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La autobiografía de Krishna Das en español

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Cuando leí, en inglés, el libro de Krishna Das sobre su vida pensé que, si yo fuera editor, ése sería el próximo libro que yo publicaría en español. Me pareció una joya. Tuvieron que pasar unos años y ahora, finalmente, aquel deseo ha sido satisfecho por Ediciones La Llave (Barcelona) que publica Cantos de toda una vida, la autobiografía de Krishna Das, el cantante occidental de kīrtan más famoso del mundo, en una edición muy bonita, de tapa dura y con papel de calidad fotográfica, pues incluye variadas imágenes en blanco y negro y también a color.

Personalmente, me encantan las biografías espirituales y la de Krishna Das es muy atractiva porque, por un lado, posee los componentes clásicos y, por otro, un estilo muy divertido y cercano de contar sus experiencias. Cuando digo “componentes clásicos” me refiero a la historia de un joven (occidental en este caso) insatisfecho y perdido con el mundo moderno que siente el llamado de Oriente y se va a la India a buscar a su guru.

En este caso: el legendario Neem Karoli Baba, un santo que algunos consideraban encarnación del dios Hanumān, de quien no se sabía su edad y cuyo paradero cambiaba con frecuencia. Como pasaba gran parte del tiempo envuelto en una manta, también se lo conoce como “el santo de la manta”. Como todos los grandes santos indios, la vida de Maharaj-ji, como lo llaman sus devotos, está llena de hechos prodigiosos que muestran su poder y su conexión con lo Divino.

Neem Karoli Baba

Krishna Das fue a la India en 1970, en la época en que el misticismo indio era la gran atracción de los nacidos después de la segunda guerra mundial. Las experiencias que él vivió, que ahora no son tan fáciles de encontrar en una India tan visitada, son una muestra histórica fiable de todo un movimiento generacional que abrió el camino para muchos de los que, hoy en día, estamos tan interesados en el legado espiritual de la India.

Además de la sinceridad del relato, Krishna Das introduce muchas enseñanzas de su guru y de otros maestros que ha tenido en su largo camino, convirtiendo así el libro en una combinación muy efectiva de anécdotas, experiencias personales y citas profundas de diferentes tradiciones.

En el libro, Krishna Das cuenta descarnadamente el proceso que lo lleva a buscar un maestro, los altibajos emocionales de estar en su presencia física y, sobre todo, la desolación interior de afrontar su inesperada muerte.  El autor no intenta vender una imagen buena de él mismo, sino que con mucha sinceridad explica las crisis y monstruos interiores con los que tuvo (o tiene) que luchar. Estas revelaciones no son ni pesadas ni aburridas para el lector, pues Krishna Das tiene un estilo tan informal y directo que uno se siente totalmente identificado. Además, tiene muy buen sentido del humor y las páginas del libro son tan entretenidas que pasan muy rápido. De hecho, es de esos libros que da pena que acaben.

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La práctica de la que más se habla en el libro es el kīrtan, o “el canto de los Nombres Divinos”, es decir el canto devocional hindú que consiste en la repetición de mantras o invocaciones sagradas. Krishna Das habla mucho y muy claro de esta práctica, que es muy popular por el hecho de que cantar es una actividad que, en general, nos gusta a todos y, otra vez en general, es más fácil de hacer que meditar o hacer posturas físicas, por ejemplo.

Al cantar “nombres Divinos” uno usa la vibración sonora como un instrumento que gradualmente surte un efecto sobre la mente (que se calma) y sobre el corazón (que se abre). Para que esto suceda no hace falta, necesariamente, entender lo que uno canta e, incluso si uno no está bien predispuesto, los cantos llegan rápidamente a mover las emociones.

Uno de los grandes logros de este libro (tanto en inglés como en castellano) es que viene con un CD “para practicar con Krishna Das”. En él hay cinco largos y hermosos kīrtans, en los que Krishna Das canta la primera vuelta y en la segunda deja el vacío vocal para que nosotros lo llenemos con el canto. Si no lo hacemos, el CD queda incompleto y por más que haya miles de discos dando vueltas por el mundo, la sensación es que ese canto que estás escuchando está esperando que lo completes. Es una hermosa práctica y gracias a ella varios viajes en coche se me han hecho muy placenteros (incluso con niñas gritando en la parte de atrás…).

Para los interesados en la música, el libro también trae las notas y partituras de las canciones y, también, las letras de los mantras.

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Obviamente, si uno puede leer el libro original en inglés siempre es mejor porque entonces sentirá mucho más el estilo de Krishna Das, que es difícil de mantener en la traducción. En todo caso, la esencia del libro se mantiene, pues la historia es atrapante y entrañable y las enseñanzas recopiladas son una fuente de inspiración para cualquier buscador de la felicidad y del amor, temas muy recurrentes en la obra. El precio es 28€, que suena algo caro, aunque insisto en que la edición es muy buena e incluye CD.

Para quienes estén en Barcelona, les cuento que este viernes 21 de julio (2017) Krishna Das estará presentando y firmando su libro en la Barcelona Yoga Conference. El día después, sábado 22, hará un multitudinario kīrtan en el mismo sitio.

Recomiendo mucho esta lectura (y estos cantos) y espero que guste e inspire a otras personas tanto como a mí.

La canción ‘Like a river’ y sus mensajes espirituales

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Llevo tres semanas escuchando con deleite el disco Like a river to the sea de la artista y cantante británica de kīrtan, Jahnavi Harrison, que se crió en una comunidad espiritual Hare Krishna y que lleva la devoción en la sangre. De las ocho canciones publicadas, la que le da nombre al disco es la que me interesa desgranar hoy pues, además de parecerme hermosa, tiene muchas referencias intertextuales y también mensajes espirituales.

