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La autobiografía de Krishna Das en español

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Cuando leí, en inglés, el libro de Krishna Das sobre su vida pensé que, si yo fuera editor, ése sería el próximo libro que yo publicaría en español. Me pareció una joya. Tuvieron que pasar unos años y ahora, finalmente, aquel deseo ha sido satisfecho por Ediciones La Llave (Barcelona) que publica Cantos de toda una vida, la autobiografía de Krishna Das, el cantante occidental de kīrtan más famoso del mundo, en una edición muy bonita, de tapa dura y con papel de calidad fotográfica, pues incluye variadas imágenes en blanco y negro y también a color.

Personalmente, me encantan las biografías espirituales y la de Krishna Das es muy atractiva porque, por un lado, posee los componentes clásicos y, por otro, un estilo muy divertido y cercano de contar sus experiencias. Cuando digo “componentes clásicos” me refiero a la historia de un joven (occidental en este caso) insatisfecho y perdido con el mundo moderno que siente el llamado de Oriente y se va a la India a buscar a su guru.

En este caso: el legendario Neem Karoli Baba, un santo que algunos consideraban encarnación del dios Hanumān, de quien no se sabía su edad y cuyo paradero cambiaba con frecuencia. Como pasaba gran parte del tiempo envuelto en una manta, también se lo conoce como “el santo de la manta”. Como todos los grandes santos indios, la vida de Maharaj-ji, como lo llaman sus devotos, está llena de hechos prodigiosos que muestran su poder y su conexión con lo Divino.

Neem Karoli Baba

Krishna Das fue a la India en 1970, en la época en que el misticismo indio era la gran atracción de los nacidos después de la segunda guerra mundial. Las experiencias que él vivió, que ahora no son tan fáciles de encontrar en una India tan visitada, son una muestra histórica fiable de todo un movimiento generacional que abrió el camino para muchos de los que, hoy en día, estamos tan interesados en el legado espiritual de la India.

Además de la sinceridad del relato, Krishna Das introduce muchas enseñanzas de su guru y de otros maestros que ha tenido en su largo camino, convirtiendo así el libro en una combinación muy efectiva de anécdotas, experiencias personales y citas profundas de diferentes tradiciones.

En el libro, Krishna Das cuenta descarnadamente el proceso que lo lleva a buscar un maestro, los altibajos emocionales de estar en su presencia física y, sobre todo, la desolación interior de afrontar su inesperada muerte.  El autor no intenta vender una imagen buena de él mismo, sino que con mucha sinceridad explica las crisis y monstruos interiores con los que tuvo (o tiene) que luchar. Estas revelaciones no son ni pesadas ni aburridas para el lector, pues Krishna Das tiene un estilo tan informal y directo que uno se siente totalmente identificado. Además, tiene muy buen sentido del humor y las páginas del libro son tan entretenidas que pasan muy rápido. De hecho, es de esos libros que da pena que acaben.

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La práctica de la que más se habla en el libro es el kīrtan, o “el canto de los Nombres Divinos”, es decir el canto devocional hindú que consiste en la repetición de mantras o invocaciones sagradas. Krishna Das habla mucho y muy claro de esta práctica, que es muy popular por el hecho de que cantar es una actividad que, en general, nos gusta a todos y, otra vez en general, es más fácil de hacer que meditar o hacer posturas físicas, por ejemplo.

Al cantar “nombres Divinos” uno usa la vibración sonora como un instrumento que gradualmente surte un efecto sobre la mente (que se calma) y sobre el corazón (que se abre). Para que esto suceda no hace falta, necesariamente, entender lo que uno canta e, incluso si uno no está bien predispuesto, los cantos llegan rápidamente a mover las emociones.

Uno de los grandes logros de este libro (tanto en inglés como en castellano) es que viene con un CD “para practicar con Krishna Das”. En él hay cinco largos y hermosos kīrtans, en los que Krishna Das canta la primera vuelta y en la segunda deja el vacío vocal para que nosotros lo llenemos con el canto. Si no lo hacemos, el CD queda incompleto y por más que haya miles de discos dando vueltas por el mundo, la sensación es que ese canto que estás escuchando está esperando que lo completes. Es una hermosa práctica y gracias a ella varios viajes en coche se me han hecho muy placenteros (incluso con niñas gritando en la parte de atrás…).

Para los interesados en la música, el libro también trae las notas y partituras de las canciones y, también, las letras de los mantras.

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Obviamente, si uno puede leer el libro original en inglés siempre es mejor porque entonces sentirá mucho más el estilo de Krishna Das, que es difícil de mantener en la traducción. En todo caso, la esencia del libro se mantiene, pues la historia es atrapante y entrañable y las enseñanzas recopiladas son una fuente de inspiración para cualquier buscador de la felicidad y del amor, temas muy recurrentes en la obra. El precio es 28€, que suena algo caro, aunque insisto en que la edición es muy buena e incluye CD.

Para quienes estén en Barcelona, les cuento que este viernes 21 de julio (2017) Krishna Das estará presentando y firmando su libro en la Barcelona Yoga Conference. El día después, sábado 22, hará un multitudinario kīrtan en el mismo sitio.

Recomiendo mucho esta lectura (y estos cantos) y espero que guste e inspire a otras personas tanto como a mí.

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5 canciones espirituales de 2014

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Se acaba el 2014 y todo el mundo hace listas con “lo mejor del año”. Sin pretender entrar en el juego de los rankings, y basándome en una “tradición” que comencé el año pasado, mi intención es compartir unas pocas canciones espirituales que me acompañaron durante 2014. Si bien es verdad que no todas fueron publicadas este año (hay dos de 2013), fue recién ahora que llegaron a mis oídos.

Las cinco canciones tienen la particularidad de pertenecer a artistas occidentales que cantan en sánscrito o hindi o también en inglés, combinando mantras tradicionales con ritmos o voces que son más modernos y, por supuesto, más familiares para nuestros oídos occidentales. Que mi elección haya sido ésta no fue premeditado y salió solo. Sin más prolegómenos, vamos a la música:

1. Hari Sundara Nanda Mukunda/One Love por Indra Mantras, que es un proyecto encabezado por el argentino Ignacio Escribano, que es discípulo de Sri Sri Ravi Shankar fundador de El Arte de Vivir. Según ellos mismos lo definen, Indra Mantras “combina sonidos pop, world music, electrónicos y ritmos latinoamericanos”. Efectivamente, lo que más me gusta de este grupo es la fusión de estilos con lo que yo percibo como sinceridad espiritual.

