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Mahāśivarātri 2018 y la energía de regresar

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Se acerca la luna nueva del mes hindú de Phālguna y otra vez llega “la gran noche del Śiva (Shiva)”; esa fecha señalada del año en febrero en que, dice la tradición hindú, la energía del Señor Śiva está más disponible que nunca. Tradicionalmente esta noche se celebra en ayunas y sin dormir, meditando, repitiendo el sagrado mantra Om namaḥ śivāya y realizando rituales de adoración al śivaliṅga, el símbolo sin forma de Śiva.

Si bien en la tradición popular basada en los Purāṇa – los textos histórico-mitológicos del hinduismo – Śiva es generalmente presentado como un yogui huraño que vive en los Himalaya, su manifestación más venerada es el śivaliṅga, que suele ser una piedra de forma oval o cilíndrica que representa lo eterno y absoluto sin forma.

16 lingams

Si lo Absoluto es infinito, inefable e inmutable es, entonces, imposible de expresar con el lenguaje articulado humano. En su lucidez, los sabios de la antigüedad descubrieron que para hablar de ese Absoluto era más sensato quitar que poner, y vieron que, de manera imperfecta pero aproximada, el símbolo básico de un huevo (vida), o de un falo (creación), o de una columna (trascendencia) o de una elipse (expansión) representaba a Śiva.

Este símbolo minimalista, sin rasgos antropomórficos, sin siquiera referencias explícitas a una cultura particular, nos permite observarlo con cierta pureza y evocar tanto el punto mínimo de latente energía universal, como el vacío total o la chispa interna que brilla en el centro del pecho.

En la tradición puránica, que sustenta el hinduismo popular moderno, Śiva es presentado como la tercera parte de una triada divina, en que ejerce el rol de destructor del universo, mientras que Brahmā es el creador y Viṣṇu el preservador. Esta idea está en consonancia con la visión hindú de que todo fenómeno material es cíclico, ya sea la reencarnación de las almas, las periódicas disoluciones del cosmos o la salida y puesta del Sol cada día.

Si bien esta presentación es válida y tiene su mensaje, deja a Śiva un poco mal parado como si fuera el malo de la película y, como nadie quiere ser destruido, todos lo miran de reojo. En realidad, muchas corrientes shivaítas consideran a Śiva como el encargado de las tres etapas del ciclo completo y, asimismo, la palabra Śiva es usada por algunas importantes escuelas filosóficas hindúes como sinónimo del Absoluto.

En este último sentido, Śiva ya no hace referencia a un asceta aniquilador sino, como dice David Frawley, a “ese poder de regreso y transformación eternos”. Si todo es cíclico, el ātman puro que somos debe regresar a la fuente de quietud que ya éramos antes de que nos invadiera el olvido. En el medio hay una manifestación, hay altibajos, hay incluso placeres y hay muerte.

La energía de Śiva es la que cierra el ciclo material de un cuerpo físico o de una galaxia, pero sobre todo es la energía que, en todo momento, nos puede ayudar a “transformar” nuestros percepciones y hábitos automáticos para llevarnos de “regreso” a nuestra esencia. Ese espacio incondicionado de silencio y quietud, que para algunas personas puede sonar a muerte pero para los yoguis es una definición de plenitud.

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En la auspiciosa noche de Mahāśivarātri, que este año 2018 va del martes 13 al miércoles 14 de febrero, todos tenemos la oportunidad de experimentar la energía de Śiva. Quienes no se pueden quedar despiertos toda la noche, también pueden conectar con esa energía durante el día, especialmente al atardecer del 13 y amanecer del 14.

Para quienes lean este texto más tarde, no se preocupen, pues el poder de transformación y regreso, que algunas personas llamamos Śiva, siempre está disponible para quien lo busca. Todos los días.

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Mahāśivarātri 2015

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Una vez más, como cada año, llega “la gran noche de Śiva”, Mahāśivarātri (Mahashivaratri), para deleite de todos los devotos del Señor de los Yoguis, el asceta máximo, bailarín universal, la Pura Consciencia… Este año 2015 la fecha propicia es la noche del Martes 17 de Febrero al Miércoles 18 de Febrero. Casualmente la misma fecha en que este año se celebra la última noche de Carnaval. Por tanto, mientras en algunas partes del mundo habrá personas semi-desnudas desfilando y bailando con permisividad sobre carrozas decoradas, en otras partes habrá devotos (algunos también semi-desnudos) ayunando, meditando y recitando el poderoso mantra Om Namah Śivāya (Om Namah Shivaya). 

