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Bolitas de coco para el día de Ganesha

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Ganesha (Gaṇeśa), el popular dios con cabeza de elefante, es muy goloso porque su cuerpo humano es, específicamente, el cuerpo de un niño y, como todos sabemos, los niños aman los dulces. La prominente barriga de Gaṇeśa es, en parte, resultado de comer tantos dulces, pero más bien es la natural estructura anatómica de un niño que todavía no ha pegado el “estirón”. Al mismo tiempo, a su amor por las golosinas se le suma su compasión hacia sus devotos, por lo que él nunca rechaza las ofrendas que recibe, que son muchas y, naturalmente, muy dulces, incluidas las frutas, de las cuales tiene varias favoritas.

Entrando en lo simbólico, el epíteto Lambodara, que significa “barrigón”, refiere a que toda la manifestación cósmica está contenida en Gaṇeśa, ya que él es la deidad que se adora antes de comenzar cualquier actividad y está directamente relacionado con la primigenia sílaba AUM (o OM), la vibración sonora que manifiesta el universo. Para sus devotos, Gaṇeśa es el Absoluto, el Dios Supremo, la causa primera de creación y quien sostiene el universo (viśvādhāra).

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En esta misma línea, Gaṇeśa está relacionado con el kumbha o kalaśa (kalasha), que es una vasija que mitológicamente está llena del néctar de la inmortalidad y que, a nivel litúrgico, se llena con agua (idealmente de los ríos sagrados) y se puede envolver con hilo de algodón o decorar con pasta de sándalo, polvo de kuṅkuma, hojas, telas y generalmente con un coco en su apertura. De esta forma, el cántaro es un símbolo del cuerpo de Gaṇeśa, que contienen todo el mundo manifestado y que, a la vez, representa prosperidad material y espiritual.

Todo esto es para decir que este viernes 25 de agosto de 2017 se celebra Gaṇeśa Caturthī (Ganesha Chaturthi), es decir el día anual en honor a Gaṇeśa, o como le decimos a nuestras hijas, “el cumpleaños de Gaṇeśa”. Este día cae siempre en el cuarto día de luna creciente del mes hindú de Bhādrapada, es decir agosto o septiembre según las lunas de cada año. Para celebrarlo es tradicional hacer una pūjā o ritual a una imagen de la deidad. Hay muchos tipos de rituales y, para los interesados, hace tiempo ya expliqué un ritual simple aquí.

De todos modos, hoy quería centrarme en lo que técnicamente se llama naivedya, que es la ofrenda de alimentos a una deidad. Esta ofrenda debería ser adecuada a la deidad que uno adora e idealmente no es un alimento industrial, empaquetado, sino algo hecho por uno mismo o, al menos, frutas. Como es un alimento pensado para lo Divino debe ser lo más puro y sano posible y, como signo de respeto, no debe ser probado por uno mismo hasta haber sido ofrecido a la deidad. Una vez ofrecido, este alimento se convierte en prasāda, es decir alimento consagrado o bendecido que el devoto puede ingerir con deleite.

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Como hablamos de Gaṇeśa, lo ideal (aparte de frutas) son los dulces y especialmente Gaṇeśa tiene debilidad por las bolitas de coco, que tienen muchas variantes, desde los llamados modakam tradicionales del sur de la India (y bastante complejos de preparar), hasta los más populares laḍḍus, que son bolitas dulces hechas con diferentes ingredientes, especialmente leche de vaca. En nuestra casa, donde la dieta es mayormente vegana, hace unos años que descubrimos, en este libro, una receta de bolitas de coco muy fácil y rápida de hacer, bastante sabrosa y aceptablemente sana.

Con las modificaciones que nosotros hemos incorporado comparto la receta:

Ingredientes (para unas 25-30 bolitas):

1 taza de coco rallado
¾ taza de harina de almendra (si no tienes harina puedes triturar las almendras enteras, preferentemente después de tenerlas en remojo)
½ taza de avena triturada
¼ taza de aceite de coco
¼ taza de sirope de ágave
¼ de cucharadita de sal
Opcional: Coco rallado rebozar las bolitas
Opcional: Trocitos de dátiles o de pasas de uva

Preparación (30’ + 2 horas para enfriar):

  1. Si el aceite de coco no está ya líquido (sobre todo si es invierno), lo introducimos en una olla y lo calentamos a baño maría hasta que quede líquido.
  2. En un bol se mezcla el aceite de coco con la taza de coco rallado, la harina de almendra, la avena, el sirope y la pizca de sal hasta obtener una masa bien homogénea y compacta.
  3. Con la masa y usando las manos damos forma a las bolitas y las rebozamos (o no) con coco rallado.
  4. Como el aceite de coco se endurece con el frío, metemos las bolitas en la nevera durante un par de horas y estarán ideales para servir. Si hace calor las bolitas se ablandan rápidamente.

