ser muy entretenida pero, también, muy teórica e intelectual, la idea del taller que organizamos es no descuidar el aspecto práctico; es decir, que las personas que asistan encuentren en las historias, características y símbolos de los mitos hindúes alguna enseñanza espiritual que aplicar positivamente en su propia vida cotidiana.

De esta forma, mi intención es buscar un equilibrio entre teoría y práctica, para que, por un lado, los asistentes puedan aprender, desde el punto de vista académico, los conceptos básicos relacionados a la mitología y al simbolismo de las principales deidades del panteón hindú. Preguntas clásicas como “¿Por qué Krishna es de color azul?”; “¿Por qué Ganesha tiene cabeza de elefante?” o “¿Es la diosa Kālī maligna?” serán abordadas, junto con detalles menos conocidos, pero igual de interesantes.

Por el lado práctico, la idea es intentar darnos cuenta de cómo las enseñanzas espirituales y los simbolismos que subyacen a los mitos pueden ayudarnos a ser más felices en la vida diaria, a través de su aplicación en algunas situaciones cotidianas y en ciertos rasgos de nuestra personalidad.

El taller dura 2h15′ y, teniendo en cuenta la amplitud del tema, es evidente que no se puede abarcar la totalidad del panteón hindú. En realidad, para este taller, me parece más adecuado ofrecer información clara y entendible pero sin sobrecargar de contenidos teóricos que sean olvidados rápidamente (es decir, mejor calidad que cantidad).

Aquellos que sean novatos en el tema se llevarán un pantallazo general y entendible del mito hindú, mientras que las personas que ya tengan una base de conocimiento podrán profundizar en detalles simbólicos y, si corresponde, aspectos filosóficos. En ambos casos, la aplicación de dichos saberes intelectuales en la vida personal práctica será, eso espero, lo más valioso que los asistentes se llevarán del taller.

Para apoyar las explicaciones y descripciones, contaremos con la proyección de imágenes pertinentes y, también, algunos esquemas especialmente diseñados para el taller.

Hablando de imágenes, todas las que ilustran este post fueron realizadas en algunas de las regulares visitas que hace Ganesha a nuestra casa. En esta última, por ejemplo, vino con Mushika, su devoto ratón que, como pudimos descubrir, tiene mucho ritmo tocando los platillos. Espero que el día del taller, Ganesha también pueda venir a Mandiram.

Y ya que toco la cuestión del día, informo que la fecha del taller de Mitología de la India aplicada a la vida cotidiana será el Martes 10 de julio (18:45-21h) en la escuela de yoga Mandiram de Barcelona.

El precio es de 20 € si se apuntan antes del 3 de julio, y luego es de 25 €. La reserva se hace con una transferencia bancaria a la siguiente cuenta de ‘La Caixa’: 2100-3272-94-2200123692 (de 20€ hasta el 3/07). Como concepto del ingreso se debe especificar “10 de julio+nombre+teléfono“.

Nos vemos.

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