La tradición espiritual explica que para sacar el máximo beneficio de esta celebración es bueno pasar la noche despierto, en ayunas y realizando prácticas espirituales. Si uno no está en la India ni en un retiro, es difícil cumplir estos requisitos un martes a la noche, sobre todo si al día siguiente uno debe ir a trabajar o llevar los niños al colegio. Hubo un tiempo, cuando era más joven, en que era capaz de pasar toda la noche en vela y luego ir a trabajar, estudiar y hasta jugar un partido de fútbol. Hubo otro tiempo en que estaba en la India y el contexto hacía todo más fácil.

Hablando de la India, al igual que se hace cada año para Mahāśivarātri, en el Sri Premananda Ashram se expondrán los primeros śivalingams (shivalingams) manifestados por Swami Premananda en cada Lingodbhava durante cuatro décadas. Esta posibilidad de ver los lingams, de tener su darśan (darshan), sucede una única vez al año y se lleva a cabo en la habitación donde se canta el mantra Om Namah Shivāya durante 24 horas continuas.

En casa haremos nuestra pūjā personal a Śiva (un evento en el que nuestra pequeña hija encuentra gran entretenimiento) y también intentaremos tener la mente en lo Divino lo máximo posible, aunque por cuestiones prácticas no pasaremos la noche de largo. Durante el fin de semana, con menos obligaciones, seguiremos celebrando con ritual, canto y mantra.

Para quien esté cerca de Barcelona y quiera pasar la noche del sábado 21 de Febrero cantando Om Namah Shivaya y, además, en la compañía física de un maestro genuino, recomiendo totalmente el evento de la organización espiritual Advaitavidya, a cargo de Swami Satyānanda Saraswatī. Detalles aquí.

Si no puedes esperar al sábado, el mismo martes 17 a la noche hay un kīrtan de un par de horas en Jardín de Hara. Detalles aquí.

Donde sea que estemos, y hagamos lo que hagamos, espero que todos tengamos una bendita noche espiritual y que el Señor Śiva llene nuestros corazones de paz, compasión y anhelo por lo Divino.

¡Om Namah Shivāya!

Vídeo de los Naga Babas en la Kumbha Melā

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Ayer, 10 de Marzo de 2013, se celebró Mahāshivaratri, la gran noche anual del Señor Shiva, una fecha muy importante para los devotos shivaítas, en la que tradicionalmente se pasa la noche de luna nueva despierto, en ayunas y haciendo prácticas espirituales. Asimismo, con esta festividad se da por concluida oficialmente la Kumbha Melā de Allahabad, iniciada el 14 de Enero 2013.

Según algunas fuentes, en el último día de shahī snāna o ‘baño real’ hubo unos 2 millones de personas tomando su baño en las aguas sagradas de Gangā, Yamunā y Sarasvatī. Una congregación “pequeña” si se compara con la asistencia de los días principales (de hasta 30 millones). De esta forma, la ciudad temporal donde millones de peregrinos se hospedaron durante 55 días ya está siendo desmantelada y pronto volverá a ser el desierto lecho de un río (al menos hasta que la época de lluvias cubra ese lecho).

En esta imagen aérea del 10 de Marzo ya se ve cómo en partes donde antes había tiendas, ahora ya sólo queda espacio vacío.

Como parte final de las crónicas acerca de mi viaje y estadía en la Kumbha Melā, hoy estoy publicando un vídeo con algunas filmaciones que hice el día del tercer desfile y baño de los Naga Babas. Como expliqué en un post anterior, hay tres días que son particularmente propicios durante la Melā, entre otras cosas por la presencia de los Naga Babas, ascetas desnudos, sólo cubiertos de cenizas, que se dirigen a primera hora de la mañana en gran procesión hacia la confluencia de las aguas sagradas.

Por lo general, en estos días hay muchas más personas que en las demás jornadas de la Kumbha Melā, ya que además del propio baño, para los peregrinos se trata de la oportunidad ideal de observar en vivo y directo a estos sadhus y recibir su bendición. Tradicionalmente, el tercer y último día de desfile es Vasanta Pañchamī, que coincide con el día de adoración a Sarasvatī, la diosa del conocimiento y las artes.

Para poder observar el evento de buena forma, los peregrinos se levantan muy temprano y se apiñan cerca de las vallas hechas de palos y cuerdas, que escoltan las calles por donde pasa el desfile. Dichas calles desembocan en una gran explanada frente al río donde los sadhus se bañan con alegría y euforia. Luego del baño, los sadhus regresan por una calle paralela igualmente vallada. Uno puede ver la procesión a la ida o a la vuelta y, en ambos casos, es atractiva.

Peregrinos esperando el desfile en Vasanta Pañchamī.