En lo posible, al hacer las bolitas, uno debería repetir un mantra o canto a Gaṇeśa, para que la vibración de la ofrenda sea lo más espiritual posible. Porque si hay algo que a Gaṇeśa le gusta más que las bolitas de coco, eso es la devoción.

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Así lucen las bolitas en el libro original…

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Así lucen mis bolitas caseras… que están exquisitas, por cierto

Deseo que Gaṇeśa, el Señor de los obstáculos, de los inicios y del conocimiento, se complazca con nuestras ofrendas y que nos guíe otro año más en el dulce camino del amor devocional.

¡Jaya Gaṇeśa!

 

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El beneficio del ritual por Swami Premananda

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En estos días he estado releyendo varios textos de Swami Premananda sobre rituales o pūjā, especialmente sobre el abhishekam, que es el ritual tradicional que enseñaba Swami y que se realiza en su Ashram y en sus Centros alrededor del mundo. Al leer estas enseñanzas me pareció que estaría bien publicar alguna de ellas para tratar de darle actualidad a un tema que, en general, no parece muy popular. En estos tiempos modernos y de tendencia laica, la adoración ritual a una forma de Dios no parece estar de moda.

Swamiji se explica muy bien por él solo, así que sin más introducción comparto la mayor parte de su discurso sobre “el beneficio del ritual”:

“Hay muchas formas de practicar espiritualidad. La mayoría de las prácticas fueron prescritas en tiempos antiguos por almas avanzadas como los medios a través de los que uno puede alcanzar el auto-conocimiento. Actualmente, muchas personas están cambiando y modernizando esos métodos de acuerdo a sus propias ideas y conceptos. En esta época en que todo va tan rápido, las personas esperan que todo en la vida sea fácil. Quieren entendimiento instantáneo y exigen atajos hacia la espiritualidad elevada.

Los antiguos sabios sabían que la búsqueda espiritual seria requiere de una dedicación a tiempo completo y de un esfuerzo continuo. Al aspirante espiritual de hoy en día le cuesta entender que los lentos y seguros métodos tradicionales traen realización verdadera y duradera junto con una fuerte devoción.

En estos tiempos, la mayoría de aspirantes están involucrados en la vida mundana… Sin embargo, esas personas pueden hacer un esfuerzo para involucrase en la vida espiritual de forma profunda y diaria por un breve periodo y así absorber intensa energía espiritual en ese tiempo. ¿Cómo? Utilizando el antiguo método de adoración ritual a una deidad.

Abhishekam a la estatua de Amman (la Madre Divina) en el Sri Premananda Ashram.

Realizada de forma regular, esta práctica trae resultados maravillosos y dominio de la mente. Durante los rituales, la mente está totalmente absorta en lo que estás haciendo de forma práctica con tus manos. Primero, tu mente es limpiada y purificada cuando te preparas para la adoración… Mientras preparas los elementos para usar durante la ceremonia ritual tu mente estará absorta en que no falte nada para la adoración de la deidad.

En la siguiente etapa estarás concentrado en la ejecución del ritual a la deidad, en cualquier forma que tú elijas (Madre Divina, Krishna, Shivalingam…). Después de un tiempo llevando a cabo estas prácticas, absorberás vibraciones divinas. Tu mente estará totalmente involucrada en las acciones del ritual. Tu boca estará cantando mantras antiguos y sagrados que purifican el corazón y estabilizan la mente. La respiración estará controlada siguiendo el ritmo divino, dando paz física y mental… Estos rituales, realizados con un motivo puro, sólo pueden dar buenos resultados.

Ritual a la estatua de Bhairava, en el templo Sri Premeshvarar del Sri Premananda Ashram.

Normalmente sólo piensas en cuestiones materiales. Por ello, puede que sufras de tensión. Algunas personas manifiestan ansiedad, reacciones nerviosas y estrés. En estos casos es especialmente beneficioso cultivar devoción hacia una forma apropiada de Dios y así concentrar la mente de forma completa por entre 15 y 60 minutos al día.