La canción Like a river to the sea (“Como un río hacia el mar”) tiene varias estrofas y un estribillo en inglés, aunque también tiene otro estribillo en sánscrito. La letra principal fue escrita por Jahnavi Harrison en una visita a Vrindavan, la sagrada ciudad india donde el Señor Kṛṣṇa (Krishna) pasó su niñez y juventud, en que ella cuenta que le costó mucho ver “la esencia espiritual detrás de la contaminación, el tráfico y la comercialización”. A orillas de Vrindavan discurre el sagrado río Yamunā, que al igual que el sagrado Ganges, lleva años soportando el maltrato ambiental y la indiferencia del Gobierno indio.

En cierta forma, Yamunā Mā está peor que Gangā Mā porque el escaso torrente que llega a Vrindavan es solo “aguas residuales que salen de las cloacas de Delhi”, que es donde el río original pierde casi todo su cauce. Existe una campaña para salvar al río Yamunā y cada tanto el Gobierno da alguna señal o promesa alentadora (como hace con el Ganges), pero por ahora es una batalla que se está perdiendo y, por tanto, en una cultura que honra tanto a sus ríos, es de gran relevancia ambiental, espiritual, religiosa y cultural seguir luchando.

La cuestión es que, usando el río y Vrindavan como metáfora, Jahnavi describe el confuso panorama exterior y mundano, a la vez que insta a buscar más allá de lo que nuestros limitados ojos físicos pueden ver, para poder así reconocer la esencia espiritual. Su desconcierto se expresa, por ejemplo, en frases como:

“Veo el caos y los árboles estériles, quizás estoy ciega /
multitudes de personas arrodillándose; ¿es este sitio divino?”

Cualquiera que haya estado en la India entiende esta ambivalente sensación en que el ruido y la suciedad exterior del país parecen contraponerse directamente a la quietud y sacralidad interna de esa tierra. En relación a la protección del medioambiente, el mensaje no es para nada mirar más allá de la polución y despreocuparse de ello, sino proteger el mundo y su sacralidad tanto externa como internamente, con la mirada espiritual.

La citada “ceguera” de los sentidos que nos impide ver la esencia es aludida poéticamente a través de una parte del estribillo sánscrito de la canción:

govinda dāmodara mādhaveti

Se trata del estribillo del Śrī Govinda Dāmodara Stotram, un himno de alabanza compuesto por Śrī Bilvamaṅgala Ṭhakura, un poeta y devoto del siglo XIII, que relata cómo todos los habitantes de Vrindavan, sin importar las diferentes situaciones en que se encuentren, no pueden hacer otra cosa que cantar los nombres de Kṛṣṇa. Específicamente: Govinda, Dāmodara (Damódara) y Mādhava (Mádhava).

La gracia de elegir este verso en particular es que el poeta Bilvamaṅgala era, efectivamente, ciego, ya que él mismo se arrancó, quizás drásticamente, los ojos para detener su excesiva atracción hacia las mujeres y dedicar toda su visión a la búsqueda de Dios. Para quien quiera más detalles, la historia completa ya la conté aquí.

La segunda línea del estribillo sánscrito es también una invocación a Kṛṣṇa:

“he kṛṣṇa he yādava he sakheti”

Literalmente:

“¡Hey Kṛṣṇa! ¡Hey Yādava! ¡Hey Amigo!”

Este verso, tal cual, se encuentra en la Bhagavad Gītā (XI.41) cuando Arjuna, recibiendo la gracia de ver la forma universal del Señor Kṛṣṇa, se da cuenta de quién es en realidad su primo, cochero, consejero y amigo y entonces le pide perdón por haberlo llamado de forma informal, “por descuido o por cariño”, Kṛṣṇa, Yādava (Yádava, en cuanto descendiente del linaje del rey Yadu) o simplemente “amigo”.

Este verso, otra vez, puede entenderse en relación a la incapacidad que tiene la percepción basada en los sentidos (incluyendo los establecidos hábitos de la mente y del ego individual) de ver más allá de las apariencias materiales. Así como Arjuna “bromeaba sin respeto cuando jugaba, reposaba, se sentaba o comía” con Kṛṣṇa, ignorando su grandeza, de la misma forma Jahnavi Harrison intenta transmitir que la limitada visión de los ojos materiales puede verse ampliada siguiendo la guía espiritual de los grandes maestros.

Para más datos, las dos líneas del estribillo sánscrito, con los seis vocativos a Kṛṣṇa, también aparecen en alguna canción popular y anónima en hindi que tiene la misma idea del stotram original de Śrī Bilvamaṅgala: hagan lo que hagan, los habitantes de Vrindavan entonan los nombres de Dios en su forma de Kṛṣṇa.

El estribillo en inglés de la canción tiene también mucho jugo. Traducido al español diría algo así como:

“Mi corazón fluye como un río hacia el mar / Que siempre sea así
Un río de gracia fluye a través de mí / Que siempre sea así”.