Además de los Naga Babas y sus cuerpos cubiertos de ceniza, el desfile incluye muchos devotos normales y corrientes y, por supuesto, los líderes espirituales de diferentes organizaciones ascéticas a las que pertenecen los Naga Babas. Por lo general, los líderes espirituales, gurus y swamis, van vestidos y montados en camiones o tractores, desde donde pueden ser vistos y dar bendiciones a los peregrinos. En el pasado, los líderes eran llevados en elefantes, pero éstos fueron prohibidos después de una gran estampida con cientos de muertos en la Kumbha Melā de 1954.

Por su parte, los Naga Babas van a pie y, de hecho, no están en el escalafón más elevado de la estructura institucional religiosa, sino que, por el contrario, en muchos casos están realizando una práctica de austeridad que es más típica de los novicios. De todos modos, los fieles hindúes los reverencian porque se les considera ‘protectores del dharma’, es decir personas que renuncian a todo por el bien de la religión hindú y sus valores universales.

En el vídeo se ve principalmente el desfile de Naga Babas, algunos a caballo, que son los que generalmente preceden al resto. También se ven muchas personas rondando por el medio del desfile, desde devotos a fotógrafos, pasando por una gran cantidad de policías, algunos hasta filmando con sus móviles. Obviamente hay occidentales, una gran cantidad, la mayoría con cámaras, aunque también los hay con una pinta más de ‘peregrinos’. Por lo que sé, si uno es devoto o amigo de una organización espiritual concreta no es difícil entrar en el desfile, a pesar de que, a priori, no es lo ortodoxo.

Asimismo, en el vídeo se puede observar el cambio de luz y cómo va aclarando desde la mañana temprano, mientras hago la vigilia, hasta que comienza el desfile. Digamos que las primeras imágenes del vídeo son a eso de las 5am y el desfile hace su primera aparición después de las 6am. En cuanto al audio, todo está ‘al natural’, lo cual consiste en bastante bullicio saliendo de la megafonía y de las personas cercanas, aunque se destaca positivamente el grito típico de los ascetas: Har Har Mahadev. Se trata de una alabanza al Señor Shiva (Mahādeva), el mayor asceta y patrón de los sadhus.

Finalmente, mi cámara es básica y mi pulso poco profesional, por lo que se trata de un vídeo con estilo ‘casero’. De todos modos, con la ayuda de Hansika ha quedado una edición decente. Son 7′ que espero ayuden a dar una visión más clara de esta experiencia difícil de expresar en pocas palabras. Mientras sigo enfrascado en el libro prometido, dejo por hoy que la imagen me asista para expresarme mejor.

¡Har Har Mahadev!

2do aniversario del Mahasamadhi de Swami Premananda

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En esta fecha, pero hace 2 años, Swami Premananda abandonó su cuerpo físico, un evento que en el caso de una persona santa se conoce como Mahasamadhi. Desde entonces, Swami ha dejado constancia para todos sus devotos de que su partida física no significa, en ningún caso, una despedida.

Más allá de tener la presencia del maestro en nuestros corazones, como es natural, los devotos hemos podido constatar muestras tangibles de su energía en hechos, llamados milagros, como la aparición de vibhuti en la foto de Swami o la manifestación de un nuevo Shivalinga en la noche de Mahashivaratri 2012.

Hace un año, en el 1er aniversario de su Mahasamadhi, hice un recuento de estos hechos. Hoy, en el 2do aniversario, puedo decir que no se trató de eventos aislados y que Swami Premananda sigue dando muestras de su presencia permanente, para alegría de sus devotos.

Desde el día 8 de febrero, la pequeña estatua con la imagen de Swami que fue instalada en el templo Premeshvarar del Ashram en la India, ha estado manifestando vibhuti (ceniza sagrada) sin pausa. A pesar de que la ceniza fue quitada varias veces, ésta sigue apareciendo.

La estatua de Swamiji cubierta de ceniza.

Asimismo, hoy 21 de Febrero, en el aniversario de su Mahasamadhi, Swami también mostró su presencia. A la 1pm, la misma hora en que Swamiji abandonó su cuerpo, estaba prevista una celebración con canto de los 108 nombres de Swami más una hora de contemplación en silencio.

Las noticias recién llegadas desde la India informan que justo antes de que los devotos comenzaran a reunirse frente a la gran foto de Swamiji en el Puja Hall (salón de rituales) para la ceremonia de conmemoración a la 1:00 pm, apareció vibhuti en dicha foto. Se trata de la misma imagen en que ya se manifestó vibhuti en 2011, por ejemplo.

Los puntos blancos que aparecen sobre la barba de Swami son vibhuti.

Recién llegado de la India y con el cuerpo en estado de debilidad, mi intención hoy era escribir apenas un breve post para recordar a mi amado Guru. Los milagros sucedidos estos últimos días me evitan el trabajo de creación haciéndome todo más fácil y, sobre todo, acrecientan mi amor y mi devoción por Swami.