Si puedes vincularte con la imagen, ella puede hacer surgir amor, devoción y dedicación en tu corazón. Cuando sientes que Dios en persona está en la imagen, entonces tu devoción y contemplación se ha vuelto profunda y significativa. Tu adoración ha alcanzado lo Divino. En este mundo loco habrás ganado elevación para el alma.

A esta altura, muchos dicen: ‘Pero Swamiji, sin dudas la meditación es la práctica más elevada…‘ Así es, pero ¿por qué todos asumimos, en nuestra arrogancia, que estamos listos de forma instantánea para lo más elevado? Adorar a Dios con forma es una práctica gloriosa y altamente benéfica, que lleva directamente a la meditación espontánea en una forma de Dios y más allá de lo innombrable, inefable y sin límite.

Abhishekam al Shivalingam que se encuentra en el Mahāsamadhi de Swamiji en el Sri Premananda Ashram.

Cuando uno empieza en el camino espiritual, simplemente sentarse y meditar resulta, con frecuencia, en una mente que se va constantemente hacia afuera. La mente salta de un pensamiento a otro, como un mono de una rama a otra del árbol. El estado mental durante el ritual es inevitablemente de concentración y foco en un punto. El cuerpo y los órganos de los sentidos están en acción pero conectados a la adoración a Dios, mientras que la mente está conectada con el ritual.

Para poder comprender el potencial completo de esta adoración, estos rituales se deben realizar con un espíritu de auto-entrega, como si uno estuviera ofreciendo su propio corazón a Dios. El factor importante es fe e inmersión de la mente en Dios. La Divinidad es una realidad, no un juego. No estamos haciendo estos rituales para meramente obtener belleza exterior o una bonita fotografía. Uno debe purificar mente y corazón para revelar la deidad, el verdadero Ser, que tiene su altar en nuestro interior.

Dios existe en todos nosotros. El objetivo de la espiritualidad es comprender y realmente conocer este hecho. Esta es la meta definitiva de la disciplina de abhishekam“.

¿Qué NO es el Tantra?

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Ya sé que poniendo la palabra tantra en el título del post me aseguro muchas visitas. De todos modos, mi motivación para el artículo de esta semana no es aumentar mi popularidad sino intentar aclarar, al menos algo, del malinterpretado sentido del concepto ‘tantra’ en Occidente. Como yogui y seguidor de la filosofía espiritual de la India no me hace gracia ver cómo se desvirtúa el sentido original de una tradición milenaria.

La traducción literal de la palabra sánscrita tantra es ‘urdimbre’, ‘telar’ o ‘red’ y hace referencia a que todo en este universo está unido, o como explica Georg Feuerstein en The Yoga Tradition, “tantra es continuidad… entre el proceso del mundo y el proceso de la iluminación”. Es decir, al contrario de otras escuelas más ‘ascéticas’, el tantrismo postula la sacralización de todos los aspectos de la vida, incluyendo aquellos que podrían considerarse “no espirituales”.

Como explica Álvaro Enterría en La India por dentro: “El tantra no preconiza pues la renuncia al mundo y el subyugamiento de los sentidos, sino más bien el incremento del poder de estos últimos, su divinización, pero para controlarlos y acceder así a estados más elevados de consciencia”.

En este sentido, el cuerpo físico no es ‘pecaminoso’ ni tampoco un ‘obstáculo’ para la trascendencia espiritual y el uso de sus sentidos es una herramienta útil y necesaria para ese fin. Por tanto, entre las prácticas milenarias y esotéricas del tantrismo se encuentran los rituales (pūjā), la visualización de yantras, la repetición de mantras o la realización de gestos simbólicos con el cuerpo (mudrā).

Sexo tántrico

La “divinización de los sentidos” puede incluir prácticas que, en la tradición ortodoxa, son consideradas tabúes o poco adecuadas para la búsqueda espiritual como comer carne o pescado, beber alcohol o tener relaciones sexuales. Estas prácticas de ruptura social tienen el objetivo de la auto-trascendencia, incluso a costa de convertir a sus practicantes en parias para la sociedad.

Según la escuela tántrica correspondiente, estas prácticas son consideradas simbólicas o literales. Para la escuela de “la mano derecha” (dakshināchāra o dakshinamārga) se trata de ritos que se realizan de forma metafórica, mientras que para la escuela de “la mano izquierda” (vāmāchāra o vāmamārga), que es minoritaria, se trata de ritos que se practican de forma literal.