Los versos, como explica Jahnavi, aluden a la plegaria que la reina Kuntī, la madre de los Pāṇḍava, dirige al Señor Kṛṣṇa cuando éste, una vez acabada la trágica guerra relatada en el Mahābhārata, informa que se marcha para regresar a su reino de Dwarka. Estas palabras aparecen en el Śrīmad Bhāgavatam (Canto 1.8.42) y dicen, en sánscrito:

tvayi me ’nanya-viṣayā
matir madhu-pate ’sak
t
ratim udvahatād addhā
ga
gevaugham udanvati

Una posible traducción semi-literal sería:

“Oh, Señor de Madhu (o sea, Kṛṣṇa), permite que mi atención
esté siempre atraída hacia ti de forma pura,
así como el río Ganges fluye hacia el mar
sin desviarse”.

Si bien el verso clásico habla del Ganges, el río sagrado por excelencia, y Jahnavi Harrison hace referencia al Yamunā, quizás el segundo río sagrado por excelencia, la relevancia del río como entidad sagrada es la misma.

En cuanto a pedidos, el que le hace Kuntī a Kṛṣṇa es el gran objetivo de todo devoto: tener la mente siempre en Dios.

La palabra sánscrita original, mati, se puede traducir como “pensamiento, mente o intención” y, quizás no curiosamente, Jahnavi la traduce por “corazón”.

De hecho, el diccionario Monier-Williams le da buena razón, ya que la primera acepción del término es “devoción, plegaria, adoración” y, en realidad, para un devoto (bhakta) el gran objetivo es, más que la mente, tener el corazón en Dios. Un propósito que, según creo, cumple la canción del día de hoy.

Para que juzguen (y disfruten), aquí está el vídeo oficial, filmado a orillas del Yamunā:

he kṛṣṇa he yādava he sakheti

5 canciones espirituales de 2014

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Se acaba el 2014 y todo el mundo hace listas con “lo mejor del año”. Sin pretender entrar en el juego de los rankings, y basándome en una “tradición” que comencé el año pasado, mi intención es compartir unas pocas canciones espirituales que me acompañaron durante 2014. Si bien es verdad que no todas fueron publicadas este año (hay dos de 2013), fue recién ahora que llegaron a mis oídos.

Las cinco canciones tienen la particularidad de pertenecer a artistas occidentales que cantan en sánscrito o hindi o también en inglés, combinando mantras tradicionales con ritmos o voces que son más modernos y, por supuesto, más familiares para nuestros oídos occidentales. Que mi elección haya sido ésta no fue premeditado y salió solo. Sin más prolegómenos, vamos a la música:

1. Hari Sundara Nanda Mukunda/One Love por Indra Mantras, que es un proyecto encabezado por el argentino Ignacio Escribano, que es discípulo de Sri Sri Ravi Shankar fundador de El Arte de Vivir. Según ellos mismos lo definen, Indra Mantras “combina sonidos pop, world music, electrónicos y ritmos latinoamericanos”. Efectivamente, lo que más me gusta de este grupo es la fusión de estilos con lo que yo percibo como sinceridad espiritual.

La canción en cuestión (creación del músico indio Dr. Manikantan Menon) está dedicada al Señor Kṛṣṇa (Krishna) y en ella se enumeran algunos de sus diferentes nombres, siempre fuente de alegría para sus devotos. El estilo fusión de Indra Mantras llega aquí a su apogeo combinando ritmo reggae y, finalmente, un mash-up con la hermosa melodía One Love de Bob Marley. Esta canción fue publicada en el 2013 pero su gozosa energía es atemporal:

2. Anandamayi por Brenda McMorrow, que es una popular cantante canadiense de kīrtan a la que ya cité brevemente aquí. Su disco Igniting the Beauty se publicó en 2013 a través de un crowdfunding en el que participé, pero no fue hasta los últimos meses de este año en que le presté especial atención a su contenido. De sus ocho canciones, la dedicada a la famosa santa bengalí Anandamayi Ma es la que más me inspira. Anandamayi Ma es una de las grandes santas del siglo XX y, para esta composición, Brenda se basa en un mantra originalmente dedicado por el maestro Sri Aurobindo a La Madre.

Sobre esto, cuentan que una vez un devoto le mostró a Sri Aurobindo una fotografía de Anandamayi Ma y el maestro dijo que ella estaba en “la consciencia de Saccidānanda” (pronúnciese ‘sacchidānanda’). Esta palabra tradicional describe la naturaleza misma del Ser, que según la filosofía hindú está compuesta por tres aspectos: sat (“existencia absoluta”), cit (“consciencia absoluta”) y ānanda (“bienaventuranza absoluta”). Por tanto, el mantra juega con el nombre de la santa (Anandamayi, es decir, “hecha de Ananda”) y le agrega los otros dos aspectos: Caitanyamayi (pronúnciese ‘Chaitanyamayi’, “hecha de consciencia”) y Satyamayi (“hecha de pura realidad”).

La calma que transmite esta canción, ayudada por un vibrante cello y la profunda voz del músico Adam Bauer, la hacen una de mis favoritas para momentos de relajación.

3. Sri Argala Stotram (selected verses)/Show me love por Krishna Das, el cantante occidental de kīrtan más famoso del mundo. Hace unos meses ya publiqué un post completo sobre esta canción del nuevo disco del cantante, en que se recitan algunos versos de un himno de alabanza (stotram) dedicado especialmente a la diosa Durgā.

Al devocional barítono de Krishna Das y la envolvente cadencia de los versos se suma un inesperado mash-up con la letra y melodía del hit ochentero I want to know what love is. La razón por la que la pongo en mi lista es que no he parado de escucharla desde abril y, por fin, he encontrado un vídeo con la canción completa (que no sé cuánto durará). Aprovechen:

4. Unity de Sean Johnson and the Wild Lotus Band que son una de mis bandas de kīrtan favoritas, en gran parte por su estilo y también por su imaginativo nombre (“la banda del loto salvaje”). Son un trío de New Orleans y aparte del carismático Sean Johnson (músico, poeta, profesor de yoga…) tienen un bajista de esos clásicos e inmutables, que hace más jazz que kīrtan, y una percusionista que parece sacada de una leyenda celta (se llama Gwendolyn, para que sepan).