¡Jai Prema Shanti!

Un lingam desde la ‘muerte’

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Antes de que Swami Premananda abandonara su cuerpo, la razón principal (no sólo mía sino de todos los devotos y visitantes) para visitar la India era estar en el Sri Premananda Ashram para las celebraciones de Mahashivaratri, como cada año. Una vez que se supo la triste noticia, la prioridad de la gran noche del Señor Shiva quedó relegada por las ceremonias funerarias, al menos para mí.

Sobre esto, no fui yo el único en notar que Swami tuvo un gran timing para elegir la fecha para ‘entrar en samadhi’; es decir, si él hubiera abandonado su cuerpo en otra época del año, difícilmente cientos de devotos habrían podido arreglar de un día para otro una visita fugaz al Ashram para presenciar el funeral. En cambio, es en época de Shivaratri cuando la mayor cantidad de devotos y visitantes llegan al Ashram, justamente para presenciar el milagro del Lingodbhava. Por ende, nadie cree que sea casual la fecha elegida por Swami.

Cuando digo ‘elegida’, lo hago basándome en la creencia de que cuando una persona ‘entra en samadhi’ lo hace por propia voluntad, lo hace con conocimiento de causa, y no se trata de una muerte ‘ordinaria’. Otra cosa es que yo no sepa o entienda por qué Swami tuvo que dejar su cuerpo en este momento de su vida y no en otro. De hecho, Swami decía que todo lo que él hacía era por “voluntad de lo Divino”, y en este sentido doy por sentado que su samadhi fue una ‘decisión de Dios’ que Swami ya conocía.

El hecho que él no lo comunicara no es sorprendente, y en las vidas de los santos de todas las épocas hay muchas historias similares sobre cómo abandonan su cuerpo sin preaviso o simplemente dando pistas indirectas a sus allegados.

Samadhi de Swami Premananda

 

Mahashivaratri

En cierta forma, dentro de la tristeza, todos los presentes estábamos agradecidos con esta ‘treta’ de Swami, ya que nos había permitido asistir a las ceremonias funerarias, cosa que habría sido muy difícil en otra época, como ya he dicho.

De hecho, el año pasado (2010), la cantidad de personas que llegaron para Mahashivaratri era muy grande, pues ser testigo del nacimiento de los lingams no es un programa que pasen en televisión todos los días. Este año, sin embargo, el número de visitantes fue menor, ya que puede que muchos de ellos decidieran cancelar su viaje a último momento por las circunstancias. De todos modos había muchas personas, aunque no tengo el número oficial.

Una vez pasada la jornada del funeral (28 de febrero), el 2 de marzo comenzaron los preparativos para Mahashivaratri, que este año 2011 fue, justamente, de la noche del 2 al 3 de marzo. Las celebraciones fueron las tradicionales, aunque con variaciones. Por ejemplo, este año no se construyó un gran salón al aire libre, ni un gran escenario, ya que todas las actividades se llevaron a cabo junto al recién instalado samadhi de Swami, en el templo de Shiva.

Por otro lado, los maharudra abishekams, es decir, los rituales que cada año se hacían al gran shivalingam de piedra del Ashram, fueron realizados al nuevo shivalingam colocado sobre el samadhi de Swami, en el santuario principal del templo. Como cada año, se realizaron cuatro de estos abishekams, el primero a las 9pm del 2 de marzo, y el segundo a medianoche; a las 3am se realizó el tercer abishekam y a las 4.30am hubo un yagam, una ceremonia de fuego. El cuarto y último abishekam comenzó alrededor de las 6am, y en él fue posible que cada uno de los presentes hiciera la ofrenda personal de una flor al samadhi de Swami.

A las 8am todos los rituales tradicionales habían concluido y yo (como muchos otros) me retiré a dormir porque estaba muy cansado.

Diferencia

Si bien las actividades de la noche de Shiva eran similares a otros años, era evidente la gran diferencia: Swami no estaba físicamente vivo y presente. Que no estuviera físicamente presente podía ser considerado plausible, ya que hasta el año 2008 y desde 1995, Swami había pasado las noches de Shivaratri en la prisión. De hecho, yo mismo había celebrado Shivaratri en el Ashram en 2007 sin la presencia física de Swami, y se trató de una ocasión muy bendita.

Ahora, la gran diferencia era que no vería más a Swami en su cuerpo físico, y mucho menos manifestando lingams. Desde este punto de vista, me costaba disfrutar plenamente de la noche de Shivaratri.