La canción en cuestión (creación del músico indio Dr. Manikantan Menon) está dedicada al Señor Kṛṣṇa (Krishna) y en ella se enumeran algunos de sus diferentes nombres, siempre fuente de alegría para sus devotos. El estilo fusión de Indra Mantras llega aquí a su apogeo combinando ritmo reggae y, finalmente, un mash-up con la hermosa melodía One Love de Bob Marley. Esta canción fue publicada en el 2013 pero su gozosa energía es atemporal:

2. Anandamayi por Brenda McMorrow, que es una popular cantante canadiense de kīrtan a la que ya cité brevemente aquí. Su disco Igniting the Beauty se publicó en 2013 a través de un crowdfunding en el que participé, pero no fue hasta los últimos meses de este año en que le presté especial atención a su contenido. De sus ocho canciones, la dedicada a la famosa santa bengalí Anandamayi Ma es la que más me inspira. Anandamayi Ma es una de las grandes santas del siglo XX y, para esta composición, Brenda se basa en un mantra originalmente dedicado por el maestro Sri Aurobindo a La Madre.

Sobre esto, cuentan que una vez un devoto le mostró a Sri Aurobindo una fotografía de Anandamayi Ma y el maestro dijo que ella estaba en “la consciencia de Saccidānanda” (pronúnciese ‘sacchidānanda’). Esta palabra tradicional describe la naturaleza misma del Ser, que según la filosofía hindú está compuesta por tres aspectos: sat (“existencia absoluta”), cit (“consciencia absoluta”) y ānanda (“bienaventuranza absoluta”). Por tanto, el mantra juega con el nombre de la santa (Anandamayi, es decir, “hecha de Ananda”) y le agrega los otros dos aspectos: Caitanyamayi (pronúnciese ‘Chaitanyamayi’, “hecha de consciencia”) y Satyamayi (“hecha de pura realidad”).

La calma que transmite esta canción, ayudada por un vibrante cello y la profunda voz del músico Adam Bauer, la hacen una de mis favoritas para momentos de relajación.

3. Sri Argala Stotram (selected verses)/Show me love por Krishna Das, el cantante occidental de kīrtan más famoso del mundo. Hace unos meses ya publiqué un post completo sobre esta canción del nuevo disco del cantante, en que se recitan algunos versos de un himno de alabanza (stotram) dedicado especialmente a la diosa Durgā.

Al devocional barítono de Krishna Das y la envolvente cadencia de los versos se suma un inesperado mash-up con la letra y melodía del hit ochentero I want to know what love is. La razón por la que la pongo en mi lista es que no he parado de escucharla desde abril y, por fin, he encontrado un vídeo con la canción completa (que no sé cuánto durará). Aprovechen:

4. Unity de Sean Johnson and the Wild Lotus Band que son una de mis bandas de kīrtan favoritas, en gran parte por su estilo y también por su imaginativo nombre (“la banda del loto salvaje”). Son un trío de New Orleans y aparte del carismático Sean Johnson (músico, poeta, profesor de yoga…) tienen un bajista de esos clásicos e inmutables, que hace más jazz que kīrtan, y una percusionista que parece sacada de una leyenda celta (se llama Gwendolyn, para que sepan).

Sacaron disco este año (se puede escuchar completo aquí) y en la canción que da título al álbum mezclan tradicionales “mantras de paz” (como el famoso lokāḥ samastāḥ sukhino bhavantu) con poesía (en inglés) del tan de moda místico sufí del siglo XIII Rumi.

En conclusión un himno a la unidad esencial de todas las tradiciones espirituales y, de paso, una canción de buenos deseos para todos los seres.

5. Mata Bhavani de Manu OM, que es el nombre artístico del músico barcelonés Manel Mèlich Solana que ya lleva unos años componiendo y cantando canciones espirituales en el mundo del yoga de Barcelona y cada vez más allá. Este año organizó un crowdfunding (ya ven que esto es lo que se lleva ahora, por suerte) para grabar su último disco titulado Bhakti. Sin ser una autoridad, yo escucho regularmente diferentes personas y grupos occidentales que quieren hacer kīrtan y realmente me cuesta encontrar casos que me parezcan novedosos, espirituales y atractivos. En el caso de Manu OM lo que más me gusta es que él solo, con su guitarra y sus juegos de voz, es capaz de transmitir una vibración muy inspiradora.

La canción que comparto es dedicada a la Madre Divina, el aspecto femenino universal (de hecho, ahora veo, tres de las cinco canciones elegidas son para la Madre). Yo ya conocía la letra, versos tradicionales sánscritos, pero en este caso Manu OM crea una melodía nueva y sorpresiva (uno de sus rasgos característicos), llena de devoción.

¡Les deseo a todos un dichoso y espiritual 2015!

Om Śānti

Draupadī, el sari infinito y la invocación a Kṛṣṇa

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En la historia central del gran poema épico Mahābhārata (Mahabhárata), uno de los momentos de mayor intensidad dramática sucede cuando el hermano mayor de los Pāṇḍava (Pándavas), que son quienes representan la defensa del dharma, pierde el reino y las riquezas de la familia jugando a los dados. Al punto de que, enajenado por el juego, también apuesta y pierde a sus hermanos, a sí mismo y finalmente a su propia esposa, la reina Draupadī (Dráupadi).

Como consecuencia, Draupadī es llevada a la corte, frente a todos los hombres, y presentada como esclava de los Kaurava (Káuravas), el grupo que representa la falta de rectitud. Como punto culminante, se da la orden de quitar los ropajes reales del cuerpo de Draupadī, lo cual la dejaría desnuda frente a la asamblea masculina y sería una de las máximas humillaciones imaginables para cualquier mujer india, con más razón si es de familia real y carácter noble.

Para ponerle más tensión, sus maridos, los Pāṇḍava, a pesar de estar presenciando el ultraje, no pueden rescatarla porque ellos también son ahora esclavos de los príncipes Kaurava.

Entonces, ya sin recursos, Draupadī eleva una plegaria al Señor Kṛṣṇa (Krishna), que además de ser primo de la familia y protagonista de la historia, no es otro que Dios mismo encarnado en la Tierra. De esta forma, a medida que uno de los viles príncipes tira del sari de Draupadī y lo va desenrollando para desnudarla, aparece más tela que tirar, como si sus vestidos fueran infinitos. Después de largo rato de tirar y quitar en vano, se forma una montaña de ropajes y la reina sigue vestida e impoluta.