Sacaron disco este año (se puede escuchar completo aquí) y en la canción que da título al álbum mezclan tradicionales “mantras de paz” (como el famoso lokāḥ samastāḥ sukhino bhavantu) con poesía (en inglés) del tan de moda místico sufí del siglo XIII Rumi.

En conclusión un himno a la unidad esencial de todas las tradiciones espirituales y, de paso, una canción de buenos deseos para todos los seres.

5. Mata Bhavani de Manu OM, que es el nombre artístico del músico barcelonés Manel Mèlich Solana que ya lleva unos años componiendo y cantando canciones espirituales en el mundo del yoga de Barcelona y cada vez más allá. Este año organizó un crowdfunding (ya ven que esto es lo que se lleva ahora, por suerte) para grabar su último disco titulado Bhakti. Sin ser una autoridad, yo escucho regularmente diferentes personas y grupos occidentales que quieren hacer kīrtan y realmente me cuesta encontrar casos que me parezcan novedosos, espirituales y atractivos. En el caso de Manu OM lo que más me gusta es que él solo, con su guitarra y sus juegos de voz, es capaz de transmitir una vibración muy inspiradora.

La canción que comparto es dedicada a la Madre Divina, el aspecto femenino universal (de hecho, ahora veo, tres de las cinco canciones elegidas son para la Madre). Yo ya conocía la letra, versos tradicionales sánscritos, pero en este caso Manu OM crea una melodía nueva y sorpresiva (uno de sus rasgos característicos), llena de devoción.

¡Les deseo a todos un dichoso y espiritual 2015!

Om Śānti

Sri Argala Stotram por Krishna Das

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Hoy (31/03/2014) comenzó Basanta Navarātri, la versión primaveral (en el hemisferio norte) de la festividad de nueve noches en honor a la Madre Divina. Esta misma festividad existe en otoño y se conoce como Sharad Navarātri que, como una vez expliqué, es la que yo más celebro.

De todos modos, y muy oportunamente, hace unos días que estoy escuchando con embeleso una canción dedicada a la Madre que está en el nuevo disco del cantante norteamericano de kīrtan Krishna Das. En realidad, este nuevo disco, llamado Kirtan Wallah, tiene fecha de lanzamiento pública para el 15 de abril, pero yo ya lo tengo por haber participado en la campaña de crowdfunding que se organizó para financiarlo. Una de las ventajas de apoyar la auto-gestión y la industria alternativa.

No voy a reseñar el disco, sino que voy a ir directo a la canción que nos compete y que, para mí, es la mejor del disco (al menos, por ahora). Su título oficial es Sri Argala Stotram (selected verses) / Show me love, y como indica su nombre se trata de algunos de los versos de un himno de alabanza (stotram) dedicado especialmente a la diosa Durgā.

De hecho es uno de los muchos himnos y oraciones que se recitan antes de recitar el Devī Māhātmya, el texto (de 700 versos) más importante de los adoradores de Shakti, o la energía divina femenina.

La palabra sánscrita argala puede significar “obstrucción” y en este himno, justamente, se le pide a la Madre que quite cualquier impedimento y nos otorgue beneficios mundanos y también espirituales. El stotram en su versión original tiene un “estribillo” que se repite en casi todos los pareados y dice:

rūpam dehi jayam dehi yasho dehi dvisho jahi

Una traducción posible y bastante literal sería:

“otorga forma, otorga victoria, otorga fama, elimina lo hostil”.

La traducción está abierta a variadas interpretaciones y, sobre esto, Krishna Das explica que cuando se dice “forma”, lo que se le pide a la Madre es que “ella misma se nos dé”, lo cual sería un pedido espiritual. A la vez, la palabra rūpa también puede querer decir “belleza, esplendor, gracia”, y entonces depende del devoto si esas cualidades las pide en el plano material o el espiritual.

Para los interesados y estudiosos de la lengua sánscrita, en el verso hay dos imperativos de segunda persona del singular cuyas formas son llamativas: ‘dehi‘ de la raíz (“dar, otorgar'”) y ‘jahi’ de la raíz han (“matar, golpear, apartar”).

Lo que quería contar, en realidad, es que la canción no contiene únicamente un stotra sánscrito sino que hace un mash-up con las letras de una canción pop de los años ’80. Por eso también se titula Show me love.

Yo tengo poco oído musical, así que fue sólo después de escuchar el kīrtan varias veces que me di cuenta de esto y le pregunté a Hansika de dónde salía esa letra en inglés. Ella, que es muy versada en el archivo musical ochentero, no tardó en encontrarme la respuesta.

Luego descubrí que toda esa investigación había sido innecesaria, pues en la página web de Krishna Das ya viene toda la explicación, sobre todo como ejemplo de cómo su música es una gran mezcla de la tradición hindú y de sus raíces norteamericanas de rock y country.

Por si lo quieren saber, la canción en cuestión se titula I want to know what love is, es de 1984 y pertenece a la banda Foreigner. Quizás este grupo no les suena mucho pero les aseguro que todos hemos escuchado la canción. Para confirmarlo, aquí está:

Lo que toma Krishna Das de esta canción es su estribillo:

I want to know what love is /
I want you to show me /
I want to feel what love is /
I know you can show me /

Literalmente: “Quiero saber lo que es el amor / quiero que me lo muestres / quiero sentir lo que es el amor / sé que tú puedes mostrármelo”.