De todos modos, todos los devotos participamos de las celebraciones y, como cada año, se arregló un sitio (ubicado detrás del samadhi de Swami) para la recitación del mantra ‘Om Namah Shivaya’ durante 24 horas (desde las 8am del 2 de marzo hasta las 8am del 3 de marzo). En dicha habitación se pusieron a la vista los primeros lingams manifestados por Swami durante los lingodbhava de los últimos cuarenta años. Había incluso un porta-lingam preparado para el año 2011, pero claro, estaba vacío…

Primeros lingams de cada año manifestados por Swami Premananda

 

Mensaje

A las 4.30pm del 3 de marzo yo todavía dormía en mi colchón, cuando mi hermano vino a nuestra habitación comunitaria y me despertó. Traía un mensaje: Un lingam había aparecido en el samadhi de Swami.

Mientras se estaba preparando el abishekam de la tarde al shivalingam en el samadhi de Swami, un devoto que estaba quitando las flores del último Maharudra abishekam de la noche anterior descubrió un lingam cubierto de kumkum entre las flores.

Efectivamente, como pude comprobar al levantarme e ir al templo, se trataba de un lingam rosado de un tamaño que se puede considerar grande para la medida estándar de los lingams manifestados por Swami cada año. Asimismo, todavía estaba cubierto de kumkum, el polvo rojo sagrado utilizado para rituales en la India y que Swami genera espontáneamente por su boca al dar nacimiento a los lingams. Realmente el lingam era hermoso y yo pude percibir su fuerte energía.

Todos los devotos se reunieron a contemplar el lingam recién llegado, y entonces una mataji del Ashram se encargó de darnos bendiciones con el lingam, uno por uno, a todos los presentes.

Lingam rosado "manifestado" por Swami Premananda en Mahashivaratri 2011

 

Naturalidad

Como es lógico, a alguien le pueden surgir dudas de si ese lingam no fue puesto allí por algún interesado, en lugar de haber aparecido por la gracia Divina. Como siempre, la experiencia ajena no alcanza para solventar la duda. Ni siquiera fui yo el que encontró el lingam entre las flores, y si bien yo no dudo ni un ápice del milagro, no puedo dar pruebas “científicas”.

De todos modos, en mi caso, yo ya había experimentado la aparición de lingams en el Ashram durante Mahashivaratri. En el año 2007, con Swami en la prisión, dos lingams aparecieron en su silla del Puja hall (el salón de rituales) y a todos nos alegró, como una muestra de la presencia y el poder de Swami.

Quizás por esos antecedentes, la aparición de un lingam “de la nada” me pareció lo más natural del mundo. Estábamos en Shivaratri, y no era la primera vez que veía un milagro similar, por ende lo tomé con naturalidad.

Día después

Con esta naturalidad seguí mi vida en el Ashram durante varias horas, hasta que al levantarme al día siguiente (esta vez temprano), caí en la cuenta de lo que había sucedido. Swami había hecho un milagro con mayúsculas, un milagro desde la ‘muerte’.

En muchas cartas previas, Swami había invitado a muchas personas a ir al Ashram por Mahashivaratri, prometiéndoles que “podrían ser testigos del Lingodbhava“. Aunque no de la manera esperada, su promesa se cumplió, y todos vimos el nacimiento de un nuevo lingam lleno de energía.

Por otra parte, después de una “muerte” tan inesperada y “ordinaria” (en el sentido de que en apariencia podría parecer impropia de una persona santa), en los corazones de muchos devotos había un anhelo de que Swami hiciera algo que demostrara su poder, es decir, que él todavía estaba con nosotros. Y lo hizo con un milagro, que no es poco, pero además demostrando que la “muerte” no era un obstáculo.

Acorde con las enseñanzas espirituales más antiguas y profundas, que dicen que el alma es inmortal, y que aquella persona que ha alcanzado a Dios, o ha conocido su verdadero Ser, es una con el Universo, Swami Premananda ‘puso’ un lingam sobre su samadhi, para demostrarnos la vigencia de esas palabras.

Cuando fui a contarle mi ‘revelación’ a Nuria, ella me dijo: “Claro, ¿recién ahora te das cuenta?”.

Y sí, recién entonces me había dado cuenta de lo grande del milagro, de su mensaje, y sobre todo, de que a pesar de su ausencia física, Swami seguía teniendo el poder de hacer lo que quisiera, lo cual como devoto me da protección, sosiego y fe.

Este post se autodestruirá…

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Desde el inicio de este blog, son muchos los incautos lectores que han pensando que mi lugar de residencia permanente era la India. Es decir, han creído que el lugar desde donde yo escribía cada una de mis crónicas era la India.

Este propagado malentendido puede tener varias razones: Quizás el uso del tiempo verbal “presente histórico” en algunos relatos, haya dado la errada sensación de que todo lo contado estaba sucediendo en el presente, lo cual incluía generalmente la India.