La historia explica que es el Señor Kṛṣṇa quien, de forma invisible pero siempre protector del dharma, el orden universal, se encarga de salvaguardar la dignidad de Draupadī.

Toda esta historia es para contar que la plegaria que Draupadī dirige a Kṛṣṇa antes de que le intenten quitar el sari está compuesta por unos versos que son bastante famosos, especialmente en canciones devocionales. A saber:

śrī kṛṣṇa govinda hare murāre /
he nātha nārāyaṇa vāsudeva //

Si bien la plegaria original parece ser más larga, estos versos vienen a representar la entrega a Dios como último refugio y la idea de que para quien tiene devoción y fe en lo Divino nada es imposible. Los versos son básicamente nombres del dios Viṣṇu (Vishnu) en algunos de los diferentes aspectos de su encarnación como Kṛṣṇa , ya sea sus atributos físicos, sus cualidades espirituales o sus actividades “terrenales”, como pastor de vacas.

Una posible traducción sería:

Oh Tú, Venerable (śrī), el de complexión oscura (Kṛṣṇa), el que busca las vacas (Govinda), el que quita el sufrimiento (Hari), enemigo del demonio Mura (Murāri)/
Oh Señor (nātha), hogar de todos los hombres (Nārāyaṇa), hijo de Vasudeva (Vāsudeva) //

Para darnos una idea de cómo pudo ser el momento de la invocación de Draupadī, pongo esta versión del mantra en voz femenina a cargo de Karnamrita Dasi (que es occidental):

Para el oído occidental, quizás la versión más conocida sea una de Krishna Das, aunque no sea necesariamente canónica ya que mezcla otros mantras:

Finalmente, una versión más tradicional con cantante indio:

Esta semana tengo poco tiempo, así que no puedo alargarme más. De todos modos prometo que para la próxima publicaré una ramificación de este tema para profundizar en el mantra, en Kṛṣṇa como niño y en la devoción a Dios. ¡Qué la espera sirva para fomentar vuestro anhelo!

Sri Argala Stotram por Krishna Das

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Hoy (31/03/2014) comenzó Basanta Navarātri, la versión primaveral (en el hemisferio norte) de la festividad de nueve noches en honor a la Madre Divina. Esta misma festividad existe en otoño y se conoce como Sharad Navarātri que, como una vez expliqué, es la que yo más celebro.

De todos modos, y muy oportunamente, hace unos días que estoy escuchando con embeleso una canción dedicada a la Madre que está en el nuevo disco del cantante norteamericano de kīrtan Krishna Das. En realidad, este nuevo disco, llamado Kirtan Wallah, tiene fecha de lanzamiento pública para el 15 de abril, pero yo ya lo tengo por haber participado en la campaña de crowdfunding que se organizó para financiarlo. Una de las ventajas de apoyar la auto-gestión y la industria alternativa.

No voy a reseñar el disco, sino que voy a ir directo a la canción que nos compete y que, para mí, es la mejor del disco (al menos, por ahora). Su título oficial es Sri Argala Stotram (selected verses) / Show me love, y como indica su nombre se trata de algunos de los versos de un himno de alabanza (stotram) dedicado especialmente a la diosa Durgā.

De hecho es uno de los muchos himnos y oraciones que se recitan antes de recitar el Devī Māhātmya, el texto (de 700 versos) más importante de los adoradores de Shakti, o la energía divina femenina.

La palabra sánscrita argala puede significar “obstrucción” y en este himno, justamente, se le pide a la Madre que quite cualquier impedimento y nos otorgue beneficios mundanos y también espirituales. El stotram en su versión original tiene un “estribillo” que se repite en casi todos los pareados y dice:

rūpam dehi jayam dehi yasho dehi dvisho jahi

Una traducción posible y bastante literal sería:

“otorga forma, otorga victoria, otorga fama, elimina lo hostil”.

La traducción está abierta a variadas interpretaciones y, sobre esto, Krishna Das explica que cuando se dice “forma”, lo que se le pide a la Madre es que “ella misma se nos dé”, lo cual sería un pedido espiritual. A la vez, la palabra rūpa también puede querer decir “belleza, esplendor, gracia”, y entonces depende del devoto si esas cualidades las pide en el plano material o el espiritual.

Para los interesados y estudiosos de la lengua sánscrita, en el verso hay dos imperativos de segunda persona del singular cuyas formas son llamativas: ‘dehi‘ de la raíz (“dar, otorgar'”) y ‘jahi’ de la raíz han (“matar, golpear, apartar”).

Lo que quería contar, en realidad, es que la canción no contiene únicamente un stotra sánscrito sino que hace un mash-up con las letras de una canción pop de los años ’80. Por eso también se titula Show me love.

Yo tengo poco oído musical, así que fue sólo después de escuchar el kīrtan varias veces que me di cuenta de esto y le pregunté a Hansika de dónde salía esa letra en inglés. Ella, que es muy versada en el archivo musical ochentero, no tardó en encontrarme la respuesta.

Luego descubrí que toda esa investigación había sido innecesaria, pues en la página web de Krishna Das ya viene toda la explicación, sobre todo como ejemplo de cómo su música es una gran mezcla de la tradición hindú y de sus raíces norteamericanas de rock y country.

Por si lo quieren saber, la canción en cuestión se titula I want to know what love is, es de 1984 y pertenece a la banda Foreigner. Quizás este grupo no les suena mucho pero les aseguro que todos hemos escuchado la canción. Para confirmarlo, aquí está:

Lo que toma Krishna Das de esta canción es su estribillo:

I want to know what love is /
I want you to show me /
I want to feel what love is /
I know you can show me /

Literalmente: “Quiero saber lo que es el amor / quiero que me lo muestres / quiero sentir lo que es el amor / sé que tú puedes mostrármelo”.

Además de la letra, el kīrtan tiene una melodía muy reminiscente, aunque no igual, a la original canción pop.

El punto de vista

Todos ya sabemos que una misma cosa puede variar según el punto de vista y la actitud. Así, al escuchar la canción de Krishna Das, esos versos empalagosos y trillados de una balada ochentera se convierten en una letra bonita y llena de significado.