Además de la letra, el kīrtan tiene una melodía muy reminiscente, aunque no igual, a la original canción pop.

El punto de vista

Todos ya sabemos que una misma cosa puede variar según el punto de vista y la actitud. Así, al escuchar la canción de Krishna Das, esos versos empalagosos y trillados de una balada ochentera se convierten en una letra bonita y llena de significado.

Por supuesto, los arreglos musicales del kīrtan, el profundo barítono de Krishna Das, las voces corales y la bien lograda superposición entre el sánscrito y el inglés hacen que la canción sea hermosa en sí misma; pero la magia también está en que esos versos desgastados ahora son dirigidos a la Divinidad. Y eso cambia todo el panorama.

En mi caso, disfruto de saber que aquellas palabras vaciadas de sentido ahora están siendo bien dirigidas y entonces vuelven a tener sentido.

¿Quién, sino la Madre Divina, que ama a todos los seres independientemente de sus actos, puede enseñarnos lo que es el amor? ¿Quién, sino la Madre que nos nutre física, energética, terrenal y espiritualmente, puede mostrarnos el verdadero amor?

En el librillo del disco, Krishna Das dice sobre este aspecto de la Madre: “Uno en realidad no le está pidiendo a la Diosa ‘cosas’ materiales. Es Su naturaleza el darnos y proveernos… simplemente estamos reconociendo la naturaleza benévola y compasiva de Su Ser”.

Para los más conservadores, aquí comparto dos versiones tradicionales del Sri Argala Stotram, una recitada:

Otra cantada:

Para los que después de tantas alabanzas están desesperados por escuchar la versión de Krishna Das, les informo que hasta que no salga el disco no creo que la canción esté al completo en internet. Al menos no la he encontrado.

Como consuelo existe un vídeo oficial con una versión breve del kīrtan en que se puede vislumbrar lo que he explicado:

Y a sabiendas de que me odiarán por crear tanta expectativa y no cumplir, me retiro cantándole a la Madre: “otórgame gracia, otórgame victoria, otórgame gloria, elimina la hostilidad”.

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Si te ha gustado este post, es muy probable que te interese el taller Ganesha, el eliminador de obstáculos que daré en Barcelona sobre los misterios de la deidad más popular de la India. Trataremos, entre otras cosas, su historia y simbolismos, el porqué de su cabeza de elefante, apodos y anécdotas, su rol en el universo, estado civil y vehículo, su relación con el OM y la esvástica, sus frutas favoritas, mantras adecuados y adoración tradicional. Más detalles aquí.

Las enseñanzas secretas de Krishna Das

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Hace una semana Krishna Das estuvo en Barcelona, dando un ‘concierto’ en la Barcelona Yoga Conference (6 de Julio) y luego un taller (9 de Julio) en un hotel. Para cualquier persona medianamente involucrada con el yoga, Krishna Das no necesita introducción, ya que es el artista occidental de kirtan más conocido del mundo y su música es muy habitual en clases de yoga y similares. A pesar de esta popularidad, Krishna Das es una persona muy simple, lo cual queda reflejado en su humilde e inspirador libro Chants of a Lifetime, totalmente recomendable para quienes puedan leer en inglés.

Con Hansika fuimos a oír a Krishna Das a la Yoga Conference y cantamos bastante, al aire libre y en medio de la efervescencia dancística que hizo templar la terraza del recinto donde se llevó a cabo el ‘concierto’. Las comillas se deben a que no se trata de un concierto normal sino que la participación y el canto de los asistentes es fundamental para que la reunión funcione, ya que Krishna Das canta una línea y el público la repite. Este método es una práctica espiritual tradicional que se basa en la repetición de los nombres de Dios, en general en forma de antiguos mantras sagrados.

Al final, Krishna Das nos firmó su libro y no conformes con eso decidimos ir a verle al taller en que, además de practicar kirtan, responde preguntas espirituales basado en su propia experiencia, que es vasta. Hablando de su legitimidad para hablar de espiritualidad, dijo que su única aptitud era tener “anhelo”; es decir, deseo profundo por felicidad permanente y por estar siempre en contacto con el propio corazón. Un anhelo que se vio acrecentado en gran parte por el contacto directo con su guru, Sri Neem Karoli Baba, también conocido como Maharaji.

Sri Neem Karoli Baba

Preguntas y respuestas

Cuando se habla de transcendencia espiritual, uno supone que escuchará palabras grandilocuentes y epifanías que cambian la vida. Mi experiencia es que los cambios son lentos y graduales y que las epifanías son pocas y, en todo caso, entendidas en retrospectiva. Quizás por eso me gusta Krishna Das, que parece un tipo simple, que dice todo muy claro.

Alguien le preguntó detalles de su práctica espiritual, qué técnica usaba, cómo comenzó… y Krishna Das, que ya había hablado un rato, dijo: “No hay misterio. Os he dado las enseñanzas secretas. Os juro que no hay nada más que hacer. No estoy guardándome nada”.

El comentario despertó risas porque las “enseñanzas secretas” vienen generalmente acompañadas de un halo de inaccesibilidad que, por definición, no podrían ser escuchadas de forma abierta en el salón de un hotel céntrico. Sin embargo, Krishna Das no bromeaba.

La enseñanza secreta, que explicó al principio del taller y luego fue repitiendo, es:

“Cantas y cuando te das cuenta que no estás prestando atención, regresas”.