Quizás también, el imaginario popular del lector prefiere creer que un narrador que cuenta sus crónicas de viaje, sea más íntegro cuando bosqueja sus experiencias entre los andenes de los trenes o las miradas apáticas de las vacas sagradas.

A mi favor, tengo que declarar que cualquier que lea concienzudamente las crónicas espirituales de este blog entenderá que mi lugar de residencia permanente es más bien Barcelona, y que la pasada en limpio de mi diario de viajes fue hecha casi siempre en Europa. Lo cual no quita, desde mi punto de vista, que los cuadernos originales sí hayan sido escritos en la India, con todos los avatares que ello implica.

De todos modos, consciente de la desilusión que mi no-presencia en tierras indias ha causado a muchos lectores, me propuse revertir mi culpa.

Por ello, en estos momentos se supone que estoy en la India. Quiero decir, habiendo partido la semana pasada, a día de hoy (viernes 12 de febrero) espero estar en el Sri Premananda Ashram a punto de celebrar Mahashivaratri, la gran noche del Señor Shiva.

Por si quedan dudas, este es un mensaje automático, preparado en Argentina antes de salir de viaje. Mi intención es actualizar el blog in situ desde la India, aunque sé por anticipado que no podré cumplir con los típicos plazos semanales por escasez de Internet y compromisos espirituales ineludibles.

Por ende, he programado este mensaje para mantener a los fieles lectores informados, y al mejor estilo “Misión Imposible”, comunico que este post se autodestruirá… en cuanto pueda subir una nueva crónica actualizada, que prometo será desde la India, por primera vez.

Bodas en el Ashram

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Hace unos meses, mi amiga Alice me pidió que escribiera acerca de los ritos en la cultura de la India, especialmente de los referentes a ‘iniciación’, ‘muerte’ y ‘matrimonio’.

A decir verdad, no soy un especialista en ninguno de esos temas. En realidad, no soy un especialista en ningún tema, aunque las cuestiones relativas a la India las conozco de alguna forma, aunque sea vaga.

 

Gran parte de la información que aparece en estas crónicas se basa en investigaciones y lecturas ad hoc. Sin embargo, la base de este diario sigue siendo, quiero creer, mis propias experiencias (por banales que sean) con la tierra santa de la India y su filosofía espiritual.

 

Sobre el tópico de la ‘muerte’, ya he contado mi experiencia en el post llamado ‘Reencarnación o muerte’ y, también en menor medida, en ‘El espíritu de Varanasi’.

Sobre el tópico ‘iniciación’, no creo haber hablado mucho, y la verdad es que no me siento capacitado para hacerlo, al menos por ahora.

 

En cuanto al ‘matrimonio’, si bien no soy un experto, tengo un poco de experiencia que creo puede satisfacer algo de aquel pedido, que ya parecía olvidado.

 

Experiencia

 

Cuando digo que tengo experiencia no me refiero exactamente a la ‘carne propia’, ya que nunca me casé, ni en la India ni fuera de ella (al menos todavía no…)

Como muchas otras de mis vivencias en la India, mis experiencias principales con, en este caso, el ‘matrimonio’, se circunscriben al Sri Premananda Ashram.

 

En los últimos tiempos, durante el periodo de celebración del festival de Mahashivaratri (febrero-marzo), en el Ashram se llevan a cabo bodas al estilo tradicional hindú.

En dichas bodas participan tanto parejas indias como occidentales. En estos últimos casos, el hecho también se debe al interés por la cultura hindú, pero en todos los casos, la razón principal es que casarse en el Ashram implica la bendición directa de Swami Premananda.

 

De todos modos, la ‘bendición directa’ no siempre supone la presencia física de Swami, ya que no en todas las ocasiones él está con permiso de visita en el Ashram durante estos eventos.

Afortunadamente, los dos últimos festivales de Mahashivaratri (2008 y 2009), Swami sí estuvo en el Ashram y participó en las bodas.

Sin embargo, aunque Swami esté en el Ashram quienes se encargan de llevar adelante las bodas y sus respectivos rituales son sacerdotes brahmines, tal como marca la tradición.

 

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Tradición 

 

También siguiendo la tradición, las bodas son largas. No me refiero tanto a los festejos posteriores a la ceremonia, ya que al estar en el Ashram durante el periodo de otra celebración (Mahashivaratri), los novios se unen generalmente a la dinámica espiritual colectiva, relegando así en parte su protagonismo individual.

Al  menos en el Ashram, las bodas (o sus festejos) no duran tres días como en las famosas bodas balcánicas, ni tienen la parafernalia de las clásicas bodas indias que uno ve en el cine (‘La boda del monzón’, por ejemplo); sino que más bien se limitan a la parte más ritual de la tradición, la parte más religiosa, digamos.

Parte, ésta última, que vale aclarar, tampoco es moco de pavo.