Por supuesto, los arreglos musicales del kīrtan, el profundo barítono de Krishna Das, las voces corales y la bien lograda superposición entre el sánscrito y el inglés hacen que la canción sea hermosa en sí misma; pero la magia también está en que esos versos desgastados ahora son dirigidos a la Divinidad. Y eso cambia todo el panorama.

En mi caso, disfruto de saber que aquellas palabras vaciadas de sentido ahora están siendo bien dirigidas y entonces vuelven a tener sentido.

¿Quién, sino la Madre Divina, que ama a todos los seres independientemente de sus actos, puede enseñarnos lo que es el amor? ¿Quién, sino la Madre que nos nutre física, energética, terrenal y espiritualmente, puede mostrarnos el verdadero amor?

En el librillo del disco, Krishna Das dice sobre este aspecto de la Madre: “Uno en realidad no le está pidiendo a la Diosa ‘cosas’ materiales. Es Su naturaleza el darnos y proveernos… simplemente estamos reconociendo la naturaleza benévola y compasiva de Su Ser”.

Para los más conservadores, aquí comparto dos versiones tradicionales del Sri Argala Stotram, una recitada:

Otra cantada:

Para los que después de tantas alabanzas están desesperados por escuchar la versión de Krishna Das, les informo que hasta que no salga el disco no creo que la canción esté al completo en internet. Al menos no la he encontrado.

Como consuelo existe un vídeo oficial con una versión breve del kīrtan en que se puede vislumbrar lo que he explicado:

Y a sabiendas de que me odiarán por crear tanta expectativa y no cumplir, me retiro cantándole a la Madre: “otórgame gracia, otórgame victoria, otórgame gloria, elimina la hostilidad”.

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Si te ha gustado este post, es muy probable que te interese el taller Ganesha, el eliminador de obstáculos que daré en Barcelona sobre los misterios de la deidad más popular de la India. Trataremos, entre otras cosas, su historia y simbolismos, el porqué de su cabeza de elefante, apodos y anécdotas, su rol en el universo, estado civil y vehículo, su relación con el OM y la esvástica, sus frutas favoritas, mantras adecuados y adoración tradicional. Más detalles aquí.

Las enseñanzas secretas de Krishna Das

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Hace una semana Krishna Das estuvo en Barcelona, dando un ‘concierto’ en la Barcelona Yoga Conference (6 de Julio) y luego un taller (9 de Julio) en un hotel. Para cualquier persona medianamente involucrada con el yoga, Krishna Das no necesita introducción, ya que es el artista occidental de kirtan más conocido del mundo y su música es muy habitual en clases de yoga y similares. A pesar de esta popularidad, Krishna Das es una persona muy simple, lo cual queda reflejado en su humilde e inspirador libro Chants of a Lifetime, totalmente recomendable para quienes puedan leer en inglés.

Con Hansika fuimos a oír a Krishna Das a la Yoga Conference y cantamos bastante, al aire libre y en medio de la efervescencia dancística que hizo templar la terraza del recinto donde se llevó a cabo el ‘concierto’. Las comillas se deben a que no se trata de un concierto normal sino que la participación y el canto de los asistentes es fundamental para que la reunión funcione, ya que Krishna Das canta una línea y el público la repite. Este método es una práctica espiritual tradicional que se basa en la repetición de los nombres de Dios, en general en forma de antiguos mantras sagrados.

Al final, Krishna Das nos firmó su libro y no conformes con eso decidimos ir a verle al taller en que, además de practicar kirtan, responde preguntas espirituales basado en su propia experiencia, que es vasta. Hablando de su legitimidad para hablar de espiritualidad, dijo que su única aptitud era tener “anhelo”; es decir, deseo profundo por felicidad permanente y por estar siempre en contacto con el propio corazón. Un anhelo que se vio acrecentado en gran parte por el contacto directo con su guru, Sri Neem Karoli Baba, también conocido como Maharaji.

Sri Neem Karoli Baba

Preguntas y respuestas

Cuando se habla de transcendencia espiritual, uno supone que escuchará palabras grandilocuentes y epifanías que cambian la vida. Mi experiencia es que los cambios son lentos y graduales y que las epifanías son pocas y, en todo caso, entendidas en retrospectiva. Quizás por eso me gusta Krishna Das, que parece un tipo simple, que dice todo muy claro.

Alguien le preguntó detalles de su práctica espiritual, qué técnica usaba, cómo comenzó… y Krishna Das, que ya había hablado un rato, dijo: “No hay misterio. Os he dado las enseñanzas secretas. Os juro que no hay nada más que hacer. No estoy guardándome nada”.

El comentario despertó risas porque las “enseñanzas secretas” vienen generalmente acompañadas de un halo de inaccesibilidad que, por definición, no podrían ser escuchadas de forma abierta en el salón de un hotel céntrico. Sin embargo, Krishna Das no bromeaba.

La enseñanza secreta, que explicó al principio del taller y luego fue repitiendo, es:

“Cantas y cuando te das cuenta que no estás prestando atención, regresas”.

Krishna Das dice “cantas” porque su práctica específica es el kirtan, pero si uno reemplaza ‘cantar’ por cualquier otra práctica (o acción), la fórmula es igual de efectiva y verdadera. Puede sonar simple pero, como dijo Krishna Das, “si puedes hacer eso serás Dios en la Tierra”.

Esta misma enseñanza, por la que muchos aspirantes del pasado tenían que demostrar su ‘anhelo’ con vidas de austeridad y devoción, está ahora disponible en un blog cualquiera, pero nos parece demasiado poco. Esta enseñanza secreta es la misma que todos los maestros espirituales de todas las épocas han dado para que podamos mantenernos en el aquí y el ahora. Esta enseñanza es la que todos los maestros han dado para que no seamos arrastrados por nuestros pensamientos pasajeros y alejados de nuestro ser interior, que es permanente.

Las personas cuyo camino es el āsana pueden aplicarlo; las personas que hacen karma yoga, servicio desinteresado, también; las personas que meditan y siguen el camino de la contemplación saben que este es el método; las personas devocionales lo mismo; incluso para hacer jardinería, este es el método básico. Poner atención total en lo que se está haciendo es, explican los maestros, el camino a la felicidad y, a la vez, la misma meta.

Ahora se ha puesto de moda la técnica llamada Mindfulness, que no es otra cosa que una renovación de la enseñanza original y fundamental. Ni siquiera se habla de que mantener la atención plena sea placentero; simplemente se trata de mantener la atención en lo que se hace, observando lo que sucede y dejando que pase.