Krishna Das dice “cantas” porque su práctica específica es el kirtan, pero si uno reemplaza ‘cantar’ por cualquier otra práctica (o acción), la fórmula es igual de efectiva y verdadera. Puede sonar simple pero, como dijo Krishna Das, “si puedes hacer eso serás Dios en la Tierra”.

Esta misma enseñanza, por la que muchos aspirantes del pasado tenían que demostrar su ‘anhelo’ con vidas de austeridad y devoción, está ahora disponible en un blog cualquiera, pero nos parece demasiado poco. Esta enseñanza secreta es la misma que todos los maestros espirituales de todas las épocas han dado para que podamos mantenernos en el aquí y el ahora. Esta enseñanza es la que todos los maestros han dado para que no seamos arrastrados por nuestros pensamientos pasajeros y alejados de nuestro ser interior, que es permanente.

Las personas cuyo camino es el āsana pueden aplicarlo; las personas que hacen karma yoga, servicio desinteresado, también; las personas que meditan y siguen el camino de la contemplación saben que este es el método; las personas devocionales lo mismo; incluso para hacer jardinería, este es el método básico. Poner atención total en lo que se está haciendo es, explican los maestros, el camino a la felicidad y, a la vez, la misma meta.

Ahora se ha puesto de moda la técnica llamada Mindfulness, que no es otra cosa que una renovación de la enseñanza original y fundamental. Ni siquiera se habla de que mantener la atención plena sea placentero; simplemente se trata de mantener la atención en lo que se hace, observando lo que sucede y dejando que pase.

Dice Krishna Das: “No siempre es placentero y todo lo que pasa es algo sobre lo que estar consciente durante la práctica y soltarlo. Siempre puedes soltar. No podemos cambiar el mundo exterior ni lo que va a suceder. Todo lo que podemos hacer es incrementar nuestra capacidad de lidiar con lo que puede llegar“.

Práctica regular

Lo que hace más difícil de aceptar como válida la “enseñanza secreta” no es tanto su simplicidad, como el esfuerzo que requiere. Uno imagina que por ser ‘secreta’ la enseñanza será una poción mágica, que haga el trabajo por nosotros. Uno supone que por ser difícil de conseguir, luego será fácil de ejecutar y, en realidad, es al revés.

Sobre el método, Krishna Das dijo:

“Para lograr cualquier cosa en la vida hay que volverse buenos seres humanos, ¡ni siquiera sabemos qué significa eso! Por eso, lo más importante es hacer algún tipo de práctica regular… Nadie lo puede hacer por ti”.

Ni siquiera tener un guru nos exime del esfuerzo (aunque sí que lo puede hacer más llevadero). El secreto es practicar y practicar y “cuando te das cuenta que no estás prestando atención, regresas”. Y agrega Krishna Das: “De hecho, cuando te das cuenta de que no estás prestando atención, ya has regresado”.

Este proceso, nos explican, debe repetirse millones de veces hasta ser dominado. Mientras tanto, sólo resta practicar. Sin olvidar que, aunque ahora muy difundidas, hemos tenido la gran fortuna de saber de estas “enseñanzas secretas”, un privilegio que no es de todos.

Como dijo Krishna Das, con su estilo directo y coloquial: “Cuando ves algo, cuando lo ves de verdad, puedes fingir que no lo ves, pero lo ves y entonces estás frito porque tienes que hacer algo”. La pregunta es, ¿qué vamos a hacer con estas enseñanzas secretas, ahora que las conocemos?

Deva Premal y el mantra a Narasimha

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Coincidiendo con la luna llena de mayo, en que se celebra Wesak, el festival budista más importante del año (que conmemora nacimiento, iluminación y fallecimiento del Buda), con Hansika asistimos a un concierto de mantras, en Barcelona. Específicamente, fuimos a ver y escuchar a Deva Premal y Miten, una pareja muy conocida en el mundo de la música espiritual.

En el pasado ya he hablado del kirtan, el estilo de canto espiritual de la India que más ha calado en la idiosincrasia occidental, consistente en la repetición colectiva de ciertos mantras sánscritos y que tiene grandes representantes como Krishna Das o Jai Uttal. El estilo de Deva Premal también podría etiquetarse de forma general como kirtan, aunque lo suyo me parece más encuadrado en la ‘recitación de mantras’ que en el ámbito de la ‘canción’. La distinción es sutil, pero implica que a diferencia del clásico concierto de kirtan en que uno no para de cantar activamente, en el caso de Deva Premal hay muchos momentos en que uno es más un observador que un participante o, mejor dicho, la participación es más silenciosa e interna.

De todos modos, el concierto me pareció muy bueno y variado, en el sentido de que los diferentes mantras y estilos elegidos mantuvieron al público muy entretenido y, a la vez, activo, ya que también hubo grandes momentos de participación colectiva. Si bien para muchas personas la espiritualidad es sinónimo de aburrimiento, el concierto de L’Auditori de Barcelona demostró, una vez más, que se puede ser espiritual y divertido, y por tanto, pasarlo muy bien con un estado de conciencia elevado que nace del interior.

Deva Premal es alemana, canta y toca los teclados; Miten es inglés, también canta y toca la guitarra; mientras que Manose es nepalí y toca el bansuri, que es una flauta traversa india. Entre los tres hacen muy entretenido el espectáculo, incluyendo chistes, enseñanzas espirituales y promoviendo los coros del público. Los mantras sánscritos son obvios protagonistas, aunque también hubo un canto amazónico de la tradición de la ayahuasca, un canto al amor de los indios nativos norteamericanos (con baile incluido), la repetición de un mantra tibetano, un par de canciones en inglés y hasta un blues clásico.