 

Lo dicho, la ceremonia es larga. Muy larga. Los sacerdotes brahmines se encargan de que cada paso que marcan los libros sagrados sea cumplido a rajatabla.

 

Una vez más, yo no soy quien para explicar estos procedimientos rituales; de hecho, no los conozco. Lo que sí puedo hacer, sin embargo, es identificar algunos de los momentos destacados de la ceremonia y, por supuesto, comentar mis sensaciones.

 

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Escenario

 

Teniendo en cuenta que en el Ashram las bodas se llevan a cabo paralelamente a un periodo de celebración espiritual, es la usanza que dichas bodas se realicen en un gran escenario de madera, construido para la ocasión de Mahashivaratri.

Durante el periodo de Mahashivaratri, además de las bodas, habrá discursos, bailes, cantos y otras actividades que tendrán como locación el amplio escenario de 1,5 metros de alto.

 

De esta forma, las parejas se instalan sobre el escenario, y quienes lo deseen pueden apreciar desde abajo el desarrollo de los hechos, cómodamente sentados en sillas o en el suelo. No sólo las parejas se instalan sobre el escenario; también lo hacen los sacerdotes y sus asistentes. Para cada pareja corresponde un sacerdote particular y entonces las bodas se van llevando a cabo todas de manera simultánea.

En febrero de 2004, por ejemplo, hubo cuatro bodas; en 2008 fueron nueve, y en 2009 hubo dos bodas.

Además, en el escenario se apersonan los padres de los novios, junto a los padrinos y madrinas correspondientes.

 

Por su parte, el escenario está siempre decorado según la ocasión, y cuando se habla de la India, esto significa que hay mucho brillo y muchos ornamentos. 

Por más que las bodas sean colectivas y simultáneas, cada pareja tiene su propio mundo privado, donde la ceremonia se lleva a cabo sólo para ellos, con todos los detalles. Únicamente somos los espectadores exteriores quienes vamos cambiando de ‘pareja  de novios’, para así ver distintos aspectos del evento.

A pesar de haber tantas cosas sucediendo a la vez, la destreza y la práctica de los sacerdotes logran que todas las bodas finalicen prácticamente al mismo tiempo.

 

 

 

Look

 

En cuanto a las parejas, ya sean éstas indias u occidentales, van vestidas al estilo hindú tradicional. Dependerá de cada uno, imagino, pero hasta para las mujeres occidentales seguramente es un lindo detalle estar envueltas en brillantes saris, con pulseras y tobilleras titilantes, las manos pintadas con deliciosos firuletes hechos con tinta de henna, los cabellos amparados bajo una radiante diadema…

 

Para los hombres occidentales, en cambio, hay un detalle referido a la vestimenta que he notado (quizás justamente por ser varón) y considero como algo un poco incómodo. Se trata del turbante de boda, que dependiendo el caso puede darle al novio un look algo ‘ridículo’, da mucho calor y tiende a caerse, sobre todo si uno no está acostumbrado a llevarlo.

 

Evidentemente, muchas mujeres occidentales sueñan con casarse de blanco, y si bien la versión hindú no cuadra del todo, sigue siendo una alternativa con estilo y que destaca la feminidad.

Un hombre occidental, en cambio, difícilmente haya soñado con casarse con un caluroso turbante en la cabeza.

No digo que no lo haría, sólo digo que debería pensarlo un poco (tanto el hecho de casarme, como el turbante…)

 

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Destacados

 

Bromas aparte, el turbante es sólo un detalle. La cuestión principal aquí es el largo de la ceremonia. Lo sé que estoy siendo repetitivo, pero las bodas al estilo hindú tradicional son muy extensas, en el tiempo.

Si pienso en las ocasiones en que presencié y asistí a dichas bodas en el Ashram, puedo decir que, desde la ofrenda inicial a la unión final, pasan aproximadamente unas seis horas, al menos.

 

En el Ashram, las bodas que he presenciado comenzaban por la mañana temprano, y terminaban a la hora de comer. Durante tantas horas, la mayoría de los pasos que han de seguirse durante la ceremonia no son especialmente perceptibles para los neófitos como yo.

Por supuesto, se cantan muchos mantras y oraciones sagradas; se hacen muchas ofrendas con fines auspiciosos; se les pide a los novios que repitan ciertas palabras y ciertos gestos.

Pero a la distancia, entre la muchedumbre de familiares, vestidos, adornos y utensilios rituales, hay que estar muy atento para notar el desarrollo sutil de una ceremonia de cinco o seis horas.

 

Con tanto tiempo, un espectador ajeno como yo, tiene oportunidad de irse a desayunar, regresar al escenario, pasearse por el Ashram, regresar y echar otro vistazo, ir hasta la recepción y ayudar a ensobrar algunos folletos, regresar al escenario y ahora sí quedarse un rato, para ver algunos de los momentos destacados de la ceremonia, que como dije antes, son los que más fácilmente identifico.