Dice Krishna Das: “No siempre es placentero y todo lo que pasa es algo sobre lo que estar consciente durante la práctica y soltarlo. Siempre puedes soltar. No podemos cambiar el mundo exterior ni lo que va a suceder. Todo lo que podemos hacer es incrementar nuestra capacidad de lidiar con lo que puede llegar“.

Práctica regular

Lo que hace más difícil de aceptar como válida la “enseñanza secreta” no es tanto su simplicidad, como el esfuerzo que requiere. Uno imagina que por ser ‘secreta’ la enseñanza será una poción mágica, que haga el trabajo por nosotros. Uno supone que por ser difícil de conseguir, luego será fácil de ejecutar y, en realidad, es al revés.

Sobre el método, Krishna Das dijo:

“Para lograr cualquier cosa en la vida hay que volverse buenos seres humanos, ¡ni siquiera sabemos qué significa eso! Por eso, lo más importante es hacer algún tipo de práctica regular… Nadie lo puede hacer por ti”.

Ni siquiera tener un guru nos exime del esfuerzo (aunque sí que lo puede hacer más llevadero). El secreto es practicar y practicar y “cuando te das cuenta que no estás prestando atención, regresas”. Y agrega Krishna Das: “De hecho, cuando te das cuenta de que no estás prestando atención, ya has regresado”.

Este proceso, nos explican, debe repetirse millones de veces hasta ser dominado. Mientras tanto, sólo resta practicar. Sin olvidar que, aunque ahora muy difundidas, hemos tenido la gran fortuna de saber de estas “enseñanzas secretas”, un privilegio que no es de todos.

Como dijo Krishna Das, con su estilo directo y coloquial: “Cuando ves algo, cuando lo ves de verdad, puedes fingir que no lo ves, pero lo ves y entonces estás frito porque tienes que hacer algo”. La pregunta es, ¿qué vamos a hacer con estas enseñanzas secretas, ahora que las conocemos?

Hanumān Chālīsa en español

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Este verano me puse como objetivo aprenderme de memoria el Hanumān Chālīsa, un poema devocional al dios mono Hanumān. Siempre fui bueno para memorizar cosas, aunque luego se me olvidan rápido si no las mantengo frescas. Ayer, justamente, dos amigos hablaban de que el sistema educativo moderno occidental reniega de memorizar. Sin embargo, en la tradición educativa de la India la memoria es fundamental, así como es la causa de que las enseñanzas milenarias todavía estén disponibles y prácticamente sin modificaciones.

No quiero abrir aquí un debate sobre la educación occidental (obviamente no se puede depender únicamente de la memoria), sino que quería decir que yo personalmente disfruto de memorizar, sobre todo si es un tema espiritual.

El Hanumān Chālīsa es un poema escrito por el poeta medieval Tulasī Dās o Tulsīdās (1532-1623 D.C.). Su obra más famosa es una versión del poema épico Rāmāyana, aunque tiene muchas otras creaciones, generalmente dedicadas al Señor Rāma.

De todos modos, por algún motivo, el Hanumān Chālīsa está de moda en Occidente. Muy probablemente se deba a la difusión que Krishna Das, el músico más famoso de kirtan en Occidente, ha hecho del poema. De hecho, hay un disco suyo del año 2007 titulado Flow of Grace que consiste en seis versiones diferentes del poema cantado, más un disco con la pronunciación correcta de cada palabra.

Dicho sea de paso, el poema está en áwadhi (un dialecto del hindi) y, aunque tiene muchas similitudes idiomáticas, no es sánscrito. Chālīsa es la palabra hindi para decir ‘cuarenta’, que son el número de estrofas que tiene el poema.

Para hoy, ahora que ya aprendí el poema de memoria (aunque debo practicar más), me propuse poner la traducción del Hanumān Chālīsa en español, ya que me costó encontrar alguna que me convenciera. Como yo no sé awadhi ni hindi y apenas algo de sánscrito, mi traducción es un mix basado en las siguientes fuentes: la versión en inglés de Krishna Das (que el mismo dice puede no ser perfecta); la versión en inglés de esta página específica sobre Hanumān; mis propias traducciones de palabras sueltas en hindi/sánscrito; y la única traducción en español que me pareció buena, que es un vídeo de la organización Sahaja Yoga (y que ya no está en línea).

Detalles contextuales

He tratado de hacer una traducción bastante cercana al original, sin demasiada libre interpretación ni barroquismos. Por supuesto, la traducción no es perfecta y advierto al lector, por si acaso, que incluso podría tener algún error de comprensión de mi parte. La versión original tiene rima y una gran musicalidad, mi versión en cambio se basa más bien en el contenido.

Cada estrofa (que consiste de dos versos) escrita por el poeta posee muchos datos sobrentendidos para alguien que pertenece a la cultura hindú. Por cuestiones de espacio no puedo explicar esos significados hoy, por lo que me limito a explicitar entre paréntesis los casos en que creo que puede haber confusión. La principal referencia es la vida de Hanumān, y de Sītā y Rāma, junto a su hermano Lakshmana. Para entender mejor el poema hay que recordar que Hanumān es el paradigma del devoto ideal, del servidor perfecto y sincero, cuyo único objetivo es servir a Dios.

El poema comienza con una invocación al maestro espiritual y acaba con una exhortación final. Ambos están fuera de las 40 estrofas, pero los incluyo porque por lo general aparecen en todas las versiones del poema. En el último verso aparece el nombre del poeta (Tulasī Dās), pues esa es una de las costumbres en los cantos devocionales indios, en que el compositor aparece con mucha frecuencia dentro de sus propios escritos, en general como un fiel devoto.

Entiendo que algunos lectores no tendrán las fuerzas para leerse todos los versos, pero mi intención de hoy es simplificar la búsqueda para aquellos que sí están buscando la traducción al español del Hanumān Chālīsa. Si no te interesa leer los versos, al final te he preparado un par de vídeos musicales con muy buenas versiones del Chālīsa, para que al menos sientas su fuerte vibración devocional.

Allá vamos…

Shrī Hanumān Chālīsa

Invocación Inicial

Después de limpiar el espejo de mi corazón con el polvo de los pies de loto de mi Gurú / Canto la pura fama del mejor de los Raghus (Rāma), que concede los cuatro frutos de la vida.                                                                                                                           Consciente de que no sé nada, pienso en Ti, Oh Hijo del Viento (Hanumān)/                  Otórgame fuerza, inteligencia y sabiduría y elimina mis sufrimientos y defectos.