De todos modos, quizás debido a mi amor por el sánscrito, el mantra que me quedó grabado fue el que Miten explicó era “para protección”. Con mis conocimientos básicos pude darme cuenta que se trataba de un mantra a Narasimha, el dios que es hombre-león, aunque tuve que esperar a volver a casa para investigar y conocer el sentido completo del mantra:

“Narasimha tava dāso’ham”

“Señor Narasimha, yo soy tu siervo”, sería una posible traducción, siendo tava el genitivo de tvam (por tanto, ‘tuyo’); dāsah es ‘sirviente’ (aunque por modificación fonética queda ‘daso’); y aham es ‘yo’ (también por modificación fonética cae la ‘a’ inicial y queda ‘ham’).

Por su parte, el nombre Narasimha se compone del inequívoco nara = ‘hombre’ y simha = ‘léon’ (por ejemplo, el nombre de Singapur deriva de esta misma palabra, siendo ‘tierra de leones’).

La razón por la que un mantra al dios Narasimha es una oración de protección es debido a que su aparición en la Tierra fue para ayudar a alguien piadoso que estaba en apuros.

La muerte de Hiranyakasipu

En realidad, Narasimha no es un mero hombre-león, sino que es el cuarto avatar del dios Vishnu, que es quien encarna en la Tierra cada vez que declina la justicia y aumenta la injusticia. En este caso específico, los dioses estaban especialmente preocupados porque un demonio de nombre Hiranyakasipu había recibido la garantía del dios Brahmā de ser invulnerable y, aprovechándose de esa cualidad, martirizaba “los tres mundos”.

El principal afectado por este comportamiento demoníaco era Prahlāda, el propio hijo de Hiranyakasipu, que era un joven muy devoto de Vishnu. ¿Qué peor tormento puede haber para un demonio que su propio hijo sea piadoso? Teniendo en cuenta que su hijo avergonzaba el linaje familiar, Hiranyakasipu se dedicó de forma implacable a convertirlo en un demonio hecho y derecho. Sin embargo, el joven Prahlāda sólo pensaba en Vishnu y, a pesar de sufrir castigos y amenazas, nunca desvió su mente de Dios.

Ante esta situación, y visto lo inútil del esfuerzo, Hiranyakasipu decide matar a su propio hijo, pero falla varias veces por la gracia de Vishnu. Finalmente, harto de su hijo, el demonio señala una columna y le pregunta si “su Señor” que es tan poderoso y omnipresente, también está en ese objeto inanimado. Prahlāda responde afirmativamente, lo cual desata la ira absoluta del demonio y es en ese momento cuando Narasimha entra en acción, saliendo desde la misma columna.

La promesa que Brahmā había concedido a Hiranyakasipu era la de que no podría ser matado por hombre ni por animal, ni de día ni de noche, ni fuera ni dentro, ni en el suelo ni en el aire, ni por un arma animada ni inanimada. Por tanto, para vencer al demonio pero no contradecir la promesa de Brahmā, Vishnu se encarna como un ser mitad hombre mitad animal, y lo hace en el crepúsculo, matando a Hiranyakasipu en el umbral del palacio, apoyándolo sobre sus rodillas y desgarrándole las entrañas con sus uñas (el arma no animada ni inanimada).

Protección

De esta historia nace la tradición de orar al Señor Narasimha para solicitar protección, ya que su rol es defender a sus devotos cuando lo necesitan, tal como hizo con el piadoso Prahlāda. El aspecto feroz de Narasimha, que bien puede amedrentar a quienes no están familiarizados con su iconografía, es en realidad sólo terrible para aquellos que no confían en lo Divino. Quienes confíen en Dios, en su ayuda y su omnipresencia, verán en el hombre-león un aliado y un protector.

Volviendo al concierto de Deva Premal, Miten y Manose, en este breve vídeo del diario La Vanguardia, que califica a la alemana como “la reina del mantra”, se puede ver un fragmento del espectáculo clicando aquí.

Asimismo, quienes deseen escuchar la canción Narasimha en su totalidad, perteneciente a Password, el último disco de Deva Premal, pueden clicar aquí.

Y, por último, una foto muy adecuada de la página de Facebook de Deva Premal y Miten, en que se ve a Manose montando un león, en el monumento a Cristóbal Colón en Barcelona.

Quizás no sea Narasimha en persona, pero si el joven Prahlāda vio a Vishnu en una columna de piedra, no me digan que no es mucho más fácil verlo en un león de piedra.

La historia de Ganesha en rap

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Este fin de semana tuve ocasión de escuchar una vez más Elephant Power, el deleitante disco del multifacético MC Yogi, joven californiano que, además de artista del graffiti, es profesor de yoga. Si bien ya hablé brevemente de él en un post sobre graffitis, MC Yogi es mucho más conocido por su aspecto musical, sobre todo por este disco de ‘hip-hop espiritual’, si es que existe el género.

El disco vio la luz en 2008 y su éxito fue tal que en 2010 salieron dos nuevas versiones, una con las bases instrumentales de las canciones y otra de remixes. En el álbum original aparecen figuras del kirtan mundial como Krishna Das, Jai Uttal o Bhagavan Das y eso seguramente favoreció a su difusión. De todos modos, la originalidad de su obra está, como se dice en su sitio web, en la fusión de “la antigua ciencia del yoga con la cultura callejera moderna”. En ese sentido, su disco es el paradigma de cómo la espiritualidad y el yoga pueden ser muy divertidos, muy modernos y, sobre todo, muy cool.