 

Para empezar, todo el ambiente está vibrando sin cesar al compás de la hipnotizante música de las agudas cornetas y los secos tambores. Como en cualquier celebración india, la música es permanente y su estridencia inicial puede, con la actitud correcta, convertirse en una propicia banda sonora.

 

Un momento que incluso yo puedo diferenciar en la ceremonia de las bodas es cuando los novios se ponen de pie para circunvalar siete veces el fuego sacro, a la vez que repiten votos para la futura vida en común.

Mi capacidad de observación, en este caso, se ve fuertemente ayudada por el hecho de que la mayoría del tiempo los novios permanecen sentados.

 

Otro momento destacado, para mí, es cuando los novios se dan de comer dulces en la boca, mutuamente. De forma similar a como las parejas brindan cruzando los brazos y bebiendo de la propia copa; aquí cada uno le da al otro en la boca un trozo de algún dulce típico de la India.

El gesto de la copa, bien hecho, puede tener algo de estilo; el gesto de darse de comer mutuamente es muy difícil, ya que hay que prestar atención a poner el dulce en la boca ajena, a la vez que morder tratando de que la comida no se caiga de la boca propia. Pero el hecho más difícil de sobrellevar, creo, es el de realizar un gesto que está más bien reservado a la intimidad de un pareja; un gesto que es más bien propiedad de los infantes, y que hecho en público da como vergüenza.

De todos modos, es uno de los momentos que me gusta porque refleja mutua ternura.

 

De todos modos, el momento más destacado de cualquier boda es, sin duda, cuando el novio le pone el thali a la novia. Pero aún más destacado es ese momento, si quien hace entrega del thali es el mismo Swami Premananda.

 

thali wedding

 

Thali

 

En la India, un thali es un collar que da la familia del novio para la novia, y que cumple las funciones del anillo de bodas en Occidente. Se trata de un símbolo de matrimonio, pero también es considerado un cordón sagrado. El novio se lo ata a la novia en el cuello como símbolo de la unión.

El thali puede ser de oro, con diamantes, dependiendo el caso, y es también un objeto de joyería.

Los thalis entregados por Swami Premananda son más humildes, y generalmente llevan el cordón cubierto de cúrcuma, como signo de auspiciosidad.

 

Por otro lado, la palabra thali, en sánscrito, significa ‘plato’ y se refiere a una comida típica india que consiste en una bandeja (u hoja de plátano) que contiene distintas comidas, servidas por separado, pero que se comen al mismo tiempo. Entre estos platos, no falta el arroz, el dhal (guiso de lentejas), chapatis o papads (panes indios), cuajada, verduras y salsas; además de algún postre.

Muchos restaurantes, como los del sur de la India, ofrecen un thali que es lo que llamaríamos ‘buffet libre’ (o ‘diente libre’ en Argentina), de manera que los camareros pasan constantemente ofreciéndonos rellenar nuestro plato con más arroz, salsas, etc.

 

Desde mi punto de vista este el mejor plato de la India, aunque si a uno le toca un thali muy sencillo, es decir con pocos ingredientes, es fácil aburrirse y se busca cambiar.

En el sur de la India, el thali es más bien llamado ‘meal’, que es la palabra inglesa que significa simplemente ‘comida’. Pedir un ‘meal’, es entonces pedir el plato más normal y rápido de la casa.

 

Al respecto de la palabra thali, un hindú cuidadoso de las tradiciones, me contó que cada vez que va a un restaurante del sur, se cuida muy bien de decir ‘meal’ y no ‘thali’, temeroso de que alguien malentienda su pedido y lo quiera hacer su esposa.

 

thali

 

Bendición espiritual

 

Volviendo a las bodas, el largo desarrollo del ritual se hace, para mi gusto, mucho más divertido al final, ya que suceden todos los acontecimientos más importantes.

El hecho de que Swami haga su aparición en el escenario para entregar personalmente el thali en mano, a los novios, es la bendición que todos esperan.

 

Como decía más arriba, el hecho de casarse en el Ashram, no es sólo una elección exótica, sino más bien una forma de poner en manos de Dios una empresa que, para esas personas, también es de índole espiritual.

La bendición de Swami Premananda estará siempre, pero si él está también presente físicamente, la ceremonia es mucho más bonita para los espectadores, e imagino que es mucho más profunda espiritualmente para los novios.

 

Si yo alguna vez decidiera casarme al estilo hindú, sería más que nada por recibir esa bendición espiritual de mi maestro.

Pero bueno, por ahora son sólo suposiciones, la invitación la recibirán únicamente si corresponde.

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