Versos

  1. Gloria a Hanumān, océano de sabiduría y virtud /                                                 Gloria a ti, Kapīsa (Hanumān), Tú iluminas los tres mundos.
  2. Tú eres el mensajero del Señor Rāma, poseedor de fuerza sin igual /            Nacido de la mona Añjanā, llamado ‘Hijo del Viento’.
  3. Gran héroe, poderoso como el rayo /                                                                          Ahuyentas los pensamientos negativos y congregas lo bueno.
  4. De color dorado y espléndidamente adornado /                                                         Con aretes y cabello rizado.
  5. En tus manos sostienes el rayo y el estandarte /                                                         Un cordón sagrado adorna tu hombro.
  6. Eres la encarnación del Señor Shiva y la dicha del mono Kesari (tu padre) /      Tu gloria es reverenciada en todo el universo.
  7. Eres el más sabio, virtuoso e inteligente /                                                                Siempre deseoso de cumplir la misión del Señor Rāma.
  8. Te deleitas escuchando las historias del Señor /                                                    Rāma, Sītā y Lakshmana residen en tu corazón.
  9. Tomando una forma diminuta apareciste ante Sītā /                                                  En una forma colosal quemaste la ciudad de Lankā.
  10. Tomando una forma temible mataste a los demonios /                                      Completando así la misión que el Señor Rāma te había asignado.
  11. Trajiste la hierba mágica y reviviste a Lakshmana /                                               Entonces el Señor Rāma te abrazó con júbilo.
  12. El Señor de los Raghus (Rāma) te alabó inmensamente y dijo: /                       “¡Eres tan querido para mí como mi propio hermano Bharata!”.
  13. “¡Qué la serpiente de mil cabezas cante tu fama!” /                                                   Diciendo esto, el Señor de Lakshmī (Rāma) te estrechó contra su corazón.
  14. Ni el sabio Sanaka, ni Brahmā, ni los grandes santos /                                             Ni el asceta Nārada, ni la diosa Sarasvatī o el rey de las serpientes…
  15. Ni el Rey de la Muerte, ni el dios de la Riqueza, ni los guardianes del Universo /  Ni eruditos ni poetas, nadie puede hacer justicia a tu gloria.
  16. Hiciste un gran servicio al rey mono Sugrīva /                                                           Ya que al presentarle a Rāma le devolviste su reino.
  17. Por seguir tus consejos, el noble Vibhīshana /                                                            Se convirtió en el rey de Lankā, como es sabido en todo el universo.
  18. A pesar de que el sol está a miles de kilómetros de distancia /                          Quisiste comértelo creyendo que era una fruta dulce.
  19. Llevando el anillo del Señor Rāma en tu boca /                                                          No es sorpresa que hayas cruzado el océano de un solo salto.
  20. Cualquier tarea difícil en este mundo /                                                                          Se vuelve fácil con tu gracia.
  21. Eres el guardián en el umbral de Rāma /                                                                      Nadie puede entrar sin tu permiso.
  22. Aquellos que se refugian en Ti, encuentran toda la felicidad /                            Aquellos a los que proteges, no conocen el miedo.
  23. Sólo Tú puedes soportar tu propio esplendor /                                                          Los tres mundos se estremecen ante tu grito.
  24. Ni fantasmas ni malos espíritus se atreven a acercarse /                                      Cuando tu nombre es pronunciado, Oh Gran Héroe.
  25. Todas las enfermedades y sufrimientos desaparecen /                                             Con la constante repetición de tu nombre, valeroso Hanumān.
  26. Oh Hanumān, tú liberas de dificultades /                                                                      A aquellos que meditan en Ti en pensamiento, palabra y obra.
  27. Rāma, el rey de los ascetas, reina sobre todo /                                                         Pero Tú llevas a cabo todas sus empresas.
  28. Aquel que llega a Ti con cualquier anhelo /                                                                 Obtiene el inconmensurable fruto de la vida humana.
  29. Tu gloria es aclamada en las cuatro edades /                                                                Tu perfección es conocida en todos los mundos.
  30. Eres el protector de santos y sabios /                                                                             Destructor de los demonios y querido de Rāma.
  31. Dispensas los ocho poderes sobrenaturales y los nueve tesoros /                     Merced al don que recibiste de la Madre Janakī (Sītā).
  32. Tú posees el elixir de la devoción por Rāma /                                                                Y eres su eterno servidor.
  33. Cantando tus alabanzas, uno encuentra al Señor Rāma /                                          Y escapa a la infelicidad de innumerables encarnaciones.
  34. Así, en el momento de la muerte uno entra en la ciudad de Rāma /                         Y renace como devoto de Dios.
  35. No hace falta pensar en ninguna otra deidad /                                                            Adorándote a Ti, Oh Hanumān, uno obtiene toda la dicha.
  36. Todas las aflicciones desaparecen y el sufrimiento es eliminado /                           Al recordarte a Ti, Oh Hanumān, poderoso héroe.
  37. Gloria, Gloria, Gloria a Ti Señor Hanumān /                                                                Otórgame tu gracia, como mi Guru.
  38. Aquel que recita cien veces estos versos /                                                                      Se libera de las ataduras y obtiene gran felicidad.
  39. Aquel que lee este Hanumān Chālīsa /                                                                          Obtiene perfección, con el esposo de Gaurī (Shiva) como testigo.
  40. Tulasī Dās, por siempre servidor de Hari (Dios), pide: /                                        “Oh Señor, reside siempre en mi corazón”.

Exhortación final

Hijo del Viento, destructor del sufrimiento / Personificación de la auspiciosidad        Junto a Rāma, Sītā y Lakshmana / Vive en mi corazón, ¡Oh rey de los Dioses!

¡Gloria al Señor Rāma, el esposo de Sītā!

Música devocional

Investigando sobre la música encontré esta página en que se dice que los acordes para tocar el Hanumān Chālīsa son LA Menor, FA, SOL y LA Menor otra vez. Para tocar en el armonio funcionan, al menos en esta famosa versión de Krishna Das.