Por tanto, el Tantra es muchísimo más que sexo, aunque es verdad que existen ritos tántricos que incluyen el sexo, siempre con una finalidad de trascendencia espiritual. Como dice Enterría, “las prácticas sexuales deben entenderse como medios de dominar los impulsos más instintivos con fines espirituales”. Y, en ese sentido, Feuerstein aclara que el practicante “debe prevenir la descarga de semen a todo coste” ya que se le considera “un valioso producto de la fuerza de vida que debe ser conservado”.

Las razones místicas que explican como el semen reservado puede transmutarse en fuerza espiritual son apasionantes y complejas, aunque este post no es el lugar para hablar de ello. Lo que sí me gustaría decir es, en consonancia con Enterría, que la práctica de la “sexualidad sagrada” siempre estuvo restringida “a una muy pequeña minoría” de hombres, a saber: aquellos que han llegado a un “efectivo control de sus pasiones”.

Sobre esto, Feuerstein dice: “Por supuesto que hay placer, ya que la idea es generar dicha a través del cuerpo, pero no debe haber auto-indulgencia ni explotación egoica de la experiencia”.

Esto es porque el objetivo del yoga tántrico no es “el orgasmo, sino el éxtasis”, en el sentido de trascender la personalidad egoica para unirse con el Ser, que sin importar el nombre que le queramos dar es siempre Universal y Eterno.

Kāma Shāstra

En un folleto que leí recientemente decía que el tantra “utiliza la energía sexual para conseguir una conexión personal y con la otra persona”. Yo quiero decir que según los textos sagrados tradicionales y como hemos visto el tantra es otra cosa.

La idea básica es la de sacralizar la vida, ya que el tantrismo ve el mundo como una manifestación de Shakti, de la energía femenina universal, lo cual incluye, entre otras miles de cosas, sentir la presencia de la Madre Divina en la arena cálida que toca la planta de mis pies descalzos, en la fragancia de mi café matinal, en los ojos de mi pareja durante el acto sexual y en el sudor de la persona situada junto a mí en el hacinado viaje en metro en hora punta.

En una época desacralizada como la que vivimos, en la que la práctica espiritual esforzada y constante está en peligro de extinción y, por contra, la sobre-estimulación sensual nos inunda, no es sorprendente que el sesgo se haya dirigido a lo sexual. Cuando las tendencias modernas y occidentales reducen el Tantra a un tema sexual, se están confundiendo (consciente o inconscientemente) con las enseñanzas del Kāma Shāstra, es decir las artes eróticas del hinduismo, que son apenas una ínfima parte del Tantra Yoga e, incluso, utilizadas en su mayoría desde un punto de vista simbólico de unión entre las energías masculinas y femeninas a nivel macro y micro.

Es decir, la conexión que se busca lograr en caso de utilizar la sexualidad tántrica literal no es “personal” ni con “la otra persona” sino con lo divino o, si prefieren, con la Realidad suprema universal.

Lo que piensa…

Con todo esto no estoy diciendo que disfrutar del sexo sea malo, ni estoy negando que un taller de “sexualidad consciente” mejore la relación de pareja, ni refuto que el llamado “sexo tántrico” traiga mayor placer en la vida de las personas.

Sólo quiero decir que el milenario Tantra Yoga es mucho más que tener sexo sin eyacular y que los maestros explican que recurrir al sexo tántrico como camino o método hacia la evolución espiritual es arriesgado, ya que es más probable caer en la indulgencia de los sentidos que en la trascendencia mística.

“Uno se convierte en lo que piensa” dicen los sabios, por lo que si realmente buscan trascendencia espiritual, los aspirantes tántricos quizás prefieran, bajo la guía de un maestro competente, probar con pūjā, mantra, yantra o mudrā, antes que con sexo ritual.

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Ritual simple para adorar a Ganesha

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El próximo Lunes 9 de Septiembre de 2013 se celebra Ganesha Chaturthī (también conocido como Ganeshotsava), el comienzo de la festividad anual en honor al popular dios hindú con cabeza de elefante. Las celebraciones durarán hasta el miércoles 18 de Septiembre (Ananta Chaturdashī).