En las variadas canciones del disco, MC Yogi nos explica en formato rap las historias mitológicas de Shiva, Hanuman, Ganesha y Krishna, por ejemplo. A la vez, dedica una canción a la maravillosa vida de Gandhi y otra al famoso mensaje del Mahatma: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Habiendo sido él mismo un joven hip-hopero en busca de su destino, MC Yogi cuenta que practicar yoga le cambió la vida y, ahora, trata de mostrar, sobre todo a los jóvenes, que se puede combinar la espiritualidad y la rectitud con cada estilo de vida particular, incluido el hip-hop y el graffiti que para algunas personas es considerado ‘vandalismo’.

Con casi toda seguridad, cualquier persona que esté algo involucrada en el mundo del yoga ya conoce a MC Yogi y su disco Elephant Power, que como su título indica hace especial referencia a Ganesha, el dios con cabeza de elefante. Sin embargo, seguramente también hay muchas personas que se están perdiendo, sin saberlo, de su música positiva, yóguica y educativa. A la vez, MC Yogi canta en inglés y, por tanto, las letras de las canciones no son comprensibles en su totalidad por todos sus oyentes, incluso cuando la vibración de su música trascienda la barrera idiomática.

Tendiendo estos elementos en cuenta, Hansika me aconsejó hacer con un post con una canción de MC Yogi, traducida al español. La idea me pareció buena, y yo pensé que lo justo sería que dicha traducción mantuviera, en la medida de lo posible, la atmósfera y las rimas de la canción original. Cualquiera que alguna vez haya intentado hacer traducciones sabe que no es una tarea fácil y, con más razón, si se trata de poesía (aunque sea poesía ‘rapeada’).

Asumiendo mis limitaciones como traductor de rap, pero considerando que los beneficios son mayores que las pérdidas, he traducido la canción Son of Shiva (Hijo de Shiva) que refiere a la historia del nacimiento de Ganesha. De esta forma, aquellos que desconocen la historia mitológica del niño con cabeza de elefante podrán enterarse a continuación. Asimismo, aquellos que sí conocen la historia pero desconocen la letra de MC Yogi, podrán descubrir una versión muy amena (y veraz) del famoso mito.

Por último, aquellos que conocen el mito, MC Yogi y también saben inglés podrán, además de juzgar mi traducción, escuchar una vez más la bonita canción haciendo clic aquí. Para ver la letra original en inglés, clicar aquí.

Hijo de Shiva

Bien arriba en el Himalaya, en los picos de sus montañas /vivía una hermosa diosa, Parvati llamada// Parvati era la esposa del dios llamado Shiva / el rey de los yoguis que destruye todos los demonios// ahora bien, Shiva amaba practicar yoga en lo profundo de la selva / lejos del mundo y de toda atracción externa// por semanas y meses en samadhi inaccesible / practicando desapego completamente impasible//pero siempre que Shiva se marchaba, Parvati en casa se quedaba / sin ninguna compañía y a menudo desolada//entonces un día pidió un deseo con una oración / un hijo con quien jugar y tener diversión// para su sorpresa la siguiente mañana / un pequeño bebé yacía justo frente a su mirada// Parvati apenas podía controlar su regocijo / ya que con un hermoso niño los dioses la habían bendito.

Un día cuando Parvati estaba tomando un baño / ordenó a su hijo que protegiera el paso// entonces él se paró en la puerta como un centinela / allí para asegurarse que nadie entrara en la parcela// fue en ese momento en que regresó Shiva / sin saber que su esposa había dado vida// cuando Shiva vio al niño le dijo que se moviera / pero al no saber que era su padre el niño ni se inmutó siquiera// ahora bien, Shiva es así, consciencia y dicha sin fin / pero cuando está enfadado se pone como loco, no cabrearle es requerido// sintiéndose ofendido y rechazado, Shiva comenzó un estruendo / una lucha épica que dejó la jungla sacudiendo// entonces de la nada el tridente de Shiva dio un corte / y fue ahí cuando la cabeza del niño cayó sin soporte// cuando Parvati oyó el ruido que venía de afuera / se apresuró para descubrir que su niño un muerto era.

Ilustración de Jenny Nielson (www.jennynielsonillustrations.blogspot.com.es)

Todos los dioses corrieron con rapidez hacia el lugar / tan pronto como oyeron a Parvati gritar// ella se volvió hacia Shiva con los ojos en llanto / y con dolor explicó que ese niño era hijo de ambos// cuando Shiva entendió la dimensión del desastre / no pudo evitar desanimarse, disgustarse y estresarse// ahí fue cuando al Señor Brahma se le ocurrió un plan: / “encontremos otra cabeza así el niño puede resucitar”// Shiva dijo “tomaremos la primera cabeza que encontremos / pero debemos darnos prisa porque se nos agota el tiempo”// en lo profundo de la selva los dioses hallaron un elefante / un ser sabio y viejo que había logrado iluminarse// él se postró ante los dioses y ofreció su testuz / y entonces regresaron veloces adonde el niño yacía sin luz// Shiva colocó la gran cabeza sobre el cuerpo del niño / y a primera vista lucía gracioso e incluso impío// pero Parvati dijo que la cabeza le iba como un guante / sinceramente, una frase nacida del amor de una madre// cuando Shiva vio que el niño ya estaba en pie / abrazó a su hijo y le llamó Ganesh.

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