En cuanto a los vídeos prometidos, hay una versión muy india (y muy buena) hecha por Udit Narayan, un conocido cantante de películas de Bollywood. Aquí está:

Luego, para los más modernos tenemos esta versión ‘rapeada’ del Chālīsa, hecha por la cantante canadiense de kirtan Brenda McMorrow. Lo que hace esta mujer es muy difícil y, además, tiene mucha onda:

Personalmente, creo que la historia de Hanumān es de verdad atrapante y está llena de enseñanzas espirituales. ¡Doy las gracias al poderoso y gentil dios mono por haberme dado la oportunidad de escribir este post!

¡Hanumān Ki Jai!

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Bhajans y Kirtans, se alza la voz

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Como se sabe, todos los elementos de este mundo son neutros, es su uso el que determina su bondad o su maldad, su corrección o incorrección. Del mismo modo, los intereses, aficiones, aptitudes, hobbies y preferencias de una persona pueden ser utilizados para mejores o peores propósitos.

Ya sean éstos de carácter artístico y cultural, o bien de sello más terrenal como la administración o la economía, su uso para fines loables, tales como el servicio social, los valores humanos, y la espiritualidad, los hace decididamente correctos.

 

En mi relación con la espiritualidad, en mi caso bajo la guía de Swami Premananda, he notado que todas aquellas aficiones o intereses que en la vida normal mundana no siempre tienen cabida, sí pueden encontrar su canalización en la vida espiritual, y con mayores beneficios.

 

Me explico: en algún punto de mi ser, yo (como gran parte de los muchachos) quisiera ser un jugador de fútbol reconocido y ganador; sin embargo, por cuestiones de la vida, no lo soy.

No importa; estar en contacto con la espiritualidad y el Ashram de Swami Premananda en la India me permitió (y permite) ser jugador y entrenador de fútbol a mi gusto (para más datos ver, ‘Servicio – 2da Parte’).

 

Más allá del ejemplo anterior, que puede sonar algo banal, mi sensación es que cualquier interés que uno tiene, cualquier aptitud ya adquirida o a desarrollar, puede ser sublimada perfectamente a través de actividades espirituales.

 

Otro ejemplo: en otro punto de mi ser, yo (como otra gran parte de las personas) quisiera ser un cantante o un músico. Probablemente mi deseo primero era el de ser un rock-star que mueve estadios con un solo gesto de la mano. Mis escasas aptitudes musicales, entre otras cosas, me lo impidieron. No obstante ello, el estar en contacto con la espiritualidad me permitió (y permite) cantar frente a, más o menos, grandes audiencias llevando el ritmo de la situación.

 

Ya lo sé, mis consuelos parecen simples; uno se puede apuntar en la liga del barrio con los amigos o en el coro de la escuela y ya podría satisfacer, con cierto perfil bajo, sus veleidades de estrellato. Quizás es verdad, pero una cosa es segura: los beneficios de la liga del barrio no se pueden comparar con los de la práctica espiritual.

 

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Bhajan

 

Bhajan es el nombre que recibe, en sánscrito, una canción devocional en el Hinduismo.

A este respecto, los bhajans pueden ser de formas diversas, variando en extensión, en contenido, en idioma, en ritmos y melodías, pero una regla se mantiene: Cada línea del bhajan es cantada por el líder y el resto de los presentes repiten las palabras, línea por línea.

 

El canto de bhajans, o sea de cantos devocionales, es considerado una práctica espiritual de mucho beneficio. Sobre esto, Swami Premananda dice: ‘Cantar es uno de los métodos más fáciles y gozosos de concentración en lo Divino.. Debido a que los bhajans están compuestos por los nombres y las cualidades de diferentes deidades o almas iluminadas, uno está realmente cantando mantras (palabras de poder espiritual). Muchos bhajans tradicionales son antiguos mantras puestos en música’.

 

Aquí vale recordar que uno de los objetivos de todas las prácticas espirituales es el de concentrar la mente en un tema elevado, que nos permita quitar la atención de las cuestiones innecesarias, para así acercarnos a la Divinidad, o si se prefiere, para acercarnos a nuestro verdadera esencia, que yace debajo de toda la vorágine de nuestra mente, siempre abrumada de estímulos externos.

Entre todas estas prácticas espirituales, tales como el servicio social, los rituales tradicionales, la repetición de mantras, la meditación, etc., el canto de bhajans se identifica por ser de un carácter claramente devocional.

 

A este respecto, Swami dice: ‘Cantar acerca de las nobles cualidades de la Divinidad es una muy simple pero también muy efectiva y disfrutable expresión de devoción.. El bhajan eleva la mente, en una dirección espiritual.. El canto regular de bhajans crea un estado mental en quien canta en el que, por un corto período, se olvida del mundo, de sus problemas y confusión y se sumerge en pensamientos más elevados’.

 

 

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Kirtan

 

Un tipo especifico de bhajan es el llamado kirtan (o sankirtan), que en sánscrito quiere decir ‘repetir’. De hecho, en el kirtan también se repiten las líneas del canto, pero generalmente no hay un líder, sino que el canto es más bien colectivo. Puede que haya un guía inicial que marque el ritmo, pero luego todos los presentes se unen a lo que se convierte así en un canto espiritual colectivo.

 

Justamente por esta condición, los kirtans suelen tener textos más cortos y simples que los bhajans con líder, ya que el secreto aquí está en la repetición constante y grupal del canto.

A pesar de su brevedad textual, los kirtans son en general temporalmente más largos que los bhajans, para lograr así que la vibración devocional de la repetición llegue a su cúspide.

 

El gran santo Paramahansa Yogananda, dice al respecto: ‘Los sankirtans, o reuniones musicales, son una forma efectiva del yoga o disciplina espiritual, que requieren una profunda concentración e intensa absorción en la raíz del pensamiento y del sonido’.

 

Y también en alusión al post de dos semanas atrás y el rol del sonido en la creación (‘La vibración de OM’), agrega: ‘Los antiguos rishis (sabios) descubrieron leyes que armonizan al hombre con la naturaleza a través del sonido. A causa de que la naturaleza es una objetivación de OM, el sonido primario, el hombre puede adquirir control sobre todas las manifestaciones naturales, a través del uso de ciertos mantras o cánticos.. Como el hombre mismo es una expresión de la Palabra Creadora, el sonido tiene un potente e inmediato efecto en él’.

 

Es por ello que cantando las palabras justas, o al menos palabras que se refieren a buenas virtudes y atributos, estos se materializan en vibraciones positivas y espirituales.