Ganesha es especialmente querido por ser la deidad que elimina los obstáculos, a la vez que su apariencia simpática y su vibración positiva generan gran atracción en personas de todos los credos y países; incluso en personas que desconocen su historia o hasta su nombre. Esto quizás se debe a que, como explica Satguru Sivaya Subramuniyaswami, “entre todas las maravillosas deidades hindúes, el Señor Ganesha es el más cercano al plano material de consciencia, el más fácil de contactar y el más capaz de ayudarnos en nuestra vida y preocupaciones diarias”.

Personalmente soy muy devoto del Señor Ganesh y desde hace algunos años hago un pequeño ritual (pūjā en sánscrito) para adorarle. Se trata específicamente de un abhishekam, un ritual tradicional en que se baña a la deidad con agua y otros elementos considerados sagrados, siguiendo las instrucciones de Swami Premananda, mi maestro espiritual. En el Sri Premananda Ashram del Sur de la India cada día se realizan cuatro abhishekams ‘completos'(a Ganesh, Krishna, Shivalingam y Amman, la Madre Divina); el ritual que yo realizo semanalmente a mi pequeña estatua es una versión simplificada de dicho procedimiento.

Con frecuencia recibo mensajes o comentarios de lectores preguntando por la forma correcta de adorar a Ganesha. En respuesta a esos pedidos y ante la inminencia de Ganesha Chaturthī 2013 he creído pertinente publicar dicho procedimiento.

Prolegómenos

Antes de detallar los pasos del abhishekam ‘simple’ es adecuado explicitar algunas cuestiones tradicionales relacionadas con la realización de pūjās en general, no sólo a Ganesha. Para empezar, antes de realizar una pūjā el devoto debe estar bañado y utilizar ropas limpias y adecuadas (no quemadas, ni rotas, ni manchadas). El lugar donde se hace la pūjā (templo, habitación especial, altar) también debe estar limpio. Asimismo, se exhorta a que, al menos en las 24 horas previas al ritual, el devoto ingiera sólo comida vegetariana.

Antes de comenzar la pūjā todos los elementos necesarios deben estar colocados y listos, de forma de no tener que interrumpir el ritual. De manera tradicional, la pūjā se realiza sentándose en el suelo, por lo que los utensilios e ingredientes también se colocan por tierra. Esto no es obligatorio y también puede hacerse de pie o incluso en una silla si sentarse en el suelo es problemático. En casas donde hay niños pequeños, el altar puede estar colocado a cierta altura para estar fuera del alcance de los infantes.

Tanto la preparación como la limpieza post-ritual se consideran parte integral de la adoración. En ese sentido, es recomendable sentarse tranquilamente durante algunos minutos antes de comenzar el ritual y no hacerlo de manera abrupta o en tensión. Otro detalle es que no se considera correcto hablar innecesariamente durante la preparación y la ejecución del ritual. Durante el ritual se hacen ofrendas a la deidad y es bueno saber que todas esas ofrendas deben ser hechas con la mano derecha, aunque por supuesto la mano izquierda también se usa como soporte de la derecha.

En cuanto a las lámparas, luces, velas y fuegos se considera incorrecto apagarlos con el aliento, y por ende se usan las manos, hojas o utensilios especiales para el caso. Tampoco se deben oler las flores o el incienso antes de ser ofrecidos a la deidad, pues es como si uno usara esos productos antes de regalarlos. De la misma forma, las ofrendas de comida y agua no deben ser probadas de antemano y deberían ser preparadas por uno mismo. Es decir, un paquete de galletas industrial comprado en el supermercado no cumpliría los requisitos.

Estas ofrendas de comida son muy importantes en la pūjā y luego de ser ofrecidas a la deidad se consideran alimentos bendecidos, también denominados prasāda, que uno puede consumir. Puede tratarse de alimento cocinado (muchas veces arroz) o crudo (generalmente fruta cortada). En cualquier caso la comida debe permanecer tapada hasta el momento de ser ofrecida a la deidad.

Durante la pūjā hay una serie de mantras o oraciones, generalmente en lengua sánscrita, que pueden ser repetidos en voz alta o mentalmente. En el caso del abhishekam simple a Ganesh puede ser suficiente con cantar el Ganesha Gāyatrī Mantra:

Om ekadantāya vidmahe /

vakratundāya dhīmahi /

tanno dantih prachodayāt //

Al final del ritual se recomienda cantar el mantra Om (Aum) tres veces (o nueve) y sentarse con calma a meditar y disfrutar de la vibración generada por la adoración devocional.