 

bhajans 

 

Krishna Das

 

Navegando en Internet, mirando distintas informaciones al respecto, encuentro mucho material sobre los kirtans y su popularidad en el mundo occidental contemporáneo.

Y es verdad, que últimamente he encontrado más de un artista que se dedica a este tipo de música espiritual, la mayoría de ellos de origen occidental.

 

En cierto sentido, esto tiene relación con la sublimación de nuestros intereses. A todos nos gusta escuchar música, y una forma muy positiva de hacerlo es, me parece, a través de música espiritual.

De todos estos artistas actuales, probablemente el más popular y conocido es Krishna Das, que es de origen norteamericano.

 

Sobre los kirtans, él dice: ‘Las palabras de estos cantos son denominadas los nombre divinos y vienen de un lugar que es más profundo que nuestros corazones y nuestros pensamientos, más profundo que la mente. Y así, a medida que los cantamos nos llevan hacia nosotros, dentro de nosotros. Nos llevan adentro, y mientras nos ofrecemos a la experiencia, la experiencia nos cambia. Estos cantos no tienen otro significado que la experiencia que tenemos al hacerlos.

Vienen de la tradición Hindú, pero no se trata de ser un hindú, o de creer nada de antemano. Se trata solamente de hacerlo, y experimentarlo. No tienes que unirte a nada, sólo tienes que sentarte y cantar’.

 

Krishna Das tiene un gurú de la India, y su acercamiento a la espiritualidad es a través del Hinduismo, pero me gusta la forma en que explica la experiencia del canto devocional, sin sectarismos.

Para los que no lo conocen, o quieren conocer más, la página web es http://www.krishnadas.com/ y si clickan en la opción ‘Listen to KD’ podrán escuchar muy bellos ejemplos de su música, versiones aggiornatas de la antiquísima tradición de la India.

 

krishnadas

 

Niños

 

Volviendo a los bhajans, Swami Premananda también habla de su relación con los niños: ‘Tradicionalmente, las madres de todas las nacionalidades y contextos culturales han cantado canciones de cuna para tranquilizar a sus bebés y hacerlos dormir. De la misma forma, cuando enseñamos las canciones divinas de Dios a los niños, les mostramos como darle a la mente un descanso del mundo y a experimentar una mayor presencia interna’.

 

En cuanto a los clásicos bhajans con líder vocal, Swami dice sobre los niños: ‘Aprender a guiar un bhajan les da auto-confianza y desarrolla un sentimiento por la espiritualidad a una temprana edad’.

Aquí me gustaría agregar que esto vale no sólo para los niños. Y me remito a mi experiencia.

 

Si bien todos estamos habituados a canturrear en la vida, generalmente es de puertas hacia adentro. Sólo unas pocas personas, ya sea por aptitud o intrepidez, son las que cantan en público. Por más que cantar parece algo fácil, pues basta abrir la boca para hacerlo (a diferencia de aprender tocar un instrumento musical, que puede llevar años), está claro que no es tan simple.

Sin un adecuado entrenamiento, cantar bien no es algo que nos salga naturalmente a la mayoría.

 

Más allá de mis olvidables incursiones colegiales en el coro, mis antecedentes de cantor eran escasos y mediocres. Aunque en mi mente tuviera la melodía y el tono de una canción, mi cuerpo y mi voz se negaban extrañamente a exteriorizarlo de manera justa.

No fue hasta que comencé a frecuentar las reuniones del Centro Sri Premananda de Villa Carlos Paz, hace unos nueve años, que empecé a cantar con más personas. Antes de eso, había intentado acompañar a mi hermano con su banda de garaje, pero la falta de oído y el pudor, coartaron sin piedad mi carrera en el rock.

 

Como contrapartida, en las reuniones espirituales del Centro, de a poco fui adquiriendo un poco más de conocimiento sobre mi voz. Con la protección que da el anonimato grupal, pude ensayar mis límites, que eran muchos. De hecho, siguen siendo muchos, pero lo que cambió es la actitud.

 

ducha

 

Líder

 

En Argentina me acostumbré a cantar kirtans, es decir cantos grupales. Una vez que me hube trasladado a Europa y tuve contacto permanente con la Juventud Premananda (la rama juvenil de la Misión de Swami Premananda), los bhajans comenzaron a tener una presencia cotidiana en mi vida.

En la Juventud Premananda hay chicos que son realmente músicos, y hay voces angelicales. Ya sólo escucharlos y repetir con el coro es un placer. Pero también es normal que, en algún punto, a uno le vengan ganas de liderar su propio bhajan.

 

Recuerdo frescamente la primera vez que canté un bhajan frente al resto de los jóvenes. Era un bhajan a Krishna, que me conocía bastante bien, y me salió aceptable.

Desde entonces, he cantado bhajans en público otras veces, en distintos lugares, y con el tiempo tengo cada vez más tranquilidad y confianza para hacerlo.

 

El cantar un bhajan como líder es, como dice Swami, un excelente ejercicio. Tener la responsabilidad  de guiar a los demás en el canto es una gran práctica espiritual, más allá de los nombres divinos que uno canta.

De la misma forma, participar en el kirtan también tiene su trabajo espiritual, pues uno debe unirse al canto colectivo, reduciendo su deseo de destacar, siendo uno más para el elevado objetivo común.

 

Las dos versiones de canto devocional me gustan mucho y las dos tienen sus beneficios.

 

Muestras

 

En la página web del Ashram Sri Premananda, se pueden encontrar una serie de archivos de audio con bhajans: http://www.sripremananda.org/Espanol/es4_pictures/es4_p3_audio.html

 

El primer bhajan es a Shiva y está cantado por el mismo Swami, que a pesar de su voz ronca, que a veces parece hasta desafinada, está impregnado de mucha fuerza espiritual.

También hay dos bhajans a Ganesha, el dios más popular. Son verdaderamente lindos estos dos cantos. Además, hay un bhajan a la Madre Divina, que también es bello.

 

 

 

 

Swami en el Ashram

Swami en el Ashram

 

 

 

Por supuesto, mi voz no aparece en estos bhajans; que haya mejorado con mi canto no es suficiente para quitarle el puesto a los grandes cantores.

 

Pero sí es suficiente para sublimar las antiguas veleidades de estrella de rock, a través de una práctica espiritual que te llena de devoción y paz, incluso cuando nadie está escuchando.

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