Elementos y regularidad

Los detalles y reglas explicados más arriba pueden parecer muchos y generar agobio en el lector. Para echar leña al fuego diré que están simplificados y hay más condiciones a tener en cuenta (tengo un post antiguo bien detallado aquí). A la vez, para dar alivio diré que el ritual siempre puede hacerse más simple y basta con ofrecerle a la deidad incienso y frutas, por ejemplo. Como dice Sivaya Subramuniyaswami, “la única parte indispensable de cualquier pūjā es la devoción”.

Para hacer el ritual también es bastante esencial tener una imagen de Ganesha. Idealmente se trataría de una estatua de metal o de piedra, aunque también sirve una fotografía enmarcada. Los utensilios necesarios para un abhishekam tradicional son muy específicos y se compran en tiendas especializadas. De todos modos, si uno carece de dichos elementos, sobre todo en Occidente, puede reemplazarlos por otros que cumplan la función. Eso sí, los elementos de pūjā deberían ser utilizado sólo para ese fin.

Si bien estos consejos los estoy dando por la inminencia de Ganesha Chaturthī, los rituales se pueden realizar todo el año y, de hecho, Swami Premananda dice que antes de comenzar es importante que uno decida cuán a menudo quiere realizar la pūjā (diariamente; una vez a la semana; una vez al mes, etc.) y luego mantener ese ritmo con la regularidad escogida. No es bueno suspender la periodicidad pues uno debería continuar con lo que ha decidido.

Swami Premananda realizando abhishekam

Procedimiento

A continuación detallo el procedimiento del abhishekam simple y, entre paréntesis, hago las aclaraciones que me parecen pertinentes.

  1. Mostrar ārati (es decir, luz o fuego con lámparas encendidas, ya sea con alcanfor o con velitas hechas con mantequilla clarificada – ghi o ghrita –) a la Deidad.
  2. Colocar la imagen en el lugar donde se bañará (puede ser un recipiente hondo o una especie de bandeja por la que corra el agua).
  3. Verter agua limpia sobre la estatua (esto se hace tradicionalmente con una caracola pero puede ser hecho con una pequeña vasija).
  4. Verter cúrcuma con agua sobre la estatua (con una pequeña vasija). En este momento se comienza la recitación del Ganesha Gāyatrī Mantra.
  5. Mostrar ārati a la Deidad.
  6. Otra vez verter agua limpia sobre la estatua.
  7. Verter sobre la deidad jugo de limón/lima ya exprimido (desde una vasija) y tener un trozo o dos de limón/lima, sin semillas, para exprimir encima de la imagen en ese momento (estos trozos servirán como elemento para fregar la estatua en un próximo paso).
  8. Mostrar ārati a la Deidad.
  9. Espolvorear la imagen con vibhuti o ceniza sagrada (este ingrediente es importante pero puede ser difícil de conseguir en Occidente, por lo que si no se posee creo mejor saltar este paso y no intentar reemplazar por otro polvo).
  10. Mostrar ārati a la Deidad (si saltamos el paso anterior, también éste).
  11. Frotar la imagen con los trozos de limón y el vibhuti espolvoreado (si lo tenemos) para limpiarla y sacarle brillo.
  12. Enjuagar bien la imagen con agua limpia.
  13. Secar la imagen con una toalla de uso exclusivo y colocarla en su plato o bandeja, que debe estar limpio.
  14. Luego de esto se le puede ofrecer incienso encendido.
  15. Poner a la imagen puntos de, primero, pasta de sándalo y, luego, polvo de kumkum (polvo tradicional hecho a base de cúrcuma y lima) en la frente, en las manos y los pies (una vez más, estos polvos no siempre se tienen a mano. Se podrían reemplazar por vibhuti, si se tiene).
  16. Luego se puede vestir la imagen (si es una foto este paso es menos importante).
  17. Ofrecer algunas flores a la Deidad, ya sea sueltas o como una guirnalda.
  18. Ofrecer a la Deidad un prasadam preparado previamente (como ensalada de frutas o algún postre de arroz). Ganesha es muy goloso por lo que también le gustan mucho los dulces.
  19. Mostrar ārati a la Deidad. Aquí acaba la recitación del Ganesha Gāyatrī Mantra.
  20. Cantar un canto devocional (bhajan) de esa deidad o meditar en silencio por 10 o 15 minutos, sintiendo la presencia de la divinidad.
  21. En el final nuevamente se puede mostrar ārati a la Deidad.
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Vasijas con vibhuti (arriba izq.), kumkum (derecha) y sándalo (abajo).

Repito que la versión del abhishekam arriba detallada está basada en las instrucciones de Swami Premananda. Es tradicional y es válida, aunque también pueden existir otras versiones igual de válidas. Si el ritual parece demasiado complejo, entonces uno puede optar por simplificarlo. Es mejor adaptar una versión a la conveniencia personal que dejar de hacer el ritual.

Sobre los beneficios de realizar pūjās, Swami Premananda dice: “Si lo realizas con regularidad, te ayudará grandemente a desarrollar un fuerte contacto interior con tu deidad. Concentra todos tus pensamientos, tu ser completo en la forma de la divinidad mientras realizas el abishekam o pūjā. Si oras con devoción y amor, la deidad definitivamente te mostrará su gracia y te ayudará en tu desarrollo espiritual”.

¡Les deseo a todos un feliz y bendito Ganesha Chaturthī!

Inauguración de Mandiram Yoga en Gràcia

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La que ha sido mi escuela de yoga desde hace tres años, ubicada en el centro de Barcelona, ahora abrió un nuevo espacio en el barrio de Gràcia. Más allá de alegrarme porque haya otra buena sala donde ir a practicar yoga, me sentí especialmente involucrado con esta apertura de puertas debido a que las creadoras de la escuela me invitaron a realizar un ritual de inauguración.

La idea era que hiciéramos una pequeña puja al estilo hindú, por lo que recurrimos, cómo no, al Señor Ganesha, la deidad que remueve obstáculos y abre caminos, fuente ineludible de adoración ante cualquier nuevo inicio de acuerdo a la tradición de la India. Para eso, preparamos un kumbham tradicional, que es una vasija de bronce llena de agua y decorada con hojas, pasta de sándalo, polvo de kumkum y un coco. Este objeto es de tradición védica y representa la auspiciosidad y, en este caso particular, al mismo Ganesha.

Oportunamente, dos de las personas que asistieron a la inauguración trajeron como regalo estatuillas de Ganesha, por lo que el altar de la entrada se vio decorado de manera ideal.

La puja se inició con un arati, es decir mostrando una lámpara con fuego al altar y a Ganesha. El fuego, como sinónimo de la luz, es lo que da inicio.

La ruptura de cocos es muy tradicional en los rituales indios como símbolo de auspiciosidad. De hecho, una forma típica de romperlos es simplemente lanzándolos con fuerza contra el suelo, por lo que cuanto más se rompa el coco, mejor; es decir, a mayor cantidad de trozos más auspiciosidad. El flamante suelo de parquet de la nueva sala de Mandiram no parecía el sitio adecuado para probar esta técnica, así que rompimos un coco con el machete traído de la India.

Luego, aprovechando el agua que había traído una amiga y profesora de la escuela desde la misma fuente del sagrado río Ganges, se salpicaron las instalaciones de la nueva escuela, incluyendo a los presentes que recibieron sus gotas de agua bendita.

De esta forma, con el ritual consumado, todos entramos de forma oficial a la sala principal para tener una charla sobre ‘nuevos comienzos’ y sobre cómo ‘regresar siempre a nuestro centro/equilibrio’. Luego hubo canto grupal de mantras al Señor Ganesha, por su rol destacado en ayudarnos a manejar los obstáculos, a la madre Sarasvati, diosa de la sabiduría y las artes, al Guru, el maestro que siempre nos guía en cualquiera de sus manifestaciones, y al Señor Shiva, el más grande de los yoguis.

Como broche de oro todos los presentes repetimos 108 veces el mantra ‘Om Gam Ganapataye Namaha’ en honor a Ganesha, protagonista absoluto de la tarde.

Personalmente creo que el evento fue, en consonancia con el estilo de Mandiram, muy espiritual, por lo que más allá de alegrarme por encontrar personas amigas y por pasar un buen rato, me encantó que tuviéramos un tiempo de práctica interior.

Además, me gustó mucho realizar el ritual de inauguración, lo cual fue un honor para mí.

Con el material amateur que filmamos el sábado, más las virtudes de edición de Hansika, hemos preparado un vídeo-resumen de lo que fue el evento, para que todos se puedan dar una idea.

Aquí está y ‘Om Vinayaka Devaya Namaha’:

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